Aunque esté un poco oculto, un negocio próspero y que no sólo
beneficia a sus propietarios sino al país en general, es el de
recepción profesional de los giros de los trabajadores colombianos en
el exterior. Más aún, si se tiene en cuenta que entre el 8 y el 12 por
ciento de la población colombiana vive fuera del país.
Desde la liberalización del mercado cambiario, en 1991, la recepción
de los giros es un negocio que pueden realizar tanto los
establecimientos de crédito (bancos, corporaciones financieras,
corporaciones de ahorro y vivienda y compañías de financiamiento
comercial), como las Casas de Cambio Plenas.
Sin embargo, las estimaciones recientes indican que éstas últimas son
las únicas entidades que se dedican exclusivamente a la recepción de
giros de baja cuantía. El valor promedio de los giros recibidos por
las Casas de Cambio Plenas durante 1998 fue de 338 dólares.
Aunque los establecimientos de crédito también reciben giros pequeños,
su valor representa una fracción insignificante dentro del valor total
de las transferencias que se realizan por su conducto.
Según César González Muñoz, ex presidente de la Asobancaria, en los
círculos académicos y oficiales de Colombia no se presta la atención
que merece la realidad económica y social vinculada con esos flujos.
De allí la muy pobre literatura e información estadística disponible,
en contraste con su relativa abundancia en otros países.
Para las autoridades y los establecimientos políticos de decenas de
naciones estos flujos son muy importantes, tanto desde el punto de
vista de su impacto en las cuentas macroeconómicas y de balanza de
pagos, como desde el punto de vista social y del bienestar de los
receptores; si la fuerza de trabajo se considera como una exportación,
entonces las remesas son los reintegros netos causados por ese renglón
de las exportaciones.
De acuerdo con González Muñoz, es necesario sacar a la luz pública la
importante función que realizan las Casas de Cambio Plenas y reconocer
que estas entidades constituyen un verdadero apoyo para miles de
colombianos que viven fuera del país y que, por su calidad de
ilegales , resultan invisibles para la institucionalidad colombiana.
Existen tres categorías de casas de cambio: las Plenas, Cambistas y
Fonterizas.
Las casas de cambio de frontera, están autorizadas para negociar
monedas de amplía circulación en las ciudades fronterizas (sucres y
bolívares), mientras que las casas de cambio cambistas, pueden comprar
y vender divisas y títulos representativos de las mismas.
Casas Plenas Las Casas de Cambio Plenas (CCP), que además de estar
autorizadas para comprar y vender divisas y negociar títulos
representativos de las mismas, pueden enviar y recibir giros que no
deban canalizarse a través del mercado cambiario. En la actualidad, en
Colombia operan 14 CCP.
A diferencia de los demás intermediarios cambiarios, ninguna de las
categorías de casas de cambio puede comprar o vender dólares
directamente al Banco de la República.
Los giros son transferencias de recursos, desde el país hacia el
exterior y viceversa, que se autorizan mediante la expedición de
órdenes telegráficas, telefónicas, vía télex o de cualquier otra forma
En el caso de la recepción de un giro, las CCP reciben órdenes de pago
de las entidades mediante las cuales se han enviado los recursos
(money remitters); después de que el receptor del dinero en Colombia
obtiene su pago en pesos colombianos, las CCP solicitan al money
remitter el abono en cuenta del valor de las divisas extranjeras
giradas.
El negocio de los giros realizado por las CCP se concentra,
fundamentalmente, en las operaciones de recepción, lo que se refleja
en la composición de las operaciones en efectivo.
Las divisas que se reciben por concepto de giros son pagadas en pesos
a los beneficiarios y vendidos en las monedas originales a los demás
intermediarios del mercado cambiario. Las operaciones de compra y
venta de divisas por ventanilla también involucran las realizadas con
los residentes.
Mejor imagen Las CCP son un sector comprometido con protegerse y
acabar con la mala imagen , reiteró González Muñoz. Estas entidades
son conscientes del riesgo de que en sus operaciones se presenten
problemas relacionados con el lavado de activos y, por lo general,
tienen políticas y prácticas administrativas encaminadas a minimizar
ese riesgo, que van más allá de lo exigido por las normas y las
autoridades de vigilancia y control.
Es así como las CCP normalmente sólo trabajan con corresponsales
extranjeros debidamente autorizados por las entidades competentes en
sus respectivos países.
Los métodos utilizados para identificar a los beneficiarios incluyen
no sólo la constatación del documento de identidad, sino también la
toma de la huella digital en la declaración de cambios.
Para evitar el fraccionamiento de giros, el software de las CCP
normalmente incluye aplicaciones que permiten acumular el valor de
giros múltiples recibidos por un mismo beneficiario. Para montos tan
pequeños como 1.000 dólares, el pago de los giros en algunas CCP se
hace mediante cheques cruzados que sólo pueden ser consignados en la
cuenta del beneficiario.
Finalmente, a más de generar informes de la totalidad de sus
operaciones y de reportar a la Superintendencia Bancaria y a la
Fiscalía las operaciones que, por cualquier motivo, puedan
considerarse sospechosas, muchas CCP se abstienen de realizar tales
operaciones de modo que son devueltas a sus corresponsales
extranjeros.
Es importante llamar la atención sobre el hecho de que los esfuerzos
que las CCP realizan en materia del control al lavado de activos
supone un esfuerzo relativamente mayor de estas entidades, frente a
las escalas de operación y el tamaño considerablemente superiores de
las entidades financieras.
Colombia en el exterior Una de las grandes fallas de la organización
colombiana es su desinterés por los colombianos emigrantes, su
potencial valor cultural y político, sus características sociológicas,
sus intereses como grupo social vinculado de una u otra forma a la
realidad nacional.
Esta debilidad colombiana, que contrasta con la atención y el interés
que convocan los expatriados en países cercanos al nuestro, se
relaciona con dos factores.
El primero, se refiere a que Colombia no ha tenido periodos de
explosión migratoria notable. Los movimientos poblacionales hacia el
resto del mundo han ocurrido de manera continua y callada; es natural
que las principales controversias y los estudios más juiciosos hayan
ocurrido en relación con las migraciones hacia Venezuela, pero el
debilitamiento de la economía venezolana desde comienzos de los
ochenta ha reducido la fuerza de estos movimientos demográficos.
No obstante, la dinámica de las migraciones internacionales de
colombianos es mayor que la de la mayoría de los países de la América
Latina. Se estima que el número de colombianos que vive en el exterior
ha crecido de manera continua, a una tasa estable de alrededor del 5,5
por ciento anual, considerablemente más alta que la tasa de aumento
general de la población. Pero, en verdad, no hay información eficaz
sobre el número de colombianos que hoy vive en el resto del mundo.
Las cifras disponibles indican que el impacto de las remesas de baja
cuantía en el balance externo y en el ingreso nacional es muy inferior
al que se registra en muchos otros países del globo y en varias de las
naciones hemisféricas. Pero, el tamaño de la población expatriada
muestra que allí hay un mundo que requiere reconocimiento y
formalización.
El segundo factor, la historia de narcotráfico de las últimas dos
décadas le confiere al análisis de las migraciones colombianas una
tonalidad diferente, en comparación con lo que ocurre en los demás
países.
Es necesario reconocer que por causa del problema de las drogas, los
expatriados colombianos son vistos tanto en Colombia como en el
exterior- como agentes de riesgo más que como agentes de una cultura
transnacional colombiana.
Por ello, el tema de las remesas, y en general de las transferencias
de divisas ha estado preso de esta problemática.
Es, pues, urgente rescatar el merito social de las actividades que
desempeñan} grantes colombianos.
Para ello, es necesario resolver el síndrome del narcotráfico y
reconocer que el fenómeno de la emigración de colombianos tiene una
importancia, y un valor social, cultural y político, igual al que oc}
1. Su negocio se concentra en un segmento específico: sus servicios
están dirigidos, especialmente, a las personas que no cuentan con
relaciones bancarias.
2. Por especializarse en ese segmento, las Casas de cambio plenas
compiten con gran ventaja con los bancos comerciales y las
corporaciones financieras, 3. Esa especialización permite a las casas
de cambio plenas prestar un servicio rápido, seguro y relativamente
más barato. La}s giros internacionales. Las casas de cambio plenas
cuentan con una amplia red de oficinas en todo el país.
Un poco de historia El gremio de las casas de cambio, Asocambios,
nació el 26 de julio de 1991 en asamblea a la que asistieron 26 de los
integrantes del mercado libre en ese momento histórico. El 8 de agosto
de ese mismo año, mediante Resolución 559, obtiene su personería}
olombianos recuperamos la libertad de poseer divisas, monopolio que
había reservado el Estado desde 1931, como pequeños periodos de
desregulación.
Aunque el artículo séptimo de la citada Ley 09, permite la libre
tenencia de divisas que no deben canalizarse por el mercado cambiario
(divisas provenientes de importaciones, exportaciones, inversiones
extranjeras y endeudamiento externo), su comercial}no determine.
La Junta Directiva del Banco de la República, en su calidad de
autoridad cambiaria mediante la Resolución Externa # 4 de 1995,
clasificó a las casas de cambio en tres categorías, dependiendo del
objeto social especializado que la ley les autoriza ejecutar}zación y
lo exiguo del portafolio permitido por la ley, hace de las casas de
cambio empresas con alta capacidad} na respuesta a las necesidades de
los usuarios del mercado de divisas para la tención de pagos por
servicios y provisión de las cuentas de compensación.
La corriente de emigrantes colombianos al exterior encuentra en las
Casas de Cambio Plenas la respuesta a sus necesidades de transferencia
de recursos en moneda extranjera en el mismo día, facilitándose de esa
manera el pago de tarjetas de crédito, gast}de fletes y, en general,
todos los pagos por servicios que las personas naturales o jurídicas
realizan desde o para Colombia.
Asocambios, en cumplimiento de su objeto social, ha venido adelantando
gestiones ante los distintos organismos del Estado que permitan una
regulación clara y precisa de las operaciones del mercado libre, de
sus operadores y ante la Dian.
Esto se hace para dar cabal cumplimiento al principio de justicia
contributiva}sentido de que el Estado no aspira a que el contribuyente
se le exija, por parte de los funcionarios públicos encargados de la
liquidación y recaudo, más de aquello con lo que la misma ley}
vencidos de pago del ciudadano conllevan a la aparición y
mantenimiento de mercados paralelos que degeneran en corrupción e
ilegalidad.
Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
30 de agosto de 1999
Autor
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