Parece increíble. Los inmigrantes latinoamericanos en los Estados
Unidos remiten a sus países ahorros que, sumados, superan el programa
de ayuda para la región de la única superpotencia. Se trata de los
famosos envíos que a costos muy altos hacen llegar a sus familias los
migrantes que trabajan en diferentes ciudades norteamericanas. Un
estudio del Instituto Tomás Rivera indica que estos envíos han
aumentado dramáticamente desde 1978 y que ellos constituyen una
contribución sustancial a las economías de sus países, pero
representan también una porción significativa de sus ahorros
familiares. Es realmente una especie de programa de ayuda de las
familias pobres a los países pobres. Admirable.
Con base en el censo de población de Estados Unidos, el estudio
establece que en 1994 el número de migrantes de cinco países
(Colombia, República Dominicana, El Salvador, Guatemala y México) era
de siete millones ochocientos noventa y seis mil personas. Los datos
de migrantes colombianos no están incluidos (era de 286.000 para
1990). La migración mexicana se ha triplicado desde 1980 y excede ya
en 1994 los seis millones y medio.
Las estadísticas del Banco Mundial muestran que el valor total de
estos envíos para 1994 sobrepasa la cifra de cinco mil millones de
dólares. La parte colombiana es de algo más de doscientos veinte
millones de dólares.
Para México es de casi cuatro mil millones; para El Salvador se
aproxima a los mil millones. En el caso de Colombia, se observa un
enorme crecimiento en la década de los ochenta y una importante
disminución en la década de los noventa, que los autores de esta
investigación atribuyen a los controles introducidos contra el lavado
de dólares. (Pasaron de 488 millones en 1990 a 228 millones en 1994).
Con todo, otros estudios sugieren que estas cifras son más altas. Aun
con las cifras más conservadoras, estos envíos han llegado a
sobrepasar el valor total de las exportaciones de algunos países; tal
es el caso de El Salvador. En el caso mexicano, equivalen al diez por
ciento y son similares a los ingresos de divisas por concepto de
turismo. En la década 1979-1989, los colombianos habrían enviado
cuatro mil millones de dólares.
Creo que todavía queda mucho por investigar en este campo. Cómo han
contribuido estos envíos a la movilidad social? Qué regiones del país
se han beneficiado principalmente? Qué porcentaje se utiliza, por
ejemplo, en pasajes para viajar a Estados Unidos a visitar familiares?
Qué tanto en la educación de hermanos y parientes? En México existen
trabajos que precisan estas y otras cuestiones. Es doloroso saber que
el costo del envío hace que este se reduzca en diez por ciento y hasta
más. Es una ganancia excelente para grandes compañías que prestan este
servicio. Los migradólares dan, también, para enriquecer a
conglomerados financieros.
Y se beneficia, además, la economía de Estados Unidos, porque esos
dineros les permiten a los países pagar sus importaciones, y sabemos
que comprar es generar empleo y otros beneficios económicos. La plata
de los pobres alcanza para todos! Algún banco colombiano podría ayudar
a que estos envíos resultaran menos costosos para las familias que
utilizan los sistemas de giros al exterior.
Sea como fuere, la verdad es que este es uno de los más valiosos
ejemplos de solidaridad familiar, es cierto, pero con repercusiones
mayores.
Es la solidaridad de los pobres con los pobres!
Publicación
eltiempo.com
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
17 de noviembre de 1997
Autor
FERNANDO CEPEDA ULLOA