Psique La Enamorada De Un Dios Pdf Free

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Julieann Rohde

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Jun 13, 2024, 6:45:27 PM6/13/24
to asgevipa

Cuando Eros, dios del amor, se clavó sin querer una de sus flechas, se enamoró perdidamente de la joven y hermosa Psiqué. Pero ella estaba predestinada por el oráculo a sufrir por el amor trágico de su terrible marido.

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Hubo un tiempo en la antigua Grecia en que los dioses bajaban a la tierra y se enamoraban de los mortales. Los días eran entonces largos como meses y los meses podían ser tan cortos como un día. Fue en esa época cuando sucedió esta historia de amor entre el irresistible Eros y la bella Psiqué.

Psiqué era la menor de las tres hijas de un rey. Poseía una belleza tan rara y espléndida que los hombres a su paso se prosternaban, llenos de admiración; juntaban el índice y el pulgar y, llevándolos a los labios, la reverenciaban como a una diosa. Muchos comenzaron a decir que ella había nacido de las profundidades del azul; otros llegaron a asegurar que la Tierra misma había engendrado una nueva Afrodita, más hermosa aún que esa diosa nacida en la espuma del mar.

Psique arriesga su vida para unirse nuevamente a Eros. Ceres, la diosa de la cosecha, le dijo que le pidiera a la diosa Venus que la volviera a unir a Eros; frente a ella, Venus ordenó a sus criadas que se lanzaran sobre la joven y le arrancaran su belleza.

Se organizó una gran fiesta con vino y banquetes y, para conmemorar su amor, el dios del Olimpo le ofreció a Psique beber Ambrosía, la bebida para obtener la vida eterna para así poder disfrutar de la inmortalidad con Cupido.

Otra de las leyendas en torno a la historia de Psique y Cupido cuenta que ella, como mortal, no podía mirar a los ojos del pequeño dios, hasta que un día desafió a los dioses y lo hizo. Por ello, la castigaron a vagar por el inframundo, pero gracias a su determinación logró superar todas las pruebas que la azotaban y se ganó el perdón para convertirse en diosa junto al dios alado.

Sigue la historia de Lucio, un hombre cuyo deseo de ver y practicar la magia lo lleva a transformarse accidentalmente en un asno. Esto hace que Lucio emprenda su viaje, durante el cual escucha muchas historias. Una de ellas es la historia de Cupido y Psique, que se cuenta en su totalidad. Apuleyo dedica los libros cuarto a sexto de El asno de oro a esta historia. Aunque hay pruebas de que la historia de Cupido y Psique aparece en obras de arte griegas desde el siglo IV a. C., es a través de la inclusión de Apuleyo de la historia en su novela que los detalles llegan a los lectores y los estudiosos modernos.

Planeando su venganza, Venus convocó a su hijo Cupido (Eros), el dios del amor físico y del deseo. Astuto y travieso, Cupido era conocido por sus flechas que, a menudo dirigidas al azar, hacían que aquellos a los que golpeaban se enamoraran. Nadie, ni los mortales ni los dioses, era inmune. Venus le explicó a su hijo cómo había sido despreciada y le ordenó que hiciera que Psique se enamorara de alguna criatura horrible para castigarla. En palabras de Apuleyo:

Mientras tanto, los viajeros seguían apareciendo para adorar la belleza de Psique. Con el paso del tiempo, sus dos hermanas mayores se casaron con príncipes, pero la propia Psique no pudo encontrar marido, ya que parecía que los hombres estaban más dispuestos a adorarla que a casarse con ella. Los padres de Psique, perturbados por esta falta de pretendientes, temieron haber hecho algo que ofendiera a los dioses y visitaron el oráculo de Apolo. Cuando le preguntaron con quién se casaría Psique, el oráculo respondió que había que vestir a la muchacha con ropas fúnebres y dejarla en la cima de una montaña donde se encontraría con su marido, una horrible criatura serpiente a la que incluso los dioses temían. Según Apuleyo, el oráculo dijo:

Angustiados, el rey y la reina no tuvieron más remedio que acatar el mandato de los dioses. Aceptando su destino, Psique se vistió con el atuendo funerario y se dejó llevar a la cima de la montaña, donde se quedó sola para esperar a su marido. Mientras esperaba, una suave brisa soplada por Céfiro, el viento del oeste, la llevó a una arboleda, donde enseguida se quedó dormida. Al despertar, Psique encontró un magnífico palacio cerca de la arboleda, que contenía columnas de oro, paredes de plata y suelos de mosaico enjoyados. Mientras recorría los pasillos del palacio, una voz incorpórea le dijo que se pusiera cómoda y que todo lo que veía era suyo. La voz la invitó a un baño y a un banquete, en el que la entretuvo un canto invisible al son de una lira invisible.

Al inclinarse para ver mejor su rostro, una gota de aceite ardiendo del farol cayó sobre el hombro de Cupido y lo despertó. Sin mediar palabra, el dios desplegó sus alas y salió volando por la ventana, abandonando a su esposa. Psique saltó por la ventana intentando seguirlo, pero cayó al suelo. Cuando se levantó, se dio cuenta de que tanto la arboleda como el palacio habían desaparecido y que se encontraba en un campo cercano a la ciudad donde vivían sus hermanas.

Psique vagaba día y noche, sin comer ni descansar, en busca de su marido. Mientras Psique rezaba pidiendo ayuda, Ceres, la diosa de la agricultura, se apiadó de ella. Ceres le dijo a Psique que si acudía a Venus y se comprometía a servirla, podría ganarse el perdón de Venus y se le permitiría estar con Cupido. Venus, mientras tanto, se había enterado del matrimonio secreto entre Psique y su hijo y estaba ayudando a curar a Cupido tras la quemadura que había sufrido.

Júpiter celebró una asamblea en la que advirtió a Venus que no hiciera más daño a Psique. Entonces le entregó a Psique una copa de ambrosía, la bebida de los dioses, y le dijo: "Bebe esto, Psique, y sé inmortal". Así, Psique se transformó en una diosa del alma y se casó oficialmente con Cupido. Se celebró un gran banquete de bodas. Psique y Cupido tuvieron una hija juntos, Voluptas (Hedone en griego), la personificación del placer y el deleite.

Ha participado en congresos internacionales y jornadas de Psicología, imparte charlas y talleres en asociaciones, colegios y organizaciones. Actualmente es la directora web de La Mente es Maravillosa, colabora con el Laboratorio de Neurociencias y ciencias sociales (LINCS) de la Escuela sistémica Argentina y la Universidad de Flores y con diversos medios de comunicación como Canal Sur Radio, Cadena Ser y Canal Extremadura, revistas como Mujerhoy, Objetivo Bienestar y Mente Sana y otros medios digitales como El Huffington Post, ABC Bienestar, Psicoactiva y El Periódico Extremadura.

Por esta razón, la diosa decidió jugarle una mala broma a la chica y le pidió a su hijo, Cupido, que la flechara para que se enamorara de un cerdo. Sin embargo, el dios del amor erró en su misión y, en lugar de provocar el enamoramiento entre Psique y el animal, él mismo se flechó por error, quedando perdidamente enamorado de la princesa.

Psique era la menor de las tres hijas de un rey anatolio. La joven aventajaba en belleza no solo a sus hermanas, sino también la propia diosa Venus. La admiración que suscitaba entre los mortales llegó a oídos de la diosa, provocando su envidia. Como castigo, Venus le pidió a su hijo Cupido que le lanzara una flecha envenenada: Psique quedaría condenada a enamorarse del más feo y malvado de los hombres. Pasaban las semanas sin que la bella Psique encontrara a un hombre para casarse y su padre, desesperado, acudió a buscar respuestas al oráculo de Mileto. Este le dijo que debía llevar a su hija a la cumbre de una montaña cercana. Allí, su enamorado, un monstruo que tenía la capacidad de aterrorizar a los mismos dioses, la encontraría y se casaría con ella. Psique fue, pues, abandonada de noche en el monte; sin embargo, al despertar, descubrió que el viento la había llevado desde allí a un majestuoso palacio. Una voz sin cuerpo le dijo que ese palacio era ahora su hogar, pues pertenecía a su marido, el temido monstruo, que solo vendría a visitarla para yacer con ella por las noches y en la oscuridad.

Psique vagó durante días, arrepentida por haber roto la confianza que le había sido depositada y suplicando que alguien la dejara volver a encontrarse con su amado. Cupido, que había vuelto con su madre, no estaba mucho mejor: sus llantos y su deseo de regresar al lado de su esposa consiguieron aplacar la envidia de la diosa del amor, quien buscó a Psique para ofrecerle una oportunidad de recuperar su felicidad.

Cupido, sin soportar más la separación, pidió a los dioses que perdonasen a Psique, y estos estuvieron de acuerdo, ya que consideraban, además, que el pequeño dios ya había cometido suficientes locuras de juventud y le vendría bien asentarse. Cupido fue a buscar a su esposa y la despertó de su sueño letárgico, un momento retratado por, entre otros, Antonio Canova. Los amantes viven felices desde entonces junto a su hija, Voluptas o Hedoné, diosa de los placeres.

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