Brenda Álvarez Reyes
unread,Aug 21, 2011, 12:03:33 PM8/21/11Sign in to reply to author
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to Asesoría y Servicios de Comunicación 2011
Este mundo va cada vez va más rápido. Se vive en un mundo de historias
con inicio pero sin final. La vida es muy rápida. Hoy es nuevo algo,
mañana ya es obsoleto. La cultura va creando cadenas e
intertextualidad: todo es el refrito de todo. Además, los libros se
han vuelto obsoletos: un niño de quince años ya no quiere consultar un
texto físico para leer, recurre a la computadora para buscar en
sitios de Internet supuestamente “confiables”. Porque hasta para
consultar información en la red hay que saber cómo hacerlo.
Es una mezcla confusa de lenguas, imágenes, culturas. Esa
universalidad de todo pero a la vez de nada porque todo se pretende
glocalizar o tropicalizar. Las generaciones han perdido el asombro del
conocimiento. Antes ver una pintura de Leonardo Da Vinci, como La
Gioconda, era espectacular; escuchar un vals, una melodía ya no
sorprende: enseguida se le compara con otras canciones o se dice: “es
mejor el reggaetón”. Lo mismo pasa con los libros, la escultura, el
baile.
La vanguardia es cedida al mercado. La globalización ha generado ver a
la Gioconda, a un Cristo (sin fines religiosos, sino culturalmente),
La última cena, a Beethoven mezclado con “Pitbull” como algo normal,
novedoso, algo de moda. Es la pérdida del “aura” de la cual habla
Walter Benjamín. Ésta es la apreciación estética que da la obra
original. El “aura” se ha perdido por la reproducción técnica dándole
al espectador una relación cotidiana para dejar de observar, analizar
y sólo limitarse a mirar.
Aunado a lo anterior, lo emergente genera nuevas formas de
investigación. Por ejemplo, Wikipedia, El rincón del vago, entre otras
miles y miles de sitios donde la información se actualiza por gente
desconocida. Todo esto generando voces a insensibles y quitándoles
credibilidad a los expertos. Porque un adolescente cree más en estos
sitios web que en un libro de Juan Rulfo, de Sandro Cohen.
Con más de 100 millones de sitios, Internet se ha vuelto un mundo
desorientador y fascinante de información y un complemento sumamente
peligroso para pensar.
Porque las audiencias cambian. Se han puesto a disposición de la
mercadotecnia: una segmentación de población donde todo va dirigido a
determinado target. Desafortunadamente el gobierno da fondos
insuficientes a la cultura y la industria de la publicidad, de las
comunicaciones se apodera cada vez más de medios educativos (mal
hechos).
Esa necia tendencia de mercantilizar la cultura, masificar el arte y
la literatura los despojan de su legitimidad. La cultura no le genera
ningún bien al Estado (como el nuestro nada más) donde los intereses
sobrepasan la educación. Prefieren tener a la gente viendo la
televisión con películas actuales o las pasadas. Si ya hay videos
digitalizados, también debería haber en las televisiones programas de
lectura, pintura o música.
Los lectores se han vuelto internautas y espectadores a la vez. Porque
todo se puede ver en tele cine, libros, diarios y claro, Internet.
Para poder ser un internauta, lector y televidente completo se debe
saber leer, escuchar, escribir y pensar. Es necesario saber para qué,
por qué, cómo, con qué fin y hasta dónde se pretende llegar con la
incursión del aura cultural.