Hola, Rufino:
En Greenpeace hemos realizado un pequeño experimento que revela lo que Ecoembes no quiere que sepas: sus cifras de reciclaje son tan falsas como su compromiso con el medio ambiente.
Hemos instalado dispositivos de seguimiento en nueve botellas de plástico y las hemos depositado en varios contenedores amarillos en conciertos, festivales, aeropuertos y estaciones de tren para geolocalizar su recorrido y comprobar dónde acaban.
Ya hemos detectado que una de estas botellas, la que dejamos en un contenedor de la estación de tren de Atocha, en Madrid, ha acabado en el vertedero de Valdemingómez, mezclada con un montón de basura que se enterrará y nunca se reciclará.
Otra la depositamos en el contenedor amarillo de Ecoembes en el festival Río Babel y ha acabado en las instalaciones de la incineradora de Valdemingómez, que solo admite residuos mezclados. Y otra que se tiró en una bolsa de residuos del concierto de Taylor Swift ha acabado en las instalaciones de la empresa Tradebe Valdilecha, cuya principal actividad es la de vertedero y donde una inspección reciente detectó incumplimientos relevantes en sus operaciones.
Al resto de los dispositivos de seguimiento, o bien se les perdió la pista, o bien no se pudieron extraer datos concluyentes, ni para confirmar ni para desmentir la correcta “recuperación y reciclaje” de los envases de la que hace gala Ecoembes, a pesar de acabar en las instalaciones del vertedero de Valdemingómez o en una empresa privada pequeña de gestión de residuos.
Rufino: esto es solo un sencillo experimento al alcance de cualquier persona, pero es un ejemplo más del fraude de Ecoembes, que asegura estar reciclando más del 70% de los envases, aunque estudios independientes demuestran que la cifra real es la mitad: el 36%.
Con estos datos sobre la mesa, el Gobierno tiene que tomar una decisión clave antes de que termine octubre: si confirma que los datos de recuperación de Ecoembes son falsos e inferiores a lo exigido, se activaría el resorte legal que obliga a implantar un sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR). Este sistema garantizaría que nuestros envases de bebidas (latas, botellas y briks) se reciclen de verdad y pondría en peligro el “chiringuito” de Ecoembes, que lleva más de 20 años forrándose y cobrando por un trabajo que no hace.
¿Qué puedes hacer tú? De momento, sigue echando tus envases al contenedor amarillo, porque es mejor que nada. Y, si quieres contribuir a poner una solución al grave problema de la contaminación por plásticos, hazte socio/a de Greenpeace hoy y ayúdanos a seguir trabajando para lograr un cambio de modelo de gestión de residuos que prime el medio ambiente y no los beneficios empresariales >>