Rufo,
Los multimillonarios de la tecnología se apresuran a construir la "superinteligencia artificial", una herramienta que representa un riesgo sin precedentes para la seguridad y supervivencia humanas.
El desarrollo desenfrenado de la IA podría tener consecuencias catastróficas para todos, por ejemplo, la superinteligencia sería capaz de controlar armas nucleares, sustituir millones de puestos de trabajo e incluso crear virus mortales.
850 expertos, académicos y personalidades públicas han respaldado una Declaración sobre la Superinteligencia para prohibir su desarrollo hasta que exista un amplio consenso científico de que se realizará de forma segura y controlada.
Ahora nos toca a nosotros construir una campaña popular tan grande que nuestros gobiernos tengan que responder.
Firma la Declaración sobre la Superinteligencia y ayuda a que cobre tal relevancia que los gobiernos no puedan ignorarla.
Los expertos en IA creen que en menos de 10 años la superinteligencia artificial podría comenzar a utilizarse y adivierten que al día de hoy no sabemos cómo controlarla. Por eso, cientos de personalidades públicas piden que se desarrollen herramientas de IA seguras y que se destinen a resolver problemas concretos en ámbitos como la salud y la educación.
Encuestas recientes muestran que tres cuartas partes de los adultos estadounidenses quieren una normativa estricta sobre el desarrollo de la IA, prefiriendo una supervisión similar a la de los productos farmacéuticos en lugar de la "autorregulación" de la industria tecnológica, y casi dos tercios (64%) creen que la superinteligencia no debería desarrollarse hasta que se demuestre que es segura y controlable, o que no debería desarrollarse nunca.
Los grupos de presión de las grandes empresas tecnológicas afirman que una pausa al desarrollo de la superinteligencia artificial podría dar ventaja a grupos fuera de la ley o a ciertos Estados, pero ese argumento subestima el potencial catastrófico para toda la humanidad del desarrollo de la superinteligencia, independientemente del país en el que se fabrique.
Entre los más de 800 firmantes iniciales de la Declaración sobre la Superinteligencia se encuentran líderes militares retirados y asesores de seguridad, periodistas y académicos, responsables políticos, sacerdotes y directores ejecutivos. Añadamos también nuestros nombres y mostremos a los gobiernos y a las grandes tecnológicas que es hora de actuar.
Añade tu nombre a la Declaración sobre la Superinteligencia.
Sólo en el último mes, Jeff Bezos, de Amazon, y Sam Altman, de OpenAI, han admitido que existe una burbuja de inversión en IA. A medida que la burbuja amenaza con estallar, la presión sobre las empresas de IA para recortar gastos, encubrir errores e ignorar advertencias no hará sino aumentar.
Es momento de actuar.

Esta petición se realiza en colaboración con el Future of Life Institute.