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Rufo, quiero contarte la historia de Hussam Abu Safiya (en la foto).
Es pediatra en Gaza. Durante años, se dedicó a salvar vidas en el hospital Kamal Adwan, incluso en los peores bombardeos.
Hoy está encerrado en la cárcel de Ofer, en Israel. Su abogado pudo visitarlo hace unos días y lo que contó nos dejó sin habla.
A Hussam lo golpearon durante casi 30 minutos seguidos. Le pegaron en la espalda, en la cara, en el cuello. Le rompieron las gafas y no recibió atención médica después de la paliza. Apenas le dan comida y ha perdido 40 kilos. Está confinado en una celda subterránea y casi no ve la luz del sol.
Es inhumano, Rufo.
Hussam no ha cometido ningún delito. Su único “crimen” es haber pedido protección para los hospitales y todas las personas que su equipo y él atendían en los momentos más críticos, trabajando en condiciones que no nos podemos ni imaginar.
No podemos mirar hacia otro lado: estamos recogiendo firmas para que lo liberen a Hussam de inmediato.
Nadie debería ir a la cárcel por salvar vidas.
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