Este impuesto sobre las grandes fortunas ya es una realidad en España, donde se han recaudado más de 1800 millones de euros en 2023 [4]. Si se estableciera en toda Europa, se podrían destinar miles de millones a la sanidad, la educación y el transporte público [5].
Y, además, serviría para ayudar a las comunidades más afectadas por la crisis climática. Aunque las grandes fortunas son las principales responsables de la crisis climática, esta afecta más a los estratos más jóvenes y pobres de la sociedad [6], que sufren lo peor de las sequías, las inundaciones, las olas de calor y los incendios.
Defendemos un sistema tributario equitativo que beneficie a quienes más lo necesitan. ¡Es necesario aplicar un impuesto sobre las grandes fortunas para generar un cambio! Pero las autoridades no tomarán medidas hasta sentir el respaldo de la opinión pública. ¡Unamos fuerzas para exigir un impuesto sobre las grandes fortunas!