jóvenes y políticas públicas

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Asamblea Constituyente

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Mar 25, 2008, 3:54:53 PM3/25/08
to Asamblea Constituyente Ecuador - Debate Desarollo, acjec...@andinanet.net, he...@acjecuador.org
El Acuerdo Nacional por la Constituyente Juvenil participó con la
Ministra de Inclusión Económica y Social y el secretario de la
Organización Iberoamericana de Juventud en el Foro "Identidades,
Juventud y Acciones de Estado." Mi asesora, Belén Cárdenas,
Responsable Juvenil ACJ Ecuador, integrante del Acuerdo Nacional por
la Constituyente Juvenil, realizó la siguiente presentación en el Foro
realizado el 24 de marzo de 2008 en Quito. Asambleísta Germánico
Pinto, Acuerdo País.


Identidades Juveniles y Políticas Públicas desde la Actoría y
Participación Juvenil

"ya nadie puede embaucar a los jóvenes, y eso al poder lo vuelve loco.
Ya no hay como comprarles el voto, ni cómo convencerlos de que si
hacen ciertas cosas van a incorporarse al sistema. Ya no les interesa
incorporarse, o más precisamente, los que padecen las condiciones más
duras, saben que esta sociedad no reserva un lugar para ellos. Todo se
agrava porque se los penaliza por cosas que la sociedad ha
provocado" (Reguillo, Rossana: Estrategias del Desencanto. Cita tomada
de la Sistematización del proceso del ANCJuvenil, elaborada por el
Soc. Carlos Celi)


Para una comprensión y lectura de lo Joven, lo Juvenil, la Juventud o
juventudes, las identidades juveniles y culturas juveniles, se
requiere abrir mentes y corazones, para penetrar en los códigos,
símbolos, estéticas, rupturas e interpelaciones que los y las jóvenes
crean y re-crean en la sociedad, en este caso en la sociedad
ecuatoriana.

Es importante señalar que la postura desde la que hablaré es la de las
organizaciones juveniles del proceso del Acuerdo Nacional por la
Constituyente Juvenil, proceso que se originó en febrero de 2007,
reconociéndose como un continuo histórico del proceso juvenil de 1998,
que elaboró propuestas para la Constitución aprobada en ese año. Una
vez más, los y las jóvenes convocados por el proceso constituyente que
actualmente vive el país, se articularon en un proceso organizativo
que pretende aportar desde el SER JOVEN a la construcción de un país
incluyente, solidario, soberano, con justicia social. Desde el SER
JOVEN se propone desmontar el modelo neoliberal.

Por tanto el horizonte político que nos planteamos fue desde las
perspectivas de clase, de género, intergeneracional, cultura de paz,
desarrollo integral y de derechos. Por ello nuestras propuestas y
planteamientos son desde jóvenes de sectores populares, quienes sufren
exclusión y marginación.

Las identidades juveniles que confluyen en el Acuerdo ante todo se
adscribieron a la condición identitaria generacional, de género y de
clase como condición de identificación política. Esto posibilitó la
construcción de un mandato a la Constituyente, el cual se denomina
Mandato Juvenil. Este se ha convertido en una plataforma juvenil que
no solo define demandas y propuestas para los y las jóvenes como
Sujetos y Titulares d Derechos específicos, sino que hace
planteamientos a la agenda nacional.



Así enfocamos el proceso:

Género: Realizamos un cuestionamiento a un sistema patriarcal que
excluye, violenta, discrimina e invisibiliza al otro y otra para
transformarlo en relaciones entre los géneros basadas en el respeto,
la libertad de opción, la igualdad de oportunidades y la equidad.

Intergeneracional: Cuestionamos el adultocentrismo y transformación de
las relaciones adulto-joven, buscando el diálogo de saberes, de
interacción y cooperación entre las diferentes generaciones para la
construcción de una sociedad horizontal e incluyente.

De Derechos: Resignificamos el rol de JOVEN como Sujeto Social y
Político de Derechos con capacidad de exigir y de participar activa y
propositivamente en la construcción del país.

No Violencia Activa y Cultura de Paz: Cuestionamiento a la violencia
estructural y sistémica y a la configuración de escenarios de
violencia que a través de los medios de comunicación los vuelven
cotidianos y que inciden en las relaciones sociales, y en las
instituciones como la familia, El estado, el ejército, la escuela y
las iglesias. Apostamos a la construcción de una cultura de paz desde
la transformación de relaciones interpersonales y procesos colectivos
que se basen en la horizontalidad, la equidad, la igualdad, el
respeto, la empatía, la solidaridad y la justicia social.

Desarrollo Integral: Nuestra mirada a estos ejes se basa en el respeto
y la protección de la naturaleza como fuente de saberes y de vida. Que
fortalezca nuestra sensibilidad y reconciliación humana a partir de
una re-conciliación interna que posibilite ejercer una militancia
política integral.

Contextualizando

Con estas aclaraciones, vamos entrando en materia y pasamos a revisar
la realidad de la juventud en Ecuador.

Los y las Jóvenes solo pueden ser asumidos desde sus contextos de
vida, es decir en medio de la realidad económica, política, social y
cultural en la que viven. El Ecuador es un país con marcadas
desigualdades económicas, políticas y sociales.

Miremos algunos datos de esta realidad:
Juventud en la población ecuatoriana 2005.
Grupos de edad Hombres Mujeres Total
15 a 24 años 1.300.640 1.267.673 2.568.313
25 a 29 años 550.287 544.003 1.094.290
Fuente: INEC - Proyecciones de población 2001 - Elaboración: STFS -
SIISE

* De acuerdo al Censo de Población y Vivienda del 2001, el 66,7% de la
población ecuatoriana es pobre; sin embargo, este promedio nacional
requiere ser diferenciado considerando formas de exclusión estructural
basadas en "raza o étnias" donde 9 de cada 10 personas autodefinidas
como indígenas son pobres, y 7 de cada 10 personas autodefinidas como
negras son pobres.

* Haciendo una diferencia entre campo y ciudad tenemos, que 6 de cada
10 jóvenes son pobres. En el campo la cifra crece de 8 a10. Si 6 de
cada 10 jóvenes son pobres, 3 de ellos viven en condiciones de extrema
pobreza. En la zona urbana los jóvenes en extrema pobreza representan
el 16,8%, mientras en el campo es de 49,3%.1

* Los años de escolaridad promedio de nuestros jóvenes es de apenas
6.8 años, de un total de 9 años obligatorios. Solo el 8.3% de la
población juvenil completa sus estudios universitarios.

* El 57,8% de mujeres, de entre 15 y 24 años que eran estudiantes,
cuando supieron de su primer embarazo interrumpieron sus estudios. De
ellas el 16,5% que los interrumpió volvió a estudiar luego del
embrazo, y el 41,3% no volvió a estudiar después del embarazo. En el
área rural con una mayor proporción del 65,2% que el área urbana con
el 55,4% respectivamente

Desde la dimensión política, social, cultural y económica.

Pero más allá de las cifras, los y las Jóvenes son productores de
sentidos, de estrategias de sobrevivencia como culturas juveniles que
provocan una ruptura frente a lo establecido por la sociedad
capitalista, adultocéntrica, patriarcal y violenta. Son ellos y ellas
que muchas veces desde sus cuerpos, sus atuendos, su enfado, a veces
apatía, nos hablan del desencanto del "progreso", del "éxito" y del
economicismo.

Ellos y ellas desde sus discursos irreverentes, mensajes de celular
trastocando el idioma, géneros musicales nos expresan el tipo de
sociedad que hemos construido.

Históricamente su capacidad de movilización y adscripción a luchas
sociales los hicieron protagonistas por el acceso a la educación,
derechos laborales, paz mundial, medio ambiente, soberanía económica
frente a tratados y acuerdos de libre comercio, movimiento
alterglobalización, luchas agrarias, objeción de conciencia, etc.

Los y la Jóvenes son nuestro patrimonio societal que desde la
trasgresión nos interpelan cambios, replanteamientos como sociedad.
Desde ya son actores políticos, pero con seguridad y en una
temporalidad escasa ellos y ellas serán los políticos y políticas del
país. Cuando hablo de ellos me refiero a jóvenes populares, porque si
no apuntalamos la transferencia de poder real a los actores
históricamente discriminados, como niños, niñas, jóvenes, mujeres y
ancianos, no podemos pretender alcanzar una democracia real,
participativa, directa por tanto, tampoco lograremos una sociedad más
justa, incluyente, solidaria, no violenta.

Desde luego, no todos los y las jóvenes quieren participar
políticamente. Muchos de ellos y ellas han sido atrapados en la
cultura del consumo. Sin embargo, desde allí mismo siguen siendo
creadores de símbolos culturales y de tensiones que nos golpean. Las y
los jóvenes que se han sumergido en los estereotipos son esclavos de
llegar a cumplir con esos cánones estéticos, de estatus, de acceso a
bienes de consumo. El mercado oferta estos bienes a la población más
importante para sus ventas, a costo de que se endeuden, se hipotequen
o simplemente asalten para llegar a conseguir esos objetos.
Supuestamente así se sentirán que son personas que están dentro del
margen, dentro del molde, de jóvenes productivos, educados, que
consumen y sostienen la oferta y la demanda.

Los otros y otras que se salen del molde, son un peligro, desordenan
la ciudad "ordenada y moderna". Son un costo para el Estado y la
sociedad: las madres adolescentes, los jóvenes desempleados, los
artistas, los jóvenes pobres, indígenas, afroecuatorianos...

Esta visión contrasta con el hecho de que sí nos planteamos
transformaciones de la estructura económica y política, de cambios de
las prácticas culturales y sociales excluyentes que se escoden como
naturales. Debemos asumir a los y las jóvenes como ACTORES POLÍTICOS Y
SOCIALES, son actores estratégicos del desarrollo de un país. En
términos económicos, no se puede dejar de lado la importancia de
invertir en la población joven. Más allá de ser la población
económicamente activa, hay que preguntarse para quien son productivos,
¿para un mercado deshumanizante, o para el desarrollo productivo del
Ecuador? ¿Para que sean exprimidos y explotados por transnacionales, o
para que su producción de riqueza sea la base redistributiva de la
misma? Para esto requerimos un sistema fiscal que asegure que con esos
recursos se garanticen los derechos a la educación, la salud, la
vivienda, el tiempo libre, el trabajo y el empleo y que existan
mecanismos de exigibilidad de los mismos.

¿Queremos que esta etapa fundamental del ciclo vital de los habitantes
de un país siga llenando los bolsillos de los seguros privados? O que
el Ecuador se plantee con su población joven, un sistema de seguridad
social integral, entendido como un mecanismo concreto de
redistribución del ingreso, que se base en la equidad generacional y
en los derechos económicos, sociales, culturales, políticos y civiles.


Las Políticas Públicas
Tú joven, finge que crees en mis ofrecimientos, y yo, Estado, fingiré
que algo te ofrezco" (Carlos Monsiváis, Revista Nueva Sociedad. Cita
tomada de la Sistematización del proceso del ANCJuvenil, elaborada por
el Soc. Carlos Celi.)

Las escasas políticas públicas que existen para juventud se han basado
en la cuestión de la moratoria social. Este un concepto reduccionista
al basarse únicamente en la condición etarea de los y las jóvenes e
incapaz de analizar la complejidad de la realidad juvenil. Seguramente
las élites juveniles puedan darse el lujo de tener un tiempo de
preparación para incoporarse al mundo adulto y sus sistemas económico,
político y social. Los y las jóvenes de sectores populares disuelven
este concepto desde su cotidianidad.

El otro concepto en que se han basado las políticas es en la
normatividad y control de los cuerpos de los jóvenes, en el alto grado
de peligrosidad con el que son vistos.

Es muy común escuchar en nuestra sociedad y sus instituciones los
siguientes términos: "hay que definir programas y proyectos para
controlar el comportamiento compulsivo de los jóvenes", "qué hacer con
el tiempo libre de los jóvenes", "qué hacemos con estos jóvenes de
hormonas alteradas", "qué se hace con estos rebeldes sin causa"...

El uso del tiempo libre se convierte en un dispositivo que regula la
venta del tiempo de trabajo, la fuerza laboral juvenil, por tanto debe
ser utilizada y controlada. Por tanto, el joven o la joven, mientras
menos tiempo libre tenga, más ocupado estará en la productividad para
el mercado.

Desde este punto de vista, las identidades y culturas juveniles
(cholos, punks, graffiteros, tecnos, rockeros, reguetoneros)
representan voces emergentes, donde se expresan nuevas y distintas
formas de construcción de lo político (en sentido amplio, como sistema
de relaciones de poder). Los jóvenes, desde sus universos simbólicos,
interpelan a las instituciones convencionales de gobierno y de
socialización política, planteándoles el desafío de crear nuevos
canales de diálogo.

El Mandato Juvenil rebasa la Asamblea Nacional Constituyente, porque
en respuesta a lo que muchos adultos y adultas piensan, los y las
jóvenes han logrado plasmar propuestas que dan pistas para la política
pública de juventud(es).

A pesar de que existen una serie de instituciones encargadas de
formular las políticas públicas juveniles, el impacto que han tenido
estas es escaso, pues no cuentan con un desarrollo sostenido en el
tiempo, y no existe la participación y la actoría juvenil necesarias
para fortalecerlas y transversalizarlas en el Estado. La idea es que
se incorpore las perspectivas juvenil e intergeneracional en todo el
aparataje estatal.

Por otro lado, la visión vertical y centralizada de estas
instituciones, no permiten que la política pública se descentralice y
realice una efectiva articulación entre lo local y lo nacional.

Se considera fundamental empatar el ámbito jurídico-normativo con los
niveles de administración pública encargados de tomar las medidas para
una ejecución eficiente de políticas a favor de la juventud. Así, se
necesita fortalecer la Institucionalidad de la Juventud y las
articulaciones institucionales, para que las instituciones como son:
Ministerios de Salud, Educación, Inclusión Social y Medio Ambiente
trabajen articulando la política pública a nivel intersectorial.
Como señalábamos al comienzo, la etapa juvenil tiene unas
características propias que hacen necesario que se reconozca esta
etapa vital como etapa autónoma, y no como mero tránsito hacia la
etapa adulta. En este sentido, los y las jóvenes tienen unas
necesidades específicas (aprendizaje social, participación,
construcción de un proyecto vital, etc.) que requiere de una atención
específica por parte de un órgano especializado. El objetivo en este
sentido estaría centrado en promover la ciudadanía plena y en fomentar
la adquisición de las competencias y las habilidades necesarias para
su ejercicio.
También articular la ejecución, gestión y evaluación con Municipios,
Consejos Cantonales de la Juventud y, por supuesto un trabajo conjunto
con las redes juveniles. Tener claridad y realizar un seguimiento
participativo a las instituciones estatales es un eje que puede
articular la inclusión de los jóvenes como sujetos de derechos
políticos, sociales, económicos y culturales; es decir fortalecer la
labor institucional para que pueda ser cumplida a cabalidad, sin
desvincular un eje transversal de interconexiones institucionales.

Así mismo, deben generarse amplios niveles de participación dentro de
las instituciones estatales, ya que es evidente la desconexión entre
organizaciones juveniles y los distintos niveles de toma de decisión
de políticas públicas. Esto dificulta el diseño de estrategias a largo
plazo, descentralizadas y que recuperen las particularidades locales.

Estos son algunos de los temas y propuestas que estamos trabajando, y
que han tenido acogida en la Asamblea Constituyente. Como Acuerdo
Juvenil, hemos visitado en dos ocasiones a la Asamblea, y nos hemos
entrevistado con el compañero Alberto Acosta, Presidente de la
Asamblea. Confiamos que en esta ocasión queden visibilizados los y
las jóvenes en nuestra Constitución.

No olvidemos que los y las jóvenes son la conciencia crítica de los
pueblos.

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