Desproporciones de texto y contexto

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BIBLIOTECA JUDIA VIRTUAL

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Mar 14, 2007, 8:37:55 AM3/14/07
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Desproporciones de texto y contexto
Por: Ariel Segal

Además de la injusticia del ataque a Israel en los medios ignorando la
parte de responsabilidad palestina en el retraso de la paz, existe un
supuesto escencialmente etnocentrista, por no decir racista, hacia los
palestinos: no se los critica porque "es natural" que practiquen el
terrorismo.


Lo Injustificable
Es injustificable que Israel bombardee un local lleno de civiles, como
ocurrió en noviembre en Beit Janún, y sus líderes se limiten a decir:
"Ups, disculpen, nos equivocamos por unos kilómetros con otro objetivo
en donde habían terroristas". Un país con un ejército sofisticado y un
liderazgo responsable no se da el lujo de hacer este tipo de
operaciones y menos, cuando en el pasado ya se cometieron matanzas de
este tipo que, supuestamente, permiten evitar recaer en este tipo de
errores y negligencias.
Si el escritor David Grossman está en lo cierto en el severo
diagnóstico que hizo en su discurso sobre la actual sociedad israelí
durante el onceavo aniversario del asesinato de Rabin -suceso que
demostró hace años que el país puede ser víctima de sus propios
ciudadanos- entonces, por supuesto, es posible que aquel "liderazgo
militar y político huecos", a quienes se refirió, actúen de manera
injustificable simplemente porque sus motivaciones son huecas.

Es inconcebible, como también lo expresó el analista Ari Shavit,
cometer una matanza como la de Beit Janún y sólo decir "lo sentimos
mucho". Lo menos que se debe hacer, expresa el columnista de Haaretz,
es que el primer ministro apele a las víctimas y al pueblo palestino
expresando su pesar, ofreciendo compensaciones para los afectados, o
que el ministro de Defensa asuma responsabilidad total y declare que
la catástrofe fue el resultado de una política improvisada. Como
mínimo, el gobierno israelí debió haber hecho un anuncio oficial de
que este tipo de bombardeos ominosos no se repetirán. Shavit considera
que cualquier cosa por debajo de este tipo de reacciones por parte de
una dirigencia responsable es inaceptable: "Cualquier cosa a excepción
de esto es inhumano e inconcebible. ¿Inconcebible?", se pregunta
retóricamente para luego responderse con tristeza: "En la tierra del
liderazgo hueco, todo es posible, todo puede pasar".

Estos son cuestionamientos y reflexiones que conviene que los
israelíes analicen, pero, ¿qué pasa con el lado palestino en este
asunto?

Es injustificable que la actual dirigencia palestina, con Hamás a la
vanguardia, permita impunemente el diario lanzamiento de misiles
Kassam desde Gaza al sur de Israel, con el saldo de varias víctimas
civiles y más aún, es inaceptable que la prensa mundial tome estos
bombardeos como si el asesinato de israelíes se aceptara con la misma
naturalidad que un fenómeno metereológico.

Ya que en el lado palestino escasean intelectuales que se atrevan a
cuestionar públicamente a sus dirigentes cuando se trata de ataques
inexcusables contra Israel -quizá por miedo a sus extremistas o por
falta de cultura democrátic - citemos algunas de las críticas
recientes de una representante de Human Rights Watch sobre la
responsabilidad de los palestinos en el terrorismo contra la población
israelí. Las palabras de Sara Leah Whitson, son un oasis en el
desierto de omisiones que suelen hacer las organizaciones de derechos
humanos con respecto la responsabilidad de los palestinos en la
matanza de israelíes y en su propia tragedia: "Si la Autoridad
Palestina aspira a ser reconocida como un gobierno de estatus legal
debe detener inmediatamente las flagrantes violaciones de los más
fundamentales principios de la ley internacional humanitaria",
manifestó.

En una inusual declaración en un mundo que tiende a justificar las
acciones violentas palestinas presumiendo que sus armamentos son
imprecisos y poco efectivos y por lo tanto, "se defienden como pueden
del poderoso ejército israelí", la Sra. Whitson pone el dedo en la
llaga: "El hecho de que Hamás excusa sus ataques alegando que son
represalias, no los exonera de la prohibición de atacar a civiles
puesto que no hay ninguna justificación para ese tipo de agresiones".

Señalando la responsabilidad de esta organización fundamentalista
islámica en los diarios ataques contra pobladores del sur de Israel,
la funcionaria de esta ONG hace explícita la responsabilidad de la
dirigencia palestina puesto que Hamás es hoy gobierno y por lo tanto,
los palestinos no pueden seguir aduciendo que sus matanzas son
causadas por grupos a los que no controlan.

Lo descontextualizado
El tratamiento no equitativo y descontextualizado que suelen presentar
la mayoría de los medios de comunicación occidentales, con grandes
titulares que resaltan las muertes de civiles en Gaza y la escasa o
nula información de las víctimas de misiles palestinos lanzados contra
ciudades israelíes, también merecen un capítulo aparte en la
radiografía de los muchos temas injustificables del conflicto más
complejo y la vez, más mediáticamente simplificado, de todos los que
ocurren en el mundo.

La lluvia de ataques contra Israel en cada incursión a territorios
palestinos suele ser presentada como si se tratasen de operaciones
militares caprichosas y no estuviesen en el contexto de un ciclo de
violencia cuyo epicentro es la absoluta intransigencia de extremistas
islámicos que no aceptan la existencia de Israel en ningún centímetro
cuadrado del Medio Oriente.

Las noticias suelen ser presentadas de forma maniquea y está de moda
transformar a David en Goliat, colocando la lupa en el mapa, de manera
que se vea a un pequeño pueblo agredido, los palestinos, por un
gigante militar, Israel. Y todo ello, sin presentar el contexto
completo de un minúsculo país amenazado de aniquilación en un océano
de países hostiles como Irán y Siria y de movimientos islamistas
armados hasta los dientes en todos los países fronterizos.

Es usual acusar a Israel de expansionista ignorando el historial de
una país que ha demostrado, cada vez que hay una posibilidad de
entendimiento o paz, estar dispuesto a entregar territorios que,
ciertamente, no le corresponden: la total devolución del desierto de
Sinaí a Egipto luego de los acuerdos de paz con ese país en 1978,
territorios a Jordania tras el reconocimiento mutuo de ambos Estados,
retiro de Gaza y zonas de Cisjordania tras los Acuerdos de Oslo de
1993 y 1994, retirada del Líbano en 2000 y retirada unilateral de toda
Gaza en 2005.

Cuando falta equidad en la presentación y sobre todo, en el análisis
de excesos que involucran a Israel, ignorando deliberadamente la
responsabilidad de grupos como Hamás y por ende, de la Autoridad
Palestina -o de Hezbolá, y por lo tanto, del gobierno libanés- en el
ciclo de violencia que origina la tragedia de sus pueblos, se incurre
en una tendencia etnocentrista - por no decir racista - hacia los
árabes, y en especial, hacia los palestinos, puesto hay una especie de
presunción de que "es normal" que éstos ataquen civiles y es sólo
condenable cuando la agresión es llevada a cabo por Israel.

La misma lógica, de mutua responsabilidad en la tragedia de israelíes
y sus vecinos árabes, puede aplicarse en el caso de la más que
justificada condena contra Israel: haber utilizado bombas racimo -
armas prohibidas para guerras convencionales- en el reciente conflicto
en el Líbano. El escándalo que esto produjo en la opinión pública
mundial es apropiado, sobre todo, cuando el mismo ejército israelí lo
ha reconocido, pero a la vez, impera una sospechosa falta de titulares
y de información, en la mayoría de la prensa, ante la denuncia de
Human Rights Watch del 19-10-06, de que Hizballah utilizó el mismo
tipo de explosivos contra poblaciones civiles del norte de Israel, sin
que esta guerrilla aceptara la ya comprobada denuncia.

Lo Loable
Es loable lo que hicieron cientos de palestinos de Bet Lahia, en Gaza,
formando un escudo humano alrededor de la vivienda del extremista de
Hamás, Mohamed al-Baroud, evitando un programado bombardeo de la
aviación israelí, así como también es admirable que Israel -como suele
hacerlo en la mayoría de los casos- anuncie con anticipación una
operación bélica, dando tiempo a la población civil que se encuentra
cercana a un enemigo, de alejarse del lugar, sacrificando el factor
sorpresa que le permitiría lograr plenamente sus objetivos militares.

En este caso, la valentía y hermandad entre los palestinos son
cualidades que se pudieron apreciar gracias a la virtud israelí de
evitar, en lo posible, afectar a población civil en su lucha contra
guerrilleros y terroristas, cuestión que no hacen ni los
norteamericanos en Irak, ni los rusos en Chechenia y mucho menos las
milicias fundamentalistas sudanesas en Darfur, entre muchos otros
países que causan la muerte de civiles en conflictos de diversa
naturaleza.

Es loable también lo que hace la prensa israelí al dar cabida a las
críticas más severas contra sus gobiernos. En cambio, a falta de
autocrítica palestina, es meritorio que algunos analistas se atrevan a
narrar a contra corriente del anti-israelismo, que es casi un deporte
mundial, y resalten las enormes responsabilidades de los palestinos y
sus hermanos árabes, por sus propios padecimientos. Lo más loable lo
hacen aquellos periodistas que se toman la molestia de, claramente,
distinguir las responsabilidades de un gobierno de turno con respecto
a todo un país, cuando se tratan excesos injustificables coyunturales,
sin perder de vista el contexto de sus textos.

Un ejemplo de periodismo responsable es el que hace la periodista
catalana Pilar Rahola, quien a pesar de ser una gran defensora de
Israel, no deja de ser crítica cuando piensa que se deba serlo. En su
artículo "No es esto Israel, no es esto", publicado en la Revista El
Temps el l 10-11-2006 , Rahola censura duramente al gobierno de Israel
sin descuidar la condena a otros protagonistas del conflicto y sobre
todo, no descuida la sensibilidad de quien sabe que en un análisis,
simplificar es traicionar:
La última incursión militar, con la muerte innecesaria y cruel de
muchas personas, es la última gota de una escalada de errores
difícilmente comprensible. Sí. Sé que los palestinos mantienen
secuestrados, con total impunidad, a los soldados israelíes (y a la
ONU, como siempre, le importa un pepino), sé que cada día tiran
misiles Kassam sobre territorio israelí, sé que las organizaciones
palestinas queman todos los caminos de paz que se dibujan, que venimos
de una larga historia de mentiras desde Arafat hasta el resto, sé que
Irán controla el terrorismo de la zona, y amenaza con ser potencia
nuclear. Sí. Sé que Israel no lo tiene fácil. Personalmente, desde la
más absoluta complicidad en la lucha por su supervivencia, no le pido
soluciones, y menos desde Europa, que siempre la ha dejado sola. Pero
le pido estrategias. ¿Sabe Ehud Olmert hacia dónde quiere llevar al
país que gobierna? ¿Estamos ante una planificada estrategia con
objetivos a largo alcance, o se trata de un puro inmediatismo táctico,
con estrechas miras políticas? ¿Es un estadista, como lo han sido
Rabin, Sharón y otros grandes de la historia de Israel? ¿O es un señor
que se encontraba en el lugar adecuado en el momento adecuado, y va
improvisando sobre la marcha? Algunos de los grandes errores del
Líbano, hacen temer lo peor. Me duele profundamente. Ya sé que no es
justo, pero, a diferencia de sus enemigos, Israel no se puede permitir
ni el tactismo barato, vacío de contenidos, ni la mediocridad
política. Porque es el único país del mundo que no sólo se juega una
bonita imagen política. Israel se juega, ¡ay!, su supervivencia.

Israel merece ser severamente criticado y políticamente condenado por
muchos excesos que comete en incursiones contra sus nada clementes
enemigos que no reconocen su existencia y explícitamente exaltan el
terrorismo y acciones suicidas como misiones santas -como lo hacen
Hizballah, Hamás, Siria e Irán- pero también, en muchos de los textos
de quienes censuran a Israel deliberadamente, falta mucho del contexto
que origina las acciones y reacciones de ese país en territorios,
donde no por casualidad, diariamente organizaciones fundamentalistas y
fanáticas, desfilan con sus armas proclamando su destrucción.
¿Incurre Israel en desproporciones? Sí, a veces, y en conflictos cuyos
contextos son muy complejos. ¿Es desproporcionada la crítica mundial
contra Israel? Sí, con frecuencia, en textos que suelen ser
premeditadamente simplistas.

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