El líder de Hizballah, Hassan Nassrallah dio una verdadera clase
respecto a su visión de la vida y la muerte. En su último discurso
publico de hoy, 20 de Enero de 2007, desde algún escondite en el sur
de Beirut, marco el camino para sus cientos de miles de seguidores
chiítas en el país de los cedros.
"El martirio es una verdadera vida, es el comienzo de la vida. Así es
como educamos y debemos seguir educando a nuestros combatientes, a
nuestras familias". Nassrallah, quien de hecho intenta derribar
"pacíficamente" al gobierno moderado del Premier Siniora, representa
la corriente extremista en el mundo árabe-musulmán. Esta misma
concepción teológica-política acerca de cómo educar a cientos de miles
de "mártires", comprometidos con la "jihad", es la que se ha adueñado
de buena parte de la sociedad árabe-musulmana. Pero no es solo
Nassrallah su representante máximo, sino que cuenta con fieles
acompañantes en la Autoridad Palestina. La misma, gobernada por el
grupo terrorista-extremista islámico Hamas, cuenta con un primer
ministro, Ismael Hanyia, que ha desenmascarado la verdadera política
de Hamas por si alguien tenia dudas. Mas allá de su reciente visita en
Irán y Sudan, sedes y corazón del fundamentalismo extremista islámico,
el mismo Hanyia también encontró adecuado de declarar públicamente a
su pueblo lo siguiente: "Nosotros no hemos sido designados ministros
por nuestro pueblo valiente. Hemos sido designados por nuestro pueblo
y por Allah ha ser Mujahidin y así debemos comportarnos"(mártires). Es
por esa razón, ideológica-religiosa, que Hamas se niega a cumplir con
las tres condiciones básicas que exige la Comunidad Internacional,
comenzando por el reconocimiento publico del derecho de existencia del
Estado de Israel y el renunciación al terrorismo. La concepción
teológica-política de aquellos lideres extremistas que ocupan el
poder, en el caso de la Autoridad Palestina, y que buscan el poder a
través del derribamiento de un gobierno moderado en Líbano, en el caso
de Hamas, supera toda necesidad de pragmatismo y moderación, incluso
cuando las necesidades básicas de la población civil que gobiernan
esta en juego. Pero no solo se trato el de Nassrallah de un discurso
"filosófico" acerca de cual es su visión de la educación de su pueblo.
En términos prácticos, la cultura del odio, del terrorismo suicida y
del desprecio visceral, profundo y de raíz del derecho a la existencia
del estado judío: " Llamo a nuestros jóvenes, valientes combatientes
que vencieron al monstruo sionista, a continuar la lucha de la jihad y
el sacrificio. Debemos luchar hasta la ultima gota de sangre, solo así
podremos vencer al enemigo".
Esta concepción, extremista y fanática, sin posibilidad ideológica de
concesión, genera influencia creciente en el mundo árabe-islámico, y
no solo en Medio Oriente. El último sábado 19 de enero, un programa
especial de CNN en ingles presento la tendencia de ciertos factores
islámicos en el centro de Londres. Ante la posibilidad que la
democracia occidental otorga a esos círculos extremistas, cientos de
jóvenes musulmanes británicos, provenientes en general de Pakistán,
escuchaban y se regocijaban ante las palabras en perfecto ingles de su
líder religioso: "muerte a occidente, guerra santa y ley islámica en
Gran Bretaña". Nassralla y el primer ministro palestino Hanyia
persiguen un interés común: el deseo de su dominio del mundo árabe-
islámico, la imposición de la ley islámica (Shaharia) y la destrucción
del Estado de Israel. Estos dos personajes, partes de la misma cara de
la moneda llamada "Republica Islámica de Irán", confían en su política
de arrastra a sus pueblos a la cultura del odio y del suicidio
mostraron su cara una vez mas. La continuación de la lucha contra el
Estado de Israel y su sociedad y el sofocamiento de sus propios
pueblos. Israel, en cambio apuesta a la vida, a la sana cultura de la
investigación medica y desarrollo tecnológico y sobre todas las cosas,
a la convivencia pacifica con quienes estén dispuestos a reconocer el
legitimo derecho de un estado judío en la tierra de Israel.
Paralelamente a esto, Israel esta decidida a demostrarse, a si mismo
primero y luego, al mundo occidental, que es necesario y posible
vencer a la cultura del odio propuesta por Nassrallah, Hanyia y
Ahjmedinejad. Aquellos que creyeron que utilizando a la población
civil israelí como blanco de sus atentados suicidas y de sus misiles
Katiusha y Kassam equivocaron el camino. La sociedad israelí esta
dispuesta a dar frente y destruirlos. Tal como fue destruida la
ideología del mal del Nazismo, tan solo 60 años atrás.
Finalmente, Nassrallah finalizo su discurso con su máxima:"nuestro
espíritu vencerá, por una sola razón: nosotros amamos la muerte mas
que ellos aman la vida".
Mas allá de la aclamación de centenares de sus seguidores (todos ellos
considerados "civiles" para la prensa internacional o incluso el
derecho internacional), Nassrallah sabe muy bien que dentro del mundo
árabe-musulmán son muchos mas los que desean vivir en lugar de morir
como terroristas suicidas o "combatientes de la libertad". En ellos
hay que apostar. A los otros, hay que ayudarlos a que lleguen al
paraíso, pero solos.