Intercambio de prisioneros Israel–Hizbolá

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Jul 23, 2008, 12:26:40 PM7/23/08
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Intercambio de prisioneros Israel–Hizbolá

Por: Daniel Alaluf

El intercambio de prisioneros entre el Estado judío y la guerrilla
chiíta Hizbolá simboliza el epílogo de la desafortunada aventura
militar, sin objetivos reales, en la que se embarcó el Premier israelí
Ehud Olmert de la mano de su principiante Ministro de Defensa de
turno, Amir Peretz.

¿Cuál es el precio a pagar por un soldado muerto?

El dilema que implica todo intercambio de prisioneros no es nuevo para
Israel. Desde la fundación del Estado se han llevado a cabo decenas de
intercambios con los vecinos árabes, la gran mayoría de ellos con un
saldo cuantitativo largamente favorable para los enemigos del estado
judío.

Si bien la razón dicta un principio simple y lógico que afirma: “No se
negocia con secuestradores ni terroristas ya que esto estimula a los
mismos a realizar más actos de estas caracterízticas”, las cosas no
siempre son tan simples y claras en la vida real y menos aún en esta
zona del planeta.

La toma en cautiverio de soldados enfrenta a la sociedad israelí con
sus peores temores, generando desesperación y planteando el problema
en un plano emocional que implica la resolución del mismo por medio de
impulsos humanos y no por medio de cálculos matemáticos que dictaminen
quien gana y quien pierde claramente.

Tras sesenta años de existencia y conflicto, Israel sabe enfrentar el
dolor de la muerte y convertirlo en esperanza, pero cuando de soldados
cautivos se trata la historia es muy diferente. Esta situación
despierta todos traumas más profundos del Pueblo Judío: la falta de
libertad, la pérdida del control, la incertidumbre y la desesperación.

El Estado de Israel fue el gran parte creado como respuesta y solución
a estos traumas, por estos motivos, la muerte en combate o en la lucha
por la libertad e independencia es un riesgo a correr, tal como lo
hicieran los sicarios en Masada, mientras que la caída en cautiverio
no es una opción que puede ser enfrentada tan fácilmente. Ésta rompe
los esquemas lógicos del pensamiento de la sociedad israelí,
reviviendo los fantasmas del pasado, de aquellas épocas anteriores al
15 de Mayo de 1948, cuando el Pueblo Judío era débil y vulnerable.

Dos años después del comienzo de la guerra, al menos uno de los
objetivos de esta polémica guerra se cumplió: tras meses de
negociaciones y guerra psicológica, finalmente, Ehud Goldwasser y Edad
Regev volvieron a Israel. El método no fue el imaginado por el premier
israelí quien decidió en parte entrar en su momento al Líbano a fin de
encontrar a los soldados, el precio que Israel pagó, es el precio del
fracaso. En el bazar de los cadáveres de este conflictivo Medio
Oriente cuando de precios se trata el cielo, es el límite.
El enemigo y la guerra psicológica

Tras 20 años de conflicto, Hizbolá conoce muy bien a su “enemigo
sionista”. Esta organización guerrillera sabe que a pesar de que todos
los indicios suponían que ambos soldados habían fallecido en el mismo
momento del ataque aquel día 12 de julio del 2006, mientras exista una
mínima duda, por pequeña que esta sea, Israel no se daría el lujo de
anular un acuerdo. La “guerra psicológica” utilizada por la guerrilla
chiíta es simple y efectiva.

El Sheik Hassan Nasrallah logró su objetivo, liberar a Samir Kuntar y
fortalecer aún más su imagen en el Líbano, donde Hizbolá está
perpetuando sus actividades políticas y militares, convirtiéndose
apresuradamente en un estado de facto dentro de un estado de juri, con
poderes y atributos cada vez más amplios y preocupantes para la
democracia de ese país y por ende para los países moderados de Oriente
Medio.

El objetivo de aquel secuestro era, claramente, lograr la liberación
de prisioneros libaneses y palestinos que residen en las cárceles
israelíes, y el más importante de ellos Samir Kuntar, quién asesinara
a sangre fría en 1979 tres miembros de la familia Aran y al policía
Shlomo Shajar. Ya en el año 1995, en el transcurso de las
negociaciones que llevarían a los Acuerdos de Oslo esperaba el asesino
Samir Kuntar, tras 16 años en prisión, ser liberado en el marco de las
mismas. Él mismo Kuntar apeló al juzgado regional de Beer Sheva y
solicitó en tonos “pacifistas” ser incluido en la lista de prisioneros
que serían liberados: “Estoy dispuesto a solicitar a todos a no
realizar actividades terroristas que pongan en riesgo el proceso de
paz” y luego advirtió: “el daño a este procesó será mucho mayor si
intentan liberarme por medio de un secuestro”, estas fueron sus
palabras a un periódico de aquella época. Doce años más tarde vemos
que su palabra se cumplió. Pero, todos sabemos que el lugar de Kuntar
es la cárcel en el mejor de los casos junto a “setenta vírgenes”.
La negociación y la campaña mediática

Israel siempre aspiró a cerrar rápidamente cuentas con sus enemigos,
especialmente cuando se trata de soldados en cautiverio a fin de
borrar la sensación que esto genera de la conciencia colectiva de la
sociedad israelí, y este es el motivo por el cual los enemigos del
Estado Judío intentan alargar estos procesos a fin de prolongar el
sufrimiento y elevar el rédito que pueden obtener de estas
situaciones. Nasrallah aprendió, con el correr de los años, el método
para convertir un secuestro puntual en un atentado a la conciencia
colectiva israelí, hiriendo así a la sociedad. Las familias de los
secuestrados y los medios se convierten inconscientemente en víctimas
de esta situación generando que la propia negociación se torne aún más
complicada y desfavorable para Israel. Es crucial que en negociaciones
futuras, que lamentablemente habrá, la desesperación de los
familiares, campañas mediáticas y motivos los políticos o electorales
no sean los que dirijan las negociaciones con el enemigo.

A pesar de la difícil decisión, el alto precio y la injusticia de
recibir dos cuerpos, hoy, cuando Eldad y Ehud ya están de vuelta en
casa, el Estado Judío demostró nuevamente que su superioridad frente a
sus enemigos no es tan solo militar sino también ética y moral. Esta
superioridad se convierte un valor tangible en momentos difíciles como
el actual, cuando Israel no duda en pagar precios muy altos por su
gente, los números reflejan el valor que Israel le da a su pueblo. En
un mundo donde no siempre ganan quienes tienen la razón, la justicia
quizás no sea inmediata, pero el Estado Judío ya ha demostrado en el
pasado que cuando lo desea el brazo de la justicia es largo y puede
también actuar en diferentes lugares en el futuro.

El 16 de Julio del 2008 terminó otro capitulo en de historia israelí,
los conflictos emocionales no encuentran respuestas simples. El camino
hacia la paz es largo y arriesgado, los precios altos pero ¿quién
puede negar el derecho de las familias de Ehud Goldwasser y Edad Regev
de tenerlos de vuelta en casa? En la cruda realidad israelí, todo el
Pueblo está en estos días de duelo, preparándose para el próximo
desafío.
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