La humildad - la virtud opuesta a la arrogancia - es en dos campos. El
primero, en el plano social, entre la persona y su prójimo: La persona
humilde no se enorgullece frente al prójimo, sino que está dispuesta a
descender a su altura y ayudarlo.
por Rab Shlomo Aviner
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Ensimismados en las tareas del asentamiento y construcción de la
tierra, se puede llegar a una situación de embriaguez y olvido: "No
suceda nunca, cuando hayas comido y te hayas saciado, cuando hayas
edificado para ti casas buenas y hayas habitado en ellas... de manera
que te digas en tu corazón; mi poder y la fuerza de mi mano me ha
procurado esta riqueza.
Antes bien, te acordarás del Eterno, tu D's, porque Él es quien te da
fuerzas para hacer" (Dvarim 8:12-18). Esos versículos expresan
tajantemente la problemática de la iniciativa y acción humanas. A
primera vista, se está negando la iniciativa del hombre y la
fomentación de la capacidad humana: Todo el éxito depende de D's. Él
tiene fuerza, Él hace, Él bendice con el éxito la realidad - y todo
intento de hacer responsable de ello al hombre, no es más que una
ilusión hereje. Así parece a primera vista. Por otro lado, una
concepción como esa nos educa a ser holgazanes y dejar de lado las
capacidades humanas: Si D's lo hace todo, nosotros podemos descansar!.
Es semejante a la concepción fatalista, según la cual todo está
determinado desde un principio, y de esa forma se llega a una
justificación filosófica de la holgazanería: Para qué esforzarse?: De
todas formas, ya fue predestinado que las cosas serán de una forma u
otra!. Y en efecto, una de las escorias del Temor a D's que no fue
elaborado es la holgazanería. La vinculación con D's y la fe, son
confundidas con la holgazanería (prólogo a Musar HaKodesh).
Pero no es así!. Por supuesto que se debe ser consciente que "mi poder
y la fuerza de mi mano me ha procurado esta riqueza"!. De la misma
forma que la edificación nacional, militar y económica debe ser
realizada a alto nivel, lo más sofisticado posible, también es
necesario que detrás de esa edificación se encuentre la certeza que
somos capaces de hacerlo, que somos fuertes y tenemos una potencia
civilizadora y tecnológica que nos permitirá alcanzar esos elevados
logros, en todos los aspectos.
Por ello, no sólo que no está prohibido decir "mi poder y la fuerza de
mi mano me ha procurado esta riqueza": Por el contrario, es una mitzva
decirlo! (Darshot HaRan, Drush 10). Debemos ser conscientes de
nuestras capacidades. Esa conciencia es también parte de nuestra
obligación en la guerra: El cobarde que atemoriza a sus hermanos, les
hace sentir debilidad e inseguridad en la guerra - comete un pecado
grave (Dvarim 20:8). El Cohen Mashuaj (sacerdote que sale al frente de
las huestes), en contraste, le dice al pueblo: "Oye, oh Israel,
vosotros os acercáis hoy para pelear contra vuestros enemigos. No
desmaye vuestro corazón, no temáis ni os alarméis, ni os acobardéis a
causa de ellos" (Dvarim 20:3).
Entonces, cuándo se vuelve negativa la sensación de fuerza y
potencia?: Cuando surge de la arrogancia, que hace olvidar. Cuando "se
ensalce tu corazón, y te olvides del Eterno, tu D's" (Dvarim 8:14), y
en base a ello "digas en tu corazón; mi poder y la fuerza de mi mano
me ha procurado esta riqueza" - allí se encuentra el pecado.
De ese versículo aprendemos cuán severa es la arrogancia: Ella conduce
al olvido de D's. Rabí Moshé de Kutzi - autor del libro "Sefer Mitzvot
Gadol" - cuenta que después de haber enumerado en su libro todas las
613 mitzvot, según sus criterios, le fue dicho en sueños que omitió lo
principal: El olvido de D's! (Al final de la introducción. Y también
allí, preceptos negativos 64). La Gmará (Sota 5A) nos enseña que la
prohibición de la arrogancia emana de la prohibición de olvidar a D's:
"Cómo sabemos que está prohibido enorgullecerse?. Porque el versículo
dice 'se ensalce tu corazón, y te olvides del Eterno, tu D's'". La
arrogancia y el olvido de D's - son una misma cosa.
Pregunta: Qué relación hay entre ellas?!. Cómo conduce la arrogancia
al olvido de D's?.
Respuesta: La humildad - la virtud opuesta a la arrogancia - es en dos
campos. El primero, en el plano social, entre la persona y su prójimo:
La persona humilde no se enorgullece frente al prójimo, sino que está
dispuesta a descender a su altura y ayudarlo. Como el cuento de
Einstein - el científico genio judío - que le ayudó a una niña pequeña
a hacer sus deberes de matemáticas. El segundo plano, es frente a D's.
Ser humilde, es ser consciente que todo lo que tenemos dentro nuestro
proviene de D's, como dice Rabí Iehudá HaLevi: "Todo proviene de Él, y
no de nosotros" (HaKuzari 2:50). Hay que ser consciente que D's es el
origen de todas las fuerzas y talentos que hay dentro nuestro: "Antes
bien, te acordarás del Eterno, tu D's, porque Él es quien te da
fuerzas para hacer".
(Tal Jermón - Torá. Pág. 305)
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