BIBLIOTECA JUDIA VIRTUAL
unread,Jul 23, 2008, 12:27:47 PM7/23/08Sign in to reply to author
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La fragilidad de la tregua Israel
Por: Daniel Alaluf
La incipiente tregua alcanzada por el Estado de Israel y el grupo
terrorista palestino Hamas, se da en un fuerte contexto de
debilitamiento político interno de ambos actores. La misma es, según
palabras del autor de esta nota, demasiado frágil y podría ser el
prólogo de una intervención militar –por parte del ejército israelí- a
gran escala en la Franja de Gaza.
El acuerdo de cese de fuego convenido entre Hamas e Israel, si bien
puede llegar a brindar algunos días de silencio a los ciudadanos del
sur del país, deja ante todo clara la completa falta de estrategia
israelí para hacer frente a este grupo terrorista. Esta tregua, que
quizás sea una decisión correcta, refleja básicamente la tensión
existente entre dos formas completamente opuestas de enfrentar a este
peligroso e indeseado vecino, la mezcla de estas dos tácticas que
analizaremos a continuación demuestra la ausencia de una estrategia
israelí coherente para enfrentar a Hamas en esta compleja
situación.
Diferentes puntos de vista
El caso de Hamas es altamente peligroso y peculiar: se trata de una
organización terrorista con tácticas guerrilleras que tiene bajo su
control un territorio determinado, altamente poblado por personas
fanáticamente comprometidas con una causa nacionalista de tintes
religiosos. Este caso es probablemente único en la historia bélica de
la humanidad.
Desde aquella revuelta organizada por Hamas contra Fatah que llevara a
la organización a tomar el poder, Israel se vio en la diyuntiva de
cómo tratar a esta agrupación terrorista. Existen dos formas
diferentes de ver a este grupo: la primera forma de ver al mismo, que
ha sido formalmente adoptada por Israel, lo define como una
organización islámica terrorista militante que no puede existir a la
par del Estado judío en paz. Según esta teoría, en caso de que Hamas
no pueda ser controlado, debilitado o bien manipulado por su rival en
el poder, Fatah, deberá ser aislado, confrontado y eliminado
militarmente.
La segunda forma de ver a esta peligrosa organización, define a la
misma como un movimiento político, donde confluyen tanto miembros
extremistas como moderados, que pueden ser incentivados a fin de dejar
la lucha terrorista por medio de algún tipo de negociación llevando a
que esta organización adapte sus posturas extremistas a la realidad
política de Oriente Medio, aceptando logros moderados y no una
victoria total, que según la propia visión de los elementos más
extremistas de este grupo, significa la eliminación del Estado de
Israel.
Quienes suscriben la primera visión, verán al cese del fuego, en el
mejor de los casos, como una pausa puramente táctica previa a una
operación militar a gran escala, mientras que los adscriptos a la
segunda, verán al mismo como la esperanza de un comienzo de un
proceso constructivo entre ambas partes que pueda llevar a una
solución pacífica del conflicto.
Las esperanzas de la segunda visión, en llevar a Hamas a una posición
un tanto moderada a fin de llegar a un acuerdo pacífico, se basan en
la experiencia israelí con Fatah. Debemos recordar que 30 años atrás
este grupo pretendía la eliminación total de Israel, y tras décadas de
atentados, secuestros y asesinados; Fatah, decidió tomar también el
camino político - diplomático. Pero, nos estaríamos engañando si
pensáramos que Fatah finalizó con sus actividades terroristas. En el
mejor de los casos podemos pensar que nos encontramos en el transcurso
de este proceso y que el completo abandono de las tácticas
guerrilleras se dará cuando este grupo obtenga un Estado. En el caso
de Hamas es difícil pensar que se llegará a una situación similar a la
de Fatah, básicamente debido a las terribles diferencias que existen
entre ambas organizaciones. Hamas -si bien como Fatah-es un grupo que
nace como resultado del propio conflicto palestino-israelí, a
diferencia de éste, es una organización extremista religiosa
representante en "Palestina" del grupo fundamentalista "Hermandad
Musulmana" o peor aún un proxy sunita musulmán del régimen islámico
Shiíta iraní.
Teniendo en cuenta estos factores las preguntas que surgen son
difíciles de responder: ¿Puede Hamas ser vencido militarmente? ¿Se
puede lograr la rendición de este grupo por medio de un boicot
económico y diplomático? Evidentemente esta última táctica no ha
brindado los resultados esperados.
La naturaleza problemática de Hamas y los motivos israelíes
La naturaleza de Hamas es lo que hace tan problemática la situación y
pone en duda los motivos y logros que puede tener este cese de fuego.
Si volvemos al pasado nuevamente, -en el caso de las negociaciones
entre Israel y Fatah- si bien Fatah modificó su posición y aceptó la
existencia de Israel, el Estado judío también hizo concesiones
aceptando el derecho a un Estado Palestino (solución de dos estados
para dos pueblos), pero en el caso de Hamas hay poco que Israel pueda
ofrecer para una real paz dada la naturaleza de esta organización
fundamentalista. Fatah era un grupo de liberación secular según los
modelos existentes de estos grupos en el tercer mundo de esa época,
mientras que Hamas es fundamentalista y niega todo posible contacto
con Israel, por lo tanto la comparación entre ambos grupos a fin de
llevar a trazar una táctica para enfrentarlo es altamente riesgosa.
Israel ha tomado la decisión de aceptar esta tregua fundamentalmente
teniendo en cuenta dos factores básicos que han llevado a postergar
una operación militar a gran escala: 1) el alto costo en vidas que
implicará la lucha en una zona tan densamente poblada y contra
guerrillas y no frente a un ejército, y 2) la ausencia de un actor,
grupo o líder a quién se le pueda entregar el poder de la Franja de
Gaza tras la operación, lo que podría llevar a una muy indeseable
permanencia del ejército israelí en la zona. Si bien frente a estas
realidades un cese del fuego también brinda tiempo a la cúpula
política israelí, es ingenuo pensar que el mismo será duradero.
La tan postergada decisión israelí de aceptar el cese de fuego es muy
problemática, como lo hemos destacado antes, deja en claro el
conflicto táctico interno israelí para enfrentar a este grupo
fundamentalista. El mismo hecho de que Israel demorara tanto en
aceptarla refleja que la misma es más importante para Hamas que para
el Estado judío. Mediante este acuerdo, aumenta el prestigio de Hamas
dentro del pueblo palestino, quién a diferencia de Fatah, comprueba
nuevamente una de las afirmaciones más populares de la calle
palestina: "con Israel solo se habla por la fuerza".
Los motivos internos de Hamas
Si bien uno de los principales intereses de Hamas en esta tregua puede
residir en tener "silencio" a fin de rearmarse para el próximo round y
en obtener el levantamiento del bloqueo económico israelí, este
silencio también sirve a los objetivos políticos internos de la
organización. Mahmud Abbas debe, en estos días, visitar por primera
vez la Franja de Gaza tras el golpe de estado que realizara hace ya un
año el grupo islámico contra Fatah, en un intento de reconciliación
palestino. Si bien esta iniciativa está respaldada por Egipto, Arabia
Saudita, Qatar y los Emiratos Árabes, el camino al éxito de la misma
se encuentra lleno de obstáculos debido a la exigencia de Abbas:
restaurar la situación a la existente antes del 14 de Junio del 2007.
Pero, frente a la presión del mundo árabe, en caso de que este proceso
brinde resultados, casi seguramente llevará a nuevas elecciones
presidenciales y parlamentarias a las cuales Hamas desea llegar de la
mejor forma posible. Si al cabo de 6 meses, la tregua se mantiene en
Gaza, Hamas puede sugerir a Israel extender el acuerdo a Cisjordania,
demostrando de esta manera el control efectivo de la seguridad en
ambas partes del territorio palestino.
Desde el punto de vista israelí el dialogo entre Hamas y Fatah no debe
ser visto necesariamente como negativo. Este puede proveer un
momentum favorable, y más aún si se encuentra acompañado por un cese
de fuego, que permita a Fatah acercar a Hamas a una situación en la
cual pueda comenzar a implementarse el plan de paz denominado como
"Hoja de Ruta". A grandes rasgos esta situación es posible, pero los
conflictos internos palestinos hacen que la misma sea muy complicada
ya que ésta, implica un real cese de hostilidades entre los grupos
palestinos primeramente, y la aceptación de las condiciones impuestas
por el cuarteto internacional a fin de comenzar con la implementación
de la Hoja de Ruta.
La fragilidad del acuerdo
Podemos distinguir tres amenazas fundamentales a este informal
acuerdo. El primer problema esta orientado a que Hamas frene sus
actividades para armarse. Será muy complicado que esto suceda y más
aún, poder llegar a controlar este factor. El segundo problema será
que el gobierno israelí y Hamas acuerden una lista definitiva de
prisioneros a ser liberados a cambio del soldado israelí Gilad Shalit,
quién lleva ya dos años en manos de los terroristas. El tercer factor
será llegar a un acuerdo sobre el control del paso fronterizo de
Rafiah, entre Gaza y Egipto, por donde pueden entrar armas y misiles
altamente peligrosos para Israel. La falta de acuerdo en alguno de
estos tres puntos convierte a esta tregua en altamente volátil. Este
negociación caerá rápidamente a menos que ambas partes se muevan hacia
un acuerdo un poco más estable, algo casi imposible. En pocas
palabras, Hamas busca el levantamiento del embargo económico mientras
que Israel desea debilitar a esta organización a fin de permitir un
posible retorno al poder de Fatah, con quien mantiene precarias
negociaciones, pero negociaciones al fin de cuentas. Israel -por su
parte- desea que Hamas no introduzca más armas mientras que estas son
esenciales para la organización terrorista en caso de un futuro
enfrentamiento con Israel. En definitiva es de suponer que el cese de
fuego durará hasta que una de las partes "sienta" que la otra se está
beneficiando del mismo.
Conclusión
Un cese de fuego constructivo, sería lo óptimo en el marco de las
negociaciones israelíes-palestinas, pero esto resulta imposible dado
que implicaría el final del sangriento conflicto interno que divide al
pueblo palestino (Hamas vs. Fatah). De esta forma sí podríamos pensar
que el cese de hostilidades temporario puede llegar a convertirse en
el comienzo de un futuro acuerdo más estable.
La falta de respuestas -efectivas- diplomáticas y militares de Israel,
llevan a su gobierno a intentar esta nueva "táctica", a pesar de que
los mismos gobernantes demuestran explícitamente ser pesimistas sobre
el éxito de la misma. La tensión interna entre las dos formas
completamente opuestas existente para enfrentar a este enemigo da como
resultado esta frágil tregua.
Si bien es altamente valioso que cada día que pase, los ciudadanos del
sur de Israel se encontrarán lejos del peligro del terror balístico
palestino, este cese de fuego negociado indirectamente con Hamas es,
teniendo en cuenta la postura actual de las partes, casi
indudablemente temporario y sirve como un preludio de lo que será una
gran operación militar a menos que esta organización terrorista
demuestre claros signos de cambios de posición, que lleven a un tipo
de aceptación del Estado judío (tal como lo hiciera Fatah) y contacto
futuro con Israel a fin de encaminar algún tipo de proceso
diplomático.
Sin embargo, este escenario parece -hoy en día- encontrarse muy lejos
de la realidad.