Europa ante Sderot: artesanía e indiferencia

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BIBLIOTECA JUDIA VIRTUAL

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Jul 12, 2007, 12:33:30 PM7/12/07
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Europa ante Sderot: artesanía e indiferencia
Por: Eli Cohen

Mientras escribo estas líneas, las últimas tropas de Al-Fatah en Gaza
huyen por mar. Hamas se ha adueñado definitivamente de la Franja
después de una guerra civil de facto. Los combates, pese a la
invisibilidad mediática, han sido encarnizados, salvajes y con cifras
de muertos que diariamente llegaban a la veintena. Durante las
ejecuciones de rivales políticos y religiosos -que no se olvide que
una de las principales diferencias entre Hamas y Al-Fatah es la
asunción de los principios yihadistas-, tenían tiempo, por supuesto,
para practicar el tiro al judío: los misiles Qassam hacia Sderot no
han cesado. La situación que se ha vivido, amén de tensa y dramática,
ha sido vergonzosa, en lo moral, en lo político, y por supuesto, en lo
mediático. Los televisores europeos, y de una forma demente los
españoles, han sufrido de ceguera y algo de desorientación, como de
costumbre.


Es necesario recalcar, para alcanzar una vista de pájaro de como se
han resentido las sociedades europea y española, ante esta crisis que
todavía perdura tanto en Gaza como en Sderot, y las cuales son
consecuentemente dependientes -Hamas con poder absoluto en Gaza supone
lanzamientos de Qassam sin descanso- dos aspectos muy significativos:
la retórica de los medios respecto al tema y las reacciones
sociopolíticas.

Posiciones mediáticas
Respecto a los medios escritos, El País, el periódico español de más
tirada en España, nos tiene acostumbrados a una defensa al ultranza -
es decir, justificar lo injustificable, y falsear, si es preciso, para
mantener sus posturas- de la "causa palestina". Es el diario pionero
en denominar milicianos a los terroristas, y en llamar terrorismo de
Estado a la política defensiva israelí. Lo sigue haciendo, sin
embargo, tanto en la crisis que nos atañe, la conexión Gaza-Sderot, al
igual que con la de Hizballah el verano pasado, ha tomado cierta
prudencia en su lenguaje. Sin rebajar, en lo más mínimo, las críticas
a Israel. Ningún editorial se le dedicó al asedio que están sufriendo
los civiles israelíes en Sderot, en cambio, la nostalgia y la tristeza
por el caos en Gaza si se dejó sentir en dicho rectángulo de opinión.
Al igual ha sucedido en El Mundo, segundo periódico nacional. El único
rotativo que ofreció con sensatez el drama y el problema que se vive
en Sderot fue La Razón. Diario con una línea ideológica de derecha
tradicional conservadora -un sector político que cada vez gana más
adeptos, y casi patrimonialista, en España la defensa de Israel-, que
en los últimos tres años ha dado un giro abismal en su prisma hacia
Israel. Así, vimos como el 21 de mayo, Ethel Bonet, corresponsal del
citado periódico en Israel, tituló su crónica como jamás podríamos
haberla imaginado en la telaraña antisemita que son los medios
españoles: Sderot, el campo de tiro de Hamas. Certera y directa, la
crónica reflejó, como ninguna antes vista en un medio escrito, las
vicisitudes y consecuencias que padecen los ciudadanos de Sderot.

En internet, ha permanecido siempre irreductible a la invasión de
maniqueísmo y tendenciosidad, se ha mantenido Libertad Digital, el
único diario español que defiende, sin fisuras, a Israel. Su último
editorial sobre los combates en Gaza lo dice todo: "Si los palestinos
son meras víctimas que se revuelven contra el imperialismo israelí,
mera correa de transmisión del aún más malvado imperialismo yanqui,
¿por qué se matan entre ellos?"

Pero lo peor en la difusión del mensaje informativo sobre sendos
temas, se ha dado en los canales de televisión, a la postre el medio
más visto e influyente entre la población. Lo más oscuro ha sido la
utilización de una definición para los misiles Qassam que, cuanto
menos, roza la infamia: misiles artesanales. Artesanales. Repetida
hasta la saciedad -no olvidemos la gran estrategia propagandística
Goeebeliana: repetir una mentira hasta que sea asumida como verdad-
cuando los cohetes caían por treintenas a diario en Sderot, para dar
entender al español medio que, no es para tanto lo que claman los
judíos invasores, sólo son petardos fabricados en el patio de casa.
Que son respuestas ínfimas a los devastadores ataques israelíes -
mientras, los enfrentamientos entre partidarios de Hamas y Al-Fatah
dejaban de 20 a 30 muertos diarios sin contar a los heridos- que todo
esto es fruto de la ocupación opresora israelí, y, ni que decir tiene,
es uno de los medios desesperados que utilizan los palestinos para
luchar por una vida mejor. Se abrían ahorrado buscar en el diccionario
el adjetivo artesanal y en su lugar haber dicho, por ejemplo, misiles
de la desesperación o de la resistencia. Más directo y menos
subliminal, por lo menos. Ni siquiera la visita de Javier Solana, el
Ministro de Exteriores de la Unión Europea a Sderot, tuvo una adecuada
cobertura en los medios. Todo lo contrario que cuando Solana visita a
Abbas o alguna delegación gubernamental palestina.

Combate fraticida en Gaza
Con la guerra civil en Gaza, en cambio, ha habido una púdica elipsis.
Una crónica helada sobre los terribles hechos que se sucedían. Cuando
Hamas asesinó a un ministro de Al-Fatah, parecía que entre los
redactores estaba prohibido algún comentario subjetivo sobre el tema.
Frío análisis. Hasta en Burkina Faso hubiera sido llamativo que
miembros de un Partido en el gobierno asesinaran a un ministro de otro
Partido. En el viejo continente, era un hecho doloroso que precisaba
un olvido fugaz. No hay que darle balones de oxígeno al enemigo.

En lo referente al plano sociopolítico, aparte de lo poco que importa
la muerte de judíos por acá, qué decir del doble rasero que ha marcado
la política europea sobre Oriente Medio. Los llamamientos de la
oligarquía burócrata que se asienta en Bruselas con el nombre de Unión
Europea, jamás fueron dirigidos hacia un cese del lanzamiento de
misiles. Siempre se clamaba un "cese de las hostilidades" como hizo
Javier Solana en su citada visita a Sderot junto a Tzipi Livni:
"espero que podamos crear condiciones que nos permitan continuar el
proceso de paz tan pronto como sea posible". Ni siquiera una condena
explícita a Hamas. Sólo palabras vacuas, que encierran un intento de
no ofender a los terroristas -perdón, resistentes- palestinos.

En España, el tema de ETA y el fin de la tregua que decretó hace más
de un año, han marcado la agenda política. Por lo que, sumado a la
fría información recibida este último mes, los únicos que han clamado
en las calles por el fin de la ocupación israelí y por el cese de los
combates entre las "facciones" palestinas han sido, junto a destacados
miembros del Partido Socialista, los retrógrados de Izquierda Unida -
siglas del Partido Comunista en España- cuyo líder, Gaspar Llamazares,
se ha negado a ir año tras año, al homenaje a las víctimas del
Holocausto que se hace todos los años en Madrid, argumentando que lo
hará cuando se haga otro homenaje a los soldados rusos caídos en
combate en la Segunda Guerra Mundial. Ahí es nada. Y lo más repugnante
de todo es que después de esta tropelía que comenzó en 2003 no sea un
cadáver político. Reflejo de un país.

En conclusión, como dijo Hermann Broch, en plena locura nazi, "El peor
crimen de Europa es la indiferencia".

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