El judaísmo latinoamericano como disciplina

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Jul 23, 2008, 12:25:33 PM7/23/08
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El judaísmo latinoamericano como disciplina

Por: Joyce Bleycher

El judaísmo latinoamericano se está afianzando como objeto de
investigación en Israel y el mundo. La existencia de una sección
dedicada al judaísmo en América Latina en cada Congreso Mundial de
Estudios Judaicos desde hace 20 años, está sin lugar a dudas marcando
presencia, aportando y llenando un vacío.

Entre el 31 de julio y el 4 de agosto se realizó en el campus de Monte
Scopus de la Universidad Hebrea de Jerusalem, el XIV Congreso Mundial
de Estudios Judaicos, el evento académico más grande del mundo en
investigación de temas y disciplinas relacionadas con los judíos y el
judaísmo. Organizado por la Unión Mundial de Estudios Judaicos, este
importante congreso tiene lugar cada cuatro años en Jerusalem, y este
año contó con 1.200 ponencias del mundo entero en varios idiomas.
Gracias a la iniciativa de AMILAT, la Asociación de Investigadores del
Judaísmo Latinoamericano con sede en Israel, existe una sección fija
en el Congreso dedicada a la investigación del judaísmo
latinoamericano.

La sección latinoamericana contó este año con 13 paneles, cada uno con
tres a cuatro ponencias en español, portugués e inglés, a cargo de
investigadores de norte a sur, de Estados Unidos, México, Cuba,
Colombia, Brasil, Chile, Argentina, Uruguay, en el continente
americano, Alemania e Italia en Europa, e Israel.

¿De qué se habló en la sección latinoamericana del Congreso?

Fueron cinco días de intenso intercambio social, cultural, intelectual
y humano, en los que estuvimos presentes. Queremos compartir con
ustedes algunas impresiones. Los temas tratados fueron amplios y muy
interesantes.

En torno a América Latina e Israel, el investigador israelí Mario
Sznajder se refirió al hecho de que Israel ayudó a muchos jóvenes
argentinos judíos izquierdistas (alejados de Israel, del judaísmo y a
veces anti-sionistas) a escapar del país, cuando fueron perseguidos
por la dictadura militar argentina 1976-1983, y cómo estos jóvenes
cambiaron su percepción de identidad y sus actitudes hacia Israel y el
judaísmo. Para el investigador, la identidad condiciona a la persona
en todas las dimensiones que desarrolla en la vida, y pertenencia e
identidad se mezclan indiscutiblemente. Destacó que las identidades
colectivas se relacionan con procesos de inclusión o exclusión, y que
un problema de la identidad colectiva, es que es dinámica y se
encuentra en un proceso de continua construcción y deconstrucción a lo
largo de la historia, donde el contexto define el tipo de construcción
identitaria y donde voluntad, ideología y actos llevan a la gente a
ser de cierta forma. “En tiempos de paz los procesos son lentos y en
general no son percibidos por la mayoría de la población. En tiempos
de crisis, se presenta un intento de una cultura hegemónica de imponer
un modelo indentitario claro, como sucedió en Argentina durante el
proceso de la dictadura militar, en la cual el gobierno, aquellos
generales o los ideólogos detrás de ellos, intentaron imponer un
cierto modelo de qué debía ser el argentino y cómo debía ser la
sociedad argentina; estos procesos son rápidos, más percibos y
producen tensiones, choques y disociaciones. Y una de las
disociaciones más claras, no sólo en Argentina sino en toda América
Latina a través de las dictaduras militares, es el proceso de exilio
político, movimientos poblacionales muy grandes de gente que al
moverse de un lado a otro sufre un cambio identitario bastante
fuerte”.
Identidades y ciudadanía

En este tema destacamos lo expuesto por el sociólogo chileno Isaac
Caro que, centrado en estudiar las comunidades judías e islámicas
existentes en América Latina, con énfasis en Argentina, Brasil y
Chile, busca establecer el rol y la participación en la región en los
procesos de globalización y en la reconfiguración de identidades
culturales. “Se analiza su forma de inserción en las respectivas
sociedades nacionales, en cuanto actores internacionales no estatales,
lo que implica determinar los rasgos principales de las relaciones
políticas, económicas y culturales, entre las comunidades en estudio
con los países, territorios y/o regiones de origen. Se parte del
supuesto que lo que caracteriza a las comunidades judías e islámicas
contemporáneas de estos países no es su cohesión y unificación sino,
por el contrario, la existencia de múltiples identidades -culturales,
religiosas, nacionales-, lo que se manifiesta en la diversificación de
grupos y organizaciones.

Estas diferencias no sólo se dan entre las comunidades de estos
distintos países, sino también al interior de cada uno de ellos. En
este sentido, la identidad cultural aparece, más que en términos de
cultura compartida, como una experiencia histórica común y como una
unidad que debe ser concebida en términos de discrepancias, rupturas y
discontinuidades”. Nos contó, por ejemplo, que en Chile existe
diversidad dentro de la comunidad judía, en relación a una nueva forma
de percibir la identidad judía, a partir de determinados jóvenes que
se han dedicado al arte, la música y el cine, cuya forma de concebir
el judaísmo es distinta a la de las generaciones mayores, con bastante
apertura y con lugares de participación vinculados al mundo cultural,
distintos a la sinagoga o los colegios.

Lo mismo ocurre en las comunidades musulmanas y árabes. Por ejemplo,
entre musulmanes esta diversidad se observa entre chiítas y sunitas, a
partir de la construcción de una mezquita en el norte del país que ha
motivado gran división. En Chile existe una judeofobia relacionada con
la emergencia de movimientos neonazis, que aunque numéricamente sean
minoritarios, son importantes desde el punto de vista cualitativo. En
relación a movimientos neonazis y antisemitismo en Argentina, Brasil y
Chile, esto se observa en redes de Internet bastante consolidadas, que
tienen nexos con páginas de grupos similares en Europa y Norteamérica.
“En esta red de internet se ve odio hacia judíos, homosexuales e
inmigrantes. A esto se suma la aparición de bandas musicales, cuyas
letras contienen mensajes de odio, y las barras bravas de fútbol,
fenómeno originado en Europa”.
Mujeres y comunistas

Otros paneles trataron sobre Historia y cultura sefardí, Colonia e
independencia y Judíos en la economía. Un interesante tema fue La
imagen de la mujer judía en América Latina. Al respecto Florinda
Goldberg, perteneciente a AMILAT y al comité académico de esta
sección, y profesora de literatura latinoamericana y española en el
Departamento de Estudios Españoles y Latinoamericanos de la
Universidad Hebrea, nos dio su visón. “Como sabemos el tema de la
mujer en diferentes espacios es un tema que tiene cada vez mayor
interés en la investigación académica, como un tema particular en sí
mismo. Entender que cuando se habla en general de un problema
histórico, social, psicológico o económico, dentro de esa generalidad
puede haber algo particular de qué decir sobre la función de las
mujeres en este proceso”.

En relación a esto, la mexicana Paulette Kershenovich trató sobre los
roles comunitarios de mujeres de comunidades sirias en México. En ese
país existen dos comunidades judías de origen sirio muy divididas, que
son las provenientes de Damasco y de Alepo, y su estudio apuntaba a
indicar una autoimagen de estas mujeres y los cambios de roles que han
desarrollado, combinando roles comunitarios y actividades en el mundo,
junto con las tareas de la casa tradicionalmente asignadas a ellas, en
una sociedad como la mexicana.

Los judíos y el comunismo es otro tema que se está investigando cada
vez más, en lo que respecta a judíos comunistas, la actitud de
sistemas comunistas entre los judíos y los conflictos entre judíos
comunistas y sionistas. La investigadora israelí Margalit Bejarano se
refirió a la legación de Israel en La Habana desde 1960, luego de
concretarse las relaciones económicas y políticas cubanas con la Unión
Soviética y los primeros contactos con el mundo árabe. “El régimen
castrista, en su primera fase, manifestó una simpatía especial hacia
la comunidad judía y el Estado de Israel. Gracias a la iniciativa del
embajador de Cuba en Israel, Ricardo Subirana y Lobo (un judío de
origen alemán que ayudó a financiar la revolución de Castro), Israel
mandó a Cuba durante diez años especialistas en cítricos y otras ramas
de agricultura”.

Bejarano analizó las relaciones entre el gobierno cubano, los judíos e
Israel en base a los documentos de la legación israelí en La Habana,
concluyendo “que las relaciones entre Cuba e Israel, así como entre el
gobierno cubano y la comunidad judía, se desarrollaron en dos niveles
paralelos, creando una dualidad entre la política oficial y la
dinámica personal. Detrás de la fachada oficial, que se hacía más
hostil bajo la presión soviética y árabe, el gobierno cubano intentaba
continuar la cooperación económica con Israel y recibir su asistencia
técnica, utilizando los canales que funcionaban a nivel personal. En
la arena oficial, Israel no podía intervenir abiertamente a favor de
los judíos, pero sus diplomáticos podían utilizar las relaciones no-
oficiales para proteger a la comunidad judía, hasta la ruptura de
relaciones por Castro en 1973. Desde la Guerra de los Seis Días el
gobierno cubano asume una política en contra de Israel y el sionismo,
pero al mismo tiempo tolera la tácita identificación de los judíos con
su patria histórica, así como el funcionamiento de la Unión Sionista
(que se cerró solo en 1978). Esta dualidad sirve al interés del
gobierno de Castro de utilizar la comunidad judía para manifestar la
ausencia de discriminación religiosa y de antisemitismo”.
América Latina y el Holocausto

La relación entre lo latinoamericano y la Shoá, “es otra temática que
siempre aparece, investigándose también las actitudes de personas o
países latinoamericanos antes, durante la guerra y frente a los
sobrevivientes del Holocausto, que llegan al continente”, agregó
Florinda Goldberg. El Dr. Moshé Nes-El, chileno-israelí disertó sobre
Marcos Chamudes, periodista y diputado judío chileno comunista en 1937
y 1940, y su labor como periodista anticomunista desde 1945. Se
refirió a la gran importancia de este personaje en la vida nacional de
Chile, por ejemplo cuando comenzó el escándalo por el número de
emigrantes judíos que llegaban a ese país en el año 38. Chamudes,
junto con el gobierno de Alessandri, logró que se llegara a un acuerdo
con la asociación de inmigrantes israelitas, permitiéndose la entrada
anual al país de 60 familias judías, siempre que fueran agricultores o
industriales. Chamudes, tanto desde la política como desde el
periodismo, luchó en su campaña anticomunista, siendo uno de los
primeros en denunciar la persecución de judíos en la ex Unión
Soviética y atacando los desmanes de la reforma agraria.

En el mismo panel, el investigador argentino-israelí Efraim Zadoff, se
refirió a los intentos de salvación de judíos en la Shoá con
pasaportes latinoamericanos. Una gran cantidad de judíos trataron de
salvar sus vidas en los países ocupados por la Alemania nazi
consiguiendo pasaportes y visas de países neutrales -como España,
Portugal y países latinoamericanos- con el fin de emigrar. “Trataron
de conseguir pasaportes de países enemigos de Alemania para ser
considerados ciudadanos de países enemigos, útiles en el canjeo de
prisioneros. Los alemanes estaban interesados en tener esta
‘mercadería’ a cambio de la cual podrían lograr que ciudadanos
alemanes apresados en aquellos países, pudieran ser canjeados por
estos judíos. Con el propósito de mantener a estos prisioneros, se
estableció el campo de Bergen Belsen como campo de transición en el
cual los ‘judíos para el canje’ (Austausch Juden) recibían un trato
menos terrible que en los campos de concentración y trabajos forzados.
Aquí los prisioneros generalmente se morían de enfermedades pero, en
tanto y en cuanto que se los considerara útiles para el canjeo, no
eran asesinados en masa. Los pasaportes que portaban eran comprados y
los alemanes lo sabían, pero los aceptaban siempre y cuando los mismos
países a cuyo nombre eran emitidos, los aceptaran como valederos.

Los pasaportes eran generalmente emitidos por cónsules
latinoamericanos en Europa, algunos lo hacían con fines de lucro y
otros por convicción humana de salvar a semejantes. El cónsul de
Ecuador en Estocolmo, Dr. Manuel Antonio Muñoz Borrero, fue uno de
estos últimos, emitiendo más de 300 pasaportes. Algunas de las
personas que los portaban lograron salvar sus vidas gracias a ellos.
Por esta actuación el gobierno ecuatoriano lo removió de su puesto y
nunca lo reincorporó. A mi parecer esta persona merece ser reconocida
por su actuación como Justo de las Naciones, Jasid Umot Haolam”,
título honorífico entregado por Yad Vashem a personas no judías que
salvaron judíos en la época nazi.

Por último, en este panel destacamos lo expuesto por la norteamericana
Edna Aizenberg, que se refirió a la reacción de la crítica literaria
ante el cuento Deutsches Requiem (La misa de los muertos), que Borges
escribió en 1946. En el cuento, Borges hace hablar a un oficial nazi
al que están por fusilar después de los juicios de Nüremberg. Este
nazi que ha torturado y matado sin problemas, y que no es una bestia
bruta sino un hombre que ha estudiado y que cita filósofos -hecho que
nos impide pensar que sólo personas incultas cometen esos crímenes-
defenderá la ideología por la que luchó. Dirá que no le importa morir
a pesar de que Alemania haya sido derrotada, porque sabe que las ideas
del nazismo y esa visión de mundo empapada de mal y violencia, han
penetrado en todas partes. Lo notable es que Borges, en un momento en
que el mundo está feliz por la derrota del nazismo, pensando que se
han terminado los problemas, no cree lo mismo y lo expresa a través
del personaje, diciendo que las ideas de Alemania ya contagiaron a
toda la humanidad. Y lo que la crítica actualmente está rescatando, es
que Borges no está haciendo en ese cuento sólo un ejercicio literario,
como se creyó hace 60 años, sino una enorme advertencia moral.
Escritura e identidad

Comunidades es un tema que tiene mucho para dar, considerando que la
historia de las comunidades judías en América Latina comienza recién a
finales del siglo XIX “y sin embargo es mucho todavía lo que no se
sabe, por lo que siguen apareciendo enormes investigaciones al
respecto”, agregó Florinda Goldberg.

Otros paneles trataron sobre Sionismo e identidad y Escritura e
identidad, que contó con dos mesas, una específicamente dedicada a la
influencia de la Shoá en la literatura. Sobre este tema, la misma
Florinda Goldberg, argentina-israelí, se refirió al hecho muy poco
conocido de que un importantísimo escritor brasileño del siglo XX,
João Guimarães Rosa, trabajó junto con su mujer en el salvamento de
judíos antes de la guerra, y además escribió sobre esta experiencia.
“Tratándose de una figura central como escritor, es necesario hacer
conocer su valor y su conexión con lo judío”. En el año 1938 Guimaraes
fue cónsul en Hamburgo y encontró un “truco legal” que le permitió
conceder alrededor de 1.000 visas a judíos alemanes que querían
emigrar a Brasil; es necesario recordar que Brasil no estaba muy
dispuesto a recibir judíos. “Además sabemos que salvó a otra gente de
distintas maneras. Su mujer siguió ayudando a los judíos en Hamburgo
durante la guerra, incluso con alimentos”. Goldberg encontró cuatro
cuentos poco conocidos en relación a esta experiencia en Hamburgo. Y
en su ponencia se centró en dos relatos, La Vieja y Páramo, en donde
se ve reflejada esa experiencia, la visión de mundo y la posición ante
lo judío del autor. Florinda nos contó, además, que se ha encontrado
el diario que el autor llevó en Hamburgo, en el que hay un relato muy
especial que escribió durante la guerra. “En un momento llega a una
plaza para niños. Describe la plaza y los juegos, y cómo esta imagen,
en medio de una ciudad que está sufriendo bombardeos y la guerra, se
le aparece como una especie de paraíso. Al final del relato, sin
embargo, el paraíso se termina cuando de pronto, en un costado, ve un
cartel que dice: ‘Exclusivamente para uso de niños arios'’”.

Siguiendo con la literatura, destacamos lo expuesto por la brasileña
Berta Waldman, que se refirió a ciertas autoras brasileñas que
trabajan el tema de cómo los hijos de los sobrevivientes de la Shoá,
cargan en sus vidas con las consecuencias de que sus padres hayan
vivido esa experiencia. Un episodio muy impresionante, fue el de una
novela en la que una madre quiere que su hija coma, al igual que todas
las madres. Pero esta mujer pasó por la Shoá y el hambre; no controla
su compulsión y obliga a su hija a comer de una manera terriblemente
cruel. La hija, en vez de comprender a la madre, lo que vive es el
proceso en que resulta perjudicada, dañada y agredida por la actitud
de ésta.

Florinda nos entregó también lo que rescató de este congreso: “el
creciente interés que hay en investigar este tema, que sigue
desarrollándose en áreas académicas en todo el mundo. Hay que tener en
cuenta que se trata de un punto de cruce entre dos grandes áreas de
investigación académica, lo judío por un lado, y lo latinoamericano
por el otro. Y estos cruces a veces pueden caer entre dos sillas, o
sea no tener una verdadera autonomía, pues pueden verse como parte de
los estudios latinoamericanos o parte de los estudios judíos. Desde ya
que es cierto, pero al mismo tiempo es un tema que está cobrando vigor
como tema de interés per se. Y nos interesa mucho ver que el tema se
investiga y se enseña de forma creciente en todo el mundo”.

Para aquellos lectores interesados, les contamos que después de cada
congreso AMILAT publica una selección de las ponencias presentadas en
el congreso anterior, Judaica Latinoamericana, y este año se publicó
el volumen V, que fue presentado en el acto de apertura por el Prof.
Natan Lerner.

Cabe mencionar que la sección latinoamericana del congreso organizó
otras actividades, como un pre-congreso sobre “Sefaradíes en las
Américas: una agenda de investigación comparativa”, en el marco de la
División de América Latina, España y Portugal del Instituo de Judaísmo
Contemporáneo. Además, miembros de esta sección junto con invitados
especiales participaron de los “Diálogos sobre la Paz: Encuentros de
Intelectuales Latinoamericanos, Israelíes y Palestinos”, que se
realizaron entre el 2 y 6 de agosto, donde se mantuvieron interesantes
diálogos en distintos puntos del país en torno a temas como la paz, la
judeofobia y la desconexión israelí.

Sin duda es el diálogo, el encuentro e intercambio humano, el que
posibilita la construcción de un judaísmo latinoamericano más sólido,
productivo y enriquecido. Ojalá estas instancias sigan alimentando la
historia y las posibilidades de aportar desde las comunidades judías
de Latinoamérica, no sólo al resto de las comunidades, sino al mundo
entero.
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