10 consejos para fotográfos digitales de David Pogue (Artículo reproducido del original publicado en The New York Times)

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Shinnosuka

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Mar 27, 2007, 5:07:02 AM3/27/07
to Arte Digital
Hace unos días estaba tumbado junto a la piscina del hotel, vigilando
a los niños, cuando el tipo de la tumbona de al lado empezó a soltar
improperios, mientras miraba, furioso, su pequeña cámara digital. No
pude evitar preguntarle si podía ayudarle en algo.

"Esta cámara es un asco", respondió. "Ya van tres veces que trato de
sacar una foto del crío lanzándose desde el trampolín, pero tarda
tanto en disparar que siempre se me escapa".

Estaba claro que su problema era el retraso de obturación, el
irritante tiempo que tardan la mayoría de las cámaras digitales en
enfocar y calcular la exposición una vez pulsado el disparador, pero
antes de capturar la imagen.

Con complicidad, le sugerí "¿y tampoco funciona el truco de disparar a
medias, no?", pero me miró como si le estuviese hablando en arameo.
"¿Cómo dice?"

De repente me dí cuenta: el tipo no tenía ni idea del truco de
disparar a medias. No sabía que generalmente es posible evitar el
retraso de obturación pulsando el disparador hasta la mitad de su
recorrido antes de que comience la acción. De este modo, la cámara pre-
enfoca, pre-calcula y adopta esos valores mientras continuemos
pulsando el disparador a medias. Entonces, cuando el niño salta del
trampolín, basta con pulsarlo a fondo para captar la imagen. Adiós a
los retrasos.

Mi vecino de tumbona se puso tan contento que me invitó a una copa.

Ese día decidí que no estaría mal escribir una guía rápida para
cámaras digitales. A continuación les ofrezco 10 trucos que todos
deberíamos conocer.

1. Basta de retrasos de obturación. Si su cámara presenta problemas de
retraso de obturación, será mejor que pruebe el truco del pre-enfoque.
Otra opción: muchas cámaras ofrecen una función de enfoque contínuo,
que consume más batería, pero también disminuye el retraso de
obturación al ir enfocando constantemente mientras encuadramos (o
mientras el sujeto se desplaza).

Las cámaras más nuevas y caras tienden a sufrir menos retraso de
obturación, y los modelos réflex digitales (es decir, las cámaras de
unos 1.000 € con objetivos intercambiables) no presentan ningún
retraso.

2. No se crea el mito de los megapíxels. Una mayor cantidad de
megapíxels no hace que una cámara sea mejor.

Los megapíxels indican el tamaño máximo de cada foto. Por ejemplo, una
cámara de cuatro megapíxels captura imágenes compuestas por cuatro
millones de puntos diminutos. El problema es que los fabricantes de
cámaras presumen de su cantidad de megapíxels como si fueran un
indicador de la calidad fotográfica, y hay muchos consumidores que
acaban picando.

En realidad, el número de megapíxels es un indicador del tamaño, pero
no de la calidad. Hay fotos horribles de siete megapíxels, como
también las hay espléndidas de sólo tres megapíxels. La calidad del
objetivo y del sensor determinan mucho más los resultados
fotográficos; es una lástima que no existan estadísticas fáciles de
comparar sobre dichos atributos).

Entretanto, más megapíxels obligan a comprar una tarjeta de memoria
más grande y cara para guardarlos. Y también a esperar mucho más:
entre foto y foto, durante la transferencia al ordenador, y para abrir
y editar las fotos.

Sólo hay dos situaciones en las que conviene tener en cuenta los
megapíxels: cuando se quieren hacer ampliaciones de gran formato (por
ejemplo, pósters de 50 x 75 cm) y cuando se desea contar con libertad
para recortar gran parte de una foto para conservar el encuadre bueno
de verdad, dejando aún los píxels suficientes para imprimir copias de
tamaño razonable.

Pero si usted no va a editar sus fotos ni necesita ampliarlas mucho,
no se deje llevar por la tendencia hacia los megapíxels. Un buen punto
de equilibrio se encuentra en los 4 ó 5 megapíxels.

(Otro truco, éste de regalo: las fotos que se van a mirar en una
pantalla, ya sea la web, el correo-e o un pase de diapositivas) no
necesitan muchos píxels para nada. Probablemente, con dos megapíxels
hay más que de sobra para llenar una pantalla de ordenador sin tener
que abrir el zoom. Las grandes cantidades de megapíxels tienen que ver
sobre todo con la impresión, que requiere una densidad de puntos mucho
mayor).

3. Ignore el zoom digital. Otro de los argumentos que utilizan los
fabricantes de cámaras para llegarnos a la cartera es presumir de dos
factores de zoom distintos: el óptico (normalmente, 3 aumentos) y el
digital (¡10 aumentos! ¡20 aumentos! ¡30 aumentos!).

El zoom digital no es más que una ampliación de la foto. No le
aproxima a la acción ni capta más detalles; de hecho, los valores más
elevados pueden llegar a estropear las fotos. Para obtener los mejores
resultados, deje desactivado el zoom digital. Lo que importa es el
número del zoom óptico, que es el del objetivo que le aproxima al
sujeto.

4. Tire la tarjeta incluida. Por desgracia, es práctica habitual
incluir con la cámara una tarjeta de memoria de muy poca capacidad: un
cebo con el que podrá usted disparar un par de fotos mientras todavía
está bajo el árbol de Navidad, pero que se llena con sólo cuatro o
cinco fotos.

Por eso, al elegir cámara, hay que contar con el coste de una tarjeta
de memoria de capacidad razonable, pongamos 512 MB.

5. Atención al formato. Hay una variedad inmensa de tamaños y formas
de tarjetas de memoria. Los formatos más económicos son el Compact
Flash (grande y robusto; la tarjeta de 1 GB cuesta unos 90 €, pero las
hay de hasta 8 GB de capacidad) y el SD (unos 100 € por la tarjeta de
1 GB; el máximo son 2 GB).

La mayoría de las cámaras Olympus y Fuji necesitan tarjetas xD (unos
120 € la tarjeta de 1 GB, la de más capacidad), mientras que la
mayoría de los modelos Sony utilizan el Memory Stick Pro (unos 160 €
la tarjeta de 1 GB, hasta un máximo de 4 GB) o bien el Memory Stick
Duo, de menor tamaño (unos 200 € la de 1 GB; el máximo son 2 GB).

Tenga en cuenta que hay ordenadores portátiles, de bolsillo, teléfonos
móviles, consolas de videojuegos, impresoras, quioscos de impresión
fotográfica y otros equipos provistos de ranuras para tarjetas de
memoria. Lo más frecuente es que admitan tarjetas Compact Flash o SD.
Las ranuras compatibles con Memory Stick son menos habituales, y las
ranuras XD una rareza.

6. Investigue. Por fortuna para los compradores potenciales de
cámaras, la web está repleta de sitios, como dcresource y dpreview,
que prueban y analizan a fondo todos los modelos que se les ponen a
tiro. Consúltelos antes de comprar; si tiene prisa, lea por lo menos
la introducción y las conclusiones, y mire las fotografías de muestra.

7. Identifíquese. No se le ocurra preguntarle "¿Qué cámara digital me
compro?" a un columnista de tecnología. Sería lo mismo que preguntar
"¿Qué coche debo comprar?" o "¿Con quién tengo que casarme?" No existe
una única respuesta correcta.

Ahora existen cámaras de diversas categorías, cada una con sus
ventajas e inconvenientes. Hay tarjetocámaras tan pequeñas como una
Visa y de sólo dos centímetros de grueso (llamativas y muy cómodas,
pero con pocos controles manuales y poca duración de la batería);
cámaras que caben en el bolsillo del abrigo (mayores que las
anteriores, pero todavía compactas, con tapa de objetivo incorporada,
batería de mayor duración y más funciones); modelos semiprofesionales
con zoom (ya no caben en el bolsillo, pero llevan objetivos con super-
zoom); y modelos réflex (baterías de larga duración, sin retraso de
obturación y unas fotos extraordinarias).

8. Apague el flash. El flash de una cámara digital típica tiene un
alcance de menos de tres metros. En otras palabras, lo único que
conseguirá con él en la obra de teatro de fin de curso es distraer a
los actores.

9. Encienda el flash. Por otro lado, hay un buen truco para cuando el
rostro de alguien queda en penumbra: encender manualmente el flash. El
flash forzado o de relleno rescata de las sombras el rostro del sujeto
y salva más de un retrato que de otro modo quedaría reducido a
silueta. (En la mayoría de las cámaras, el flash se enciende y apaga
pulsando el botón del relámpago).

10. Apague la pantalla. La pantalla trasera es, sin duda, una de las
gracias de la fotografía digital, pero también la principal
consumidora de la energía de la batería. Si no le molesta sujetar la
cámara frente a los ojos y mirar por el visor óptico, apague la
pantalla cuando haga fotos y duplicará la duración de cada recarga de
batería.

Éstos son los 10 hábitos del fotógrafo digital eficaz. Verá cómo los
saltos en trampolín vuelven a quedar bien encuadrados.

David Pogue

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