Death.Gate.S02E17.Missing.HDWB.R20-POIO
Después de hablar con el consejo élfico de Equilan y obtener el permiso de éste para traer los barcos humanos hasta el lago Enthial (con algo de ayuda de Zifnab, que resultó ser en realidad un arcangel llamado Tyrael) y convertirlos en naves dragón, los aventureros continúan con el plan de Celerón y viajan hacia la Ciudad de los Huesos en busca de huesos de dragón para fabricar las alas de las naves dragón.
En un viaje que duró siete días por los bosques más profundos y densos que vieron hasta ahora, llegan a un claro de unos 100 m de diámetro en cuyo centro hay una gran grieta que desciende hasta las profundidades de Pryam. Descienden por la grieta y van a parar a una gran caverna de hongos, en cuyo extremo se encuentra la Ciudad de los Huesos, un antiguo cementerio de dragones cubierto de montañas de huesos de dragón y polvo de huesos. En el centro se encuentra lo que parece ser un antiguo templo ya derrumbado que resulta estar protegido por un osario, una criatura muerta viviente formada por cientos de miles de huesos que se unen para darle forma física.
El primer ataque contra esta criatura termina con Morty huyendo del lugar y arrastrando al resto detrás de él y sin dar demasiadas explicaciones. Se retiran a curar sus heridas y preparan un nuevo ataque para el día siguiente. Las cosas no salen como las planearon y el osario termina atrapando a Kraken entre sus fauces y empieza a masticarlo lentamente. Yuri lo daña lo más que puede con sus maniobras de fuego y luego se sube al lomo de la criatura y comienza a atacarlo desde allí. Morty se hace humo y huye de la pelea con el osario para enfrentarse a los esqueletos que salían de éste. Kraken intenta en vano soltarse de las fauces del osario que lo tienen atrapado.
La pelea continúa así cuando el sonido de una gran explosión llega a ellos y el suelo tiembla bajo sus pies. Segundos después un nuevo temblor sacude aún más el suelo y un tiempo aproximadamente del doble entre la primea explosión y el segundo temblor, el suelo debajo de ellos se levanta y empieza a partirse y agrietarse a todo lo largo. La grieta que se abre de golpe arrastra al osario dentro de ella y Kraken aprovecha la oportunidad para soltarse. Utiliza su anillo de caminar por el aire para evitar la caída y agarra a Yuri de un brazo para evitar que él también caiga.
Suben de nuevo a la superficie y ven que la grieta se extiende a todo largo del valle en que se encuentran, partiéndolo en dos y arrastrando todo bajo ella. A lo lejos y en dirección a Equilan ven también signos de destrucción. Utilizan el resto del día para seleccionar los mejores huesos para lo que ellos necesitan y dejan a uno de los guías de Kindinar a cargo de llevarlos a Equilan mientras ellos vuelven más rápido a lomo de los cardades con la ayuda del otro guía que los acompañaba.
En las afueras de Equilan, a menos de un día de viaje de la ciudad, encuentran otra grieta que parte en dos el bosque y se extiende hacia ambos lados hasta donde da la vista. A los lejos ven una columna de humo negro en dirección al Barrio Noble de Equilan.
Cuando llegan ven a tres de las cuatro naves humanas ancladas cerca de la orilla del lago Enthial y la cuarta nave más adentro ardiendo y largando una gruesa columna de humo negro. Desde allí les llega el olor desagradable de la carne descompuesta siendo quemada.
Un centenar de soldados elfos custodia la playa y no permite que nadie baje de las naves. A un costado de la playa una docena de tiendas de campaña dan techo a cientos de camastros en los que yacen igual cantidad de elfos enfermos. La vieja beghun de Cellantias y unos cuántos médicos elfos se hacen cargo de su cuidado.
Tyrael y Paithan Kindinar se acercan al grupo de aventureros y los ponen al tanto de la situación: tras viajar durante tanto tiempo hacinados en los navíos una enfermedad se cultivó y se extendió entre los humanos (no parece que haya afectado a los enanos). La enfermedad costó la vida de decenas de humanos antes de poder controlarla, pero se extendió rápidamente entre los elfos y las medicinas usadas en unos no parecen hacer efecto en los otros, y el tratado de paz y cooperación entre las razas pende un hilo cada vez más tenso, a menos que hallen una cura para la enfermedad. Lamentablemente la única con los cocimientos necesarios es la beghun de Cellantias y mujer del señor de Thillia, pero ésta se encuentra desaparecida.
Al oír esta noticia Yuri corre a hablar con su suegra y pedirle explicaciones al respecto. La vieja beghun le cuenta que unos días antes de llegar a Equilan, mientras navegaban por el río Enthial, empezó a actuar de forma extraña, se volvió huraña y constantemente se masajeaba la sien del lado donde tiene el ojo herido. Una mañana, el día antes de llegar a Equilan, cuando salió de su camarote encontró una nota que decía "No me busquen ni me sigan. Hay algo que tengo solucionar yo sola. Si no regreso tampoco salgan a buscar mi cuerpo. Los quiero. Díganle a mi hombre que también lo quiero." No había rastros de ella ni de Lye'rai en la embarcación. La explosión y los sucesivos temblores sucedieron un día después de esto, pero la enfermedad ya se había extendido por lo que supone que no hay relación entre las dos cosas.
Yuri le pregunta a Paithan que hay por la zona en la que desapareció Nooria y éste le dice que por allí lo único que se encuentra es el Underdark, una ciudad subterránea donde habitan una facción de elfos expulsados de su comunidad mil años atrás tras una guerra con ellos, que mutaron de alguna manera al haber elegido permanecer en la oscuridad y alejados de la superficie y la luz de los soles. Ellos simplemente los llaman los "oscuros".
Sin perder un segundo más de tiempo, Yuri se sube a la embarcación de Nooria arrastrando a Paithan con él para que lo guíe hasta ese lugar. Kraken y Celeron levantan entre los dos el cuerpo inmóvil de Morty (tras haber sufrido un encantamiento de la vieja beghun por haber hablado de más) y suben a bordo de la embarcación también.