Diálogo entre Kelberos y los oscuros
-Todo lo que existe en este mundo es una creación del Gran Gusano. En otro tiempo el mundo entero era de piedra, no había nada más, aparte de piedra. No había aire, ni agua, ni luz, ni fuego. No había personas ni animales. Tan sólo piedra muerta. Pero entonces el Gran Gusano descendió hasta aquí.
-Pero ¿dónde sale Gran Gusano? ¿De dónde viene? ¿Sus padres quiénes?
-No me interrumpan. El Gran Gusano ha existido siempre. Descendió hasta el mundo y dijo: este mundo será mío. Está hecho de dura piedra, pero yo perforaré mis galerías dentro de él. Es frío, pero yo lo calentaré con el calor de mi cuerpo. Es oscuro, pero yo lo iluminaré con la luz de mis ojos. Está muerto, pero yo lo poblaré con todas mis criaturas.
-¿Qué criaturas? ¿Cuáles?
-Las criaturas son los animales que el Gran Gusano sacó de su cuerpo. Tú y yo, todos nosotros somos sus criaturas. Y entonces dijo el Gran Gusano: «Todo será como yo lo he dicho, porque desde ahora este mundo es mío». Y así empezó a perforar sus galerías en la dura piedra, y la piedra se reblandeció en su seno, la saliva y los jugos del Gran Gusano la humedecieron, y la piedra cobró vida y empezó a criar musgo y setas. Y el Gran Gusano perforó la piedra y pasó por dentro de ella y lo hizo durante miles de años hasta que sus galerías recorrieron el mundo entero.
-¿Mil qué es? ¿Uno, dos, tres? ¿Mil es cuánto?
-Tú tienes diez dedos en las manos. Y Sharap también tiene diez. Ay, no, él tiene doce, no nos sirve. Bueno, pues entonces Grom. El también tiene diez. Si te tomáramos a ti, y a Grom, y a tantos hombres como dedos tienes tú en las manos, eso es, diez por diez, serían cien. Y mil son diez veces cien.
-Muchos dedos. No sé contar.
-No importa. De todos modos, cuando las galerías del Gran Gusano hubieron aparecido en el mundo, terminó su primera labor. Y entonces dijo: «mirad, he abierto mil veces mil galerías en la dura piedra, y el mundo se ha hecho migajas. Y las migajas han pasado por dentro de mi cuerpo, y se han impregnado del jugo de mi vida y ellas mismas han cobrado vida. Antes, el mundo entero era piedra, pero ahora ha aparecido espacio vacío. Ahora existe un lugar para los hijos que voy a alumbrar». Y de su vientre surgieron las primeras criaturas, de cuyo nombre no se acuerda nadie ya. Eran grandes y fuertes, y se parecían al Gran Gusano. Y el Gran Gusano las amó. Pero no tenían nada para beber, porque no había agua en el mundo, y murieron de sed. Y entonces el Gran Gusano se afligió. Hasta entonces no había conocido la tristeza, porque no había habido nadie a quien pudiera amar, y tampoco había sentido todavía la soledad. Pero, al crear nueva vida, había aprendido a amarla, y le resultaba difícil separarse de ella. Y así lloró el Gran Gusano, y sus lágrimas llenaron la tierra. Así apareció el agua. Y dijo: «ahora hay lugar para vivir, y agua para beber. Y la tierra, anegada con el jugo de mi cuerpo engendrará setas. Ahora alumbraré a mis hijos. Vivirán en las galerías que he abierto, y beberán mis lágrimas, y comerán las setas que han crecido gracias al jugo que se encuentra en mi seno». Pero tuvo miedo de volver a engendrar criaturas gigantescas semejantes a él, porque no habría lugar, ni agua, ni setas suficientes para ellas. Y así, creó primero a las moscas, luego a las ratas, luego a los gatos, luego a las gallinas, luego a los perros, luego a los cerdos, y finalmente a los hombres. Pero no le salieron como él había previsto: las moscas bebían sangre, los gatos se comían a las ratas, los perros destripaban a los gatos, y el hombre los mataba a todos ellos y se los comía. Y, cuando el hombre mató por primera vez a otro hombre y lo devoró, el Gran Gusano comprendió que sus hijos no eran dignos de él, y lloró. Y cada vez que un hombre devora a otro hombre el Gran Gusano llora, y sus lágrimas se derraman por los pasillos y los inundan.
-mmmmmh. Hombre bueno. Carne sabe bien. Dulce. Pero sólo podemos comer enemigos. Yo lo sé.
-Pero hombres no pueden comer otros hombres. El Gran Gusano llora cuando un hombre come a otro. Comer hombres va contra la voluntad del Gran Gusano.
-Pues claro que llorará el Gran Gusano. Pero los sentimientos no pueden reemplazar a las proteínas necesarias para la alimentación.
-¿Y por qué Gran Gusano castigar hombre entonces?
-Por su engreimiento. El Gran Gusano creó al hombre en último lugar, y el hombre era su criatura favorita. Porque a las otras criaturas no les dio ninguna inteligencia, pero al hombre sí. Sabía que la razón es un juguete peligroso, y por ello le ordenó al hombre: «vive en paz contigo mismo, en paz con la tierra, en paz con todas las criaturas, y adórame». Luego, el Gran Gusano se retiró a las entrañas de la tierra, pero antes dijo: «llegará el día en el que yo regrese. Compórtate siempre como si estuviera a tu lado». Y los hombres obedecieron a su creador y vivieron en paz con el mundo que él había creado, y en paz los unos con los otros, y en paz con las otras criaturas, y le
rezaban al Gran Gusano. Y tenían niños, y sus niños tenían niños, y de padre a hijo, de madre a hija, se transmitieron las palabras del Gran Gusano. Pero murieron los que habían escuchado sus mandatos con sus propios oídos, y los hijos de estos murieron, y pasaron muchas generaciones, y el Gran Gusano no regresó. Entonces, los hombres, uno tras otro, empezaron a despreciar los mandamientos del Gran Gusano, e hicieron lo que más les placía. Y aparecieron algunos que decían: «el Gran Gusano no ha existido nunca, y tampoco existe ahora». Y los demás esperaron que el Gran Gusano volviera y los castigara. Que los abrasara con la luz de sus ojos, que les desgarrara el cuerpo, y que derrumbase las galerías que habitaban. Pero el Gran Gusano no regresó, sino que lloró sobre los hombres. Y sus lágrimas emergieron de las profundidades e inundaron las galerías más hondas. Pero entonces, los mismos que habían negado a su creador dijeron: «a nosotros no nos ha creado nadie, siempre hemos estado aquí, el hombre es bello y poderoso, no puede ser obra de un gusano de tierra». Y dijeron: «el mundo entero es nuestro, lo fue y lo será, y las galerías que contiene no son obra del Gran Gusano, sino obra nuestra, y de nuestros antepasados». Y encendieron el fuego, subieron a la superficie, y empezaron a matar a las criaturas que el Gran Gusano había creado, y dijeron: «todas las criaturas vivientes nos pertenecen, y todo lo que existe no tiene otra meta que saciar nuestra hambre». Y crearon herramientas para poder matar más rápido, para sembrar la muerte, para destruir la vida que había creado el Gran Gusano y someter el mundo a sus designios. Pero el Gran Gusano no emergió de las profundidades a las que se había retirado. Y ellos se rieron, y quebrantaron de nuevo sus mandamientos. Pero ni siquiera esto les bastó. En su corazón creció el odio. Y así se decidieron a destruir el mundo en el que vivían y todo lo que habitaba en él. Y entonces el Gran Gusano no pudo soportarlo más y los maldijo. Y les arrebató su don más valioso: la razón. Y así se apoderó de ellos la locura, y empezaron a matarse entre sí. No recordaban por qué lo hacían, pero tampoco podían parar. Así, el Gran Gusano castigó a los hombres por su engreimiento.
-¿Pero no a todos, verdad?
-No. Los hubo que rindieron siempre honores al Gran Gusano y siempre le rezaron.
Se apartaron de la superficie y de la luz, y vivieron en paz con la tierra. Se salvaron, y el Gran Gusano no olvidó su fidelidad, y permitió que conservaran la razón, y les prometió que les entregaría el mundo entero tan pronto como sus enemigos cayeran. Y así será.
-Y así será!
-Hasta el día de hoy, los enemigos del Gran Gusano viven fuera de las galerías que él abrió, porque si no, caerían presos del temor. La paciencia del Gran Gusano es enorme, y ha soportado muchos siglos de despropósitos. Pero no es infinita. La Profecía dice que, cuando se disponga a asestar su último golpe contra el oscuro corazón de la tierra enemiga, la voluntad de sus enemigos se quebrará, y el mundo pertenecerá a los buenos. La Profecía dice que ha de llegar la hora en que el Gran Gusano pedirá el socorro de las aguas, y de la tierra, y del aire. Y las masas terrestres se hundirán, ríos espumeantes se saldrán de su cauce, y el oscuro corazón del enemigo se hundirá en la nada. Y entonces, el justo triunfará por fin, y el honrado vivirá una vida feliz, sin enfermedades, y comerá setas hasta saciarse, y tendrá ganado en abundancia. Pero bueno, ya no más enseñanzas por hoy. Enciendan las hogueras y que comience el festín. Traigan a los prisioneros!
--
Has recibido este mensaje porque estás suscrito al grupo "Arianus Death Gate" de Grupos de Google.
Para anular la suscripción a este grupo y dejar de recibir sus mensajes, envía un correo electrónico a arianus-death-g...@googlegroups.com.
Para acceder a más opciones, visita https://groups.google.com/d/optout.

