Shalom Magazine Septiembre 2008

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Sep 22, 2008, 9:29:56 AM9/22/08
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Shalom Magazine Septiembre 2008

Especial Año Nuevo Judio /Rosh
HaShaná

Rosh HaShaná comienza el día lunes 29 de Septiembre a la caída del sol
y culmina el miércoles 1 de Octubre por la noche.

Instroinspección



Por. Rabino Mordejai
Herbst.

ROSH HASHANA. LA FIESTA DEL RETORNO AL JUDAISMO

El hombre goza, como se sabe, del derecho a la libre elección de sus
actos, lo cual denominamos libre albedrío.
Al respecto afirma la Torá sin lugar a equívoco: "He aquí que yo doy
delante de vosotros hoy la bendición y la maldición; la bendición si
oyereis los mandamientos del Eterno, vuestro Dios, que yo os
encomiendo hoy" (Deuteronomio, XI-26).
Ya al ser creado el primer hombre. Adán, fue sometido a la prueba del
libre albedrío mediante la orden divina de no probar los frutos del
Árbol del Bien y del Mal, se le dio a elegir entre la vida y la
perdición.
A diferencia de otros pueblos y culturas, entendemos nosotros que el
hombre no vive sujeto a la predestinación determinista.
El judaísmo es partidario acérrimo del libre albedrío en el hombre.
Otras civilizaciones del mundo - las de Oriente y la griega, en
especial - sostuvieron que el ser humano, como arte integrante e
inseparable de la naturaleza, está ligado a sus leyes inmutables y no
puede decidir nada por sí mismo en el curso de su existencia. Esto
ciertamente se verifica en cuanto a su constitución corporal orgánica.
Como toda criatura perteneciente al mundo de los seres vivos, el
hombre está supeditado en su faz física, a ciertas leyes de la
naturaleza que lo rigen biológicamente. Pero en lo concerniente a su
mundo espiritual - intelectual, afectivo y volitivo -, nadie puede
imponerle normas de conducta - salvo él mismo. Nadie más que él está
facultado para discernir, en lo que atañe a su propia vida, entre el
bien y el mal.
Esta es la diferencia esencial entre el hombre (animal racional) y la
bestia, desprovista de la capacidad de raciocinio. El irracional
obedece únicamente a sus instintos y a las leyes biológicas naturales;
no se puede decir que maneja su vida ni que es dueño de sus actos. En
cambio el hombre, además de prever a sus menesteres físicos, dirige
también sus pasiones, pensamientos y estados anímicos.


Por eso la persona humana puede retomar el camino del bien cuando ha
incurrido en pecado. Por ello dicen nuestros Libros Sagrados que el
arrepentimiento fue creado antes todavía que el mundo, para que el
hombre pudiera purificarse y ennoblecerse constantemente. Si no
existiese el arrepentimiento, el mundo no subsistiría, se habría
acumulado tal cantidad de maleza y degradación espiritual, que la
humanidad habría sucumbido sin remedio. Por eso el arrepentimiento
constituye una especie de tamiz, que separa lo bueno de lo
indeseable.
Hemos dicho que el hombre goza de libre albedrío; por eso tiene que
responder por sus actos, y es inútil acusar a los demás, a las
circunstancias o a determinada situación por las propias faltas. Sólo
el retorno voluntario, obediente igualmente al libre albedrío, puede
atemperar el rigor del pecado.
El docto autor de la exégesis "Jidusche Harim", explica porqué mucha
gente derrama abundantes lágrimas y redobla su pesar al decir el
versículo: "El hombre está hecho de polvo y su fin es el
polvo" (incorporado a los rezos de Rosh Hashaná y lom Kipur y de las
ceremonias de inhumación). Se plantea el lógico interrogante:-¿Si el
ser humano está" hecho - como lo atestigua el Génesis (III-19) - de
polvo, y al polvo retorna, ¿cuál es el motivo de tanta aflicción? Si
originariamente hubiese sido de oro, digamos, y su fin fuese el polvo,
habría un verdadero motivo para apenarse. Al respecto discurre el
erudito, que el peor de los dramas consiste justamente en que el
hombre surge del polvo, y no se enaltece en lo mas mínimo; sino que
vuelve al polvo del que fue creado, como dijo el Altísimo a Adán:
"Porque polvo eres tu, y al polvo tornaras" (Génesis, III-19).
Es realmente doloroso que así sea, cuando el hombre tiene como función
primordial perfeccionarse y elevarse en su esencia, y no quedar
estancado en su condición original.
Es interesante poner de relieve un pequeño detalle lingüístico: en las
Escrituras se hace referencia al "toro de un día"; vale decir que
desde el día de su nacimiento, este animal se denomina "toro". En todo
el curso de su existencia sigue con el mismo nombre, como tal vive y
como tal muere. En lo que concierne al hombre, la situación es
totalmente distinta; el ser humano evoluciona constantemente. Al nacer
se llama neonato o lactante, después - bebe o rorro, sucesivamente:
niño, adolescente, muchacho, adulto, anciano. Tal es así que el hombre
no cesa de evolucionar, y su desarrollo es ininterrumpido - hasta que
la máquina se detiene para siempre.
Algo semejante ocurre con el sentimiento de contrición y
arrepentimiento que todo judío debe albergar. Lo fundamental es que
esto se practique cuando todavía hay tiempo, porque al postergar el
retorno por el buen camino indefinidamente, puede suceder lo
imprevisible y entonces será demasiado tarde.
Así dijo el profeta Isaías: "Requerid al Eterno mientras sea hallado,
llamadle mientras está cercano" (Isaías, XV-6).
Como ilustración a este tema, viene muy a propósito lo que se cuenta
de cierto apóstata; una vez este individuo enfermó gravemente en
vísperas de lom Kipur. Cuando sus allegados fueron a visitarlo lo
encontraron llorando amargamente. Le preguntaron, entonces, porque
lloraba, siendo inconcebible que se doliera por la proximidad del Día
de la Expiación, hereje como era. El hombre respondió airado que él,
lógicamente, no era persona que se conmoviera por la vecindad de tal o
cual día. Lo único que le preocupaba era que si moría justamente
aquella noche, se vería obligado a ayunar en lom Kipur contra su
voluntad - cosa que hasta entonces nunca había hecho...
Por eso lo esencial en el judaísmo es no retrasarse; la contrición
debe verificarse en vida; no en vísperas o después de exhalado el
último suspiro. "Requerid al Eterno mientras sea hallado"...
Nadie puede negar que todo judío es devoto y probo en su interior, y
ama su religión. Alguien preguntó cierta vez porqué el pueblo judío
declaro "haremos y escucharemos" (Éxodo, XXIV-7), al recibir los Diez
Mandamientos. Todos saben que los judíos son un pueblo inteligente,
pero es que la Ley de Dios está hecho a su medida, y ellos lo
advirtieron instintivamente.
Rosh Hashaná, los Días Solemnes (lamim Noraim), restituyen al judío a
su raigambre original, a su genuino judaísmo que está sólidamente
afirmado en su interior, en el corazón y en el alma, pero que se
empaña a veces por la tosquedad del trajín diario.
Los Días Solemnes, en consecuencia, vienen a quitar el polvo del alma
judía, a pulirla y engalanarla; entonces la persona se renueva
plenamente y vuelve a sus fuentes.
Un pensador moderno expresó en cierta ocasión que nuestra mente es
como un cementerio de días fenecidos. Por lo tanto debemos procurar
que cada uno de esos sepulcros ostente una decorosa lápida; es decir,
que los días transcurridos en nuestra vida dejen en nosotros un buen
recuerdo.
Por eso decimos en los oficios religiosos de lom Kipur y Rosh Hashaná:
"¡Escucha nuestra voz oh. Eterno, nuestro Dios!" Como si dijéramos:
Escucha lo que sentimos en nuestro interior; pues la voz es el
lenguaje del mundo subjetivo del hombre. Por medio de ella exterioriza
sus pensamientos, su afectividad y, emotividad - es el lenguaje de la
'psique’. Como el judío es interiormente bueno y temeroso de Dios, da
rienda suelta a sus sentimientos y pasiones en los Días Solemnes,
elevando su voz al Todopoderoso y descubriendo de esa manera las
intimidades de su alma.
Por lo tanto, cuando llegan los Días Solemnes en que se toca el
"shofar", es fundamental que los sonidos emitidos por este primitivo
instrumento sean auténticos. Es sabido que el "shofar" no tiene sonido
propio, sino que produce el sonido según se sople por el. El "shofar"
debe reproducir, en consecuencia, nuestra voz interior; manifestar
expresiva e inequívocamente nuestra adhesión eterna al judaísmo; en
ese momento tenemos la oportunidad de volver por el camino recto de la
tradición judía. Este afán se manifiesta por medio de la contrición -
privada y colectiva -, reconociendo nuestras faltas y arrepintiéndonos
de ellas.
Entonces el Creador escuchará nuestras plegarias, y a nuestro ruego:
"¡Escucha nuestra voz oh, Eterno!", nos responderá sin lugar a dudas
el tan ansiado: "Perdonaré como tu pides".



¿Qué es Rosh Hashaná?

Por. Rav Iehuda Levi


¿Qué es Rosh Hashaná?

En el día de Rosh Hashaná comienza un nuevo año - acorde con la
opinión de Rabí Eliézer (Talmud Rosh Hashaná pags. 10-11). Al comienzo
del libro de Génesis, la Torá nos cuenta cómo D'os creó al mundo en
seis días y el séptimo día "descansó", y también nos es relatado allí
que el hombre fue creado al final del sexto día de la creación.
Puesto que D'os creó al mundo únicamente en función del hombre, no
quiso crearlo a él sin haber creado antes todo lo que el hombre
necesitaba para desarrollarse y desenvolverse en ese mundo. Es por eso
que no sólo D'os creó al hombre en el último día, sino que lo creó al
final del último día, pues en este día también creó otras cosas,
además del hombre.
Por lo tanto al decir que estamos festejando Rosh Hashaná del año
5762, no nos estamos refiriendo a que esa es la edad del universo,
sino que estamos diciendo que hace 5762 años el hombre fue creado al
finalizar la creación del universo, el lo que fue el primer Rosh
Hashaná de la historia.
Pero esto que hemos explicado, aún no explica realmente la
particularidad de esta fecha tan importante y tan sentida incluso
entre los judíos más alejados de su tradición. Para entender lo que
Rosh Hashaná verdaderamente significa, primero deberemos hacer un poco
de memoria.

Una Vieja Historia
Todos nosotros escuchamos alguna vez la historia de Adam y Javá (Adán
y Eva) en el Gan Edén (el Jardín del Edén, o como se lo conoce
comúnmente: el Paraíso); ésta realmente es una de las historias más
conocidas de toda la Biblia. Pues bien, después de que D'os creó al
hombre y a la mujer, Él los puso en el Gan Edén. Allí ellos estaban
rodeados de muchas especies de árboles frutales, y D'os les había dado
permiso para comer del árbol que quisieran, sin ninguna limitación.
Solamente de un árbol tenían prohibido comer: del árbol del
conocimiento del bien y del mal.
Después de esto, vemos que entre la mujer y la serpiente comenzó un
interesante diálogo, en el que finalmente la serpiente terminó
convenciendo a la mujer de que coma del fruto prohibido. Ella tomó un
fruto del árbol del conocimiento, y después de comerlo, también le dió
al hombre para que coma de él. Cuando D'os vió que el hombre y la
mujer transgredieron Su prohibición, la Torá nos dice que Él los echó
a ellos del Gan Edén, para trabajar la tierra.
¿Cuándo fue que este conocido relato tuvo lugar? ¿Cuánto tiempo había
transcurrido desde que D'os los ubicó en el Gan Edén y les prohibió
comer de aquel árbol, hasta que ellos pecaron? A pesar de que la Torá
no nos revela ningún detalle del momento en el cual todo esto ocurrió,
en el Midrash, Nuestros Sabios nos enseñan que todo este relato tuvo
lugar en el primer día de la creación del hombre.

El Primer Día de Vida
Dice el Midrash Pesiktá Rabatí:
"En Rosh Hashaná fue creado el primer hombre. En la primer hora (del
día sexto de la creación, es decir de Rosh Hashaná) D'os decidió
crearlo; en la segunda hora se aconsejó con los ángeles; en la tercer
hora juntó el polvo de la tierra del cual sería creado; en la cuarta
lo mezcló; en la quinta lo convirtió en materia informe; en la sexta
le dió forma; en la séptima le insufló el alma; en la octava lo puso
en el Gan Edén; en la novena le prohibió comer del fruto del árbol del
bien y del mal; en la décima el hombre pecó; en la undécima fue
juzgado; y en la duodécima D'os se apiadó de él en el juicio.
Le dijo D'os al hombre: 'Esto es una señal para tus hijos
(descendientes): así como has estado delante Mío en el juicio en este
día y me apiadé de ti, así también tus hijos estarán delante Mío en el
juicio y me apiadaré de ellos'".
Gracias a este Midrash, ahora podemos tomar conciencia del real
significado que tiene el día de Rosh Hashaná para el judaísmo. Así
como en el día de Rosh Hashaná el primer hombre fue juzgado por sus
acciones, asimismo todos nosotros somos juzgados en este día por las
acciones - buenas o malas - que hayamos hecho el año que finalizó.
Pero aún hay una parte del Midrash que no se entiende completamente,
pues allí Nuestros Sabios dicen que en este primer día de vida del
hombre D'os se apiadó de él y en el futuro también se apiadará de su
descendencia, y aparentemente esto no es del todo preciso, ya que
verdaderamente, aquella vez D'os castigó al hombre y a la mujer
expulsándolos del Gan Edén, y así también ocurre con nosotros, que en
el día de Rosh Hashaná somos juzgados y D'os decide quién vivirá y
quién morirá, quién tendrá buena salud y quién no, quién tendrá buen
sustento y quién no. Entonces, ¿cómo el Midrash puede decir que D'os
se apiada de nosotros en Rosh Hashaná?!

Un Juicio Distinto
Para responder a esta pregunta debemos saber algo importante. En
realidad, el Juicio Divino es muy distinto al nuestro. Cuando una
corte juzga a algún criminal y lo condena, busca principalmente
proteger a la sociedad para que no sea dañada nuevamente. Puede que
también esa corte de justicia pretenda que el malviviente cambie para
bien como consecuencia del castigo y no vuelva a caer en el delito,
pero todos sabemos que muchas veces esto no se consigue.
Sin embargo, el Juicio Divino es esencialmente distinto. Cuando D'os
castiga a alguien significa que le está dando la posibilidad de
reparar lo que ha dañado, y esa posibilidad de reparación no es
parcial, ya que en el mismo castigo está la posibilidad de reparar
exactamente lo que se daño mediante ese pecado.
Como explicamos anteriormente, cuando D'os expulsó al hombre y su
mujer del Gan Edén, lo hizo para que ellos "trabajen la tierra", y de
esa manera es que ellos necesitaban reparar lo que dañaron al pecar.
¿Cómo es que "trabajando la tierra" se puede reparar el pecado de
haber comido del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal?
Esa idea es muy profunda y no es éste el momento para ahondar en ella,
pero lo que sí podemos decir es que lo mismo ocurre con nosotros.
El juicio de Rosh Hashaná está basado en nuestras acciones del año que
finalizó pero únicamente en función del futuro. En Rosh Hashaná D'os
nos juzga y designa qué función deberemos cumplir el año que comienza
para corregir lo errado, y también decide con qué medios y en qué
condiciones deberemos cumplir esa función en el mundo. Es por eso que
a este día también se lo conoce con el nombre de "el Día del Juicio".



Pero no hay que desalentarse, pues más allá de todo lo explicado,
debemos saber que D'os también nos juzga en Rosh Hashaná por las cosas
que hacemos en este mismo día. Las plegarias de Rosh Hashaná tienen el
poder para ayudarnos a cambiar pensamientos y conductas, y todo eso
ayudará a revertir el veredicto del juicio. En los rezos de este
sagrado día podemos y debemos pedir por nosotros, por nuestras
familias y seres queridos, y por todo el pueblo de Israel.
Es por eso que los dos días de Rosh Hashaná son también considerados
como días de Iom Tov (días de fiesta). Por lo tanto, debemos
prepararnos antes de Rosh Hashaná cortándonos el cabello en caso de
ser necesario, y lavando y preparando nuestras ropas para recibir al
día sagrado con alegría, demostrando así que estamos seguros de que Su
infinita misericordia se impondrá en nuestro juicio.
Sea la voluntad de D'os escuchar las plegarias de todo el pueblo de
Israel en el día de Rosh Hashaná, para que seamos todos juntos
inscriptos en el "libro de la vida". Amén.



Rosh Hashana: El Día del Juicio
Por. Rav Iehuda Levi


El Día del Juicio
En el Talmud Babilónico (Rosh Hashaná 16a) la Mishná nos enseña:
"En Rosh Hashaná todas las criaturas pasan delante de Él como miembros
de un rebaño…".
De aquí aprendemos que el día de Rosh Hashaná no es simplemente el
comienzo del año sino que también es un día en el cual D'os juzga al
mundo, y es por eso que a este día se lo llama también: Iom Hadin - El
Día del Juicio. Esto también está representado en el cielo, ya que el
signo zodiacal del mes de Tishrí es el signo de Libra, que es una
balanza con dos platos donde en uno D'os coloca los méritos de la
persona - sus mitzvot y buenas acciones - y en el otro sus pecados y
transgresiones. (Nótese que Rosh Hashaná siempre cae en los meses
septiembre-octubre).
La pregunta que podemos formular es: ¿Por qué D'os decidió juzgar al
mundo precisamente en Rosh Hashaná y no en cualquier otro día o
momento del año?
En nuestro texto "¿Qué es Rosh Hashaná?" hemos explicado que, acorde a
una opinión del Talmud, nosotros somos juzgados en Rosh Hashaná porque
también Adam, el primer hombre, fue juzgado en Rosh Hashaná. Sin
embargo, acorde con la otra opinión citada en el Talmud, que sostiene
que el mundo no fue creado en el mes de Tishrí, todavía debemos
explicar por qué D'os eligió precisamente este día para juzgar a las
personas.

La Misericordia en el Juicio
Como todos sabemos, algunos días después de haber recibido la Torá en
el monte Sinai, el pueblo de Israel, al pensar que Moshé había muerto
en la montaña, construyó un becerro de oro. Entonces, Moshé Rabenu
descendió con las tablas de piedra que contenían los Diez Mandamientos
y las rompió a ojos del pueblo. En ese momento D'os quiso destruir al
pueblo, y al ver esto, Moshé se abocó a rezar para que D'os los
perdone. Finalmente, después de muchos días de rezos y súplicas, D'os
perdonó al pueblo de Israel por el pecado del becerro de oro, en lo
que fue el primer Iom Kipur de la historia, y ese día fue consagrado
para todas las generaciones como un día de perdón para el pueblo de
Israel.
El Rav Rabenu Nisim (España, 1308 - 1376) nos explica que de acuerdo
con la opinión que sostiene que el mundo no fue creado en Tishrí, la
razón por la cual D'os dispuso que precisamente en este día seamos
juzgados, es porque D'os quiso que el pueblo de Israel tenga méritos
en el juicio, y por eso decidió juzgarlos precisamente en una época
que fue consagrada al perdón y la expiación.
Es por eso que D'os decretó que el hombre sea juzgado en Rosh Hashaná.
En Rosh Hashaná los justos son inscriptos y sellados inmediatamente
para la vida. Pero los intermedios - quienes poseen mitzvot pero
también transgresiones - no son sellados en Rosh Hashaná, sino que su
veredicto queda pendiente hasta Iom Kipur, que es un día de perdón y
expiación. Y por eso es que la Torá les dió a los hijos de Israel un
tiempo para que revisen sus acciones y hagan teshuvá antes de Iom
Kipur: los diez días entre Rosh Hashaná y el día de Iom Kipur.

Cómo Hacer Para Ser Meritorios en el Juicio
Los Sabios en el Talmud nos enseñan que la persona siempre debe verse
a sí mismo como si él fuera medio culpable y medio meritorio, como si
su balanza estuviera equilibrada justo en el medio. Si hace una
mitzvá, feliz es él!, pues inclinó la balanza para el lado del mérito;
mas si transgrede una prohibición, pobre de él!, pues inclinó la
balanza para el lado de la culpabilidad (Kidushín 40b).
Pero si nos quedamos sin hacer nada - ni una mitzvá ni una
transgresión - esa pasividad no nos ayudará en el día del juicio ya
que todavía no inclinamos la balanza hacia el lado de los méritos, y
aún más, puede ser que esa pasividad sea considerada como
indiferencia, y nos sea agregado un pecado más del lado opuesto,
inclinando nuestra balanza hacia el lado de las transgresiones.
Entonces, ¿qué debemos hacer?
Debemos hacer teshuvá, es decir, arrepentirnos de nuestras malas
acciones.
Hay tres componentes fundamentales dentro del proceso del
arrepentimiento: primero se debe abandonar el pecado, luego la persona
debe arrepentirse, y por último, él debe confesar sus culpas delante
de D'os.
¿Qué significa "abandonar el pecado"? Que el pecador decida no cometer
ese pecado nuevamente y que remueva totalmente el pecado de sus
pensamientos.
¿Qué significa "arrepentirse"? Que entienda con todo su corazón que
abandonar a D'os es amargo y malo para él; que el transgredir la
voluntad de D'os conllevará un castigo, y por eso debe arrepentirse de
lo que hizo.
¿Qué significa "confesarse"? Que admita verbalmente delante de D'os
(no de otra persona) todo lo que ha hecho, diciendo: "Yo he pecado
delante de Ti haciendo tal y tal cosa, pero yo me arrepiento de todo
lo que hice; estoy avergonzado de ello, y nunca más haré esto
nuevamente".
Sin embargo, arrepentirse solamente "delante de D'os" no alcanza. Nos
ha sido enseñado que el arrepentimiento delante de D'os sólo es eficaz
respecto de los pecados entre el hombre y D'os, ya que las faltas
entre el hombre y su prójimo - como robar o hablar mal del otro
causándole daño, etc. - no serán perdonadas por D'os hasta que uno no
repare el daño que le causó a su prójimo, y también le pida perdón.
Por otro lado, a pesar de que es verdad que no alcanza con reparar la
falta, sino que también es obligación pedirle perdón al prójimo, la
persona a la cual le están pidiendo su perdón tiene prohibido
endurecer su corazón y rechazar una reconciliación con la persona que
le ha hecho algo. Debemos intentar perdonar rápidamente al otro, a la
vez que también debemos tardar mucho en enojarnos. Además, cuando se
nos pide perdón debemos perdonar de todo corazón, incluso si la otra
persona nos ha causado mucha angustia, ya que no debemos ser
vengativos ni guardar rencor.
Y si nosotros no seremos vengativos con nuestro prójimo o nuestros
familiares, ni les guardaremos rencor, sino que les perdonaremos con
todo nuestro corazón aunque ellos no se lo merezcan, entonces D'os,
que siempre juzga a la personas midá kenégued midá - es decir,
recompensando o castigando de manera similar a la buena acción o a la
falta - como recompensa por esa buena acción de nuestra parte, también
nos perdonará aunque nosotros no lo merezcamos. Amén.




Visita del Rey - Dos
parábolas


¿Qué Pediremos en Nuestras Oraciones?
Es frecuente que se relate la siguiente parábola antes de Rosh
Hashaná.
Un rey tenía que castigar la desobediencia de su hijo desterrándolo a
una tierra lejana. El príncipe, que no había aprendido nunca algún
oficio, no sabía cómo sustentarse, y vagaba de pueblo en pueblo,
viendo qué podía hacer para ganarse la vida.
Finalmente, decidió ser pastor, puesto que esto no requería de alguna
destreza especial. Pero tenía que estar largas horas bajo el ardiente
sol en los apacentaderos y, por ende, sentía que el trabajo era
insoportable.
Luego, el príncipe notó que los demás pastores se construían pequeñas
cabañas con ramas y palos; hizo todo lo posible por imitarlos, pero no
logró nunca fabricarse una. Como no se le había enseñado jamás
trabajos manuales, todos sus intentos fracasaron. Y así pasó el
príncipe los meses y los años, sufriendo la crueldad del sol.
Un día, el príncipe se enteró por los habitantes del pueblo de que iba
a suceder un gran acontecimiento: el rey iba a viajar a una ciudad
cercana donde habría una parada, y toda la gente de la región se
congregaría allí. Existía una tradición que permitía a cualquiera
pedir un deseo en un pedazo de papel y tirarlo dentro del coche real,
cuando éste pasase. Entonces, el rey leería y otorgaría las
peticiones.
El día de la parada, el príncipe se unió a los habitantes del pueblo
que se dirigían a dicha ciudad. Pidió en un pedazo de papel que se le
diera una pequeña cabaña para poder protegerse del sol, y lo tiró
dentro del coche real; su petición cayó a los pies del rey.
Al abrir la pequeña nota, el monarca reconoció de inmediato la
escritura de su hijo y se puso a sollozar amargamente. "A lo que ha
llegado mi hijo", lloraba. "Ya ni recuerda que es príncipe. No pide
volver a la corte real donde no le faltaría nada Sólo aspira a tener
una pequeña choza para estar menos incómodo en la posición a que se ha
resignado."
En Rosh Hashaná se nos da acceso al Rey Divino para presentarle
nuestras peticiones. Uno pide riqueza; otro, deshacerse de algunos
opresores; otro, anhela mejorar de una enfermedad; y éste pide una
morada más cómoda. Todos han olvidado que son príncipes. No piden ser
liberados del exilio y aceptados nuevamente en la corte donde todo sus
deseos serían realidad. Cuan grande debe ser el dolor de nuestro Padre
al recibir estas peticiones y ver que hemos olvidado el único lazo que
tenemos con El, y nos resignamos a niveles degradantes, en que
nuestras aspiraciones no van más allá de "una choza de paja".
En verdad, muchos no sabemos realmente cómo rezar.

Aprovechemos estos Días
"SI GUARDAREIS BIEN TODA ESTA PRECEPTIVA QUE YO OS PRESCRIBO HOY PARA
QUE REALICÉIS, DE AMAR AL SEÑOR, VUESTRO D'OS, ANDAR EN TODOS SUS
CAMINOS Y APEGARSE EN EL…"
(Debarim - Deuteronomio XI, 22)
Tratemos de entender este mensaje mediante una parábola.
El dueño de una hostería prosperó tanto que sus vecinos menos ricos se
volvieron envidiosos y se propusieron desterrarlo y apoderarse de la
hostería. Se dirigieron a ciertas autoridades de gobierno y dejaron
constancia de falsas acusaciones en contra de él. Luego, sobornaron a
las personas "adecuadas" para asegurarse de que todos iban a creer en
ellos. Sin ni siquiera mandar a llamar e interrogar al hostelero, la
corte oficial del emperador lo sentenció a cadena perpetua con trabajo
forzado.
El pobre hombre hizo lo imposible por tratar de hacer revocar su
sentencia. Contrató a los mejores abogados de la región. Pidió a gente
que conocía los jueces de la corte que intercediera en su favor. Movió
cielo y tierra, pero todo fue en vano. Nadie logró cambiar o levantar
la sentencia.
Pero sus amigos le pidieron que no perdiera la esperanza. "Aún queda
algo por hacer", le dijeron. "Vemos que lo único es ir donde el
emperador y presentarle tú mismo el caso. Todos sabemos que es justo y
misericordioso y que siempre escuchará la petición de uno de sus
súbitos. Si llegas a convencerlo de tu inocencia, puedes estar seguro
de que no dejará que la blasfemia caiga sobre ti."
El emperador acostumbraba una vez al año a sacarse sus vestimentas
reales y vestirse con ropa ordinaria, para viajar de incógnito por sus
tierras; así, nadie lo reconocía. De esa manera podía ver qué
acontecía realmente en su país, y cómo prosperaban y se llevaban sus
súbditos entre ellos.
Por casualidad del "destino", llegó a la ciudad donde vivía el
hostelero y se hospedó incluso una noche en su hostería. Pero nadie
supo quien era él. Sólo se descubrió la verdad después de su partida.
Cuando el hostelero se enteró de que el propio emperador había estado
en su posada, se puso fuera de sí. Necesitaba desesperadamente ver al
emperador para exponerle su caso y convencerlo de su inocencia…¡y él
se había hospedado en su hostería! Podría haberse dirigido
directamente a él y el emperador lo hubiera escuchado. Y había dejado
pasar la oportunidad.
Empezó a rasgar su ropa, con gritos de agonía. "Ay de mí; Ay de mí. El
gran emperador vino aquí mismo, a mi posada. Podría haberle planteado
mi caso, implorando su misericordia. Y dejé pasar la oportunidad.
¿Como podré acceder a él ahora? Está lejos, encerrado en su palacio,
bajo la guardia de cientos de centinelas que cuidan dentro y fuera del
recinto, para que nadie pueda acercarse a él."
Esto es exactamente lo que sucede en la tierra con los seres humanos.
Durante los diez días que tenemos antes de Yom Kipur, Hashem está con
nosotros, esperando nuestro arrepentimiento.
Es el mejor momento que tenemos para acércanos a El e implorarle,
mediante nuestras oraciones, que cuide de todos nuestras necesidades,
ya sea con respecto a nuestros hijos, salud o dinero. Cuántos dejan
pasar esta oportunidad. Ya no pueden hacer Teshuvá, cuando intentan
verlo en su morada celestial, en el Más Allá. Es incluso muy poco
probable que puedan acceder a El.
Ojalá tenga todo judío esto en mente para poder aprovechar sus
oportunidades, mientras el Soberano Divino esté con él, en su posada.
¿Cómo puede una persona admitir sus pecados en la víspera de Yom
Kipur? Debe decir lo siguiente:" Admito todo el mal que haya hecho
ante Tí. Seguí el camino erróneo. No volveré a hacerlo. Pueda ser tu
deseo Señor mío perdonar todos mis pecados."

Extraído de la Revista “El Kolel” con la autorización de sus editores.












Los Simanim de Rosh Hashana

Por. Rav Iehuda Levi

Los Simanim de Rosh Hashaná
En la noche de Rosh Hashaná, al comienzo de la seudá (comida festiva),
acostumbramos comer ciertos alimentos que se caracterizan por tener un
simbolismo especial. Es por eso que la costumbre es que antes de
comerlos, recitamos una corta plegaria que alude al simbolismo de cada
uno de ellos.

El Orden de la Noche de Rosh Hashaná
Después de regresar de la sinagoga, en primer lugar debemos recitar el
kidush sobre un vaso o una copa de vino, así como hacemos en shabat y
las otras fiestas, y de esta forma, santificamos el día de fiesta.
Luego, debemos hacer la netilat iadáim (lavado de manos).
Antes de hacer la netilat iadáim para la comida, debemos verificar que
ningún cuerpo extraño esté adherido a las manos y si llevamos algún
anillo deberemos quitárnoslo hasta después de la netilá. Luego se toma
un recipiente entero, que contenga por lo menos 86 cc. de agua y se
vierte el agua sobre la mano derecha y luego sobre la izquierda. Es
bueno verter agua tres veces seguidas en cada mano (no alternadamente)
y también utilizar mucha agua. Además, cada vez que se vierte agua
sobre cada mano, debemos hacerlo sobre toda la mano para que el agua
llegue hasta la muñeca.
Después del lavado, se levantan las manos y se dice la siguiente
bendición: "Baruj Atá Adonai, Elohénu, Mélej haolam, asher kideshanu
bemitsvotav vetsivanu al netilat iadáim", o en español: "Bendito eres
Tu Adonai, D'os nuestro, Rey del universo, Quien nos santificó
mediante Sus preceptos y nos ordenó sobre el lavado de manos".
Posteriormente, se deben secar bien las manos para que estén
totalmente secas al decir la bendición del pan, pero debemos cuidarnos
de no empezar a secarnos las manos antes de haber finalizado la
bendición. Entre la netilat iadáim y la bendición por el pan no se
debe hacer interrupción alguna.
Luego tomamos dos panes enteros y recitamos la siguiente bendición:
"Baruj Atá Adonai, Elohénu, Mélej haolam, hamotzí lejem min haaretz",
o en español: "Bendito eres Tu Adonai, D'os nuestro, Rey del universo,
que sacas el pan de la tierra". Después de finalizar la bendición
cortamos el pan y además de sumergir el pan en sal como hacemos
durante todo el año, la costumbre es sumergirlo también en miel (o en
azúcar), ya que la miel simboliza el deseo de tener un año dulce.
Muchas personas acostumbran preparar para esta ocasión jalot (panes)
redondas, para simbolizar así el ciclo de la vida.

El Orden de los Simanim
Luego de haber comido el pan y antes de comenzar con la comida en sí,
se acostumbran comer los simanim (símbolos) de Rosh Hashaná. Los
simanim son distintos alimentos que acostumbramos comer en Rosh
Hashaná después de recitar una breve plegaria a D'os que tiene alguna
relación con el nombre de aquella especie o con su forma, como aparece
en los distintos majzorim (libros de oraciones para Rosh Hashaná).


Rabí Iaacov Jaim Sofer (1870 - 1939) en su libro "Kaf Hajaim" nos
enseña cuál es "el orden correcto para pedir misericordia en esta
noche de acuerdo a la halajá (ley) y también de acuerdo a la kabalá".
Antes que nada, debemos recitar la bendición "boré perí haetz" ("Que
crea el fruto del árbol") sobre los temarim (dátiles) como una buena
señal - ya que ellos son dulces, y también porque el dátil es una de
las siete especies mediante las cuales la tierra de Israel fue
bendecida. En el momento de bendecir debemos pensar en incluir dentro
de esta bendición a todos los frutos de los árboles que se encuentran
sobre la mesa.
1. Luego, después de comer un poco de dátil se debe tomar un pedazo de
silká (según una opinión: betabel, betarraga, remolacha; y según otra:
espinaca), que simboliza el deseo de que se alejen de nosotros
nuestros adversarios, y antes de comerlo se debe recitar la plegaria
que a parece en los majzorim.
2. Después de comer el silká, tomamos un trozo de cartí (porro,
puerro), que simboliza el deseo de que nuestros enemigos sean
destruidos, recitando también la plegaria correspondiente, y comiendo
un poco de él.
3. A continuación, tomamos nuevamente un tamar (dátil), que simboliza
el deseo de que nuestros enemigos sean exterminados.
4. Luego, se toma un trozo de kará (zapallo, calabaza), que simboliza
el deseo de que se anulen los malos decretos y que nuestros méritos
sean proclamados ante D'os.
5. Después, se toma un pedazo de rubia (chauchas, judías), que
simboliza nuestro anhelo de que nuestros méritos se acrecienten.
6. A continuación, se toma un trozo de rimón (granada), que simboliza
nuestro deseo de estar llenos de mitzvot como los granos de una
granada.
7. Luego, se toma un trozo de carne de la cabeza de un cordero, que
simboliza el deseo de que siempre seamos la cabeza y no la cola.
8. Y por ultimo, tomamos un pedazo de tapúaj (manzana dulce) la cual
sumergimos en miel para simbolizar nuestro deseo de tener un año
dulce.

Algunas Reglas Generales
Además de estás especies hay quienes acostumbran traer a la mesa otras
especies más en señal de bendición como está especificado en los
distintos majzorim.
Si es dificultoso conseguir alguna de estas especies, ellas pueden ser
reemplazadas por otras especies cuyos nombres tengan la misma
connotación en la lengua hablada en aquel lugar. Por ejemplo: la raíz
de la palabra rubia (chauchas, judías), en arameo, tiene la
connotación de "aumentar, incrementar", y por eso en muchas
comunidades ashkenazitas en lugar de comer esta especie acostumbraron
comer zanahorias, porque su nombre en idish es "meirn", que también
puede significar "incrementar, aumentar".
Hay quienes acostumbran comer los simanim en la primer noche de Rosh
Hashaná solamente, mientras que otros también comen los simanim en la
segunda noche. Además, hay quienes comen los simanim también en la
comida del día de Rosh Hashaná.
Si hay alguien que no puede comer alguna de estas especies o
simplemente no le gusta, de todas maneras es bueno que la coloque
sobre la mesa y recite la plegaria que se acostumbra decir por ella.
Al finalizar con el orden de los simaním se continúa comiendo la
comida festiva, acompañándola con alegría, cantos y palabras de Torá.

Sea la voluntad de D'os escuchar las plegarias de todo el pueblo de
Israel en el día de Rosh Hashaná, para que seamos todos juntos
inscriptos en el "libro de la vida". Amén.







Las Leyes de Iom Tov
Por. Rav Iehuda Levi

Las Leyes de Iom Tov

Iom Tov Shení Shel Galuiot
En los shalosh regalim -las tres fiestas de peregrinación a Jerusalem:
Pésaj, Shavuot y Sucot - fuera de la tierra de Israel se debe festejar
lo que se denomina: iom tov shení shel galuiot (segundo día de iom tov
de la diáspora). Eso significa que por cada día de iom tov debemos
festejar dos.
El motivo de esta diferencia es que en épocas pretéritas los meses del
año eran fijados por el Sanhedrín (Suprema Corte Rabínica de la tierra
de Israel). Al comenzar el nuevo mes, se enviaban emisarios para
avisarle a los judíos de la diáspora que día había comenzado ese mes,
para que ellos sepan cuándo festejar las distintas fiestas del
calendario, pero los emisarios no alcanzaban a llegar a tiempo a los
lugares alejados de la tierra de Israel, y es por eso que los judíos
de la diáspora no sabían cuando festejar las distintas celebraciones.
Entonces, por cada día de iom tov ellos festejaban dos días.
Es por eso que también hoy en día, a pesar de que en la tierra de
Israel, por ejemplo, la fiesta de Shavuot cae el 6 del mes de Siván y
tiene un día de duración, en la diáspora la fiesta de Shavuot tendrá
dos días, es decir que debe ser festejada el 6 y el 7 de Siván.

Algunas Leyes de Iom Tov
Los días de iom tov no son días hábiles, por lo tanto toda labor o
acción que está prohibido realizarla en shabat, también está prohibido
realizarla en iom tov y el autor del libro "Séfer Hajinuj" explica el
motivo por el cual la Torá ordenó esto:
"El motivo por el cual la Torá ordenó el descanso en las fiestas es
para que el pueblo de Israel recuerde los grandes milagros que hizo
D'os con ellos y con sus antepasados, y hablen sobre ellos con sus
hijos y sus nietos, pues al estar prohibido el trabajo, podrán
dedicarse a hablar con los hijos, ya que si estaría permitido trabajar
- incluso el más ínfimo trabajo - cada uno se dedicaría a lo suyo y
los niños se olvidarían de la fiesta y también los adultos...".
Sin embargo, determinadas labores referentes a la preparación de
alimentos - que en shabat están prohibidas - en iom tov están
permitidas, como está escrito: "Sólo lo que será comido por toda
persona - solamente eso - será hecho para ustedes" (Shemot -Éxodo-
12:16). Es por eso que está permitido amasar, cocinar y hornear en
iom tov, ya que de hornear o cocinar los alimentos en la víspera de
iom tov, su gusto se deterioraría un poco.




Asimismo, a diferencia de shabat, en caso de necesidad está permitido
en iom tov llevar cosas por la calle o encender fuego a pesar de que
no es para preparar comidas sino para otra finalidad, ya que por
cuanto que estas acciones fueron permitidas de hacer para preparar los
alimentos, también fueron permitidas en cualquier otro caso de
necesidad.
Pero no de cualquier manera está permitido encender fuego en iom tov.
Solamente está permitido encender fuego a partir de un fuego
existente. Por ejemplo: está prohibido encender un fósforo raspándolo
contra su caja o utilizar un encendedor girando la piedra que contiene
en su interior, y también está prohibido encender la luz en iom tov,
así como conducir un automovil. Sin embargo, está permitido acercar
un fósforo a una llama o una vela existente desde antes de iom tov
para que éste se encienda, y así poder encender lo que se necesite.
Cabe notar que a pesar de que está permitido trasladar fuego de un
lugar a otro en iom tov como explicamos, de todas maneras, en general
está prohibido apagar fuego en iom tov, al igual que en shabat.



El Tashlij
Por. Rav Iehuda Levi

El Tashlij
Una de las particularidades del día de Rosh Hashaná es el rezo
especial llamado el Tashlij, que es recitado después del rezo de la
Minjá (de la tarde) del primer día de Rosh Hashaná.
En hebreo, la palabra tashlij significa "arroja", y a esta plegaria se
la conoce con este nombre pues ella está basada en las palabras del
profeta que dice:
"¿Quién es un D'os como Tú, que perdonas la iniquidad y dejas pasar
las transgresiones del remanente de Su heredad? No retiene para
siempre Su enojo, pues Él desea la benevolencia! Él nuevamente será
misericordioso con nosotros; Él suprimirá nuestras iniquidades y
arroja a las profundidades del mar todos sus pecados. Le otorgas la
verdad a Iaacov y la benevolencia a Abraham, así como le has jurado a
nuestros antepasados en tiempos pretéritos" (Mijá -Miqueas- 7:18-20).

A la Orilla del Río
En principio, esta plegaria debe ser dicha a la orilla de un río, y
varios motivos han sido escritos para explicar esta costumbre:
Mediante el tashlij nosotros deseamos recordar el mérito de la akedá
(atadura) de Itzjak, pues el Midrash Tanjumá (parashat Vaierá) nos
enseña que cuando Abraham estaba en camino hacia el monte Moriá para
atar allí a su hijo Itzjak - como se lo había ordenado D'os - el
"Satán" se convirtió en un río para impedirle seguir su trayectoria,
sin embargo Abraham siguió hacia adelante introduciéndose en el río, y
cuando el agua le llegó al cuello, dijo: "D'os! Sálvame!".


Otra razón por la cual se acostumbra recitar el tashlij a la orilla de
un río, es porque en Rosh Hashaná nosotros lo coronamos a D'os como
Rey sobre nosotros, y generalmente en la antigüedad, en la ceremonia
de coronación de los reyes, éste era ungido a la orilla de un río como
señal de que su reinado tendrá larga continuidad.
Otra explicación es que esto es en recuerdo del versículo del libro
del profeta Shemuel que dice: "Y se reunieron en Mitzpá, y extrajeron
agua y la derramaron delante de D'os, y ayunaron ese día y dijeron
allí: Hemos pecado ante D'os; y juzgó Shemuel a los hijos de Israel en
Mitzpá" (Shemuel I -I Samuel- 7:6). El sabio Ionatán Ben Uziel (s. I)
en su traducción al arameo interpretó las palabras: "y extrajeron agua
y la derramaron delante de D'os" de la siguiente manera: "y derramaron
como el agua su corazón en arrepentimiento delante de D'os", y explicó
el comentarista Rashí (Rabí Shelomó Itzjaki, 1040 - 1105) que eso fue
un actitud de sumisión, como queriendo decir que ellos están delante
de D'os así como el agua derramada, que no es absolutamente nada.

Algunas Costumbres
Después del rezo de la minjá (por la tarde) del primer día de Rosh
Hashaná, se debe recitar la plegaria llamada el tashlij, como figura
en los distintos majzorim (libros de oraciones para Rosh Hashaná).
Si el primer día de Rosh Hashaná cae un sábado, existen diferentes
opiniones respecto de si el tashlij debe ser recitado el primer día o
el segundo día de Rosh Hashaná, por consiguiente cada persona debe
comportarse de acuerdo a la costumbre que sigan en su comunidad.
A pesar de que debemos tratar de recitar el tashlij a la orilla de un
río, si vivimos en una ciudad que no está situada a la orilla de un
río o la ciudad es muy grande y vivimos muy lejos del río, el tashlij
puede ser recitado al lado de un pozo de agua o simplemente al lado de
una canilla o grifo de agua, pues realmente lo más importante es la
plegaria en sí, y el agua solamente es un simbolismo.
Al recitar el versículo que dice: "y arroja a las profundidades del
mar todos sus pecados", es costumbre sacudir los extremos de nuestras
ropas, en señal de que debemos sacudirnos de los pecados que solemos
cometer, revisando nuestras acciones desde este día en adelante.

Especial de Cocina de Rosh Hashana
Por. Rina Levi



Especial de Rosh Hashaná

Ensaladas
Pasta de huevos y nueces
Ingredientes
4 huevos duros, 1/4 taza de nueces picadas, mayonesa y sal y pimienta
a gusto.
Preparación
Picar bien los huevos, agregarle los ingredientes restantes y mezclar
hasta que todo esté bien unido. Condimentar a gusto.

Pasta de berenjenas
Ingredientes
1/2 kilo de berenjenas sin pelar y cortadas en cubos, 1 cebolla grande
picada, 3 tomates pelados y cortados, condimentos a gusto, 2
cucharadas de aceite
Preparación
Salar las berenjenas y ponerlas en un colador para que se escurran los
jugos amargos. Exprimir y enjuagar. Calentar el aceite en una sartén y
freír la cebolla. Agregar las berenjenas y freírlas hasta que estén
tiernas. Poner los tomates y condimentar. Cocinar a fuego lento hasta
que todo quede bien tierno. Pisar todo con un tenedor.

Humus
Ingredientes
2 tazas de garbanzos cocidos, 2/3 taza de pasta de tahine, 3/4 taza de
jugo de limón, 2 dientes de ajo, 1 cucharadita de sal, 1/2 cucharadita
de comino, perejil para espolvorear.
Preparación
Colocar todos los ingredientes en la licuadora y mezclar hasta que se
forme una crema. Poner en la heladera en un recipiente tapado. Antes
de servir espolvorear con perejil.
* * *
Sopas
Sopa de coliflor
Ingredientes
1 coliflor mediana, 1 1/2 litros de agua, sal y nuez moscada, 2
cucharadas de aceite, 2 cucharadas de harina, 1 cucharadita de azúcar,
2 yemas.
Preparación
Cortar la coliflor en pequeñas rodajas y verter agua hirviendo para
blanquearla. Poner a cocinar en el agua con sal y nuez moscada hasta
que esté tierna. Retirar del agua y ponerla dentro de una sopera.
Tostar las dos cucharas de harina en el aceite y agregar líquido de la
cocción de la coliflor, revolver constantemente hasta que se espese.
Poner el azúcar y por último las yemas batidas (cuidando siempre que
no lleguen a hervir). Volcar esa crema sobre la coliflor y servir.

Sopa de tomates frescos
Ingredientes
3/4 kg. de tomates frescos, 2 litros de caldo de ave, sal y pimienta,
2 berenjenas grandes, hojas de albahaca, 2 cucharadas de ketchup, 1
cucharada de azúcar, 1 manzana en cubitos, agua.
Preparación
Sumergir los tomates en agua hirviendo y quitar la piel. Cortarlos al
medio, quitarle las semillas y ponerlos en la procesadora. Agregar el
ketchup y mezclar. Echarlos en una cacerola, poner el caldo, sal,
pimienta, y azúcar. Cocinar. Dar un corto hervor a las berenjenas
cortadas en cubitos y guardarlas. Controlar la textura de la sopa. Si
se ve un poco líquida, agregar un poco de fécula de maíz y espesar.
Dejar enfriar y condimentar a gusto. Servir y agregar en cada plato un
poco de manzana verde picada y los cubos de berenjenas. Decorar con la
albahaca.




* * *
Platos de Fondo
Pavita a la manzana
Ingredientes
1 pavita de 4 kg,1 taza de vermut, 1 taza de jugo de manzanas, 1/4
taza de whisky, 4 cucharadas de mostaza, sal y pimienta, 3 manzanas, 2
limones.
Preparación
Mezclar el vermut, el jugo de manzana y el whisky, condimentar con sal
y pimienta e inyectarlo en el cuerpo de la pavita. Frotarla con mucho
jugo de limón. Untarla con mostaza, sal y pimienta y dejar reposar de
un día para el otro. Poner las manzanas en la cavidad de la pavita,
bañarla con agua o caldo y cocinar a horno suave durante hora y media.
Tapar para que no se seque y continuar la cocción a fuego suave
bañándola frecuentemente con jugo de manzana hasta completar la
cocción (aprox. 3 horas y media). Se puede servir caliente o fría.

Pollo al chocolate
Ingredientes
1 1/2 kilo de supremas cortadas en cubos grandes, 3 troncos de apio,
1/2 ají verde, 200 gr. de cebollita de verdeo, 200 gr. de zanahoria en
rodajas, 2 cubos o sobres de caldo, agua, 2 cucharadas de salsa de
soja, 4 barritas de chocolate, 3 cucharadas de azúcar, 150 gr. de
ciruelas, 100 gr. de pasas de uvas, 200 gr. de almendras tostadas.
Preparación
Picar las verduras y rehogarlas con las pechugas. Agregar los cubos o
sobres de caldo, la salsa de soja, abundante agua, azúcar y las
ciruelas cortadas en trozos. Cocinar a fuego suave, condimentar.
Quince minutos antes de que termine la cocción agregar las pasas y el
chocolate rallado y mezclar. Servir cubierto con almendras tostadas.

Carne roja en salsa de zanahoria
Ingredientes
1 1/2 kilo de carne de vaca (tierna), 2 tazas de zanahorias ralladas,
1 taza de cebolla picada, cáscara roja de 1 cebolla, 1 cubo o sobre de
caldo, 1 hoja de laurel, leche de soja para cubrir (parve), 1/2 taza
de vino tinto, sal y pimienta
1 cucharadita de azúcar.
Preparación
Dorar la carne en un poco de aceite. Sacar la carne de la cacerola y
rehogar la zanahoria y la cebolla (no dorarlas). Echar el vino, la
leche de soja, el caldo, el laurel y la cáscara de cebolla. Volver la
carne a la cacerola. Bajar el fuego y cuidar que siempre la carne esté
cubierta con el fondo líquido. Condimentar con la sal, pimienta y
azúcar. Cuando la carne esté tierna (aprox. 2 horas), sacarla. Pasar
todo por un tamiz, espesar con un poco de maicena y al servir cubrir
la carne con la salsa.
Sobremesa
Leicaj de miel
Ingredientes
2 huevos, 1 taza de azúcar, 1/2 vaso de café cargado tibio, 3 clavos
de olor, 1/2 vaso de aceite, 1 vaso de miel, 1/2 kilo de harina, 2
cucharaditas de polvo de hornear, 1/2 cucharadita de bicarbonato, jugo
y ralladura de 1/2 limón, nueces picadas a gusto.
Preparación
Preparar el café cargado, con tres clavos de olor en el agua (que
quedan en el colador). Mezclar los huevos con el azúcar, la miel, el
café, el aceite, el jugo y la ralladura de limón. Tamizar la harina
con el polvo de hornear y el bicarbonato y agregarla a la mezcla
batiendo bien. Incorporar las nueces pasadas por harina. Poner la masa
en una asadera aceitada y enharinada y poner a horno fuerte durante 5
minutos, bajar a medio y luego a suave. Cocinar durante 50 minutos
mirando de que no se queme.

Estamos perdiendo nuestra Identidad
Por. Rabino Jaim Dov
Keler

El rol del individuo el Día del Juicio
En el día de Rosh Hashaná, primer día del año hebreo (15 de Tishrí),
que conmemora el sexto día del Génesis en el cual D's creó a Adam, el
primer hombre, el universo alcanzó su punto culminante. Por lo tanto,
todos los años en ese día el hombre debe dar cuenta de sus actos ante
el Tribunal Divino. Debe determinarse si ese hombre es realmente aquel
ideado como objetivo final de la Creación o si no se han cumplido las
expectativas divinas. Y el hombre será juzgado en ese momento en tanto
hijo del Todopoderoso, o en tanto súbdito Suyo.
El hecho de ser considerado un súbdito incluye al hombre en la
sociedad. Es un elemento en la gran máquina de la humanidad que
también debe someterse en este día al Juicio del Rey de los Reyes, D's
mismo. Así como un rey humano mantiene su soberanía en virtud de un
sinnúmero de sirvientes leales, de los cuales ninguno es realmente
indispensable dentro del esquema real, así también todo hombre deberá
encontrar su propio lugar en el contexto de la humanidad.
Sin embargo, nuestros sabios nos enseñan que el ser parte de un todo
(no importa cuan importante sea esa parte) no significa la suma de
toda la experiencia y de toda la responsabilidad. El hombre es más que
un soldado, mucho más que un general en el ejército de la humanidad
leal al Señor. También es un hijo, podríamos incluso decir, un hijo
único. Todo hijo de una familia, cualquiera sea al tamaño de ésta, no
es considerado por un padre inteligente por lo que podrá aumentar el
poder o prestigio de la familia, si no es aceptado como una finalidad
en sí.
Un rey puede perder a un soldado, una compañía o incluso una división.
Puede sentirse entristecido por la pérdida, pero no ha perdido la
guerra y su trono sigue en pie. Sin embargo, si un padre pierde a su
hijo, el seguir teniendo á una familia no será consuelo para él; un
mundo ha sido destruido. Ha desaparecido todo un mundo representado
por ese niño, un mundo que no volverá jamás a existir.
El hombre fue creado como un individuo
Por ello D's creó un solo hombre para enseñar a la humanidad que
quienquiera que destruya un alma de Israel, será considerado por la
Tora como la destrucción de un mundo entero, y quien sustente a un
alma de Israel, será considerado por la Tora como si hubiese
sustentado a un mundo entero... Por lo tanto, todos deben decir, "¡El
mundo fue creado para mí!" (Tratado del Talmud Sanhedrín 37a).
Según la tradición judía la raza humana desciende de un solo hombre.
Por lo tanto, concluimos que no sólo todo hombre tiene el potencial de
reproducir un mundo entero sino también que cada hombre es en sí un
mundo íntegro. Yo, con mi estructura psicológica, mi capacidad
intelectual, mis poderes espirituales, soy único. No hay otro como yo.
Mi mundo no existe para otro, sólo para mí. Hasta cierto punto, soy
uno del montón. Pero al trascender ese punto, soy único, estoy sólo
con mi D's.
Es así, presentándose como una individualidad inimitable en su medio y
en su verdad particular, como cada uno de nosotros debe presentarse
ante la justicia divina en Rosh Hashaná y dar cuenta de sus actos como
un hijo del Todopoderoso.
El secreto de un gran hombre radica en su habilidad para mantener un
equilibrio perfecto entre su responsabilidad hacia su prójimo, como
miembro y líder de la comunidad, y su responsabilidad para desarrollar
su propio potencial como individuo.
El escenario judío contemporáneo ostenta importantes organizaciones;
pero los grandes hombres son escasos. En la vida judía hay tendencia
hacia una filantropía organizada, un trabajo social organizado,
actividades organizadas en la sinagoga y una educación organizada. Los
"líderes" de estas organizaciones judías son ejecutivos, hombres que a
costo de una gran pericia técnica y astucia logran alcanzar la cumbre,
así como lo hace cualquier ejecutivo en el ámbito empresarial. El
progreso se mide en estadística: cantidad de dólares juntados,
cantidad de estudiantes inscriptos, cantidad de miembros, tamaño de
edificios, etc.
A nosotros, judíos, nuestros sabios nos enseñaron una vieja regla: "No
hay más en un grupo que en un individuo."
Mil ceros seguirán siendo cero, aunque ocupen más espacio en el papel.
La Tora ve al Hombre como aquel que da personalmente limosna al pobre
y siente sus angustias y necesidades; aquel que ayuda personalmente a
su prójimo y comparte sus preocupaciones; aquel que reza personalmente
y siente la cercanía de D's; aquel que aprende personalmente y
experimenta la alegría que sólo el estudio de la Tora puede dar a un
alma terrenal.
Es la necesidad del momento, la cual clama y llora: es preciso
proporcionar ahora a nuestra juventud judía un esquema de referencia
dentro del cual puedan desarrollarse como miembros útiles de la
comunidad judía y como buenos ciudadanos dentro de la sociedad, sin
perder por ello su identidad como individuos aprovechando todos los
talentos y predisposiciones que D's les ha dado.
Cuando apartamos la religión de nuestros corazones y la relegamos a la
sinagoga; cuando la caridad se convierte en una industria organizada;
cuando se delega el estudio de la Tora a pequeños grupos; y cuando el
Rabino ignora las necesidades espirituales individuales de los
miembros de su comunidad y se dedica a hacer "justicia social",
estamos en peligro y es hora de redescubrir nuestra individualidad.
Mientras nos preparamos para presentarnos ante el Tribunal Celestial
en Rosh Hashaná, reflexionemos como individuos para poder determinar
en qué punto estamos en nuestra propia relación con D's. El esplendor
del pueblo judío sólo podrá restaurarse mediante esta introspección
individual.

Shaná Tová Umetuká!
Que Tengamos un Año Bueno y Dulce!

Shalom Magazine
desea a sus lectores un Feliz Año Nuevo Judio


© 2008 Shalom Magazine
shalom....@gmail.com


Que seamos inscriptos para la vida, nosotros y todo Israel!!!
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