Los judíos somos ratas (por Berl Schtudiner)

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Nov 8, 2009, 12:18:24 PM11/8/09
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Los judíos somos ratas (por Berl Schtudiner)

Saturday, August 08, 2009
Los judíos somos ratas (por Berl Schtudiner)
Sabido es que siempre la raza judía fue controvertida desde siempre.
La raza
elegida? Un pueblo oprimido? Extrañamente suena coincidente que fueran
perseguidos desde sus primeros pasos, cuando la honorable civilización
egipcia
los expulso de sus dominios, pero porque?
En la Torah figura "practicar la usura con un judío es pecado, no así
practicarla con un no judío". El pueblo judío, siempre estuvo
enquistado en el
comercio mundial. Los egipcios agobiados por la intermediación
ultrajante de la
judería decidieron expulsarlos de sus terrenos.
El Imperio Romano les impuso su moneda, y lejos de resistir con
gallardía la
ocupación como hicieran los cartagineses, los núbidas y otros tantos
pueblos,
los judíos se incorporaron rápidamente al comercio dentro del Imperio.
El
Imperio ofrecía cosas aun mucho mejores que la vida independiente,
todo era
comerciable, esclavos, mujeres, gladiadores, todo representaba una
abundante
fuente de ingresos para practicar el antiquísimo arte de la usura, los
prestamos
a intereses desmedidos, la oscura e ignominiosa manipulación política
que sirve
para corromper gobernantes.
Fijaos que el pueblo judío no fue ofendido en lo más mínimo por el
Imperio,
contrario a lo que sucedió con los pueblos arios, mucho mas esbeltos y
mejores
guerreros, a quienes la historia judeocristiana llamo "bárbaros".
La división del Imperio los encontró grandemente extendidos en la
Híspanla,
adonde llegaron empujados por otros pueblos semitas, con quienes se
mezclaron y
mimetizaron en su afán de ingresar a la sociedad visigótica. En la
Edad Media,
los señores feudales tributaban al rey, pero también tributaban a los
prestamistas privados, quienes les proveían divisas frescas a cambio
del trabajo
de sus vasallos. Con la expulsión de los moros en 1492, esta marea de
parásitos
cambio sus apellidos por miedo a la similitud semítica de los
apellidos árabes y
se extendió por toda Europa. Así es que hay Pérez y Peres, Rosemberg y
Rosenberg, o apellidos con significados ridículos, como De la Calle
(De la Rua),
viene del hebreo Kaal, así como los ingleses usaban Johnson para "hijo
de John"
los judíos usaron Brodersohn como mimético de "hijo del hermano",
Rothschild
"hijo de Roth", Wolfsohn "hijo del lobo", todo por tratar de confundir
los
originales apellidos semíticos y poder permanecer en la Europa
renacentista
manipulando las políticas de las monarquías absolutistas post-
medievales. Con un
mundo imperial colonialista, los judíos vieron un escenario muy
apropiado para
crecer como una nueva clase, los terratenientes sin tierra, los
burgueses. Los
Rothschild fundaron su banca, la cual entrego préstamos a gobiernos y
particulares, a los cuales exprimió a fuerza de intereses altísimos,
ajustes
arbitrarios y negocios sucios. La teoría de Adam Smith del librecambio
hizo gran
parte del camino, pero ellos tenían a una gran masa descontenta, que
podía
llegar a complicarles el escenario, por ello necesitaban una ideología
nueva, que destruyera las nacionalidades, que promoviera una falsa
revolución
para convertir el capitalismo del mercado en capitalismo del estado,
en el
nombre del pueblo proletario. De esto se encargaron Karl Marx y
Friedrich
Engels, con la formulación de la "dictadura del proletariado". Los
nacionalismos
culturales muy fuertes de fines del siglo XIX hicieron gran mella en
la judería,
quienes reformularon las enseñanzas oscuras del Talmud y la Torah en
1895, en
una reunión que dio origen a los Protocolos de los Sabios de Sion. En
ellos se
reafirmaban las enseñanzas bíblicas, y la inferioridad de todos los
pueblos del
mundo, a quienes llamarían "goyim" (mierda). El crecimiento industrial
desenfrenado trajo también un crecimiento para las bancas de la usura
y la
especulación, especialmente la banca Rothschild, quienes, para estar
dentro de
los círculos monárquicos, adquirieron un titulo nobiliario de Bacón,
hereditario. La Primera Guerra Mundial fue lucrativa para la banca
Rothschild,
ellos proveían de dinero fresco a Inglaterra, Francia y Estados
Unidos. Cuando
Rusia sale de la guerra tras la revolución bolchevique de 1917, que
derivo en la
dictadura judeomarxista, Alemania, un país orgulloso y fuertemente
nacionalista,
se transformo en el enemigo a derrotar. La masonería judaica financio
los
movimientos independentistas del Cáucaso, y de Checoslovaquia, en un
intento por
defenderse de la superioridad bélica germana. Desbandado el II Reich,
obligaron
al pueblo alemán a firmar el ultraje de Versailles. En Versailles, los
delfines
del judaísmo Churchill y Lenin obligaron a Alemania a ceder
territorios ganados
en el campo de batalla. Alsacia y Lorena pasaron a manos de Francia,
Danzig paso
a ser una ciudad independiente que separaba a Prusia del resto de
Alemania, se
creo un estado polaco y tres estados bálticos con territorios
germánicos y como
si esto fuera poco, obligaron a Alemania a aceptar una
desindustrialización casi
total del país, y el pago de reparaciones de guerra vejantes. Como
broche de oro
Alemania se constituyo en republica, aceptando un sistema
parlamentario
absolutamente corrupto, dominado por los comunistas y la sinarquía
sionista.
Cuando todo esto exploto, en 1922, un cabo de la gloriosa Reichswehr
fundo un
pequeño partido que destacaba los valores teutones, imponía un nuevo
patrón,
donde la moneda representaba al valor del trabajo en vez del sucio oro
judío y
donde sobre todo, quedaba en claro quien era el verdadero enemigo, que
estaba
detrás de Churchill, detrás de Stalin, y detrás de los bancos de
Manhattan. Ese
cabo, que fue el único con grado de suboficial en obtener la cruz de
hierro en
merito en combate se llamaba Adolph Hitler.
Un pueblo enfervorizado le dio la victoria con el 52% de los
sufragios, y el
transformo una Alemania hiperinflacionaria y destruida en una Alemania
pujante
y poderosa en solo dos años, cerrándole los caminos a la judería
internacional,
al "Bacón" de Rothschild y demás ratas inmundas que pretendían
modificar el
patrón del marco alemán, para hacerlo fluctuar con su oro, comprando y
vendiendo
grandes cantidades de moneda para sacar ingentes ganancias
desestabilizando a
las empresas alemanas. En la Segunda Guerra Mundial, capitalismo y
comunismo
fueron dos caras de una misma moneda, una alianza cruel para
desestabilizar esa
cosmovisión de perfección, de pureza germánica. La repartición del
territorio
alemán a fines de la Segunda Guerra es propia de truhanes, como viles
rateros se
repartieron Alemania como si fuera un botín de un atraco. La judería
financio un
Plan Marshall que solo sirvió para construir una Alemania
desmilitarizada y
sumisa, industrializada para pagar deudas. Los sionistas reclamaron
por un
holocausto que nunca existió en un intento por acallar las voces de
los vencidos
ultrajados. En el nombre del falso holocausto distintas asociaciones
de los así
llamados derechos humanos secuestraron a honorables soldados de la
Wehrmacht en
uso de asilo político, lo que Hitler jamás hizo con los judíos de
Nueva York.
Así fueron juzgados y condenados de antemano en parodias de juicios
los
principales dirigentes del partido nacional-socialista. El Holocausto
hasta hoy
vende mucho. Hitler tuvo a su alcance 3,5 millones de judíos durante
el periodo
de máxima expansión alemana, el sionismo reclama por 6 millones, y se
han alzado
voces que elevan la cifra a 9 millones. Inaudito. El masón Churchill,
bufón del
sionismo, les concedió a los reyes de la usura en 1947 un territorio
que las
inocentes ovejitas expandieron casi al doble robándoles las mejores
tierras a
sus legítimos dueños. Pero Israel depende de la banca neoyorquina,
pese a ser
imperialista y expansionista, no tiene condena alguna. Una raza de
parásitos,
que no sirve para nada, que hace plata con el trabajo de otros, domina
el mundo.
Los judíos son una raza de parásitos, son ratas, una raza cobarde que
migra y se
mezcla en las sociedades, corrompiéndolas, destruyendo el trabajo
ajeno. Son
ratas inmundas enquistadas en el juego del poder económico y
sociopolítico, son
víboras que envenenan todo lo que tienen a su alcance, inmundas aves
de rapiña
con avidez infinita por el vil metal creado y manipulado por ellos
para saciar
sus instintos. Comunismo y capitalismo son dos caras de un mismo juego
atroz y
despiadado que se lleva a cabo desde escritorios neoyorquinos o de Tel
Aviv. A
nadie importa si ellos financian guerras, hambre, pestes, nada
importa, solo
importa el vil metal. Son como los hongos, parásitos que explotan los
organismos
de todos los seres vivos para proliferar por doquier y expandir su
cizaña de
lucro, usura y odio por el orbe.

Berl Schtudiner
scht...@gmail.com
Posted by Benasher at 2:42 AM 0 comments Links to this post
Friday, July 17, 2009


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