La Torá y el Tanaj

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May 27, 2009, 11:03:32 AM5/27/09
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a Torá y el Tanaj

Por. Rav Iehuda Levi



La Torá y el Tanaj

Moshé recibió la Torá en el Monte Sinai en el año 2448 de la creación
del mundo (1313 a.e.c.). La Torá que el Creador le entregó al pueblo
de Israel, estaba escrita de manera tal que además de poder estudiarse
mediante un entendimiento literal del texto, también era posible
llegar a niveles más profundos de comprensión mediante otros sistemas
interpretativos de las escrituras que no contradecían la literalidad
del texto, sino que complementaban el entendimiento del mismo. Y así
enseñaron Nuestros Sabios: "Setenta facetas tiene la Torá", y todas
ellas son verdaderas y provienen de la misma fuente: el Creador del
universo.

Cada uno de estos sistemas interpretativos de la Torá posee reglas
propias y a ellos se los llama generalmente el "Pardés", pues la
palabra pardés (huerto) está formada por las cuatro letras iniciales
de los cuatro caminos interpretativos y de entendimiento de la Torá:


La "pe" es la letra inicial de la palabra peshat (literalidad), y hace
alusión al entendimiento simple y literal del texto.

La "resh" es la inicial de la palabra rémez (insinuación) y se refiere
a un nivel de comprensión en donde las palabras y las letras son
elementos que no necesariamente deben ser entendidos literalmente,
sino que vienen a insinuarnos acerca de otras ideas y enseñanzas.

La "dálet" es la inicial de la palabra derash (interpretación) y hace
referencia a un camino interpretativo no siempre literal, donde muchas
veces distintas palabras o letras aparentemente innecesarias para la
comprensión del texto, nos vienen a enseñar detalles del mismo que no
están escritos claramente. Asimismo, otras enseñanzas son deducidas
cuando en el texto bíblico, aparentemente, faltan letras o palabras
que nosotros hubiéramos pensado que deberían estar escritas. Además,
algunas veces aparecen letras escritas en un tamaño mayor o menor que
el normal, y esto también es interpretado por nuestros Sabios. Aún
más, en algunos lugares del Tanaj (Biblia), la tradición oral nos
enseña que ciertas palabras deben ser leídas en forma distinta a como
aparecen escritas en el texto (y en estos casos, en los libros
impresos se escribe la palabra original como realmente aparece escrita
y se aclara que debe ser leída en forma distinta).

La letra "sámej" es la inicial de la palabra sod (secreto), pues este
camino de entendimiento esotérico y místico, encierra los grandes
secretos de D'os y de la creación del mundo.

Después de la desaparición física de nuestro maestro Moshé, los Sabios
de cada generación comenzaron a interpretar la Torá mediante las 13
reglas interpretativas que D'os le enseñó a Moshé (Véase el comienzo
del Midrash Sifrá). Estas reglas fijas de interpretación de las
escrituras no estaban sujetas a distintas opiniones posibles de
cualquier persona que quisiese entender los versículos de alguna u
otra manera, sino que cada interpretación estaba sometida a una severa
verificación por parte de todos los Sabios.

Las leyes sobre las cuales habían diferentes opiniones entre los
Sabios eran sometidas a votación en el Sanhedrín (Suprema Corte
Rabínica compuesta por los 71 Sabios más grandes de esa generación),
fijando la halajá (ley) de acuerdo con la opinión de la mayoría.

Las enseñanzas de los Sabios de las generaciones precedentes tenían el
primer lugar en importancia, pero además eran aprendidas nuevas leyes,
y eran decretadas nuevas legislaciones. Y así ocurrió en la generación
de los Anshé Kenéset Haguedolá (los 120 Sabios de la Gran Asamblea),
en el siglo IV a.e.c.

Además, los Sabios de la Gran Asamblea cerraron la época bíblica,
decretando que a partir de ese momento ningún libro más podrá ser
introducido a la Biblia, quedando de esta manera el total de los 24
libros que conforman el Tanaj: los 5 libros de la Torá, los 8 libros
de los Profetas y los 11 libros de los Ketuvim, como detallamos a
continuación:

La Torá (Pentateuco):

Bereshit (Génesis)Shemot (Éxodo)Vaikrá (Levítico)Bamidvar (Números)
Devarim (Deuteronomio)



Los Neviim (Profetas)

Neviim Rishonim (Primeros Profetas)

Iehoshúa (Josué)
Shofetim (Jueces)
Shmuel (Samuel)
Melajim (Reyes)
Neviim Ajaronim (Últimos Profetas)

Ieshaiahu (Isaías)
Irmiahu (Jeremías)
Iejezkel (Ezequiel)
Teré Asar (Doce)
El último libro de los Profetas se llama Teré Asar (Doce) pues, en
realidad, el libro consiste en una recopilación de doce libros de
profetas, que por ser muy cortos han sido reunidos formando un solo
libro. Estos son los doce libros: 1) Hoshea - Oseas, 2) Ioel - Joel,
3) Amós, 4) Ovadiá - Abdías, 5) Ioná - Jonás, 6) Mijá - Miqueas, 7)
Najum - Nahum, 8) Jabakuk - Habacuc, 9) Tzefaniá - Sofonías, 10) Jagái
- Ageo, 11) Zejariá - Zacarías, 12) Malají - Malaquías.

Los Ketuvim

Tehilim (Salmos)
Iob (Job)
Mishlé (Proverbios)
Rut
Shir Hashirim (Cantar de los Cantares)
Kohelet (Eclesiastés)
Ejá (Lamentaciones)
Ester
Daniel
Ezrá y Nejemiá (Esdras y Nehemías)
Dibré Haiamim (Crónicas)
La Mishná

Como 500 años después de los Anshé Kenéset Haguedolá, vivió Rabí
Iehudá Hanasí (s. II), que a la edad de 30 años - 80 años después de
la destrucción del segundo Templo Sagrado de Jerusalem - fue
instituido como jefe del Sanhedrín. La destrucción del segundo Templo
(cien años antes aprox.) provocó que los Sabios se dispersen, que cada
vez hubieran menos alumnos, y también que hubieran más discusiones
legales entre los Tanaim. Es por eso que él entendió que había llegado
el momento de escribir la Torá Oral, es decir, todas las enseñanzas
que hasta ese momento fueron transmitidas en forma oral, para que no
sea olvidada por el pueblo de Israel

Rabí Iehudá Hanasí mandó a recopilar todas las palabras que enseñaron
los Sabios desde la época de Moshé Rabenu hasta sus días, y comenzó a
escribir la Mishná. Generalmente, en todas las halajot de la Mishná
aparece el nombre del Sabio que enseñó esa halajá (llamado Taná), y
cuando no aparece el nombre de ningún Taná, debemos entender que esa
halajá está enseñada de acuerdo a la opinión del Taná Rabí Meir.

La Mishná está dividida en 60 tratados ordenados en 6 sedarim (temas
principales). Cada tratado está subdividido en capítulos, y cada
capítulo está subdividido en halajot o mishnaiot. En general, la
Mishná es una explicación de las 613 mitzvot escritas en la Torá, y en
ella están incluidas las leyes que D'os le transmitió en forma oral a
Moshé, así como también decretos y leyes de los Sabios.

Estos son los seis sedarim que componen la Mishna:

Zeraim: Leyes relacionadas con las labores agrícolas, principalmente
de la tierra de Israel, las ofrendas y los diezmos de la producción
que deben ser ofrecidos, y las leyes de las bendiciones.Moed: Leyes
relacionadas con los shabatot y días de fiesta y sus respectivas
mitzvot (preceptos).Nashim: Leyes relacionadas con las obligaciones
matrimoniales.Nezikín: Leyes comerciales y judiciales.Kadashim: Leyes
relacionadas con los sacrificios ofrecidos en el Templo.Taharot: Leyes
de pureza e impureza ritual.
El Talmud

Pero todavía quedaba algo por hacer. Por cuanto que la Mishná fue
escrita utilizando un lenguaje corto y muy conciso, y sin
explicaciones adicionales a la ley en sí, muchas veces era muy difícil
entender las halajot que Rabí Iehudá Hanasí quiso introducir en ella.
Y es por eso que se necesitó escribir un Talmud (estudio), es decir,
un libro que devele y explique la profundidad de las palabras de la
Mishná.

En el Talmud no sólo figuran distintas explicaciones sobre la Mishná,
sino también otras enseñanzas que los Sabios posteriores a la época de
Rabí Iehudá Hanasí (llamados Amoraim o Emoraim) fueron aprendiendo. En
el Talmud también se encuentran muchas partes no legales, llamadas
agadot, que encierran una gran enseñanza respecto del comportamiento
ético o moral, así como también enseñanzas conceptuales.

En aquellos tiempos habían dos grandes centros de Torá en el mundo,
uno en la tierra de Israel y el segundo en Babilonia, y de hecho, dos
Talmudim fueron escritos:


El de Jerusalem: Este Talmud es conocido también con el nombre de
Talmud de Occidente (porque la Tierra de Israel está al oeste de
Babilonia) o Talmud de la Tierra de Israel. Rabí Iojanán el hijo de
Rabí Itzjak Nafjá era uno de los jóvenes alumnos de Rabí Iehudá Hanasí
y comenzó a escribirlo junto con su cuñado, Rabí Shimón Ben Lakish
(Resh Lakish), aunque sólo cerca del año 395 se finalizó la obra.

El Talmud de Babilonia: Rav Ashí comenzó a escribir el Talmud
Babilónico al final de sus días, y lo terminaron de escribir cerca del
año 500, Mar Bar Rav Ashí, su hijo, y Rabiná, su alumno.

La forma de estudio que utiliza el Talmud es muy particular, y está
basada en un sorprendente sistema de preguntas y respuestas que hasta
hoy en día es reconocido por su asombrosa profundidad, y por la
agudeza de pensamiento que crea en quien lo estudia.

Los Sabios del Talmud prácticamente no dejan nada sin preguntar.
Cuando ellos consideraron que la Mishná que se estaba estudiando
contradecía (o aparentaba contradecir) a otra, ellos intentaban
entender la diferencia existente entre ellas. Además, muchas veces se
utilizan otras fuentes de los Sabios: por ejemplo, la Toseftá
(agregados a la Mishná) y la Baraitá (enseñanzas de los Tanaim que no
fueron incluidas en la Mishná). Todas estas fuentes son utilizadas por
los Amoraim para complementar las enseñanzas de la Mishná, o bien para
contradecirlas, y llegar a una conclusión correcta en el estudio.

Así como la mayoría del Tanaj, la Mishná fue escrita en hebreo (fuente
del idioma hebreo moderno), pero los Talmudim fueron escritos en
arameo: el de Jerusalem en un idioma más puro y el de Babilonia en un
idioma más popular.

Otras Fuentes

Pero en realidad Nuestros Sabios - de bendita memoria - no sólo nos
han legado la Mishná y los dos Talmudim. La literatura Rabínica,
llamada post-bíblica, incluye una inmensa cantidad de material en
variadas áreas.

Los Midrashim son comentarios de Nuestros Sabios, sobre algunos libros
de la Biblia, y también existen distintos Midrashim sobre temas
independientes. Los Midrashim se pueden dividir en dos grandes grupos:


Midrashé Halajá: Son los que hablan principalmente sobre temas
legales, por ejemplo: Mejiltá (sobre el libro de Éxodo), Sifrá (sobre
Levítico) y Sifré (sobre Números y Deuteronomio).

Midrashé Agadá: Son los que hablan principalmente sobre temas éticos y
morales, por ejemplo: Midrash Rabá (sobre los cinco libros de la Torá
y las cinco Meguilot: Shir Hashirim, Rut, Ejá, Kohelet, Ester),
Tanjumá (sobre la Torá), Shojer Tov (sobre los libros de Salmos,
Samuel y Proverbios), Pesiktá, Tana Debé Eliahu, Pirké Derabí Eliézer,
etc., entre muchos otros.

Además, se han escrito distintas obras que tratan sobre asuntos
relacionados con la kabalá (mística), por ejemplo:

Séfer Ietzirá: Atribuido a Abraham Avinu (s. XVII a.e.c.).

Séfer Habahir: Atribuido al Taná Rabí Nejuniá Ben Hakaná (s. I).

Séfer Hazóhar: Atribuido al Taná Rabí Shimón Bar Iojai (s. II), y
compilado por su discípulo Rabí Abá. En general, esta obra está
escrita siguiendo el orden de la Torá, pero también contiene varios
subtemas.

Los Saboraim y los Gueonim

Desde la época del Talmud Babilónico (s. V), hasta aproximadamente el
siglo X, todos los grandes Sabios de la Torá, estaban concentrados en
las distintas ciudades de Babilonia. Los Sabios que vivieron después
de la época de los Amoraim fueron llamados Saboraim, y a ellos les
sucedieron los Gueonim. Durante todo este período los Sabios de Israel
fueron profundizando en el estudio del Talmud, y fueron escritas
varias obras de gran importancia, entre ellas:


Séfer Hasheiltot: Uno de los primeros códigos de ley judía, basado en
la Torá, escrito por Rab Ajái Gaón de Shabjá (680 - 752 aprox.). El
autor fue uno de los líderes de la ieshivá de Pumpedita durante este
período.

Halajot Guedolot: Una de las más tempranas codificaciones de las leyes
del Talmud. La mayoría de las autoridades suponen que este trabajo
anónimo fue escrito por Rabí Shimón Kaiará, un estudioso de Botzrá en
Babilonia, alrededor del año 750.

Séfer Haemunot Vehadeot: Esta importante obra es, de hecho, el primer
libro sobre ética, moral y filosofía judía. Fue escrito por Rabenu
Saadiá Gaón (892 - 942), el jefe de la ieshivá de Sura y una de las
figuras más grandes de la época de los Gueonim.

A pesar de que hasta ese momento todos los Sabios estaban concentrados
en las ciudades de Babilonia, como recordamos antes, un día ocurrió
algo que provocó que ese centro de Torá empiece a desplazarse hacia
otras tierras.

Un día, cuatro grandes sabios de aquella generación se embarcaron
hacia tierras lejanas para recolectar dinero de la comunidad judía que
vivía fuera de Babilonia, para la mitzvá de hajnasat kalá (ayudar a
parejas que debían casarse pero carecían de medios). Pero todo no fue
como había sido planeado: el barco en el cual se habían embarcado fue
capturado por piratas, y ellos fueron vendidos como cautivos. Rabí
Shemariá fue vendido en Egipto, y después de ser rescatado fundó una
Ieshivá en la ciudad de Alejandría, Rabí Jushiel (el padre de Rabenu
Jananel) fue vendido en la zona de Túnez en la que también fundó una
Ieshivá, y Rabí Moshé Berabí Janoj fue vendido en España donde fue
rescatado por la comunidad de la ciudad de Córdoba.

A partir de ese momento se dispersaron las fuentes de Torá por todo el
mundo, y el distanciamiento geográfico entre ellas provocó que con el
correr del tiempo existan diferencias en las costumbres de las
distintas comunidades, en la forma de estudiar la Torá, y en la forma
de codificar las partes legales del Talmud.

Los Rishonim

A partir del siglo X aproximadamente, comienza la época de los sabios
llamados los Rishonim. En el transcurso de esta época que tiene una
duración de unos 600 años, los distintos Sabios siguieron
profundizando en el estudio de todas la áreas de la Torá Escrita y
Oral, y se escribieron toda clase de trabajos, ya sean comentarios
sobre la Torá, sobre el Tanaj, sobre el Talmud y la halajá, sobre
ética, moral y filosofía, y también sobre la kabalá.

Entre los más grandes Rishonim se encuentran:


El Rif: Rabí Itzjak Alfasi (1013 - 1103) vivió en Marruecos y escribió
un importante código legal en el cual son resumidas todas las partes
legales del Talmud.

Rashí: Rabenu Shelomó Itzjaki (1040 - 1105), nació en Troyes, Francia.
Él estudió en Mainz y en Worms, y luego retornó a su ciudad natal en
el 1065. Allí, su ieshivá se convirtió en la más notable de Europa,
pero debido a las persecuciones que acompañaron a las Primeras
Cruzadas, él mudó su ieshivá a Worms. Sus comentarios a casi toda la
Biblia y el Talmud son famosos por su profunda simplicidad y su gran
magnitud.

Los Tosafot: Los Tosafot fueron escritos en las Ieshivot de Europa
Occidental durante una época que se extendió por más de 200 años, por
distintos Sabios entre los cuales se encuentran los descendientes y
alumnos de Rashí. Entre los más famosos tosafistas se encuentran: el
Rashbám (Rabí Shemuel Ben Meir, 1080 - 1160), y su hermano Rabenu Tam
(Rabí Iaacov Ben Meir, f. 1171), nietos de Rashí; Ri Hazakén (Rabenu
Itzjak Ben Shemuel, f. 1240), bisnieto de Rashí y el Maharam de
Rotemburg (Morenu Harav Rabí Meir, 1215 - 1293). Al comienzo, los
tosafot eran notas y comentarios sobre las explicaciones de Rashí al
Talmud, pero con el correr del tiempo estas explicaciones se fueron
agrandando, y los Tosafot se convirtieron en un comentario profundo e
independiente sobre el Talmud Babilónico.

El Rambam: Rabenu Moshé Ben Maimón (1135 - 1204), también conocido
como Maimónides. El Rambam escribió un famoso comentario sobre la
Mishná, además de una obra básica dentro del pensamiento judío llamada
"Moré Nebujim" (Guía de los Perplejos). Forzado a escaparse de su
España natal por las persecuciones, el Rambam eventualmente se asentó
en Egipto, en donde comenzó a trabajar en su famoso "Mishné Torá", una
enorme compilación de las leyes del Talmud. Él era considerado uno de
los médicos expertos más famosos de su tiempo, sirviendo como médico
personal de Saladino, el sultán de Egipto y Siria.

El Rosh: Rabenu Asher Ben Iejiel (1250 - 1327). El Rosh nació en
Alemania, y allí estudió junto a su maestro el Maharam de Rotemburg,
hasta que llegó a ser uno de los más grandes sabios de su generación.
Luego se trasladó a la ciudad de Toledo, España, donde fue recibido
con gran júbilo por toda la gente, y allí se desempeñó como Rabino y
Juez Supremo de la Corte Rabínica de esa ciudad, hasta su
fallecimiento. El Rosh escribió varias obras entre las que se
encuentra una imponente codificación de todas las partes legales del
Talmud.

Rabí Iaacov Baal Haturim: Rabí Iaacov Ben Asher (1275 - 1348), fue uno
de los hijos del Rosh y en el campo de la halajá escribió una
monumental obra llamada "Arbaá Turim" (Cuatro Columnas), pues está
dividida en cuatro partes

Oraj Jaim: Leyes relacionadas con las obligaciones diarias, de los
shabatot y de los días de fiesta.Ioré Deá: Leyes relacionadas con
distintas clases de mitzvot, por ejemplo: cashrut, pureza familiar,
duelo, etc. Even Haézer: Leyes relacionadas con las obligaciones
matrimoniales.Jóshen Mishpat: Leyes comerciales y judiciales.
La Generación de la Transición

Más de mil años habían pasado desde que se escribió el Talmud, y a
pesar de que en su momento todos los judíos del mundo aceptaron los
dictámenes legales del Talmud, mucho se había escrito respecto de
ellos, y eran tantos los libros que la persona debía estudiar para
llegar a una conclusión legal clara, que eso era prácticamente
imposible para la mayoría de las personas. Pero la misericordia Divina
nunca ha abandonado a su pueblo Israel, y es por eso que en ese
tiempo, nos mando a uno de los más grandes sabios que nuestro pueblo
ha conocido:


Rabí Iosef Karo nació en Toledo, España en el año 1488, y por el
exilio del año 1492, se trasladó con su familia a Portugal. Después de
pasar por varias ciudades, y adquiriendo una reputación mundial como
autoridad en la ley judía, se asentó en la tierra de Israel, donde
sirvió como Rabino de la ciudad de Safed, falleciendo en el año 1575.
Al ver el enorme legado que nos dejaron los Rishonim, Rabí Iosef Karo
decidió escribir su recopilación como un comentario al libro Arbaá
Turim, y lo llamó: "Bet Iosef". Este libro es considerado uno de los
clásicos más importantes de la ley judía. Más tarde decidió escribir
el "Shulján Aruj" que es un resumen de todas las conclusiones legales
que escribió en el Bet Iosef.

Sin embargo, como explicamos anteriormente, el distanciamiento
geográfico entre las distintas comunidades judías del mundo provocó,
que con el correr del tiempo existan diferencias en las costumbres, en
la forma de estudiar la Torá, y en la forma de codificar las partes
legales del Talmud. De hecho, en las tierras del oriente medio,
Noráfrica y España fueron más consideradas las opiniones del Rif, del
Rambam y del Rosh, mientras que en las comunidades de Europa tomaron
más en cuenta a las opiniones de Rashí y los distintos Baalé
Hatosafot, y es por eso que al ver que los dictámenes del Shulján Aruj
no coincidían siempre con las costumbres de los judíos ashkenazim,
Rabí Moshé Iserles, decidió completar la obra de Rabí Iosef Karo,
escribiendo sus dictámenes no como un libro por separado sino en forma
de notas sobre el Shulján Aruj.

El Ramá: Rabí Moshé Iserles fue una de las autoridades halájicas más
grandes de su tiempo. Él nació en Cracovia en el año 1540, y se
convirtió en uno de los miembros de la Corte Rabínica de esa ciudad
apenas a la edad de 25 años. Al ver la monumental obra de Rabí Iosef
Karo en sus libros Bet Iosef y Shulján Aruj, él consideró que ya no
existía la necesidad de escribir un resumen general de todo el proceso
halájico partiendo desde las fuentes talmúdicas, y es por eso que sólo
escribió sus dictámenes en forma de breves notas llamadas Darjé Moshé
(sobre el Tur y el Bet Iosef) y Mapá (sobre el Shulján Aruj). Rabí
Moshé Iserles falleció a la edad de 33 años en el año 1573.

Pero en esos tiempos no sólo vivieron estos gigantes de la Torá. Esa
generación también conoció al gran Maestro de la llamada kabalá
moderna:

El Arizal: Rabí Itzjak Luria Ashkenazí, originario de una familia
polaca, nació en Jerusalem en el año 1534. A la edad de ocho años fue
reconocido como un prodigio, sobrepasando a todos los rabinos de
Jerusalem en sus conocimientos. Su padre murió alrededor de ese
tiempo, y con su madre se mudaron a Egipto, en donde vivió con su tío,
Rabí Mordejai Frances. Allí, el Arizal estudió con el Radbaz y su
sucesor, Rabí Betzalel Ashkenazi. Después de pasar siete años de
meditación en una isla del Nilo, él retornó a Safed, en donde ganó
gran reconocimiento como maestro kabalista, falleciendo en el año
1572. Sus enseñanzas fueron escritas por su discípulo Rabí Jaim Vital.

Los Ajaronim

Los Sabios que vivieron a partir del siglo XVI y hasta nuestros días
son los llamados Ajaronim. Al igual que los Rishonim, los Ajaronim, se
han dedicado al estudio de todas las partes de la Torá. Entre los
últimos Sabios con los que ha contado nuestro pueblo, se encuentran:


Rabí Iosef Jaim: Este gran sabio y kabalista nació en el año 1835, y
vivió en la ciudad de Bagdad, falleciendo en el año 1909. Entre sus
numerosas obras cabe mencionar una síntesis de las leyes del Shulján
Aruj llamado: "Ben Ish Jai", y un libro de preguntas y respuestas
llamado: "Rab Pealim".

El Jafetz Jaim: Rabí Israel Meir Hacohén (1839 - 1933). Fue llamado
así después de escribir su primer libro que trata sobre las leyes de
lashón hará, y fue famoso por su extrema humildad y sabiduría.
Escribió muchos trabajos, entre otros un comentario al Shulján Aruj -
Oraj Jaim llamado: "Mishná Berurá".

Rabí Iaacov Jaim Sofer: Este gran sabio y kabalista nació en Irak en
el año 1870. Luego se trasladó hacia Jerusalem, falleciendo en el año
1939. Entre sus trabajos se encuentra el famoso comentario al Shulján
Aruj - Oraj Jaim y Ioré Deá, llamado: "Kaf Hajaim".

El Jazón Ish: Rabí Abraham Ieshaiahu Karelitz (1878 - 1953), fue
conocido con el nombre de su profundo trabajo sobre el Talmud llamado
"Jazón Ish". Él se asentó en la tierra de Israel en el año 1933, y su
casa en la ciudad de Bené Berak, se convirtió en la casa de miles que
buscaron su guía y sus consejos.

Como vemos, durante toda la historia de la Torá y el judaísmo, los
grandes sabios de nuestro pueblo, siempre tuvieron el afán de develar
las profundas enseñanzas de la palabra de D'os. Ya sea en el área de
la Torá Escrita y la Biblia, o en el campo del Talmud y la halajá; ya
sea a través del pensamiento ético-moral de la filosofía judía, o
mediante las partes esotéricas de nuestra Torá, cada Sabio ha
encontrado un lugar propio para transmitir su entendimiento particular
de la palabra de D'os, a las personas de su generación así como de las
generaciones posteriores.

Cada una de estas luminarias que brillaron en el cielo del judaísmo,
no deseaban particularmente que sus colegas aceptaran sus opiniones,
pues ganar no era lo que les interesaba. Al contrario, ellos estaban
convencidos de que mediante una discusión profunda basada en todas
nuestras milenarias fuentes, se llegaría finalmente al verdadero
entendimiento de la palabra de D'os, y es por eso que siguieron
estudiando una y otra vez toda nuestra eterna tradición con el mismo
entusiasmo y convencimiento que sus ancestros y maestros en cada
generación y generación.

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