red.Bibliotecaria
unread,May 27, 2009, 11:06:25 AM5/27/09Sign in to reply to author
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Torá y ciencia
El cerdo, contagioso y curador
Por. Mijael Polaj
Todos estamos oyendo y viendo en los medios de comunicación notas
sobre la fiebre porcina. Un nuevo tipo de influenza humana brotó en
varios lugares, el mundo está alerta, se detectó un nuevo virus jamás
visto de influenza o fiebre porcina, cientos de personas se han
infectado.
En estas ultimas semanas, esta circulando un “nuevo” virus el H1N1 una
mutación del virus que ataca a los cerdos y contagia a los humanos. El
mundo entró en pánico, se cerraron fronteras, se prohibieron en
algunos lugares reuniones publicas, las calles en ciudad de Mexico
están vacías y los periódicos recomiendan “…si no tiene necesidad de
salir es mejor que se quede en casa…”.
La peste porcina
La "peste porcina clásica" es una enfermedad infecciosa del ganado que
causa alta mortalidad. Se descubrió por primera vez en EE.UU en el
siglo 19 y desde entonces se ha difundido y actualmente se encuentra
extendida por todo el mundo. Carece de un tratamiento preventivo
exitoso y por lo general los animales infectados así como los de los
criaderos colindantes deben ser faenados. Su vacunación en países
libres de la enfermedad está prohibida. El microorganismo en cuestión
es transmisible al hombre por cuanto el sobrevive bien en condiciones
frías y puede incluso sobrevivir a algunos procesamientos de la carne,
como el curado y el ahumado; es parcialmente resistente a un calor
moderado de hasta casi 60 grados. La prevención mas efectiva es por
medio de vigilancia de la zona infectada y de la región circundante.
Lamentablemente, hoy en día con la abertura en el mundo, en que gente
viaja de un lugar a otro, y productos son exportados entre los
distintos países, es difícil proteger a la población y cualquiera que
estuvo expuesto a un foco infeccioso puede ser portador del virus y
difundirlo como si se contagiara directamente del cerdo.
Veamos que este sorprendente descubrimiento científico del siglo 21 ya
se menciona en la Guemará, que fue compilada hace cerca de 2000 años
atrás. El cerdo, por ser distinto internamente a otros animales y
parecerse en muchos aspectos al ser humano, también puede transmitirle
enfermedades.
Relata el Talmud en el tratado de Taanit (21b) lo siguiente: “Le
dijeron a Rav Yehuda que los cerdos se están muriendo (están
enfermos), impuso un ayuno (sobre la congregación). Vamos a decir que
Rav Yehuda opina que si hay una plaga en una especie ¿puede ser
mandada (contagiada también) de todas las especies? ¡No, es distinto
con los cerdos por que se parecen sus entrañas a las del ser humano!”
Explica el Tosafot que los órganos internos del Cerdo se parecen a las
del hombre, y hay que sospechar que la enfermedad se le contagie. De
acá dice el Tosafot, vemos que por esta razón Rav Yehuda impuso un
ayuno, para rezar que no se contagien los habitantes de la zona
afectada con los cerdos enfermos.
Veamos el lado positivo
Por otro lado al parecerse en muchos aspectos al ser humano, también
puede compartir con el varios órganos, y esto es sorprendente.
La Torá nos instruye a comer solo animales puros, según la descripción
en el libro de Vayikrá, en el final de la parasha Shmini (Levítico
11:1). La ordenanza Divina nos prohíbe comer ciertos animales, y
prohíbe a los judíos comer carne porcina en cualquiera de sus formas
como está escrito: “Y el cerdo por cuanto tiene pezuña partida y él no
es rumiante, de sus carnes no comáis, y su cadáver no acercaran,
impuros son para ustedes”.
Explica nuestros sabios: la prohibición de acercarla, o tocarla es
solo para los cohanim; por cuanto la Torá nos enseñó esta norma para
ellos, los sacerdotes, el resto del pueblo puede sacar provecho del
cuerpo del cerdo.
La Torá permite el consumo solo de los animales que cumplen con dos
requisitos, 1 deben ser rumiantes y 2 deben tener las pezuñas
partidas. Después de la shejitá y el salado, la carne puede ser
utilizada. (1)
El cerdo no cumple con ese requisito. Sólo tiene la pezuña partida,
pero no es rumiante. La Halajá - la ley judía establece que no se debe
comer la carne de este animal y que la prohibición se extiende a todos
los productos derivados del cerdo.
Hay que recalcar que esta prohibición de la Torá de no comer cerdo, no
tiene motivos basados en la salud o la higiene, sin embargo es sabido
que su consumo tiene ciertos riesgos. Entre algunas de las desventajas
en el consumo de su carne, están la transmisión de enfermedades, como
lo dijimos anteriormente, procedentes de parásitos y también de virus.
Otra desventaja es la de su carne que tiene un porcentaje de contenido
graso relativamente alto, cosa que no es aceptada por las normas sanas
de la nutrición moderna.
Y ahora las enseñanzas de nuestros sabios y sus ventajas
Conozcamos que maravilloso es el conocimiento de nuestra Torá,
hablamos de los órganos internos, pero que hay del resto, por ejemplo
la piel que es el “órgano” mas grande del cuerpo, gran parte del
oxigeno es absorbido por la piel.
La Mishná en el tratado de Julin (122ª) dice lo siguiente refiriéndose
a ciertas leyes de impureza: ”Estos tienen sus pelos como sus carnes,
la piel del hombre y la piel del cerdo doméstico, Rabi Yehuda dice:
incluso la piel del cerdo salvaje… “
¿Es acaso una coincidencia que la Mishná habla de la piel humana junto
a la del cerdo?
Veamos lo que nos dice la ciencia hoy en día al respecto:
Un modelo de la piel humana fue desarrollado por una universidad de
Hamburgo, con la piel blanca de cerdo como sustituto adecuado para
injertos de piel en casos de quemaduras. Es sorprendente que la piel
porcina tiene una estructura similar a la de la piel humana y no es
rechazada por el cuerpo, por lo tanto, no es necesario el uso de la
piel humana cultivada, que es difícil de obtener. Hoy en día el uso de
piel de cadáver como un apósito biológico se ha suspendido debido al
peligro de infección por el VIH. Por lo tanto se ha reactivado el uso
de piel porcina que está disponible en todo el mundo y se puede
almacenar sin problemas.
Si les preguntaran ¿cuál es el animal mas parecido al hombre, que
contestarían? La mayoría apuntaría a los simios en general, pocos
dirían el cerdo.
La ciencia por años ha tratado de encontrar un animal compatible para
usar sus órganos en transplantes a seres humanos enfermos.
- En 1996 David White, introdujo un gen humano en el organismo de
cerdos buscando que el sistema inmunológico no activase los mecanismos
de respuesta natural consiguiendo una supervivencias de hasta tres
meses. Este paso fue muy importante, y el uso de cerdos modificados
genéticamente ha mejorado los resultados de las investigaciones de los
últimos años.
A pesar de todos los estudios e investigaciones realizados hasta la
fecha, no ha sido posible obtener supervivencias prolongadas con
trasplantes entre especies cercanas al hombre.
- Científicos de California (EE.UU.) han desarrollado un hígado
bioartificial con células de cerdo para tratar a pacientes con un
fallo hepático fulminante y mortal, según recoge un estudio publicado
por la revista "Annals of Surgery". El órgano permite la circulación
de la sangre del paciente a través de un catéter. Separado del suero,
el plasma se bombea hacia un oxigenador y a un biorreactor. En su
interior, contiene un tubo con una membrana fibrosa y 7.000 millones
de células de un hígado de cerdo.
- En el ámbito mundial, las investigaciones sobre la patología
valvular porcina se limitan casi enteramente a la válvula mitral. Las
válvulas aórticas porcinas son utilizadas comúnmente como bioimplantes
en humanos.
- Un gran avance se realizo con un experimento utilizando la insulina
de células de embriones de cerdo que podrá conducir a un nuevo
tratamiento para la diabetes.
En un estudio en la Universidad de Washington en St. Louis, los
investigadores tomaron células de embriones de cerdo muy jóvenes y
fueron trasplantadas en ratas diabéticas. Las ratas, aun sin las
drogas para evitar el rechazo inmunológico, aprobó las células de
cerdo en su propia y produjo su propia insulina.
Si el procedimiento funciona en humanos, podría no sólo tratarse la
diabetes, sino que potencialmente curarla. Las ratas continuaron
produciendo insulina a través de las células de cerdo para el resto de
sus vidas.
"Prevemos que esta tecnología será un medio para sustituir a la
insulina humana de diabéticos tipo 1, utilizando la insulina de cerdo
- que funciona bien en los seres humanos", dijo el Dr. Marc Hammerman,
profesor de enfermedades renales en la medicina en la Universidad de
Washington y líder del estudio , publicado en la edición de abril de
The American Journal of Physiology -- Endocrinology and Metabolism.
Chancho, cerdo, puerco, porcino, cochino… estos son algunos de los
nombres que usamos para este animal. En una búsqueda de sinónimos para
la palabra puerco encontraremos apelativos como: mugriento, asqueroso,
hediondo, repulsivo, roñoso… ¿Es acaso éste el animal apetitoso con el
cual se deleitan haciendo platos y manjares reales?
Es cierto que este animal come de todo, no es raro verlo revolcándose
en el lodo y comiendo los restos de basura pero….
¿Cuántos habrían pensado hace 2000 años que ese animal que tratamos en
forma tan despectiva, puede llegar a salvar la vida de un ser humano?
¿Cuántos hoy en día saben de esta similitud?
Las pruebas científicas nos muestran una pequeña ventana del
conocimiento de Jazal - nuestros sabios de bendita memoria y vienen a
corroborar lo que la Torá nos enseña.
Nuestros sabios nos enseñaron en el Midrash Kohelet Rabá ¿por que su
nombre es JAZIR (cerdo en hebreo)?
Contestan por que en el futuro va a LEHAJZIR- devolverá el reinado a
Su Dueño.
Conclusión
Tanto lo bueno como lo malo es relativo si sabemos cumplir con las
ordenanzas de la Torá y usar las cosas en la forma que Di-s quiere.
El mundo se llama OLAM, de la palabra Neelam - oculto, Cuantas cosas
el Creador nos ocultó y hoy con la ayuda de la ciencia podemos
descubrir para decir en voz alta: “Que grandes son tus obras o Di-
s”!!!
(1) La faena ritual o shejitá es efectuada por un shojet, y consiste
en un corte profundo y uniforme en la garganta del animal, con un
cuchillo perfectamente afilado y sin defectos. Después de la Shejita,
la faena según lo prescribe la Torá y el salado de la carne
posteriormente para sacar la sangre (la Torá prohíbe explícitamente el
consumo de sangre por cuanto la sangre es el Nefesh – alma), los
animales y sus carnes deben ser desangrados totalmente antes de ser
consumidos.