La Torá, modelo y guía de nuestra vida.

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May 27, 2009, 11:01:56 AM5/27/09
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Shavuot Descubriendo la Tora


La Torá, modelo y guía de nuestra vida.

Por. Rabino Mordejai Herbst.



Hay un magnífico Midrash en la tradición judía, que dice que Dios creó
la Torá antes de haber creado el mundo, y que según lo escrito en la
Ley Divina, fue creando y dando forma a la tierra. Como un ingeniero
que confecciona primero los planos de su obra. y luego la construye de
acuerdo con el diseño, así se formó el orbe según las leyes de la
Torá. Vale decir que la Torá es el plano celestial de la Creación,
según el cual Di’s creó el universo.


Asimismo, la Torá rigió los destinos del pueblo de Israel durante toda
su historia y por eso es la Ley de la Vida que sirve de guía para
nuestra existencia, y fija normas de conducta inamovibles. A ellas
debemos ajustamos en todos los ordenes y aspectos de nuestra diaria
tarea, la Torá conforma nuestra idiosincrasia. y ésta es inmutable al
igual que su fuente. Así lo expresó Maimónides en uno de sus Trece
Principios de la Fe: "Yo creo con fe plena que la Torá es eterna y no
será sustituida jamás.” La vida de los individuos debe adaptarse a
ella, y no al revés.


Por eso es revelador que aún antes de haberse formado el pueblo judío
como entidad políticamente organizada, ya le fuera entregada la Torá
en el Monte Sinai, y que de acuerdo con sus dictados y preceptos se
constituyó la organización estatal de la nación judía.


En este caso Israel difiere singularmente de todos los demás pueblos
que, en su mayoría, conquistaron primeramente sus respectivos
territorios, y luego dictaron su Constitución comenzando así a forjar
su historia nacional. En realidad. Israel es el único pueblo del mundo
que demarcó así su trayectoria y sufrió semejante proceso histórico de
desarrollo: primero recibió su codificación (que representa la base de
su cultura y civilización), y después conquistó el territorio en que
habría de establecerse.


En los Diez Mandamientos que Dios encomendó a su pueblo elegido, está
ordenado "No robarás"; ¿a quién podrían haber robado en aquella época
y con qué fin si recibían su sustento sin esfuerzo ni trabajo; el maná
y las codornices bajaban del cielo, el agua lo obtenían del pozo del
desierto y sus vestidos crecían con ellos?
Otra cuestión que se plantea en la Torá son las leyes concernientes a
un esclavo. ¿Acaso había esclavos en el desierto? O, por ejemplo, el
décimo mandamiento que prohíbe codiciar la casa ajena, ¿qué aplicación
práctica podría tener esa ley si en el desierto, durante su vida
nómada, los judíos vivieron en míseras cabañas? Lo mismo puede decirse
de los preceptos sobre descanso semanal, año sabático y jubileo,
¿acaso tenían campos o terrenos en el desierto? O de la exactitud de
las pesas y medidas en lo concerniente al comercio ¿Para qué les
serviría si durante la travesía del desierto no hicieron negocio
alguno?
Estos ejemplos, que podrían emplearse con todos los preceptos de la
Torá, nos demuestran claramente que la codificación - que es la
Constitución del judaísmo, fue dictada con anterioridad a la
organización política del pueblo hebreo ¿Para qué? Para que fundara su
Estado conforme a las leyes sociales, principios morales y éticos y
normas de justicia arraigados ya en la conciencia popular La Torá le
sirvió al pueblo de principio ordenador de su vida política, económica
y social.



La Torá constituye la mayor revolución pacifista en la historia de la
humanidad.


Refiriéndose a una de las historias del Éxodo, cuando los pueblos de
la antigüedad vieron el Monte Sinaí envuelto en llamas y columnas de
humo, mientras la voz sobrenatural tronaba al dejar oír los Diez
Mandamientos, se asustaron enormemente creyendo que se trataba de un
nuevo diluvio o catástrofe universal que iba a consumirlos. Para salir
de dudas fueron a consultar a un vidente, el malvado Bilam, sobre el
significado de aquellos fenómenos, entonces Bilam, los tranquilizó
diciendo que Di’s no volvería a exterminar a las criaturas de la
tierra, sino que fortalecería a su pueblo Israel mediante la paz, como
está dicho: "El Eterno fortaleza a su pueblo dará, el Eterno bendecirá
a su pueblo con la paz". (Salmos 29-11)


Y esto es cierto, pues mientras los demás pueblos y especialmente los
que dispusieron nuevas doctrinas, trataron de imponerse y forzar su fe
al mundo con la fuerza de la espada y el fuego, con sangre y
violencia, la instauración del judaísmo fue la revolución más pacífica
en el devenir de la humanidad.


El mundo sufre desde sus orígenes sangrientas luchas de clases como
consecuencia de la injusticia social, pero no obstante todas las
revoluciones y transformaciones socio-políticas, que en su mayoría
costaron millones de vidas humanas, no se ha logrado establecer la
igualdad absoluta entre los hombres.


En cambio la Ley de Di’s introdujo las pertinentes modificaciones en
el orden social, mediante preceptos tales como el descanso semanal -el
shabat-, el año sabático, respeto por el servidor, etc. Se eliminan
los latifundios mediante el mandamiento de restituir la tierra a su
antiguo propietario en el año del jubileo (el año 50), en los casos en
que el dueño debió enajenarla por estrechez económica Se logra la
abolición paulatina de la esclavitud a través de los mandamientos
correspondientes en defensa del esclavo. De esta manera se regulan las
relaciones entre individuos y se equilibra el Índice patrimonial de
los distintos sectores, sin un predominio desmesurado de uno sobre
otro.



Revolución social eterna


Hasta hace muy poco las clases obreras de todo el mundo libraron
violentas luchas por la reducción de las horas de trabajo, descanso
semanal y otros derechos del trabajador. La Torá no necesitó llamar a
la huelga ni propiciar medidas especiales de lucha; mediante un
versículo de los Diez Mandamientos, proclamó el descanso sabático en
el que nadie puede trabajar, ni el esclavo, ni la criada, ni siquiera
los animales empleados en la labranza. Asueto general.


Es importante destacar, a propósito de lo expresado, que la Torá no es
un libro meramente doctrinario, ni una apología del judaísmo, sino un
código completo y perfecto que contempla todos los aspectos de la vida
individual y comunitaria, tanto en el orden publico como privado. Todo
está reglamentado y legislado desde las normas de ética y moral hasta
las leyes laborales, desde las prescripciones dietéticas e higiénicas
hasta la pureza conyugal, medicina, derecho procesal, ciencias
políticas


Todo tiene su precedente en la Ley de Israel, y por eso ésta
constituye el ejemplo supremo para toda sociedad organizada sobre las
bases de la justicia y la .igualdad.


En lo que respecta al pueblo judío, esas bases fueron arraigadas aún
antes de poseer territorio propio, igualmente tienen vigencia fuera de
la tierra de Israel, pues la Torá es eterna y rigió en todas las
diásporas a lo largo de la historia del pueblo judío.


El signo del mes hebreo de Sivan es “mellizos”, se ha interpretado
esto en el sentido en que el pueblo de Israel y la Torá son como
mellizos siameses unidos de por vida e inseparables. Gracias a esta
conjunción perfecta hemos conservado nuestra nacionalidad durante las
tristes vicisitudes de nuestro largo exilio, de otro modo no habríamos
soportado los violentos embates del mundo exterior.


Gracias a la áurea cadena de 613 eslabones, que son los 613 preceptos
de la Torá, no nos hemos perdido entre los miles de millones de
individuos que pueblan el orbe y, en cambio, asistimos a la
desaparición de poderosos imperios y pueblos multitudinarios.


Las principales civilizaciones de la antigüedad ocuparon el escenario
de la historia, luego se sumergieron en las tinieblas de la decadencia
y el ocaso, hasta su total extinción. Gracias a la Torá que nos fue
legada, hicimos descender el cielo sobre la tierra, estableciendo la
unión entre ambos dominios, mediante el cumplimiento de los principios
y líneas de conducta divinas en la tierra.



La fiesta de Shavuot


Shavuot es por eso, además de la fiesta en que se evoca la entrega de
las Tablas de la Ley, el símbolo del cielo -por la espiritualidad que
dicha conmemoración encierra- y también de la tierra, puesto que se
traen las ofrendas de Bikurim (ofrendas de los primeros productos
agrícola-ganaderos). La entrega d. la Torá en el Sinai fue un acto
plenamente espiritual, pero gracias a los nobles y elevados principios
de nuestra Ley Suprema, hemos elevado al nivel espiritual también los
bienes materiales.


El Tratado de Principios, dice:”Si no hay harina no hay Torá, si no
hay Torá. no hay harina". La primera parte de esta máxima es fácil de
comprender, quien no tiene lo suficiente para su diario sustento
(harina), no puede estudiar con tranquilidad la Torá. Pero ¿qué
significa la relación inversa? En efecto, si el mundo se rigiese por
las leyes de la Torá y actuase conforme a sus enseñanzas de amor al
prójimo, exactitud de pesas y medidas y honestidad para con el obrero -
como predica la Ley de Moisés- alcanzaría la harina para todos y no
habría desequilibrios sociales. Las injusticias desaparecerían sin
necesidad de derramamientos de sangre y reinaría la mutua comprensión
entre los hombres

Afirmó el ilustre Maimónides, como médico que era, que si la gente se
alimentase según los principios dietéticos de la Torá (Leyes de
Kashrut), jamás se enfermarían.

En términos modernos podríamos decir que la Torá es un excelente
tratado de medicina preventiva, tanto en el orden físico cono en el
espiritual y social. Siguiendo sus consejos se evitarían grandes
flagelos nacionales y mundiales, la Torá es realmente, el plano
celestial de la Creación, diseñado por un ingeniero perfecto y genial.
De todos modos ha sido, es y será el guía incuestionable en todas las
fases de la historia de nuestro pueblo, permanentemente.

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