¿Desgracias a gente buena...? Por. Rav Shlomó Wiener

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Jul 7, 2009, 12:17:01 PM7/7/09
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¿Desgracias a gente buena...?

Por. Rav Shlomó Wiener



¿Por qué suceden desgracias a gente buena?

No hablamos del sufrimiento normal que experimenta todo ser humano
durante su vida, nos referimos al sufrimiento extremo, es decir,
muerte prematura (de niños chicos, por ejemplo), gente que nace
retardada o lisiada, o incluso desgracias como el reciente holocausto
de la judería europea en el que murieron seis millones de judíos.

No se puede responder a esta interrogante con una respuesta corta y
precisa. Sólo nos es posible entregarles una esquematización general
que les permitirá comprender y asumir mejor estas situaciones. Sé que
esto es frustrante para muchos de ustedes, porque aquellos que han
sufrido buscan "la respuesta" que les permita olvidar su dolor.

Nuestro abordaje al tema del dolor y del sufrimiento humano sólo nos
ofrece pautas para poder entender mejor nuestras aflicciones. No
podemos entregar una fórmula capaz de mitigar el dolor, pero sí una
perspectiva diferente que nos ayudará a soportarlo mucho mejor.

Existencia de vida después de la muerte

Desde el punto de vista judío, el hombre es una unidad psicosomática,
es decir, en él se distinguen nítidamente el cuerpo y el alma. Por
supuesto que es mucho más simple comprender y conceptuar el cuerpo.
Todos podemos sentirlo y verlo mirándonos diariamente al espejo. Es
algo tan fácil que no podemos dudar de su existencia. De hecho, uno
tendría que estar loco como para pensar que su cuerpo no existe.

El alma, sin embargo, es un asunto totalmente diferente. Al ser una
entidad espiritual, no física, no podemos observarla con nuestros
cinco sentidos físicos, y esto nos hace poner en duda su existencia.
¿Alguien ha visto acaso alguna vez el alma? ¿La ha tocado? Como
obtendremos obviamente una respuesta negativa, tendremos que buscar
otras sendas para confirmar su existencia.

Según el judaísmo, percibimos nuestra alma mediante sus actos y
actividades. Veamos el ejemplo siguiente; nos permitirá aclarar este
punto...

Casi todos concordarán conmigo que el escuchar buena música es uno de
los placeres más sublimes de nuestra vida. Ahora bien, si analizamos
detenidamente este punto, nos damos cuenta de que es un placer poco
usual. Si las notas tienen una secuencia melódica, el oyente
experimenta gran placer. Si por el contrario hay aunque sea una nota
desafinada, este placer se convertirá en agonía. Veamos qué parte de
la persona experimenta el placer y cuál siente el dolor. No podemos
decir que el oído siente el placer, porque éste no puede distinguir el
orden en que van escritas las notas. Sólo actúa como receptor de las
ondas sonoras que recibimos. Tampoco podemos decir que el placer lo
experimenta el cerebro. Para ello bastaría un masaje suave, un poco de
calor o un pequeño estímulo en la cabeza. Pero, en realidad, es muy
poco probable que una sincronización musical armoniosa sea agradable
para esa masa gelatinosa conocida como cerebro humano. Para el
judaísmo, éste es un placer del alma, de la parte espiritual de
nuestro ser.

Analicemos otro ejemplo para confirmar aún más esta teoría. Cuando un
abuelo o abuela siente gran amor por sus nietos, ¿de dónde proviene
ese sentimiento? ¿De su brazo? ¿De ese músculo latente en nuestro
pecho que llamamos corazón? Creo que todos concordarán conmigo que
esto es realmente absurdo. El amor que siente un abuelo por su nieto
no puede describirse como una atracción física sino como un tipo de
lazo más espiritual. Sin embargo, nos preguntamos qué parte de ese ser
humano experimenta esa atracción. El judaísmo nos responde que ha sido
siempre "el alma".

De hecho, desde un punto de vista judío, el verdadero amor es un
placer del alma y no únicamente una atracción física entre dos
personas. Si así fuese, se desvanecería muy pronto, mientras que el
"amor del alma" perdura y va enriqueciéndose con el tiempo. Podríamos
tratar muchos otros puntos de este tema "cuerpo y alma", pero si
seguimos profundizando no terminaremos jamás este artículo.

Al morir una persona, todos sabemos muy bien qué pasa con su cuerpo.
Como dice la Tora, "Volverás a la tierra pues de ella fuiste
sacado" (Bereshit III:19). Como el cuerpo es una entidad física
retorna a la tierra, la mayor expresión física del mundo. Pero surge
entonces el interrogante siguiente, "¿qué sucede con el alma después
de la muerte? ¿Dónde queda? ¿Qué hace?

El judaísmo responde que el alma también vuelve a su origen, es decir,
a D's. Con esto comprendemos que el alma sigue viva después de la
muerte en paz, serena, en un lugar que los cabalistas denominan "El
mundo de las almas" u "Olam Haba" (Mundo Venidero) como se conoce en
términos más comunes. El creer en la existencia de vida después de la
muerte (para el alma) es uno de los fundamentos de la fe judía y nos
ayudará mucho a comprender el papel del sufrimiento en nuestro mundo.

De hecho, el Talmud menciona más de 250 veces la existencia de vida
después de la muerte. Eso muestra claramente que es uno de los
principios básicos de nuestra fe. El RaMBa"N (Siglas de Rabino Moshé
Ben Maimón, gran erudito del siglo XI, conocido también como
Maimónides) también considera esa creencia en la vida después de la
muerte como uno de los trece fundamentos de la fe judía.

Para mostrar esta creencia en el mundo venidero hemos sacado los
siguientes ejemplos del Talmud:

1) "Este mundo puede compararse a una antesala (vestíbulo) en
relación al Mundo Venidero. Prepárate en la antesala para poder entrar
al palacio." (Avot 4:21)

Este pasaje del Talmud confirma la existencia de vida después de la
muerte (el Mundo Venidero). Con esta comparación, se establece
claramente que los placeres del Mundo Venidero son mucho más sublimes
que los del mundo físico. Profundizaremos este punto en párrafos
posteriores.

2) "Todo judío tiene un lugar en el Mundo Venidero." (Sanhedrín
90a)

En esta aseveración el Talmud afirma que todo judío vive después de
muerto y entra al "mundo de las almas". Sin embargo, más adelante el
Talmud especifica que un judío puede perder su lugar en el Mundo
Venidero si comete crímenes horrendos. Pero todo judío tiene su parte
en el Mundo Venidero y casi todos llegan a alcanzarla.

3) "En este mundo, cuando un judío cumple con un mandamiento de la
Tora, no conoce su recompensa. Al ver la recompensa que tendrá en el
Mundo Venidero por cumplir un mandamiento quedará pasmado. Porque este
mundo no es lo suficientemente grande como para recibir tanta
recompensa." (Shemot Raba 30:22)

En este tercer ejemplo, el Midrash confirma la existencia de vida
después de la muerte, y se refiere a ella como a un lugar de gran
placer. Como dijimos anteriormente, hay más de 250 ejemplos así en el
Talmud, pero sólo ilustraremos este punto con estos tres pasajes.

Por lo tanto, desde una perspectiva judía, siempre habrá un Mundo
Venidero, incluso para aquél que sufra extremadamente en este mundo.
Aunque nuestra parte física vuelve a ser polvo, el alma perdura en un
mundo de placeres espirituales eternos.

Además, la Tora nos advierte que el "mundo de las almas" es mucho más
agradable que nuestro mundo físico, en todo aspecto.

De hecho, la Kabalá sostiene que todos los placeres de este mundo no
podrían ni siquiera compararse a un momento único de placer espiritual
en el "mundo de las almas". Este Mundo Venidero nos ofrece también
otra ventaja: allí tendremos un placer y regocijo eternos, a
diferencia de nuestro mundo en que sólo son efímeros. Por ende,
concluimos que el mundo de las almas es muy superior a nuestro mundo
físico fundamentalmente por dos razones: el placer es más intenso y,
además, perdura por siempre.

El Talmud nos dice que no todos se benefician de un mismo goce
espiritual en el Mundo Venidero. Algunos reciben los niveles más
sublimes de goce mientras que otros obtienen niveles inferiores. La
Kabalá nos explica que el nivel de goce espiritual que se logra en el
"mundo de las almas" corresponde a la calidad de las buenas acciones
que la persona haya realizado en este mundo. Mientras mejores sean sus
acciones en este mundo, mejor será su lugar en el Mundo Venidero.
Agrega que la gente se siente extremadamente celosa y avergonzada
hasta quemarse cuando ve que sus amigos alcanzan niveles más elevados
en el "Mundo de las Almas". (Por efecto del rigor del juicio, como lo
afirman los sabios.)

Como existen muchos niveles de goce espiritual en el "mundo de las
almas", la Kabalá advierte que algunas personas sufren en nuestro
mundo físico para recibir una mejor recompensa en el otro mundo. Es
decir, son poco recompensados en el mundo físico para obtener una
mejor recompensa en el Mundo Venidero.

Ésta no es una decisión que el individuo tome por sí mismo
conscientemente, sino está predeterminada por D's. Vemos claramente
que algunos tienen vidas bastante "fáciles" en este mundo físico,
mientras que otros sufren mucho. Según la Tora, aquellos que tienen
una vida difícil en este mundo consiguen mayor placer espiritual en el
Mundo Venidero que si hubiesen llevado una vida simple. Esto no
significa que si una persona sufre en este mundo tendrá un lugar
privilegiado asegurado en el otro mundo, sino que podrá mejorar la
porción que habría recibido mediante el sufrimiento, según la calidad
de sus actos. Es decir, el sufrimiento puede ayudarnos a obtener un
lugar mejor en el Mundo Venidero.

Nos hacemos entonces la siguiente pregunta: "¿Cómo determina D's quién
tendrá una vida "fácil" y quién una más difícil?" Si lo que hemos
planteado hasta ahora es cierto, aquellos que sufren en este mundo no
"pierden nada", puesto que recibirán una mejor recompensa en el Mundo
Venidero. Pero aún seguimos preguntándonos cómo puede D's tomar tal
determinación.

En el Tratado Brajot el Talmud nos dice que nuestro gran profeta
Moisés hizo la misma pregunta a D's, y que Éste le contestó que esas
cosas trascendían la capacidad de comprensión del ser humano. Con
esto, D's respondía a Moisés que esta cuestión seguiría siendo un
asunto no claro al intelecto humano. Sin embargo, sí podemos
comprender cómo funcionan los mecanismos básicos del sufrimiento en
este mundo, entendiendo que el sufrimiento está destinado al hombre
para elevar su nivel de goce espiritual en el Mundo Venidero. Mas, la
comprensión de los casos específicos de sufrimiento muchas veces está
fuera de nuestro alcance y su justicia pertenece exclusivamente a D's.

El siguiente ejemplo nos ayudará en alguna medida, a captar este
asunto. Un padre que tiene muchos hijos, conociendo a cada uno según
su carácter y personalidad, se conduce con ellos en forma diferente.
Con algunos es muy suave y con otros bien severo. Los hijos no
entienden por qué difiere la compostura del padre frente a ellos, pero
indudablemente saben que su actitud persigue sólo el bien de sus
hijos.

Asimismo, el Creador, Sumo Hacedor de todo lo que hay y de todas las
criaturas, otorga una vida plácida a algunos mientras que a otros los
plaga de dificultades y problemas, sabiendo que sólo de esta forma se
perfeccionarán y alcanzarán la vida eterna del alma en el Mundo Futuro
(Olam Habbá).

Mientras tanto, para quien ve desde afuera, le resulta imposible
comprender por qué el Creador se conduce de este modo con sus
criaturas predilectas, los hombres.

El pueblo de Israel tiene absoluta certeza que la conducta del Creador
es correcta e incuestionable, y no cabe arrojar dudas acerca de lo que
no comprendemos. Sólo sabemos que es para nuestro bien, tal como
estamos seguros que el padre se conduce según esta convicción cuando
alecciona a sus hijos.

Este esquema nos ayudará a entender mejor nuestro sufrimiento en esta
vida. Como nuestra creencia en la vida después de la muerte es parte
fundamental del judaísmo, comprendemos entonces cómo pudieron los
judíos sufrir con tanto coraje y valentía durante miles de años de
historia judía. ¿Cuántos judíos han sido asesinados o perseguidos sin
mostrar jamás miedo o temor? Esto sólo fue sin duda gracias a nuestra
profunda fe en la vida después de la muerte.
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