red.Bibliotecaria
unread,May 27, 2009, 11:00:49 AM5/27/09Sign in to reply to author
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to Archivos06
Maravillas y profecías
Por. Rav Shlomó Wiener
Los Misterios Ocultos en La Tora
Shavuot aparenta ser una festividad muy "solitaria". Todas las demás
fiestas tienen grandes simbolismos que recalcan su importancia. Pésaj
tiene la matzá; Rosh Hashaná, el Shofar; y Sucot, la suca. Sólo
Shavuot parece estar allí sola, desprovista de todo simbolismo.
Sin embargo, la grandeza de Shavuot hace que no le sea necesario
ningún símbolo, Shavuot es una fiesta en que conmemoramos el día en
que el pueblo de Israel recibe la Tora, 3.300 años atrás. Todos los
años, en el sexto día de Siván revivimos ese glorioso acontecimiento
como si fuéramos nosotros los participes. Como Shavuot representa el
recibimiento de la Tora, es una festividad central, diríamos incluso,
el origen mismo de todas las demás fiestas, porque ¡sin Tora, no
tendríamos fiestas! Todas nuestras festividades judías provienen de la
Tora; sin ella, no habría Rosh Hashaná, ni Yom Kipur, ni Pésaj.
Shavuot es entonces en cierto modo el "ancestro” de todas nuestras
fiestas.
Por lo tanto, darle un simbolismo sería quitarle grandeza e
importancia a una fiesta tan maravillosa y especial como Shavuot.
Exploremos algunas de las maravillas de la Tora.
Como Shavuot simboliza el recibimiento de la Tora, no cabe duda que
debemos examinar algunas de las maravillas que encontramos en este
libro sagrado. La Tora contiene un sinnúmero de temas de gran
profundidad, pero sólo nos referimos a algunos de ellos en este
artículo.
Profecías en La Tora
Algunas de las profecías de La Tora son realmente sorprendentes. Es
increíble que la Tora pudiera predicar cosas con tanta exactitud.
Tomemos el ejemplo siguiente:
"Y quedaréis pocos en número, en lugar de haber sido como las
estrellas del cielo en multitud, por cuanto no obedecisteis a la Voz
del Señor, tu D's". (Deuteronomio 28:62)
Las probabilidades estadísticas son más bien contrarias al
cumplimiento de esta profecía. La mayoría de las naciones -si tienen
una existencia prolongada- se multiplican. Y si no se multiplican,
dejan de existir. El predecir que el pueblo judío viviría largos años
sin multiplicarse mucho fue realmente una predicción muy arriesgada.
Al analizar la historia judía, vemos que sucedió exactamente lo
predicho. Somos una de las naciones más antiguas del mundo y, sin
embargo, nuestra población ha ido creciendo lentamente. Comparemos el
crecimiento de la población judía con la de los chinos, tan antigua
como la nuestra. En el año 50 (E.C.), la población judía llegaba a
unos 6.000.000 mientras que ya había 40.000.000 de chinos. Es decir,
había 6,67 veces más chinos que judíos en el mundo. Sin embargo, en
1975, la relación entre estas cifras había variado considerablemente.
Se contabilizaron 14.150,000 judíos y 1.000.000.000 chinos, mostrando
así que la población china había crecido un 70.67% más que la judía.
Concluimos entonces que los chinos como nación han aumentado 10,6
veces más rápido que los judíos. Algunos arqueólogos han encontrado
pergaminos de la Tora que datan de antes del año 50 (E.C,). Además,
nosotros creemos que la Tora tiene en verdad 3.300 años.
Esto nos incita a preguntar, "¿Cómo pudo la Tora hacer una predicción
tan exacta?"
Veamos otro ejemplo de profecía en la Tora:
"Asolaré también la tierra (de Israel), y se pasmarán por ello
vuestros enemigos que en ella moren; y a vosotros os esparciré entre
las naciones que os perseguirán con la espada, y vuestra tierra estará
asolada y desiertas vuestras ciudades". (Levítico 26: 32-33).
Lo que nos predice la Tora es que cuando nuestra tierra está ocupada
por pueblos no judíos, se ve asolada y no próspera. La tierra de
Israel es distinta de la que se encuentra en otras partes del mundo:
sólo es fértil cuando es habitada por judíos. Fue muy audaz la Tora en
hacer esta predicción porque tenía que enfrentar 1900 años de
escrutinio histórico de los pueblos no judíos que vivieron en la
tierra de Israel. Para aclarar esta predicción, tenemos a continuación
una cita textual del gran comentarista medieval Najmánides (Ramban):
"Al decir la Tora: ‘y se pasmarán por ello vuestros enemigos que en
ella moran’ es una predicción de buen augurio puesto que nos asegura
que durante el exilio no recibirá a ningún enemigo porque no se
encontrará en ninguna parte del mundo otra tierra tan próspera y buena
como ésa (en tiempos pasados) que se haya tornado tan asolada y
desierta como Ia vemos ahora: porque desde que partimos no acepta a
otra nación. Todos se esfuerzan en hacerla prosperar, pero nada
brota". (Ramban Al Hajumash, Levítico 26:32).
Si analizamos la historia de nuestra tierra, vemos que esto es
exactamente lo que sucedió. Durante los 1900 años que nuestra tierra
fue ocupada por no judíos, nada brotó de ella. Fue habitada por
romanos, turcos, cruzados, británicos y árabes, y la tierra nunca
prosperó. Sin embargo, nosotros, los judíos, hemos estado ocupando la
tierra por sólo 60 años, y ésta está desarrollándose y prosperando
rápidamente. Tel-Aviv es una importante ciudad industrial, Jerusalén
recobró gran parte de su antigua belleza, Beer Sheva es un centro
manufacturero y Haifa, el puerto principal del país. Israel se ha
convertido en una gran exportador de fruta, gracias al cultivo de
naranjas Jaffa y a la creación del vino Carmel. ¿Cómo pudo la Tora
saber las "sensibilidades" de la tierra y hacer tal predicción 3300
años atrás, abarcando con exactitud 1900 años de la historia judía?
Daremos ahora un tercer ejemplo de profecía en la Tora, tan
sorprendente como las demás. Al leer estas profecías, no olvide lo
difícil que es hacer estas predicciones y verlas cumplidas. Todas
ellas abarcan miles de años de historia, y esto incrementa las
posibilidades de error. Es mucho más simple predecir con precisión 50
años de historia que 3000. ¡Imagínese intentando predecir lo que será
el mundo en 3000 años más, con los detalles más mínimos! ¿Cree usted
realmente que podría estar en lo cierto? Seguimos nuestro análisis
partiendo de esta base.
Encontramos en el Libro de Isaías la siguiente profecía:
"Y Babel (Babilonia), hermosura y orgullo de los caldeos (Kasdim) será
como Sodoma y Gomorra a las que trastornó D's. Nunca más será
habitada, ni se morará en ellas de generación en generación". (Isaías
13:19-20)
Es sin duda una profecía muy arriesgada. Babel era uno de los mayores
centros del mundo. De hecho. Alejandro Magno pensó en convertirla en
el centro de su imperio mundial. El predecir la caída de una ciudad
tan grandiosa como ésta, y aseverar que no se reconstruiría nunca es
por cierto muy osado. Atenas, Roma y Jerusalén, ciudades famosas en el
mundo entero, fueron destruidas y luego reconstruidas. Según algunos
arqueólogos modernos. Babel estaba a unos 34 Km. al sur de la actual
ciudad de Bagdad, al borde del río Éufrates. Si uno tomara ahora un
auto y recorriera esos 34 Km. sólo encontraría arena. Montones y
montones de arena. Pero no Babel, porque ya no existe. De hecho, ¡no
queda ni huella de ella! ¿Cómo pudieron nuestros profetas acertar una
vez más en sus predicciones?
Veamos un cuarto ejemplo de profecía en la Tora, sacado del Libro
poético del Tanaj, Shir Hashirim (Cantar de los Cantares):
"Se asemeja mi amado D's a un cervatillo o a un joven corzo; mientras
El está de pie detrás de nuestro muro..." (ShirHashrim2:9)
Sobre el verso anterior, nuestra tradición oral dice lo siguiente:
"... mientras El está de pie detrás de nuestro muro...". Detrás del
muro occidental del Santuario, ¿Por qué? Porque juró el Creador que
jamás sería destruido". (Midrash Shir Hashirim Raba, Parasha Bet)
Este midrash se sitúa 1750 años atrás, prediciendo que el Muro
Occidental de nuestro Templo no sería nunca destruido. Primero, ¿quién
ha escuchado hablar alguna vez de un muro que permanezca intacto 1750
años? Además, Jerusalén fue destruida y reconstruida nueve veces
históricamente. ¿Cómo puede esperarse que un muro no se derrumbe ante
tanta destrucción?
Sin embargo, cuando los israelíes liberaron Israel un junio de 1967,
marcharon inmediatamente hacia el lugar donde una vez estuvo el
Templo. Fue un momento muy emotivo, porque era primera vez en 2000
años que el lugar del Templo estaba en manos de los judíos. Muchos
soldados sollozaron de emoción, mientras que otros saltaban de
alegría. Pero al dar una mirada a su alrededor sólo parecía haber
escombros; los Jordanes habían acabado antes de irse con todos los
vestigios de lo cultura judía. Curiosamente, una sola cosa estaba aún
intacta: ¡El Muro Occidental! ¡No había sufrido alteración alguna en
nueve conquistas y destrucciones de Jerusalén! Hoy en día, ¿Dónde van
los judíos cuando quieren rezar en el lugar santo? ¡AI Muro
Occidental, por supuesto! Debemos hacernos dos preguntas. Primero,
¿Por qué sólo se conservó el Muro Occidental? Y segundo, ¿Cómo pudo
nuestra Tora predecirlo 1750 años atrás?
Les proporcionamos ahora un quinto y último ejemplo de profecía en La
Tora. En verdad, existen cientos de profecías en la Tora comprobadas
históricamente.
La profecía siguiente es una de mis predilectas. Mucha gente a menudo
se pregunta, ¿Por qué volvieron los judíos a la tierra de Israel
después de estar 2000 años fuera de ella? ¿Qué mérito tuvieron los
judíos para merecer tal favor de D's? Además, ¿por qué fueron los
judíos socialistas, totalmente olvidados y alejados de la religión,
quienes merecieron realizar este repoblamiento de la tierra?
¡Lo que la Tora predice al respecto es absolutamente asombroso!
Nuestra Tora predijo hace 2300 años que una mitzvá será siempre
observada por los judíos, cualquiera fuera su posición con respecto a
los principios del judaísmo. Incluso durante las cruzadas, el
Holocausto, o nuestra crisis de asimilación moderna, los judíos han
cumplido siempre cuidadosamente con esta mitzvá. En la Unión
Soviética, la realizan con mucho sacrificio. ¿Adivina a qué me
refiero? ¡Al Brit Mllá, la circuncisión! Esta es una mitzvá que todo
Judío observa, ya sea socialista, o muy observante. La Tora predice
que todos los judíos cumplirán siempre con este mandamiento, y por el
mérito del mismo nos permitió volver a nuestra tierra natal.
Examinamos el verso siguiente:
“Y tú también, por la sangre de tu Brit (Pacto/circuncisión) serás
salva, y sacaré a tus presos de la cisterna sin agua" (Galut -exilio)
(Zacarías 9:11).
Esta profecía alude claramente a nuestro éxodo del exilio (del Galut),
pues todo el Libro de Zacarías es una larga profecía sobre los judíos
que dejan el exilio. En este caso se predice principalmente que
mereceremos volver a nuestra tierra por haber seguido cumpliendo con
el Brit Milá. El gran comentarista Najmánmides (Rambán), ya citado,
dijo lo siguiente 800 años atrás:
El verso "con la sangre de tu Brit" alude a la era mesiánica en que la
generación estará espiritualmente vacía. Los Judíos olvidarán la Tora
y prevalecerá un sentimiento de arrogancia e insolencia. El único
mérito que tendrán los judíos será la mitzvá (precepto) de Milá
(circuncisión). (Ramban - Shir Hashirim cap. 5).
¿Cómo pudo el profeta Zacarías predecir con tanta exactitud nuestro
retorno a la tierra natal? ¿Cómo pudo saber que no observaríamos
prácticamente ninguna mitzvá salvo el Brit Mllá? ¿Pudo realmente algún
ser humano hacer esta predicción 2300 años atrás?
Las profecías de la Tora llevan al hombre a reflexionar mucho, y más
aún, a plantearse muchas interrogantes. ¿Cuántos libros existen con
profecías tan exactas sobre nuestro futuro como la Tora? ¿Y siguen
acaso sus predicciones siendo tan ciertas 2000 años después? Y si no
existe ningún otro libro como nuestra Tora (por lo que yo sé no hay
otro), entonces nos cabe analizar ¿Qué es lo que hace distinto y
diferente al libro de la Tora con respecto a otros libros?
Al profundizar en la Tora captamos la esencia misma de Shavuot. Sin
embargo, este descubrimiento no terminará con Shavuot, sino es una
tarea eterna.