Existe un problema a la hora de plantearnos la vida y milagros del que fue llamado Masiaj, Yeshúa ben Yoséf.
El problema es que fuera de los escritos cristianos, no existe referencia histórica alguna que nos confirme su existencia real. Nadie habla de él, salvo los Evangelios, que como libros históricos no tienen credibilidad alguna, así como cualquier afirmación realizada por los cristianos que en los primeros tiempos hablaron de este personaje y nos lo presentaron como Mesías. El Mesías bíblico largamente esperado.
La ausencia de estas referencias históricas es la causa de la negación insistente de la historicidad real de Yeshúa, que afecta a la casi totalidad de los historiadores que hacen algún tipo de alusión a él.
Se supone, mejor dicho, se sabe que los romanos lo registraban todo, incluso las ejecuciones de los condenados, y si alguien podía poner en peligro la seguridad del Imperio, evidentemente sus hechos serían registrados escrupulosamente. Un personaje famoso, un historiador, filósofo, militar, cargo político, y cualquier persona que tuviese una significación especial en la vida de los pueblos de la antiguedad, lo lógico era que quedase registrado.
De igual forma, para hacer pasar a la Historia a una persona, o a un hecho ocurrido que tuvieran una especial relevancia en la vida de los pueblos, se levantaban monumentos o placas en honor de ese personaje, o para que ese hecho acaecido tuviera constancia permanente y perdurable a través del tiempo.
Deberían hallarse registros, de igual forma, de los empadronamientos. Yoséf fue a empadronarse cuando la orden de César Augusto, para elaborar el censo, se hizo pública mediante un edicto. Sin embargo, Yoséf aparece registrado, pero no así su esposa Miriam ni su hijo Yeshúa. ¿Es que no existieron, realmente?. ¿Sólo existió Yoséf?. ¿Qué misterio o gran mentira oculta este silencio?.
Flavio Josefo sí escribió algo sobre Yeshúa, pero los detractores dicen que fue un añadido posterior, unos párrafos incrustados en la obra del historiador, fraudulentos por tanto, realizados por escribas cristianos, para confirmar de esta forma la existencia real de su Mesías.
¿Qué se dice de Yeshúa en los escritos históricos, si exceptuamos estos supuestos fraudes?. Nada. Absolutamente nada. Parece como si Yeshúa no haya existido y fuese tan sólo un invento para crear una nueva religión.
¿Nada?. ¿Están seguros los detractores de lo que afirman?. Es más. Aunque no existiera más que alguna referencia propia de sus seguidores y no de los historiadores, ¿sería éso suficiente prueba de su no existencia.
Anteriormente comentamos que en el Talmud de Babilonia se habla de Yeshúa como un bandido, un mago o brujo, que llevó a muchas personas a la perdición. Por tanto vemos que sí hay referencias en escritos no cristianos. Nadie habla con desprecio o tratando de denigrar a un enemigo que no existe, pues éso no tendría lógica alguna.
Tampoco tuvo, socialmente, tanta relevancia como para ser registrados sus hechos, pues mesías había muchos y él era uno más, y considerado un vulgar malhechor por otros, sin relevancia alguna. Ese es otro motivo por el que se daría esa ausencia de referencias históricas.
Debemos tener en cuenta muchas cosas que sucedieron a lo largo de la Historia, y que pueden haber tenido, (de hecho han tenido) una gran importancia en la ausencia de estos registros históricos.
He hablado del Cristianismo como una herejía nacida del Judaísmo, cuyos principales creadores fueron Saulo de Tarso y Constantino.
En el Concilio de Nicea (315), se establecieron las bases para la creación de esa nueva religión de estado llamada Cristianismo, y se da carta blanca y legitimación para que los eclesiásticos y sus vasallos pudiesen quemar y destruir cuanto formase parte de religiones y filosofías anteriores, como el Paganismo y se legitimase, igualmente, el asesinato de quien se opusiese a las enseñanzas de esas autoridades eclesiásticas. Un ejemplo aterrador de lo que decimos lo vemos en el asesinato a manos de grupos de cristianos partidarios de Cirilo de Alejandría, de Hipatia, una filósofa, astrónoma y matemática, que se enfrentó a la irracionalidad del cristianismo, defendiendo la racionalidad de la Ciencia.
Los cristianos la asaltaron y la mataron desollándola con conchas marinas salvajemente, en nombre de una religión auspiciada por Constantino. Hipatia fue una mártir de la Ciencia.
Esos fánaticos cristianos fueron los que en el año 391 quemaron la biblioteca de Alejandría, uno de los actos más incivilizados de la Historia, y arrasaron la ciudad, a quien dieron años más tarde la puntilla los árabes.
El Cristianismo quemó y destruyó muchos documentos, entre los que podrían contarse referencias históricas a Yeshúa, pero que no interesaban a la Iglesia, pues las doctrinas de Yeshúa no eran las doctrinas de esa aberración llamada Cristianismo.
Por culpa del Cristianismo la civilización sufrió un retroceso de 1.000 años, entrando en una época tenebrosa y oscurantista, en la que se rozó la animalización.
Continuará...
Saludos.
Angel Rodriguez, (GEIFO).
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