Continuar y profundizar, pero ¿por qué continuar y qué significa profundizar?
Un aporte desde la militancia a la construcción de una estrategia del campo popular
Las elecciones del año 2015 son un momento más de la renovación periódica de autoridades políticas. Desde ese punto de vista, luego de treinta años ininterrumpidos de democracia formal en la Argentina, no presentan ningún peligro especial respecto del proceso electoral en sí.
Sin embargo, la clave reside en si hablamos de democracia formal –un sistema de reglas donde todos los ciudadanos de un país están habilitados a votar sus representantes, de modos diversos- o si pensamos que “la verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere” o, dicho de un modo más claro, donde se respete la voluntad y los derechos de las mayorías populares por sobre los de las minorías privilegiadas. Por supuesto, esto no significa avasallar a minorías por el hecho de serlo, sino acotar y controlar los privilegios de las clases dominantes y sus posibilidades de imponerles condiciones a los gobiernos a través de las presiones, especialmente económicas.
Con sus más y con sus menos, los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández han logrado recuperar parte de los resortes de decisión de las políticas públicas para quienes ejercen el Gobierno. Y lo han hecho para favorecer a las mayorías populares y desandar parte del camino que el capital concentrado le había impuesto como programa a los anteriores gobiernos democráticos. Eso que simplificamos llamando neoliberalismo, pero que se trata de un programa de maximización de ganancias ejecutado por gerentes políticos al servicio –directo o inconsciente- del capital concentrado en todo el globo.
Lo ocurrido en Argentina, sabemos que se conjuga y potencia por un camino similar seguido por otros gobiernos populares de Sudamérica, coincidentes en criterios y políticas durante la primera década de este siglo XXI, y resultados de una virulenta reacción popular frente a los excesos del neoliberalismo en la América Latina de los ’90. De modo que lo que se pone en juego en Argentina en 2015 es lo que ya se definió en Venezuela, en Chile, Bolivia, Brasil y Uruguay entre el año pasado y el presente 2014.
Pero eso es sólo una parte. La continuación de un partido o bloque de partidos de gobierno o, incluso, de un mismo liderazgo personal, no garantiza por sí solo, la continuación de los elementos virtuosos de las políticas seguidas previamente. Porque puede darse el caso de que haya quienes se convenzan de que no es posible ir más allá o sostener ciertas políticas de redistribución del ingreso e inclusión social y comiencen a mutar. Lo que parece estar sucediendo en Brasil –porque aún no está claro del todo-, abona esta idea de la tentación permanente de sucumbir a las presiones del capital, combinadas con los cantos de sirena: “si son más ‘market friendly’, se les terminarán los problemas y se iniciará una nueva era de cooperación Capital- Estado que derramará hacia la población en algún momento”. O sea, la teoría del derrame otra vez. O pasado en copas nuevas, dijo Silvio Rodríguez hace años.
Entonces, de lo que se trata es de continuar ampliando la capacidad del Estado y de las mayorías populares de ponerle dirección al proceso político, lo que quiere decir al proceso económico y social. NO de continuar un gobierno, tan sólo. Se trata de continuar el rescate de la política como herramienta de transformación y no como carrera de gerente técnico al servicio de cualquiera que tenga la capacidad de definir las orientaciones a seguir. Porque como decía sabiamente una de las veinte verdades peronistas: “La política no es para nosotros un fin, sino solo el medio para el bien de la Patria, que es la felicidad de sus hijos y la grandeza nacional”.
Claro que, entonces, resulta claro que no se puede continuar sin profundizar, pero ¿qué es lo que hay que profundizar?
En primer lugar, la participación y el empoderamiento que permita construir poder popular organizado, más allá de las instituciones políticas formales. Lo que en otras épocas nos animábamos a llamar como Organizaciones Libres del Pueblo y que no son otra cosa que sindicatos, cooperativas, mutuales, clubes, sociedades de fomento, movimientos sociales, comunidades de diversa índole y, por supuesto, movimientos y partidos políticos con voz y debate propios.
Porque la dictadura destruyó mucho de todo eso, los años de democracia y las políticas del neoliberalismo también y porque estos diez años de gobiernos kirchneristas han permitido que algo se reconstruya, pero no lo suficiente. Porque fuerza popular organizada también significa más actores que debaten y discuten qué hacer, o sea más democracia. Y eso no siempre es bienvenido por todos los que tienen capacidad de decisión rápida. Desde ya que no por los factores del poder económico, que no quieren que nadie los pueda condicionar en su capacidad de imponer políticas y criterios. Pero tampoco por algunos de los que tienen buenas intenciones pero conciben la política como un esquema vertical y concentrado para la toma de decisiones.
Sin esta profundización y ampliación de la democracia, se vuelve muy difícil continuar y profundizar estos procesos.
Ahora bien, la profundización tiene algunos puntos concretos sobre los que es necesario ponerse de acuerdo, que son imprescindibles. La oportunidad y el momento de hacerlo tendrán que ser definidos por el próximo gobierno que suceda a Cristina, pero para eso se necesita un gobierno que esté dispuesto a hacerlo y que esté obligado a hacerlo, por mandato popular.
Por eso, no se trata de ver qué candidato oficialista “mide más para ganar” (además en encuestas amañadas mucho antes de que sea momento de decidir). Se trata de ver qué programa y qué políticas impulsar y que éstas sean votadas en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (un gran avance en la democratización que hay que hacerlo funcionar a pleno) y luego refrendadas en las elecciones generales.
Los candidatos que quieran expresar la continuidad de este proceso deberían manifestar su compromiso no con adhesiones personales a Cristina o abstractas al “modelo”, si no con claridad respecto de qué políticas llevarían a cabo, con qué propósitos y con qué actores sociales y políticos las impulsarían.
El Frente Grande definió en el año 2009, en el pico de la crisis con las patronales del campo, una serie de ejes de políticas a impulsar que fueron conocidos como los 10 puntos y que, en buena parte fueron hechas realidad por el gobierno en los años subsiguientes. Entre ellas, son destacables la sanción y aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y la recuperación de empresas estatales como Aerolíneas Argentinas e YPF, así como el establecimiento de la Asignación Universal por Hijo y la Ley de Glaciares.
No obstante, proponíamos allí una serie de medidas sobre las que resta avanzar aún y que volvimos a expresar y desarrollar en 21 puntos, que fueron aprobados por la Asamblea Nacional en 2011 y actualizados en 2013.
Entre los puntos principales a desarrollar (en documentos separados pueden verse con todo detalle), se encuentran:
1. Impulsar una fuerte política de control de la inflación y recomposición salarial inmediata como un paso concreto de un compromiso más general con una progresiva y sostenida redistribución del ingreso
2. Promover una profunda reforma tributaria hacia un sistema cada vez más justo y progresivo
3. Avanzar de la AUH hacia un ingreso universal ciudadano
4. Sancionar una Ley de Entidades Financieras y Crediticias que regule estas actividades
5. Controlar el comercio exterior, regular el capital transnacional y recuperar la jurisdicción nacional para la resolución de los conflictos
6. Promover políticas económicas que promuevan la desconcentración y desmonopolización, priorizando a las micro, pequeñas y medianas empresas de todo el país
7. Dar el más amplio apoyo y estímulo a la economía social y solidaria, a las empresas recuperadas por los trabajadores y a los nuevos emprendimientos productivos autogestivos.
8. Avanzar en la protección efectiva e integral de los recursos naturales de nuestro país, cese de la minería contaminante y políticas activas contra la concentración y extranjerización de la tierra.
9. Impulsar una profunda Reforma Constitucional, que consolide más igualdad, más participación popular, más economía mixta con un Estado más fuerte y eficiente para sostenerla y orientarla, más economía social, más derechos sociales y civiles y mejor calidad de las instituciones.
10. Fortalecer el rol de los partidos y las instituciones democráticas como forma de ampliar la democracia y la participación popular
11. Inducir una mayor igualdad de género con acciones positivas
12. Promover un sistema de salud que priorice el sector público y social
13. Aplicar políticas democráticas de seguridad sin represión ni criminalización del conflicto social
14. Continuar impulsando la integración de América Latina en un bloque político, económico y social común
Esto constituye la base, también, del Programa del 9 de Julio que, junto con otras organizaciones políticas y sociales, hemos impulsado desde Convocatoria Popular (se adjunta en documento aparte, también).
Estamos hablando de un esbozo de las acciones necesarias para seguir profundizando y que un futuro gobierno que esté dispuesto a escribir el segundo tomo de las transformaciones, debe tomar como banderas propias.
El Frente Grande, las organizaciones políticas y sociales y los sujetos colectivos e individuales que se han sentido convocados a formar parte de la epopeya de estos diez años de gobiernos kirchneristas por convicciones profundas, debemos apoyar a candidatos que expresen con claridad su compromiso inquebrantable con estas políticas, su vocación de construcción colectiva, alejada de todo personalismo y/o sectarismo y su decisión de mantenerse en este rumbo con el firme apoyo de las mayorías populares.
Esta debe ser (porque ya ha sido definida y no hay alternativas superadoras hasta el momento) la estrategia política de fondo del Frente Grande y de las organizaciones políticas que se han sentido convocadas a acompañar las políticas latinoamericanistas, democráticas y democratizantes, nacionales y populares de estos años.
Debemos impulsar un fuerte compromiso de quienes quieran convertirse en candidat@s en 2015 y de los colectivos que los impulsen con estas políticas y rumbos estratégicos (y otras más, seguramente): porque estas son las bases necesarias para continuar y profundizar, sin renunciar a lo hecho y sin renunciar a un programa de transformaciones sociales profundas hacia un socialismo del buen vivir en el siglo XXI.
La Ciudad de Buenos Aires es una de las jurisdicciones más ricas del país. Por eso, su situación financiera es privilegiada con respecto otras grandes ciudades del país. Parte de esos beneficios provienen del rol histórico de la ciudad portuaria, pero buena parte se deben a la política de crecimiento de la economía implementada por el gobierno nacional en estos años.
A pesar de ello, el Gobierno de la Ciudad opta por endeudarse y aumentar impuestos. Pero lo llamativo es que año tras año se observa una importante sub ejecución del presupuesto, junto con un aumento descontrolado de la deuda pública.
En este contexto los invitamos a reflexionar acerca del modelo de Ciudad que impone el desgobierno macrista, sobre la importancia del presupuesto en las Finanzas Públicas y en la Política Económica, acerca del pago de los compromisos externos que implicará el endeudamiento innecesario y consecuente el déficit fiscal creciente en la ciudad de Buenos Aires.
Por eso organizamos una charla debate en la que compartirán la reflexión el legislador porteño Fernando Muñoz, los dirigentes del Frente Grande y especialistas en la materia, Jorge Marolla y Alejandro Otero, el dirigente del Partido Comunista, Zaida Chmaruk y el ex Defensor del Pueblo de la ciudad, Antonio Cartaña.
Presentará a los disertantes el Presidente del Frente Grande porteño, Javier Hermo.
La cita es el próximo miércoles 17 de diciembre a las 19 hs. en el emblemático Bar La Forja de Flores, sito en Bacacay 2414, a la vuelta de la Plaza.
ORGANIZAN
FRENTE GRANDE CIUDAD DE BUENOS AIRES
FRENTE PROGRESISTA POPULAR
PARTIDO COMUNISTA
PROPUESTA POLÍTICA DE LOS TRABAJADORES
FUNDACIÓN ACCIÓN PARA LA COMUNIDAD
La Ciudad de Buenos Aires es una de las jurisdicciones más ricas del país. Por eso, su situación financiera es privilegiada con respecto otras grandes ciudades del país. Parte de esos beneficios provienen del rol histórico de la ciudad portuaria, pero buena parte se deben a la política de crecimiento de la economía implementada por el gobierno nacional en estos años.
A pesar de ello, el Gobierno de la Ciudad opta por endeudarse y aumentar impuestos. Pero lo llamativo es que año tras año se observa una importante sub ejecución del presupuesto, junto con un aumento descontrolado de la deuda pública.
En este contexto los invitamos a reflexionar acerca del modelo de Ciudad que impone el desgobierno macrista, sobre la importancia del presupuesto en las Finanzas Públicas y en la Política Económica, acerca del pago de los compromisos externos que implicará el endeudamiento innecesario y consecuente el déficit fiscal creciente en la ciudad de Buenos Aires.
Por eso organizamos una charla debate en la que compartirán la reflexión el legislador porteño Fernando Muñoz, los dirigentes del Frente Grande y especialistas en la materia, Jorge Marolla y Alejandro Otero, el dirigente del Partido Comunista, Zaida Chmaruk y el ex Defensor del Pueblo de la ciudad, Antonio Cartaña.
Presentará a los disertantes el Presidente del Frente Grande porteño, Javier Hermo.
La cita es HOY miércoles 17 de diciembre a las 19 hs. en el emblemático Bar La Forja de Flores, sito en Bacacay 2414, a la vuelta de la Plaza.