Año 8 - Número 2026
~ Martes 7 de Mayo de 2013
- AÑO DE LA FE
-
Desde la ciudad de
Córdoba (Argentina)
Alabado sea
Jesucristo…
La multiplicación de
espacios para el acondicionamiento físico como los gimnasios y los sitios de
entrenamiento para mantener en forma al cuerpo, siguen apareciendo por todas
partes.
El número de los sitios
públicos encaminados al cuidado de la mente y el espíritu no crecen con la misma
intensidad. La urgencia de vivir una espiritualidad profunda y trascendente no
se percibe como una de las necesidades de nuestra sociedad.
Vivimos demasiado
volcados hacia el mundo exterior, obsesionados por la prisa de conseguir metas y
logros materiales. La oferta que Jesús hace a sus discípulos sigue teniendo
sentido. El Espíritu de Dios es una compañía amigable y humanizadora.
Quien se deje empujar
por su impulso aprenderá a tomar decisiones sensatas que irán convirtiéndose en
fuentes de paz y de armonía interior; en una palabra, de felicidad
duradera.
"La verdad
católica"
La
Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
En aquel tiempo, Jesús
habló así a sus discípulos: «Pero ahora me voy a Aquel que me ha enviado, y
ninguno de vosotros me pregunta: ‘¿Adónde vas?’. Sino que por haberos dicho esto
vuestros corazones se han llenado de tristeza. Pero yo os digo la verdad: Os
conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito;
pero si me voy, os lo enviaré: y cuando Él venga, convencerá al mundo en lo
referente al pecado, en lo referente a la justicia y en lo referente al juicio;
en lo referente al pecado, porque no creen en mí; en lo referente a la justicia
porque me voy al Padre, y ya no me veréis; en lo referente al juicio, porque el
Príncipe de este mundo está juzgado».
(Jn
16,5-11)
Comentario
Hoy el Evangelio nos
ofrece una comprensión más profunda de la realidad de la Ascensión del Señor. En
la lectura del Evangelio de Juan del Domingo de Pascua, Jesús le dice a María
Magdalena que no se aferre a Él porque «aún no he subido a mi Padre» (Jn 20,17).
En el Evangelio de hoy Jesús se da cuenta de que «por haberos dicho esto,
vuestros corazones se han llenado de tristeza» (Jn 16,6), por eso indica a sus
discípulos que «os conviene que yo me vaya» (Jn 16,7). Jesús debe ascender al
Padre. Sin embargo, todavía está entre nosotros.
¿Cómo puede irse y
quedarse al mismo tiempo? Este misterio lo explicó el Papa Benedicto XVI: «Y,
dado que Dios abraza y sostiene a todo el cosmos, la Ascensión del Señor
significa que Cristo no se ha alejado de nosotros, sino que ahora, gracias al
hecho de estar con el Padre, está cerca de cada uno de nosotros, para
siempre».
Nuestra esperanza se
halla en Jesucristo. Con su conquista sobre la muerte nos dio una vida que la
muerte no podrá nunca destruir, su Vida. Su resurrección es la verificación de
que lo espiritual es real. Nada puede separarnos del amor de Dios. Nada puede
disminuir nuestra esperanza. Las negativas del mundo no pueden destruir lo
positivo de Jesucristo.
El mundo imperfecto en
el que vivimos, un mundo donde sufren los inocentes, puede conducirnos al
pesimismo. Pero Jesucristo nos ha transformado en eternos optimistas.
La presencia viva del
Señor en nuestra comunidad, en nuestras familias, en aquellos aspectos de
nuestra sociedad que, con todo derecho, pueden ser llamados “cristianos”, nos
confieren una razón para la esperanza. La Presencia Viva del Señor en cada uno
de nosotros nos ha proporcionado alegría. No importa cuán grande sea el aluvión
de noticias negativas que los medios disfrutan presentándonos; lo positivo del
mundo supera con mucho a lo negativo, pues Jesús ha ascendido. Él, en efecto, ha
ascendido, pero no nos ha abandonado.
Fr. Joseph A.
PELLEGRINO (Tarpon Springs, Florida, Estados
Unidos)
Santoral
Católico:
Santa Flavia
Domitila
Mártir
Fuente:
Catholic.net
¡Buenos días!
Trasmitir
valores
¡Qué importante que los
papás hablen a sus hijos y les vayan trasmitiendo los valores que ellos mismos
recibieron! Pero mucho más importante es que actúen de acuerdo con esos mismos
valores. Las palabras se las lleva el viento, los ejemplos se quedan grabados en
el alma como marcas impresas con fuego.
Una señora ese día
tenía varios invitados a cenar. Llegado el momento de comenzar y ya en la mesa
se dirigió a su hija de 5 años para que empezara la oración. La chiquilla
responde atemorizada:
—Mamá, no sé qué decir.
La madre animándola le contesta:
—Niña, es fácil, basta
que repitas lo que me escuchaste a mí decir.
La hija inclina su
cabeza, cierra sus ojitos y dice:
—Oh Dios, ¿por qué
habré invitado a esta gente a cenar?
A los niños se les
queda grabado el trato sincero a las amistades, el cariño con que las recibimos
y la alegría de compartir con ellas los momentos mejores de la vida. Aprenden si
ven que el respeto a los maestros se tiene no sólo cuando los van a ver a la
escuela, sino cuando hablan de ellos delante de sus hijos. Esta coherencia es
fundamental.
Padre Natalio
Palabras del Papa
Francisco
“El confesionario no es
ni una "lavandería" que elimina las manchas de los pecados, ni una "sesión de
tortura", donde se infligen golpes. La confesión es, más bien, un encuentro con
Jesús donde se toca de cerca su ternura. Pero hay que acercarse al sacramento
sin trucos o verdades a medias, con mansedumbre y con alegría, confiados y
armados con aquella "bendita vergüenza", la "virtud del humilde" que nos hace
reconocer como pecadores. Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel, es justo
tanto para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Y se presenta
a nosotros, ¿no es así?, este Señor tan bueno, tan fiel, tan justo que nos
perdona. Cuando el Señor nos perdona hace justicia. Sí, hace justicia primero a
sí mismo, porque Él ha venido a salvar, y cuando nos perdona hace justicia a sí
mismo. «Soy tu salvador» y nos acoge”
Papa
Francisco
Tema
del día:
Para meditar las palabras del Ave
María
Vamos a meditar las
palabras del Ave María, para que al repetirlas disfrutemos más el
Rosario
Dios te
salve
Te saludo con todo mi
amor y con toda la alegría de mi corazón. Dios te salve, Bendita. Y bendícenos a
nosotros, los hijos de la Bendita entre todas las
mujeres.
Todos tus hijos del
mundo, en las ciudades populosas, en los valles y montañas de los cinco
continentes te saludan a diario cuando rezan el avemaría. Yo me uno a ese coro
de hijos amantes y felices, Oh Madre bendita. Sí, bendita mil veces, bendita
para siempre. Dios te salve...
María
Me encanta pronunciar
tu nombre porque es el tuyo: María, Virgen María, Santa María de Guadalupe. Tu
nombre ha poblado de bellas iglesias las ciudades y las montañas. Lo pronuncian
con grandísimo amor y ternura los jóvenes, los adultos y los niños, Tu
nombre lo llevan con orgullo santo millones de mujeres del mundo cristiano.
Porque te aman y porque quieren parecerse a Ti. Necesitamos de verdad en nuestro
mundo muchas Marías que tengan un corazón parecido al tuyo. María
bendita, míranos con tus ojos de cristal, con tus ojos purísimos de paloma, y
llénanos de tu perfumada presencia, de tu ternura inmensa, de tu fe y de tu
amor. Dios te salve, María...
Llena eres de
gracia
Cántaro que rebosa de
la gracia, de la vida de Dios, de su amor inefable, de su santidad. Más santa y
pura que todos los santos, más que los querubines y serafines. Por eso la
belleza de tu alma y de tu rostro son el encanto de tu Dios. Y el encanto de
nosotros también. Nos colma de tanta alegría saber que nuestra madre es tan
santa, tan bella, tan pura y tan sencilla. Así te saludó el ángel: Llena de
gracia, impresionado de tu alma. Dios te salve, María, llena eres de
gracia...
El Señor es
contigo
Esta frase de la Biblia
siempre va después del "No tengas miedo". Desde que naciste Dios ha estado
contigo, porque te cuidó como a su perla preciosa, a su rosa exquisita. Él te
preparó desde muy niña con sus manos santas para que fueras después su Madre
santa. Todo el amor infinito de Dios cuidando una flor llamada María. Estuvo
contigo en tus años de infancia cuidando a la niña más bella, más santa,
más querida. Te cuidó en la adolescencia preparando tu alma y tu cuerpo bendito
y santísimo para la maternidad. El Señor está contigo: Te lo dijo un arcángel y
él sabía lo que decía. Contigo estuvo en los años de tu embarazo, dentro
de tu seno, haciéndose un niño por amor a nosotros. Toda tu vida terrena estuvo
contigo. Y Tú estuviste con Él. Fuiste madre, nueva Eva,
corredentora.
Estuvo contigo en la
cruz, muriendo junto a Ti. También estuviste Tú con Él, hasta que murió en
el patíbulo y pasó de los brazos muertos de la cruz a los brazos vivos y
amorosos de su madre. Estuvo contigo en los años de tu soledad, santificando a
su madre amadísima, para que llegara al cielo resplandeciente como el sol y
blanca como la luna. Contigo está y estará por toda la eternidad en el cielo.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, El Señor es
contigo....
Bendita Tú eres entre
todas las mujeres
¿Qué es Eva comparada
contigo? ¿Qué son las mujeres de la tierra junto a Ti? Tú eres la imagen
perfecta, única de la mujer que quiso crear. Por eso, las mujeres, si no se
llaman Marías, al menos deben serlo, parecerse a Ti que eres el modelo
preciosísimo de la mujer cristiana. Querer llamarse como Tú es una buena
elección. Pero parecerse a Ti debe ser su ideal. Modelo de niña y mujer,
adorable modelo de madre y esposa. Porque Tú pasaste por todas las etapas del
crecimiento de la mujer, enseñando cómo se puede ser una gran mujer, una mujer
santa, un apóstol de Jesús, y, además, una mujer feliz... Con muy poco
presupuesto, en una casita humilde, pero donde estaba Dios, y donde Dios está
nada hace falta. La pobre casita de María rebosaba de amor, de santidad y de
felicidad. Dios te salve, María, llena eres de gracia, El Señor es
contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres...
Y bendito es el fruto
de tu vientre, Jesús
Bendita la flor,
bendito también el fruto. Jesús, el amado del Padre ha nacido de Ti como la rosa
del rosal. La rosa pertenece al rosal. Jesús te pertenece, es tuyo, hijo tuyo,
fruto de tus purísimas entrañas. Y Tú eres de Jesús, toda de Jesús, pues Él,
además de ser hijo tuyo, es tu Dios omnipotente, del que te consideras su
esclava. Jesús y Tú sois, además, de nosotros. Jesús, porque Tú nos lo diste, en
un gesto de amor único y lleno de misericordia... Y Tú nos perteneces porque Él
te convirtió en Madre, en Madre nuestra. Entre las palabras que siempre
meditas en tu corazón, están éstas: "Ahí tienes a tu hijo, ahí tienes a tu
madre". Para nosotros esta sola frase constituye todo un evangelio, una buena
nueva. Si Jesús es nuestro, si María es nuestra, ¿qué dificultad nos podrá
derrotar? ¡Qué poco felices nos atrevemos a ser cuando nos han dado la llave de
la felicidad, de la felicidad completa y eterna! Dios te salve, María, llena
eres de gracia, El Señor es contigo, Bendita Tú eres entre todas las mujeres Y
bendito es el fruto de tu vientre Jesús.
Santa
María
Si María es tu nombre,
santa, santísima es tu sobrenombre. La cualidad que siempre va con tu nombre.
Por eso tu nombre nos produce inmensa alegría y al mismo tiempo gran respeto.
Santa María, dulce María, eres bellísimo jardín donde crecen las flores más
bellas. Espiga dorada pletórica de fruto, mística rosa, perfumada y más pura que
todas las rosas del mundo. Santa María, dulce Madre, Virgen pura, Reina
bellísima y sencilla campesina de la entrañable campiña de
Nazaret.
Madre de
Dios
Te amamos como Madre
nuestra y te veneramos como madre de Dios, grandeza incomparable que te
ennoblece y nos llena de orgullo santo, porque nuestra madre es también
madre de Dios. Para tan alto privilegio se requería una Madre virgen, una virgen
santa, una mártir del alma, una criatura llena de gracia y una humildísima
esclava del Señor, que supiera decir: Hágase en Mí según tu palabra. ¿Cómo
pudiste poseer al mismo tiempo la máxima grandeza y la más fina y profunda
humildad? Dios te consideró digna madre suya. Aceptó ser Hijo de tus entrañas.
Te hizo grande el que todo lo puede y tú te hiciste pequeña como una esclava al
completo servicio de tu Señor. Madre y esclava del Señor. Como Madre de
Dios me infundes un respeto inmenso. Como esclava del Señor una ternura
infinita.
Ruega por nosotros,
pecadores
Somos tus hijos
pecadores. Somos hijos pródigos que hemos recorrido los senderos del pecado y
del hastío. Fuimos hijos de una madre pecadora, antes de ser aceptados por una
Madre Inmaculada. Ruega a tu Hijo omnipotente, Tú que eres la omnipotencia
suplicante. Ruega siempre para que no nos engañe más el padre de la mentira.
Dile a Jesús que no tenemos vino, que se nos ha terminado la alegría y el amor.
Pide para nosotros el milagro de la resurrección cuando caemos muertos de
cansancio y de dolor. El que dijo ser la resurrección y la vida es hijo tuyo. El
que dijo ser la Verdad y la Vida, te llama Madre. Entonces, suplícale que nos
otorgue la resurrección y la vida. Santa María, Madre de Dios, ruega por
nosotros pecadores...
Ahora...
El día de hoy. El día
de las oportunidades de santificarnos o de pecar. Hoy, el día al que le basta su
afán. El único día que tenemos en las manos. Que lo llenemos de amor y de
bondad. Ahora líbranos de caer en la tentación. Hoy que sepamos amar a nuestros
prójimos, Hoy que no endurezcamos el corazón. Hoy que oigamos la voz del
Espíritu Santo. Ahora, en este presente que se transforma constantemente en
futuro. Hoy, que el día de hoy amemos, nos
santifiquemos,
Seamos instrumentos de
la paz de Jesús. Hoy, en esta pequeña vida que es el día
presente.
Y en la hora de nuestra
muerte. Amén.
En ese momento en el
que se juega nuestra salvación eterna. Ese último día que sepamos decir un
último "Te amo en este mundo" para repetirlo en la otra vida por siempre. Ruega
por los que en ese momento no están preparados, para que si no vivieron en
gracia, mueran en gracia de Dios y no vayan al eterno
dolor.
Ruega por los niños
cuyo primer día de vida coincide con el de su terrible muerte. Así como lograste
que el buen ladrón se arrepintiera el día de su muerte, consigue esa misma
gracia a los pecadores más rudos, a los que no aceptan a tu Hijo. Une a la
misericordia de Dios, tu bondad maternal para salvarles de las garras de
Satanás, de la eterna condenación. Ruega por nosotros pecadores, ahora y en la
hora de nuestra muerte.
Autor: P. Mariano de
Blas LC
Fuente:
Catholic.net
Mayo,
mes de María
Flor del 7 de mayo: Madre
amable
Meditación:
“Cómo se me concede que venga a mí la Madre de Mi Señor” (Lucas 1,43). María es
diligente y amorosa, consuela, ayuda, fortalece, sirve… igual que su Hijo.
“Amaos los unos a los otros como Yo os he amado”. A cada uno pedirá Dios cuenta
de nuestros prójimos; nadie está tan aislado que pueda labrarse, abstrayéndose
de toda otra alma, su propia salvación. Busquemos dar amor, consolando
afligidos, visitando enfermos, corrigiendo con dulzura a los que se equivocan,
siendo a semejanza de María con humildad y amor testimonios del Amor. “Ora y
labora”.
Oración: ¡Oh
tierno Corazón de María!. Haz que tus hijos demuestren a todos lo que es el
Amor, lo que es el Señor en nosotros, para servir y siempre decirte si.
Amén.
Decena del Santo
Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Florecilla para este
día: Procurar ser amable con los demás.
Pedidos de oración
Pedimos oración por la
Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito
Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y
todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los
cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo
son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones, por la Paz en el mundo,
por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las
enfermedades, el hambre y la pobreza; por los presos políticos y la falta de
libertad en muchos países del mundo, por la unión de las familias, la fidelidad
de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento;
por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas, y por las Benditas
Almas del Purgatorio.
Pedimos oración por el
alma de Agapito M., que vivía en Lima, Perú, y que ha partido a la casa
del Padre celestial. Que la Santísima Virgen consuele el dolor de sus
familiares.
Pedimos oración por el
alma de Elaine S., de Perú, fallecida ayer luego de una cruel dolencia.
Que los Ángeles de Dios la lleven pronto al cielo.
Pedimos oración por
Juanita V., de Managua, Nicaragua, rogando que Dios en su infinita
misericordia le conceda la paz que necesita su alma y sane su enfermedad
depresión en estado grave.
Pedimos oración por
Romina Micaela, de Buenos Aires, Argentina, a la que en 2011 le
diagnosticaron una imagen calcificada en el cerebro. Que la Santísima Virgen de
Luján, patrona de Argentina -cuya festividad es mañana- interceda por ella para
que Jesús le conceda el milagro de sanarse.
Pedimos oración por la
salud de John Fredy G. M., de Bogotá, Colombia, 38 años de edad, que
tiene diagnóstico de tumor maligno en vejiga y espera resultados para la
fijación de fecha de cirugía. Que por la intercesión de la Beata Laura Montoya
Upegui, el Señor Misericordioso lo toque con su mano sanadora y permita que los
tratamientos resulten eficaces para curar su enfermedad y todo esto le haga
acrecentar su fe y entrega a Dios.
Pedimos oración por
María P., de Ecuador, que se está restableciendo de una intervención
quirúrgica muy delicada, para que el Señor Jesús le conceda terminar su proceso
de curación.
Pedimos oración por las
siguientes personas: por Boris Enrique, 42 años, vive en Canadá, afectado
de artritis, para que desaparezcan sus dolores y se normalicen sus análisis.
También por Cuchu, 45 años, residente en Lima, Perú, enferma de diabetes,
para que pueda estabilizar la enfermedad, consiga calma y paz. Por Luis I.
S., 71 años, Lima, Perú, que debe realizar biopsia de próstata, rogando que
sea benigna y pronto sea operado y salga bien. Los dejamos a todos en las santas
manos de Jesús.
Tú quisiste, Señor, que
tu Hijo unigénito soportara nuestras
debilidades,
para poner de
manifiesto el valor de la enfermedad y la
paciencia;
escucha ahora las
plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos
enfermos
y concede a cuantos se
hallan sometidos al dolor, la aflicción o la
enfermedad,
la gracia de sentirse
elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado
dichosos,
y de saberse unidos a
la pasión de Cristo para la redención del
mundo.
Te lo pedimos por
Cristo nuestro Señor.
Amén
Nota
de Redacción:
Para
dar curso a los Pedidos de Oración es imprescindible dar los siguientes datos:
nombres completos de la persona (habitualmente no publicamos apellidos), ciudad
y país donde vive, y explicar el motivo de la solicitud de oración. Por favor:
en los pedidos ser breves y concretos y enviarlos a pequese...@gmail.com y deben poner en el asunto
“Pedido de oración”, ya que los correos que llegan sin asunto (o con el asunto
en blanco) son eliminados sin abrirlos. No se reciben pedidos de oración a
través de Facebook ni por otro medio que no sea el correo antes
señalado.
Los Pedidos de Oración se publican de lunes a
sábados. Los domingos se publican los agradecimientos por las gracias
concedidas.
“Intimidad Divina”
Vida
Mariana
El alto puesto que
María ocupa por su cualidad de Madre de Dios en la obra de nuestra salvación,
justifica plenamente el deseo de una vida de intimidad con ella. Lo mismo que el
hijo está tan a gusto junto a su madre, así el cristiano vive tan a su gusto
junto a María; por eso se ingenia de mil modos para mantener siempre vivo en su
mente el recuerdo de su Madre del cielo. Procura, por ejemplo, tener delante de
los ojos su imagen, acostumbrándose a saludarla amorosamente todas las veces que
su mirada se encuentra con ella. Pero la mirada profunda de la fe va mucho más
lejos que la mirada de los ojos; penetra y llega hasta María viviente en la
gloria, y que, a través de la visión beatífica, nos ve, nos sigue, conoce todas
nuestras necesidades, nos ayuda con su asistencia maternal (…) Vivida así, bajo
la mirada maternal de María, la vida cristiana adquiere aquella dulzura especial
y aquella suavidad que brota espontáneamente de la compañía de una Madre
dulcísima que rodea de atenciones a los que la aman y recurren a ella con
confianza.
La verdadera devoción a
la Virgen “no consiste ni en un afecto estéril y transitorio ni en una vana
credulidad, sino que procede de la fe verdadera, por la que somos excitados a un
amor filial hacia nuestra Madre y a la imitación de sus virtudes” (LG 67). La
imitación de María es precisamente otro aspecto de la vida mariana. Sólo Jesús
es el “camino” que conduce al Padre, él es el único modelo; pero ¿quién es más
semejante a Jesús que María?, ¿quién poseyó con más profundidad que María los
mismos sentimientos de Cristo? “¡Oh Señora! –exclama San Bernardo– Dios mora en
ti y tú en él. Tú le revistes con la substancia de tu carne y él te reviste con
la gloria de su Majestad”. Al encarnarse y habitar en el seno purísimo de la
Virgen, Jesús la revistió de sí, le comunicó sus perfecciones infinitas, le
infundió sus sentimientos, sus deseos, su querer; y María, que se abandonó
totalmente a aquella acción profunda de su Hijo, fue transformada plenamente en
él, hasta ser su más fiel retrato.
“María –canta la
liturgia antigua– es la imagen perfectísima de Cristo, pintada al vivo por el
Espíritu Santo”. El Espíritu Santo, que es el Espíritu de Jesús, se posesionó
plenamente del alma purísima y dulcísima de María, y esculpió en ella, con una
perfección y delicadeza sumas, todas las líneas, todas las características del
alma de Cristo; con razón se puede decir que imitar a María es imitar a Jesús.
Precisamente por esto nosotros la elegimos por modelo. Del mismo modo que no
amamos a María por sí misma, sino en orden y en unión con Cristo, de quien es
imagen perfectísima, Jesús nos hizo posible su imitación. María modelando en sí
las perfecciones de Jesús, nos las ha hecho más accesibles, nos las ha puesto
más a nuestro alcance. Por otra parte, nadie podrá decir con mayor sinceridad y
verdad que María: “Sed imitadores míos, como yo lo soy de Cristo” (1 Cr 4, 16).
Como Jesús vino a nosotros a través de María, así tenemos que ir nosotros a
Jesús por medio de María.
¡Oh amorosísima Madre!,
tú dices: bienaventurados los que con la ayuda de la divina gracia practican mis
virtudes y caminan tras las huellas de mi vida. Sí, ¡oh Madre!, ellos son
bienaventurados en este mundo, durante la vida, por la abundancia de las gracias
y de las dulzuras que de tu plenitud tú les comunicas…; bienaventurados en la
muerte que es dulce y tranquila y a la cual tú asistes para introducirlos en los
gozos del cielo; bienaventurados finalmente en la eternidad porque nunca se ha
perdido un solo siervo tuyo que haya imitado tus virtudes. ¡Oh Virgen María, mi
buena Madre!, son verdaderamente felices y bienaventurados –lo repito con el
corazón transido de alegría– los que, no dejándose engañar por una falsa
devoción hacia ti, caminan fielmente sobre tus pasos, siguen tus consejos y
obedecen a tus órdenes. (San Louis Grignon de
Monfort)
P. Gabriel de Sta. M.
Magdalena O.C.D.
Jardinero de
Dios
-el más pequeñito de
todos-
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PÁGINAS DE
FELIPE DE URCA: |
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”PEQUEÑAS
SEMILLITAS”
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”JUAN PABLO II
INOLVIDABLE”
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”PARROQUIA
NUESTRA SRA. DEL VALLE”
Córdoba –
República Argentina
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EN JESÚS Y UNIDOS AL PAPA FRANCISCO”
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