Apreciados
amigos,
Han
pasado dos semanas, desde la última RP.
No me había tomado un descanso así en los últimos 8 años, pero creo que
fue necesario. Ahora, lamentablemente,
toca retomar las RP comentando estos preocupantes sucesos.
Un
saludo cordial y una buena semana para todos,
Wilfredo
Reflexiones Peruanas N° 447
TIEMPO DE HOMICIDAS
Wilfredo Ardito
Vega
Nunca
conocí a Luis Choy, pero muchas veces había admirado sus reportajes gráficos,
como aquel sobre el terremoto del 2007 o las fotografías de los peregrinos que
acudían la fiesta del Qoyllur Riti.
Su
indignante asesinato se suma a una larga sucesión de crímenes que reflejan cómo
la delincuencia en el Perú se viene volviendo cada vez más letal. Este proceso existe desde hace años en
Trujillo, se ha expandido a Chiclayo, Piura y Chimbote y ahora se manifiesta en
todo su horror en Lima.
Hasta
hace poco, a diferencia de otros países,
como Guatemala o Venezuela, las víctimas
de un robo o un asalto pasaban un mal rato, pero no eran asesinadas. Ya no es así, como ilustran los asesinatos del
señor Félix González en la notaría Paíno y del empresario alemán Sepp Schauberger
en Chaclacayo, en este último caso cometido por un individuo contratado para
dar seguridad.
A
los homicidios que tienen por móvil el robo, se suma el creciente número de
crímenes cometidos por sicarios. Con frecuencia el autor intelectual busca
eliminar rivales políticos, como ocurrió con señor Antenor Rodríguez, regidor
de la Municipalidad de Chao (La Libertad) el 7 de febrero. Dos días después, el médico Augusto Wong,
vicepresidente de la región Amazonas, fue asesinado en Bagua por un sicario de
dieciséis años.
Bajo
esta misma modalidad, en diciembre fallecieron el Alcalde de Casma, José
Montalván, y el alcalde de Angasmarca (La Libertad) Diógenes Geldres, mientras
participaba en una actividad navideña.
En este último caso, los sicarios fueron detenidos y confesaron que
actuaron nada menos que por encargo del Teniente Alcalde Joel Carbajal y del
regidor Tomas Parimango.
Los
periodistas también enfrentan serios riesgos: a comienzos de febrero,
desconocidos arrojaron un artefacto explosivo en Huaral contra la casa de los
periodistas radiales Richard y Jaime Toledo y en Cañete dos sicarios atentaron
contra Juan Carlos Yaya, que denunciaba diversas irregularidades en su programa
de radio en Cañete. Afortunadamente,
sobrevivió al atentado.
A
estos crímenes se suman los que de manera permanente cometen las mafias de
extorsionadores en el norte del país y los homicidios ligados a la minería
informal (como ocurre en Suyo, Piura) y las mafias de la construcción civil: solamente
el 11 de febrero, los albañiles Javier Arnao, Juan Carlos Ramírez y Wilmer
Avalos fueron asesinados por sicarios en diversos lugares de Lima.
Resulta
estremecedor además reconocer que cada vez más personas en el Perú emplean a
sicarios para “resolver” un conflicto familiar, apoderarse de un terreno,
controlar un colegio o inclusive vengarse por un “amor” no correspondido: en
Chimbote, también en este violento febrero, la adolescente Fresia Morales de
tan solo 17 años fue mandada asesinar por su expareja.
Ahora
bien, es verdad que los sicarios y quienes encargan sus “servicios” han perdido
todo criterio moral, pero yo creo que estas personas no aparecen por casualidad
en un contexto social. Yo considero que
es nuestra sociedad como tal la que está enferma, aunque se rehúse a
reconocerlo, por el menosprecio que existe hacia la vida humana y la
incapacidad para buscar formas de resolver conflictos que no impliquen la
eliminación del otro.
Este
desprecio ya lo vimos durante la violencia política y sabemos, que, en el caso
de quienes cometieron terribles crímenes desde el Estado, muchos siguen libres,
algunos inclusive en destacados cargos públicos, sin que a la sociedad parezca
importarle. La
misma impunidad acompaña las muertes que la policía cometió el año pasado en
Celendín, Bambamarca o Espinar y en esos casos, muchos amables padres de
familia limeños sostenían que los
campesinos merecían morir por “borregos” o “comunistas”. También hubo quienes, durante el desalojo de
La Parada, comentaban con desparpajo que más pena les daba la yegua muerta que
las personas fallecidas.
El
incremento de homicidios hace urgente reformar el accionar de diversas
instituciones estatales, además de incrementar la presencia policial. Por ejemplo, en Trujillo algunos fiscales,
bajo una interpretación particular del nuevo Código Procesal Penal
intencionalmente archivan numerosas denuncias, para que solamente lleguen al
Poder Judicial los casos en los cuales es segura una condena. Esta práctica irresponsable lleva a la
impunidad y frustración de la población.
También
debe enfrentarse el creciente uso de sicarios menores de edad para eludir la
responsabilidad penal. El asesino de
Augusto Wong está ahora internado en Maranguita, como si hubiera robado dos
celulares, pues legalmente ese homicidio “no fue un delito”. Al menos debería haber establecimientos especiales
de reclusión para estos criminales.
Sin
embargo, junto con las intervenciones de las autoridades para proteger a los
ciudadanos y sancionar a los homicidas, a los ciudadanos nos corresponde promover
una consciencia generalizada sobre la importancia de la vida humana. Podemos ser un país en vías de crecimiento
económico, pero esta consciencia está lejos de ser reconocida. Me temo que esta tarea le preocupa a muy
pocas personas.
ADEMÁS…
-Los
campesinos de Quiruvilca (La
Libertad) se encuentran desde hace una semana enfrentados a la empresa Barrick, a la que acusan de incumplir
los acuerdos suscritos y de poner en peligro el medio ambiente de la
región.
-El
Ministerio de Cultura elaboró un
video para sensibilizar a la población sobre la diversidad lingüística. Lamentablemente, el video se ha realizado
íntegramente en castellano y no
muestra ni una palabra en asháninka, quechua u otra lengua indígena: http://www.youtube.com/watch?v=TxGqd74N1UI
-Felicitamos
a la Municipalidad de Miraflores por
la construcción de un puente peatonal sobre la Bajada Balta, que facilita el desplazamiento a las personas mayores
o con discapacidad, así como por las nuevas instalaciones de la Playa La
Estrella, la primera playa accesible.
-De
igual manera, el CONADIS, la Municipalidad de Punta Negra y el Ministerio de
Poblaciones Vulnerables implementaron una playa
accesible en Punta Negra. Esperemos
que se tomen medidas similares en otras playas del litoral.
-El
restaurante Fiesta Gourmet puede ser
severamente sancionado por la publicación de una oferta de empleo discriminatoria
por motivos de edad y sexo.
LA FRASE W:
Ninguna
situación de criminalidad es tan grave que no pueda empeorar.
APRENDIENDO QUECHUA
En
las lecciones anteriores, hemos visto que para pedir u ordenar se usa el verbo
en infinitivo: tiyay, rantiy, hamuy. También vimos que para el objeto directo se
añade el sufijo –ta:
Yakuta rantiy:
Compra agua (de yaku, agua)
Uchuta rantiy:
Compra ají (de uchu, ají)
Mankata rantiy: Compra una olla
(de manka, olla).
Rutunata rantiy:
Compra una tijera (de rutuna, tijera)
En la siguiente lección aprenderemos el uso del verbo dar.