Queridos hermanos en la fe y amigos, de Amor Fraterno.
Continuamos con el estudio de la Biblia, la Palabra de Dios.
Un estudio de todos los libros de la Biblia, que en su versión original se llama: “Thru the Bible” (A través de la Biblia). Preparado por el teólogo y profesor de Biblia, J. Vernon McGee. En la versión española, traducido, adaptado, y presentado por Virgilio Vangioni, profesor de Biblia.
Si dispones de unos minutos, te aconsejamos que leas estos mensajes sobre el libro de Apocalipsis. Hará bien a tu vida, porque además de adquirir conocimiento, crecerás en sabiduría en la Palabra de Dios.
Dios bendiga Su Palabra en tu corazón.
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EL MENSAJE DE LOS ÁNGELES (1)
APOCALIPSIS 14:9-12
Continuamos, estimados lectores, nuestro estudio del libro de Apocalipsis, que hoy retomaremos desde el capítulo 14, versículo 9. Le invitamos a acompañarnos durante unos minutos a disfrutar de la lectura de la Palabra de Dios, que es palabra viva y eficaz para ayudarnos en nuestra vida.
Abrimos nuestra Biblia y vamos a comenzar a leer los versículos 9 al 12, que dicen así:
9 Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, 10 él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; 11 y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre. 12 Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.
En el capítulo 13 habíamos comentado del poder de la Bestia y de la marca que tratará de imponerles a las personas. Ahora, hay una seria advertencia a los que fallen en este tiempo de prueba. Y resulta significativo que esta es la advertencia más terrible de todas. De todas las condenaciones, según el Apocalipsis, la peor es la de los apóstatas, es decir, aquellos que niegan o abandonan la fe en Jesucristo.
Cuando el apóstol Juan escribió estas líneas, inspirado por el Espíritu Santo, alrededor del año 95 D.C., la Iglesia estaba batallando por su propia existencia. Si había de continuar su expansión, el cristiano individual debía estar mejor preparado para enfrentarse con el sufrimiento, la persecución, la cárcel y la muerte. El cristiano no se podía rendir, o moría la Iglesia.
En nuestro tiempo, el cristiano, como individuo, como persona, también tiene una importancia capital. Aunque su función ahora no consiste en "proteger la fe" afrontando persecución, la muerte y el martirio, al menos en los países occidentales, el reto actual que afronta el cristiano consiste en presentar el Evangelio a los demás, con disposición de vivirla diariamente.
Continuará>
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"Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados,
y yo os haré descansar"
Mateo 11:28