Queridos hermanos en la fe y amigos, de Amor Fraterno.
Continuamos con el estudio de la Biblia, la Palabra de Dios.
Un estudio de todos los libros de la Biblia, que en su versión original se llama: “Thru the Bible” (A través de la Biblia). Preparado por el teólogo y profesor de Biblia, J. Vernon McGee. En la versión española, traducido, adaptado, y presentado por Virgilio Vangioni, profesor de Biblia.
Si dispones de unos minutos, te aconsejamos que leas o escuches estos mensajes sobre las epístolas del apóstol Pablo a los Corintios. Hará bien a tu vida, porque además de adquirir conocimiento, crecerás en sabiduría en la Palabra de Dios.
Dios bendiga Su Palabra en tu corazón.
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PARTICIPAR DE LA CENA DEL SEÑOR DIGNAMENTE
1ª CORINTIOS 11:27-34
Continuamos nuestro estudio en el capítulo 11 de esta primera Epístola del apóstol San Pablo a los Corintios.
Continuemos leyendo los versículos 27 al 29:
27De manera que cualquiera que coma este pan o beba esta copa del Señor indignamente, será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor. 28Por tanto, examínese cada uno a sí mismo, y coma así del pan y beba de la copa. 29El que come y bebe indignamente, sin discernir correctamente el cuerpo del Señor, juicio y condenación come y bebe para sí.
¿Qué quiere decir esto de discernir el cuerpo del Señor?
Al remontarnos a la historia pasada veremos que las iglesias tuvieron problemas para determinar el significado de esta expresión. Siempre ha habido tres interpretaciones en cuanto a esto. Un punto de vista establece que estos elementos, cuando el sacerdote oficia ante el altar, se convierten en la sangre y el cuerpo de Cristo, lo que se llama la transubstanciación. Los reformadores no estuvieron muy lejos de esa idea. Su enseñanza no fue transubstanciación, sino la consubstanciación, él dijo que usted tiene la presencia del cuerpo de Cristo en la eucaristía, coexistiendo la substancia divina con las del pan y de la copa. Y después, otros reformadores creyeron que el pan y la copa son símbolos del cuerpo y la sangre de Cristo.
Pues bien, estimado lector, diremos que es mucho más que un símbolo.
Vayamos por un momento al camino de Emaús, que encontraremos en el relato de Lucas capítulo 24. Y allí veremos lo que significa discernir el cuerpo de Cristo y Su muerte.
Dos discípulos de Jesús estaban regresando a su casa después de haber presenciado la terrible crucifixión en Jerusalén, así como los eventos que siguieron. Se sentían deprimidos y mientras repasaban los acontecimientos, el Señor resucitado se unió a ellos y les preguntó por el motivo de su tristeza. Pensando que era un extranjero, le contaron todo sobre Jesús y su muerte en la cruz, y sobre el informe de las mujeres que habían ido a la tumba, encontrándola vacía. El Señor les reprochó su falta de comprensión y de fe, para creer el mensaje de los profetas. Les expuso entonces la enseñanza del Antiguo Testamento y al pasar por el pueblo, se quedó con ellos. Allí celebró por primera vez la Cena del Señor, después de haber resucitado. Y al partir el pan, a aquellos discípulos les fueron abiertos los ojos y reconocieron a Jesús, pero Él desapareció. Lo que hizo entonces fue revelarse a sí mismo. Ésa es realmente la Cena del Señor. Por ello, cuando celebramos la Cena, Él está presente.
Más allá de los símbolos, la fiesta significa que discernimos el cuerpo de Cristo. Tendremos el pan en nuestra boca, pero sentiremos la presencia de Cristo en nuestro corazón. La persona de Cristo es en nosotros, una presencia real. Es mucho más que un ritual o una ceremonia.
Continuemos leyendo. El versículo 30 dice:
30Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos han muerto.
Ellos habían participado de la Cena de una manera indigna.
Y continuamos con los versículos 31 y 32 de este capítulo 11 de la primera Epístola a los Corintios:
31Si, pues, nos examináramos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; 32pero siendo juzgados, somos castigados, disciplinados por el Señor para que no seamos condenados con el mundo.
Aquí se está hablando de creyentes. Podemos examinarnos cuando sabemos que estamos en una mala condición espiritual. Si no, Él nos juzgará, disciplinándonos, para que no seamos condenados con los que no son creyentes. Porque en un día futuro, Él juzgará al mundo. Pero primero, tiene que tratar con los que somos suyos.
Y dicen los versículos 33 y 34:
33Así que, hermanos míos, cuando os reunáis a comer, esperaos unos a otros. 34Si alguno tiene hambre, que coma en su casa, para que vuestras reuniones no resulten dignas de condenación. Las demás cosas las pondré en orden cuando vaya.
Había otras cosas en Corinto que estaban funcionando mal, pero el apóstol Pablo no escribirá sobre ellas en ese momento, sino en ocasión de su visita a esa iglesia.
Estimado lector, quisiéramos que usted pudiese compartir la experiencia de aquellos discípulos que se encontraron con Jesús en el camino. Para que, al recordar el pan partido, usted le contemple en la cruz muriendo por usted. Y entonces, por la fe, le acepte como su Salvador. Y en ese momento, por la acción del Espíritu Santo, usted sentirá Su presencia como una realidad en su vida, y como un anticipo de la vida eterna.
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"Venid a mí,
todos los que estáis cansados y cargados,
y yo os haré descansar" Mateo 11:28