EL CÁNTICO DE UN LIBERADO (4)

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Juan R.

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Mar 9, 2026, 2:45:39 AM (9 days ago) Mar 9
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EL CÁNTICO DE UN LIBERADO (4)

 

SALMO 116

 

1 Amo a Yahvéh, pues ha escuchado la voz de mis súplicas; 2 porque inclinó hacia mí su oído. Le invocaré todos los días de mi vida. 3 Me rodearon lazos de muerte, me sorprendieron las redes del sheol; en angustia y dolor me encontraba yo. 4 Entonces invoqué el nombre de Yahvéh; “¡Oh Yahvéh, salva mi vida!”.

5 Misericordioso y justo es Yahvéh, compasivo nuestro Dios. 6 Yahvéh guarda a los sencillos; estaba yo postrado y me salvó. 7 Vuelve, oh alma mía, a tu reposo, porque Yahvéh te ha hecho bien.

8 Ha guardado mi alma de la muerte, mis ojos de las lágrimas y mis pies de resbalar. 9 Andaré delante de Yahvéh en la tierra de los vivientes. Mantuve mi fe, aun cuando decía: “¡Muy desgraciado soy!”, 11 y en mi turbación llegué a decir: “Todos los hombres son mentirosos”.

12 ¿Qué pagaré a Yahvéh por toda su bondad para conmigo? 13 Alzaré la copa de salvación e invocaré el nombre de Yahvéh. 14 Cumpliré mis votos a Yahvéh delante de todo su pueblo. 15 Mucho vale a los ojos de Yahvéh la muerte de sus santos. 16 Oh Yahvéh, yo soy tu siervo, siervo tuyo soy, hijo de tu sierva, tú desatas mis ligaduras. 17 Te ofreceré sacrificio de alabanza e invocaré el nombre de Yahvéh. 18 Cumpliré mis votos a Yahvéh en presencia de todo su pueblo, 19 en los atrios de la casa de Yahvéh, en medio de ti, oh Jerusalén. ¡Aleluya!

 

La experiencia vivida

 

Peligro, angustia y perplejidad (3, 10, 11).

No se indican claramente las circunstancias en que el poeta se había encontrado. ¿Una grave enfermedad? ¿Una estancia en la cárcel, injustamente acusado y en peligro de ser condenado a muerte?

Cualquier respuesta sería mera conjetura. Pero es obvio que el salmista había estado dominado por la angustia de quien se ve presa de una muerte cercana, humanamente inevitable, y siente que los lazos de la muerte le rodean, que las redes del sheol lo envuelven mientras él permanece en el dolor y la impotencia.

El dolor se veía aumentado por un estado anímico de depresión. El texto nos revela dos de las características del deprimido. Por un lado, un sentimiento de autocompasión: “¡Muy desgraciado soy!” (v. 10). No cabía en la mente ningún pensamiento o recuerdo de bendiciones de Dios; sólo de calamidades y desgracias. Por otro lado, es de notar pesimismo al enjuiciar a quienes le rodeaban: “Todos los hombres son mentirosos” (v. 11). Con estas palabras no estaba el autor expresando la verdad teológica de la universalidad del pecado; estaba exteriorizando su desconfianza respecto a la lealtad de cuantos vivían cerca de él. En su apreciación es radical. No piensa que son “muchos” los mentirosos; lo son “todos”. Está viendo todas las cosas y a todos los seres humanos a través de un cristal ahumado; por eso todo le parece oscuro, negativo. Se halla a un paso de la paranoia. Y no hay mezcla más explosiva que la de la paranoia y la depresión.

Continuará>

 

SALMOS ESCOGIDOS

José M. Martínez

 

***

 

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