Queridos hermanos en la fe y amigos, de Amor Fraterno.
Continuamos con el estudio de la Biblia, la Palabra de Dios.
Un estudio de todos los libros de la Biblia, que en su versión original se llama: “Thru the Bible” (A través de la Biblia). Preparado por el teólogo y profesor de Biblia, J. Vernon McGee. En la versión española, traducido, adaptado, y presentado por Virgilio Vangioni, profesor de Biblia.
Si dispones de unos minutos, te aconsejamos que leas o escuches estos mensajes sobre las epístolas del apóstol Pablo a los Corintios. Hará bien a tu vida, porque además de adquirir conocimiento, crecerás en sabiduría en la Palabra de Dios.
Dios bendiga Su Palabra en tu corazón.
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EL AGUIJÓN DE PABLO EN SU CUERPO
2ª CORINTIOS 12:7-12
Leamos ahora el versículo 7, donde se menciona el aguijón de Pablo en su cuerpo:
7Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltara, me fue dado una espina en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca;
Pablo dijo que estaba dispuesto a hablarnos sobre sus debilidades, pero no nos diría nada sobre el tercer cielo. ¿Por qué? Porque se le dijo que no hablara sobre ello.
Pensamos que muchas veces Satanás trata de quitar a los testigos de Dios de la escena de la tierra, quiere deshacerse de ellos, y para lograrlo él utiliza, pensamos nosotros, enfermedades; por ejemplo, una espina en la carne.
¿Cuál era la espina que Pablo tenía clavada en su cuerpo?
No sabemos. No sabemos lo que Pablo vio en el cielo, y tampoco sabemos cuál era el aguijón en su cuerpo.
Lo interesante aquí es que Dios cerró la boca de Pablo y lo silenció. Él no le dijo nada a nadie sobre lo ocurrido, mantuvo silencio en cuanto a eso y no nos lo reveló.
Ahora ¿por qué le dio Dios a Pablo un aguijón en su cuerpo?
Pues fue para mantenerle humilde, para evitar que se enalteciera, que se enorgulleciera más allá de lo normal por haber tenido esa visión.
Y añadió en los versículos 8 y 9:
8respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor que quite la espina de mí. 9Y me ha dicho: Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.
Pensamos que el problema de salud de Pablo puede haber sido una vista deficiente. Cuando lleguemos a la carta que escribió a los Gálatas, veremos que dijo que tuvo que escribir en letras grandes, lo cual pudo indicar que no podía ver bien. Más adelante, en nuestro estudio del libro de Gálatas, discutiremos este asunto más detalladamente. Pero cualquiera fuera la naturaleza de esa espina, Pablo se dirigió al Señor tres veces para que esa dolencia le fuera quitada y el Señor se negó a hacerlo. El Señor le escuchó la primera, la segunda y la tercera vez. No fue que el Señor no hubiera escuchado sus oraciones, sino que la respuesta del Señor fue que no.
Algunas veces continuamos pidiéndole algo al Señor por lo cual Él ya nos ha dicho que no. Si Él no nos ha dado lo que le hemos pedido, pensamos que no nos ha respondido nuestra oración. Con una mayor frecuencia, Su respuesta a mis oraciones ha sido una negativa. Y con el tiempo he descubierto que su respuesta negativa, fue la mejor respuesta que me pudo haber dado.
En el caso de Pablo, el Señor le dijo: “Te basta mi gracia”. Le dijo que no le quitaría la espina de su cuerpo, pero que le daría la gracia para poder soportarla. Y esta respuesta fue lo mejor de todo. También le dijo: “Mi poder se perfecciona en la debilidad”. En otras palabras, en el ministerio de Pablo fue evidente que él era físicamente tan débil, que el Espíritu de Dios le suministraba la fuerza, el poder. Por ello el apóstol pudo decir: “Por tanto, muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí”.
Ésta fue la reacción de Pablo a la respuesta del Señor. Pablo se gloriaría en sus debilidades y no en el hecho de que había tenido una visión.
Y así fue que Pablo continuó diciendo en el versículo 10 de este capítulo 12:
10Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.
Y qué contraste tenemos entre este hombre, Pablo, y Sansón, en el Antiguo Testamento. El Espíritu de Dios venía sobre Sansón y éste se convertía en un hombre fuerte. La gente se asombraba de su fuerza física; pero llegó un día cuando este hombre se sintió muy débil. Y así suele suceder. Los fuertes son hechos débiles, debilitados, pero los débiles son convertidos en individuos fuertes. De esa manera, Dios puede usar a una persona débil.
Y dijo, además, Pablo en el versículo 11:
11He sido un insensato al gloriarme, pero vosotros me obligasteis a ello. Yo debía ser elogiado por vosotros, porque en nada he sido inferior a aquellos grandes apóstoles, aunque nada soy.
Observemos como explicó este asunto con más detalles. Estaba pidiendo disculpas otra vez, tal como lo había hecho anteriormente en varias ocasiones. Pablo se consideraba a sí mismo como el menor de los apóstoles; sin embargo dijo que en nada había sido inferior a aquellos eminentes apóstoles, aunque por otra parte pensaba que no valía nada. Pero dice: “Yo no soy menos que el principal de los apóstoles”. Alguien lo tendría que haber defendido, pero aparentemente nadie lo hizo. Y continuó diciendo en el versículo 12:
12Con todo, las señales (o marcas distintivas) de un apóstol han sido hechas entre vosotros en toda perseverancia, señales, prodigios y milagros,
Había ciertos dones o señales dadas a los apóstoles para autenticar el mensaje que proclamaban. Tenían el don de sanar a los enfermos, resucitar a los muertos, y hablar en lenguas. Pablo tuvo que viajar a través de Galacia, y en esa zona tendría que haber habido cincuenta dialectos e idiomas diferentes, y Pablo podía hablar todos ellos. ¿Por qué? ¿Los estudió? No. En aquellos primeros tiempos del cristianismo, era necesario difundir la Palabra de Dios por el Imperio Romano lo más urgentemente posible y con tal propósito, los apóstoles fueron equipados con esos dones. En la actualidad, los misioneros y traductores de la Biblia deben pasar años estudiando los idiomas que van a utilizar.
Hemos pasado por una extraordinaria sección de las Sagradas Escrituras. Alguien ha dicho que uno de los motivos por los cuales Pablo no nos dijo nada sobre el cielo fue porque entonces se produciría un éxodo masivo fuera de este mundo para llegar allí. Por supuesto, no lo sabemos. Pero es cierto que podríamos pasar un tiempo contemplando el cielo, y entonces perderíamos nuestra perspectiva de un mundo perdido que necesita oír acerca del Salvador. El cielo es un lugar maravilloso pero se dice muy poco de él en la Palabra de Dios. Probablemente es tan extraordinario que el lenguaje humano no lo puede describir. Pero nuestra responsabilidad es intentar alcanzar a las personas con el Evangelio para que algún día puedan estar allí en el cielo.
Estimado lector, aunque yo no pueda decirle mucho sobre el cielo, puedo hablarle de Aquel que se encuentra en el cielo. Podemos hablar de Él, del Señor Jesucristo, y tenemos que fijar nuestra mirada en Él. Esta epístola realmente ha enfatizado esta actitud. Al contemplarle, nos iremos pareciendo a Él en muchos aspectos. Este viaje de peregrinación por este mundo será mucho más tolerable si mantenemos nuestros ojos fijos en Él. Como peregrinos sentiremos que el sol no despedirá tanto calor, la carga diaria no será tan pesada, las tormentas de la vida no serán tan violentas si mantenemos nuestra atención concentrada en el Señor Jesucristo.
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"Venid a mí,
todos los que estáis cansados y cargados,
y yo os haré descansar" Mateo 11:28