Queridos hermanos y amigos, de Amor Fraterno.
Continuamos con el estudio de la Biblia, la Palabra de Dios.
Un estudio de todos los libros de la Biblia, que en su versión original se llama: “Thru the Bible” (A través de la Biblia). Preparado por el teólogo y profesor de Biblia, J. Vernon McGee. En la versión española, traducido, adaptado, y presentado por Virgilio Vangioni, profesor de Biblia.
Si dispones de unos minutos, te aconsejamos que leas o escuches estos mensajes sobre la vida y ministerio de Jesús, hará bien a tu vida, porque además de adquirir conocimiento, crecerás en sabiduría en la Palabra de Dios.
Dios bendiga Su Palabra en tu corazón.
En el amor de Cristo
Juan Rivera
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INFORME DE LA GUARDIA, Y ENCUENTRO EN EL CAMINO DE EMAÚS
MATEO 28:11-15
Leamos los versículos 11 al 15, que nos relatan cual fue el pretexto de los soldados de guardia:
11 Y mientras ellas iban, he aquí, algunos de la guardia fueron a la ciudad e informaron a los principales sacerdotes de todo lo que había sucedido. 12 Y después de reunirse con los ancianos y deliberar con ellos, dieron una gran cantidad de dinero a los soldados, 13 diciendo: Decid esto: “Sus discípulos vinieron de noche y robaron el cuerpo mientras nosotros dormíamos”. 14 Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros lo convenceremos y os evitaremos dificultades.
15 Ellos tomaron el dinero e hicieron como se les había instruido. Y este dicho se divulgó extensamente entre los judíos hasta hoy.
Aquella explicación no era muy creíble. No podemos imaginar a un soldado romano que, habiendo sido destinado a permanecer de guardia en cierto lugar, con órdenes estrictas para que nadie violase la vigilancia ejercida, se echase a dormir. No es difícil prever el castigo que recibiría. En este caso, los soldados fueron sobornados para presentar una excusa muy débil. Y éste fue el pretexto de aquel siglo primero para intentar justificar la resurrección de Cristo. Las personas incrédulas han tenido ya veinte siglos para examinar detenidamente el hecho de la resurrección, dando lugar a otras pretendidas explicaciones. Sin embargo, ninguna de ellas ha podido descartar ni hacer frente a la evidencia de los documentos Bíblicos.
LUCAS 24:13-25
Llegamos ahora al párrafo que relata como Jesús se reveló a dos discípulos que iban por el camino a Emaús.
Este es, pues, el episodio del camino a Emaús, realmente, un camino interesante para transitar por él. Hemos oído sobre el camino que conducía a Jericó, pero ése nos recuerda a los ladrones que asaltaban a los viajeros. Sería mejor tomar el camino a Emaús, para revivir el encuentro con el Señor resucitado.
Leamos los versículos 13 al 16:
13Dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a once kilómetros de Jerusalén.
14Hablaban entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido. 15Y sucedió que, mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó y caminaba con ellos. 16Pero los ojos de ellos estaban velados, para que no lo reconocieran.
Así fue como el Señor se unió a estos dos discípulos que estaban hablando de Él en el camino de Emaús. Ellos no habían visto al Señor y no creían que hubiese resucitado de los muertos. Jamás habrían imaginado que Aquel que les acompañó en su viaje fuese el Cristo resucitado. Para empezar, no le estaban esperando en absoluto.
Dice el versículo 17:
17Él les dijo:
— ¿De qué estáis hablando mientras camináis, y por qué estáis tristes?
Vemos que Jesús tomó la iniciativa y les hizo una pregunta personal.
Leamos el versículo 18:
18Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo:
— ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días?
La pregunta formulada por Cleofas, revela un detalle adicional que no fue destacado por ningún otro escritor, sino sólo por Lucas. La detención, crucifixión y noticias de la supuesta resurrección del Señor habían causado revuelo en Jerusalén. Estos 2 viajeros no podían creer que alguien que residiese en esa región no estuviese enterado de todo lo que acababa de suceder en los últimos días. Era la noticia de mayor actualidad y la reacción de ellos fue natural. Esto nos recuerda que San Pablo, como nos relata el libro de los Hechos de los Apóstoles 26:26, en su defensa ante el rey Agripa, le diría que estaba seguro de que él sabía todo esto, porque no se trataba de sucesos ocurridos en algún rincón escondido. No eran hechos secretos, reservados solo para el conocimiento de algunos pocos, sino noticias públicas y todo el mundo estaba hablando sobre ellas.
El versículo 19 continúa con la conversación y dice:
19Entonces él les preguntó:
— ¿Qué cosas?
Y ellos le dijeron:
—De Jesús de Nazareth, que fue varón profeta, poderoso en hechos y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo;
¿Has observado lo que dijeron? Que era un profeta. Pensaban que estaba muerto. No creían que hubiese resucitado de los muertos.
Y continúan diciendo los versículos 20 y 21:
20y cómo lo entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y lo crucificaron. 21Pero nosotros esperábamos que él fuera el libertador de Israel. Sin embargo, además de todo, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido.
Aquellos discípulos expresaron su esperanza de que Jesucristo iba a liberar a Israel, pero ahora ya era demasiado tarde para mantener viva esa esperanza. Porque Él había sido crucificado y estaba muerto. Era bien evidente que ellos no tenían mucha fe en lo que ese profeta había dicho.
Continuemos escuchando su explicación en los versículos 22 y 23:
22Aunque también nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las cuales antes del día fueron al sepulcro; 23como no hallaron su cuerpo, volvieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, quienes dijeron que él vive.
Estos dos no habían creído en la noticia anunciada por las mujeres en cuanto a la tumba vacía. Podemos ver la incredulidad que había en esos días con respecto a la resurrección. Pero también podemos percibir un poco de esperanza, una luz tenue que comenzaba a brillar en la mente de aquellos discípulos.
Y continuaron diciendo en el versículo 24:
24Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían dicho, pero a él no lo vieron.
Y así como parecía que su fe estuviese aumentando, pareció disminuir cuando dijeron: “pero a él no le vieron”. No sabían qué había sucedido pero, de alguna manera, el cuerpo de Jesús había sido retirado de la tumba. No estaban preparados para explicar lo que ocurrió, pero les quedó la idea fija de que nadie había visto al Señor. Veamos la respuesta de Jesús, en el versículo 25:
25Entonces él les dijo:
— ¡Insensatos y faltos de comprensión, cuánto os cuesta creer todo lo que los profetas han dicho!
Esta es una sección muy importante para nuestro estudio. Hablando de la resurrección, el Señor no les mostró las marcas de los clavos para probarlo. El Señor les refirió a las Sagradas Escrituras antes que a las señales de los clavos en su cuerpo. En resumen, les dijo: “Tendríais que haber creído lo que dijeron los profetas”.
Sería bueno observar la actitud del Señor hacia la Biblia. Vivimos en la época de la duda. Hay personas que dicen que no se puede ser inteligente y creer en la Biblia. Muchos temen ser considerados retrasados intelectualmente y se instalan en una actitud permanente de duda ante la Biblia. Una de las estratagemas más sutiles de Satanás en la actualidad consiste en reducir la integridad de la Palabra de Dios y el hecho de que esté libre de error. En este pasaje Cristo dijo que no creer en esa Palabra era una necedad y una falta de comprensión. El demostró una sincera y unánime aceptación a las declaraciones de la Biblia, sin reservas ni condiciones. Es por ello que colocó un gran énfasis en la Palabra escrita de Dios.