EL CÁNTICO DE UN LIBERADO (3)
SALMO 116
1 Amo a Yahvéh, pues ha escuchado la voz de mis súplicas; 2 porque inclinó hacia mí su oído. Le invocaré todos los días de mi vida. 3 Me rodearon lazos de muerte, me sorprendieron las redes del sheol; en angustia y dolor me encontraba yo. 4 Entonces invoqué el nombre de Yahvéh; “¡Oh Yahvéh, salva mi vida!”.
5 Misericordioso y justo es Yahvéh, compasivo nuestro Dios. 6 Yahvéh guarda a los sencillos; estaba yo postrado y me salvó. 7 Vuelve, oh alma mía, a tu reposo, porque Yahvéh te ha hecho bien.
8 Ha guardado mi alma de la muerte, mis ojos de las lágrimas y mis pies de resbalar. 9 Andaré delante de Yahvéh en la tierra de los vivientes. Mantuve mi fe, aun cuando decía: “¡Muy desgraciado soy!”, 11 y en mi turbación llegué a decir: “Todos los hombres son mentirosos”.
12 ¿Qué pagaré a Yahvéh por toda su bondad para conmigo? 13 Alzaré la copa de salvación e invocaré el nombre de Yahvéh. 14 Cumpliré mis votos a Yahvéh delante de todo su pueblo. 15 Mucho vale a los ojos de Yahvéh la muerte de sus santos. 16 Oh Yahvéh, yo soy tu siervo, siervo tuyo soy, hijo de tu sierva, tú desatas mis ligaduras. 17 Te ofreceré sacrificio de alabanza e invocaré el nombre de Yahvéh. 18 Cumpliré mis votos a Yahvéh en presencia de todo su pueblo, 19 en los atrios de la casa de Yahvéh, en medio de ti, oh Jerusalén. ¡Aleluya!
Resumen introductorio (1, 2, 14)
Continuación:
El versículo 2 se ha traducido de diversos modos. Algunos comentaristas han sugerido la idea expresada por la BJ. Dios escucha a quien le invoca; le escucha siempre, no sólo en alguna ocasión especial; para el salmista no era únicamente cosa del pasado; era una experiencia constante: “inclinó hacia mí su oído inclina el día en que yo clamo”. Pero otras versiones (VP, NIV, RSV, entre otras) dan a la frase forma futura: “Porque me ha prestado atención, ¡toda mi vida le invocaré!” (VP), “Porque inclinó su oído hacia mí, le invocaré todos los días de mi vida” (NIV). Ambos motivos se dan en la vida del creyente. Clamamos a Dios actualmente porque él nos oyó en el pasado. Y seguiremos clamando en el futuro, pues las experiencias acumuladas hasta el presente, nos alienta para seguir confiando en Dios.
Pero si la confianza va acompañada del amor, como en el caso del salmista, moverá a la alabanza y al testimonio (v. 14). El autor, librado de angustias y temores, comparece en el templo para ofrecer su ofrenda de acción de gracias y dar así la gloria a Dios.
SALMOS ESCOGIDOS
José M. Martínez
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