Queridos hermanos en la fe y amigos, de Amor Fraterno.
Continuamos con el estudio de la Biblia, la Palabra de Dios.
Un estudio de todos los libros de la Biblia, que en su versión original se llama: “Thru the Bible” (A través de la Biblia). Preparado por el teólogo y profesor de Biblia, J. Vernon McGee. En la versión española, traducido, adaptado, y presentado por Virgilio Vangioni, profesor de Biblia.
Si dispones de unos minutos, te aconsejamos que leas o escuches estos mensajes sobre las epístolas del apóstol Pablo a los Corintios. Hará bien a tu vida, porque además de adquirir conocimiento, crecerás en sabiduría en la Palabra de Dios.
Dios bendiga Su Palabra en tu corazón.
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PABLO HABLA A LOS CORINTIOS COMO A CARNALES
1ª CORINTIOS 3:1-3
En el día de hoy, estimado lector, nuestro estudio nos lleva al tercer capítulo de la primera Epístola a los Corintios.
En este tercer capítulo de la primera Epístola a los Corintios, encontramos una concepción de Dios, que es lo que clarifica el servicio cristiano. Y se nos va a presentar otra clasificación de personas, esta vez entre los creyentes. Los creyentes llamados: “carnales”, o sea aquellos que actúan dominados por su propia naturaleza, con criterios puramente humanos, y los llamados: “espirituales”, o sea, los que son guiados por el Espíritu. Son dos estados o condiciones que se manifestarán en sus vidas y en su servicio cristiano.
El apóstol Pablo nos dijo en el primer versículo de este capítulo 3:
1De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.
Y aquí tenemos la tercera clasificación. Ya hemos hablado del hombre natural y del hombre espiritual, al que podríamos llamar también sobrenatural. Y aquí tenemos al desnaturalizado, o no natural, porque aunque es un creyente, es aún carnal, inmaduro o en un estado de infancia espiritual, en cuya vida y acciones predomina su naturaleza humana.
En toda la primera parte de esta epístola Pablo hablará sobre el tema de la llamada carnalidad y en la última parte, él hablará sobre cosas espirituales. Y creemos que el apóstol Pablo se cansó de hablar tanto sobre la carnalidad, porque cuando uno llega al capítulo 12, pareció expresar un suspiro de alivio, cuando comenzó a tratar un nuevo tema y dijo: “No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales”.
Ahora, el creyente carnal es el que no ha crecido espiritualmente; y creemos que eso es evidente ya que es aquel al cual le falta discernimiento o percepción espiritual. No porque no tenga al Espíritu Santo habitando en él, sino porque él no está creciendo en el conocimiento de Cristo. Indudablemente ese estado es una indicación de su relación con la Palabra de Dios, lo cual tiene mucha importancia. Este creyente no natural, carnal, es como un niño aunque esté unido a Cristo. Tiene la capacidad para hacer las cosas, pero no tiene ningún deseo de hacerlo. Una criatura tiene en sí misma la posibilidad de llegar a ser una persona bien educada, pero para hacerlo, tiene que comenzar por alimentarse con un alimento básico como, por ejemplo, la leche.
Así que vemos que Pablo trasladó esa situación de la edad y condición humana al ámbito espiritual. Y Pablo dijo aquí en el versículo 2, de este capítulo 3 de su primera Epístola a los Corintios:
2Os di a beber leche, no alimento sólido, porque aún no erais capaces; ni sois capaces todavía,
Por tanto, Pablo no les siguió hablando de asuntos espirituales, porque no estaban preparados para ello. Primero les tenía que hablar sobre los problemas de carnalidad o inmadurez que ellos tenían.
Desgraciadamente, éste es el nivel en el que se encuentran hoy la mayoría de los miembros de las iglesias.
¿Cómo puede uno identificar a un creyente carnal?
Bueno, es el creyente que está usando el débil brazo de su naturaleza humana. Los métodos que usa son carnales, meramente humanos, y por medio de ellos quiere llegar a obtener resultados espirituales. Se limita a trasladar al ámbito cristiano, actitudes, costumbres, actividades de entretenimiento y de convivencia social que constituyen la forma de vivir y de convivir en sociedad, propias de los no creyentes.
La palabra carnal viene de “sarquikós”. En francés y del latín, la palabra: “carna”, significa sensual. Es aquello que es atractivo a los sentidos, no al espíritu. La palabra “carnaval” proviene de esta palabra “carna” o sea, carne y “val” o “vala” que quiere decir despedida o adiós a la carne. Ahora, el carnaval es algo que tiene lugar antes de cuaresma. Y se le llama carnaval porque durante la cuaresma se le dice adiós a las cosas de la carne, y la gente se priva de ciertos placeres. Es por eso que en algunos países, la gente come y bebe exageradamente, para luego quedar saciados y poder soportar la sobriedad y moderación que exige la cuaresma.
El apóstol Pablo habló de esta gente diciendo: “Cuyo dios son sus propios apetitos”, en su carta a los Filipenses, capítulo 3, versículo 19. Ésa quizá sea una manera cruda de hablar, pero habla de cosas que son mucho más crudas y muy reales, por cierto.
Hay muchas personas para las cuales esta descripción es muy apta. En otras palabras, dejan que su naturaleza física actúe con entera libertad, de acuerdo con sus propias inclinaciones. Otros creyentes, al oír esta descripción dirán que no se consideran carnales, porque huyen de todo tipo de excesos, de conductas dudosas y se consideran fieles seguidores de Cristo.
Entonces, ¿cuál es la señal de la carnalidad?
Bueno, veamos lo que dijo el apóstol aquí el versículo 3:
3porque aún sois carnales. En efecto, habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales y andáis como hombres?
¿Qué es entonces un creyente carnal? No es únicamente el que sucumbe fácilmente a las tentaciones de una vida permisiva. En cualquier comunidad de creyentes donde haya luchas y divisiones, y donde las personas no puedan controlar su temperamento, es donde se encuentran los comportamientos carnales.
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"Venid a mí,
todos los que estáis cansados y cargados,
y yo os haré descansar" Mateo 11:28