LA POESÍA HEBREA EN LOS SALMOS (1)
La poesía hebrea
En todos los tiempos ha sido la poesía excelente medio para la comunicación de las emociones. Aparece en la literatura más antigua y no faltan autores que la consideran anterior a la prosa. En el Antiguo Testamento hallamos expresiones poéticas puestas en labios de personajes tan remotos como Lamec (Génesis 4:23, 24) y Noé (Génesis 9:25-27). Los israelitas, como hemos visto al considerar el origen de los salmos, pronto hallaron en la poesía el medio más expresivo para exteriorizar sus sentimientos y sus vivencias. Así el salterio vendría a ser una de las joyas literarias más admiradas en todos los tiempos. Algunas de sus composiciones (los “cánticos de Sión”) llegaron a hacerse célebres aun entre los caldeos de Babilonia en tiempos del exilio judío (Salmo 137). Y todavía hoy millones de seres humanos leen con fruición sus versos.
En el estudio de la poesía bíblica debe tenerse en cuenta sus peculiaridades, que tanto la distinguen de la clásica occidental. En ésta sobresale el elemento fonético con la rima, la métrica y la acentuación. En la poesía oriental, y particularmente en la israelita, el factor esencial radica en las ideas, bien que su vocabulario y su estilo mantienen rasgos distintivos que aumentan la fuerza de expresión.
En los versos del Antiguo Testamento no existe la rima, ni aconsonantada ni asonantada. Tampoco se reconoce en ellos una métrica clara, a pesar de lo aseverado por algunos autores en sentido afirmativo. Ya en el siglo I, Filón y Josefo, bajo la influencia helénica, y con el deseo de mostrar que la literatura hebrea no era nada inferior a la griega, sostuvieron que el metro no es ajeno a la poesía de Israel, aunque no llegaron a explicar qué clase de metro posee ésta.
Se puede, no obstante, hablar de una estructuración de las frases en el original hebreo que sugiere la posible intención del poeta de dar a su composición un carácter métrico. Véase, por ejemplo, Salmo 24:1, 2:
“De Yahvéh es la tierra y su plenitud (en hebreo, 3 palabras),
el mundo, y los que en él habitan (3).
Él la fundó sobre los mares (3),
Y la estableció sobre los ríos”.
Lo mismo puede observarse en Salmo 130:2, 4:
“Estén atentos tus oídos (en hebreo, 3 palabras)
a la voz de mi súplica (2).
…………………………………………………….
Pero en ti hay perdón (3),
para que seas reverenciado (2)”.
Idéntica disposición presentan los versículos 1, 3:
“Desde lo profundo a ti clamo, oh Yahvéh (3).
oye mi voz (2).
Si llevas cuenta de los delitos (3),
¿Quién podrá permanecer? (2)
Así, pues, aunque no pueda hablarse de métrica en el sentido estricto del término, puede observarse en muchos textos poéticos del Antiguo Testamento que la fuerza de las emociones inspira formas rítmicas de expresión que bien podrían ser consideradas como antecedentes de las estructuras métricas.
Continuará>
SALMOS ESCOGIDOS
José M. Martínez
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