PABLO SE PROPONE IR A ROMA II

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J. Rivera

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Apr 9, 2017, 2:20:00 AM4/9/17
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Queridos hermanos en la fe y amigos, de Amor Fraterno.

Continuamos con el estudio de la Biblia, la Palabra de Dios.

Un estudio de todos los libros de la Biblia, que en su versión original se llama: “Thru the Bible” (A través de la Biblia). Preparado por el teólogo y profesor de Biblia, J. Vernon McGee. En la versión española, traducido, adaptado, y presentado por Virgilio Vangioni, profesor de Biblia.

Si dispones de unos minutos, te aconsejamos que leas o escuches estos mensajes sobre la epístola del apóstol Pablo a los Romanos. Hará bien a tu vida, porque además de adquirir conocimiento, crecerás en sabiduría en la Palabra de Dios.

Dios bendiga Su Palabra en tu corazón.

 

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PABLO SE PROPONE IR A ROMA (segunda parte)

 

ROMANOS 15:28-33

 

Continuemos con el versículo 28:

28Así que, cuando haya concluido esto, y les haya entregado esta ofrenda, pasaré entre vosotros rumbo a España.

 

Ahora, observemos el celo personal del apóstol Pablo por llevar esta ofrenda a Jerusalén, viaje que lo puso en manos de sus enemigos, los cuales le hicieron arrestar. Ahora, eso no quiere decir que el apóstol se hallaba fuera de la voluntad de Dios en este tiempo. No estamos de acuerdo con quienes dicen esto. Creemos que Pablo estaba absolutamente dentro de la voluntad de Dios cuando subió a Jerusalén, como hemos visto en el libro de los Hechos de los apóstoles.

Personalmente creemos que si uno va a contribuir con dinero para alguna obra, debe saber lo que realiza esa obra. Nunca se debe dar una ofrenda a una obra u organización supuestamente cristiana, a menos que se sepan dos cosas en cuanto a esa organización. Primero, ¿Qué clase de trabajo desempeña esta organización o persona? Y en segundo lugar, ¿Está proclamando esa organización o esa persona, la Palabra de Dios de una manera eficaz a los corazones?

Continuemos, ahora, con el versículo 29 de este capítulo 15 de la epístola a los Romanos:

29Y sé que cuando vaya a vosotros, llegaré con abundancia de la bendición del evangelio de Cristo.

 

Esto constituyó el visto bueno de Pablo para su próspero viaje a Roma. Fue allí según la voluntad de Dios y en el cumplimiento de su oficio apostólico. Dios le dio un discernimiento divino en cuanto a este viaje. Por eso hemos dicho que Pablo no se hallaba fuera de la voluntad de Dios en cuanto a su viaje a Jerusalén, ni tampoco estaba fuera de la voluntad de Dios al ir a Roma. Aparentemente, para algunos no fue un próspero viaje, pero Dios lo usó en medio de aquellas circunstancias. Es muy fácil para los hijos de Dios pensar, cuando le llegan las dificultades, que se hallan fuera de la voluntad de Dios. Pero, hermano que nos escucha, simplemente porque tenga problemas y se sienta agobiado y perplejo, no quiere decir que usted está fuera del cumplimiento de la voluntad de Dios. En realidad, estos problemas pueden constituir una señal de que usted está actuando según la voluntad del Señor. Por otra parte, si usted vive hoy en perfecta calma y sin que se le presente ningún problema ni contrariedad; es muy probable que usted no esté viviendo según la voluntad de Dios.

Pero, avancemos ahora, con el versículo 30 de este capítulo 15 de Romanos:

30Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios,

 

Hemos pasado mucho tiempo en esta sección. Un motivo es que esta sección es personal y Pablo compartió con nosotros algunas de sus reacciones personales e íntimas. Otro motivo es que estamos viendo cómo el cristianismo funcionaba en el primer siglo. Estamos viendo el lado práctico del cristianismo. En la primera parte de esta epístola a los Romanos, Pablo nos dio la enseñanza de la doctrina. Ahora Pablo estaba poniendo en práctica esa doctrina.

Muchos expositores de la Biblia, consideran que este versículo 30 que acabamos de leer, constituye uno de los llamamientos a la oración, más solemnes y serios del apóstol Pablo en la Biblia. Pablo reconoció que enfrentaba peligro y que había llegado a una crisis en su ministerio. Sus enemigos estaban por todas partes. Pablo tenía amplios motivo para temer, como los eventos que siguieron así lo demostraron. Aquí, pues, Pablo pidió oración, según dijo: “por nuestro Señor Jesucristo”. Él era consciente de que todo lo que le sucediera estaría bajo el control de su Señor. Pidió a los creyentes en Roma y en Jerusalén que le ayudaran con sus oraciones. Y podemos ver que el Señor Jesús, es el intercesor por medio del cual todos los creyentes tienen que acudir a Dios.

Ahora, las palabras: “por el amor del Espíritu”, nos dicen que el amor es el fruto del Espíritu que une a los creyentes y que el mismo apóstol mencionó en su carta a los Gálatas, capítulo 5, versículos 22 y 23, donde dice: “Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley”.

Los creyentes deben por lo tanto, orar los unos por los otros.

Luego el apóstol dijo: “que me ayudéis”. Esta palabra griega tiene el sentido de “luchar”. Pidió que se unieran con él en la lucha. Cuando Pablo oraba, él esperaba resultados.

Las palabras “por mí”, indican que Pablo estaba pidiendo oración por su protección personal, para que pudiera llegar “con la plenitud y abundancia de la bendición del evangelio de Cristo”. Ésta es la clase de oración que se necesita en la actualidad. Pablo no sacó ninguna lista de oración para orar apresurada y mecánicamente por cada persona incluida en su lista. No hay nada malo con tener una lista de oración, pero a veces pasamos muy precipitadamente por ella. La oración para el apóstol Pablo constituía una verdadera e intensa lucha. En verdad, él se asió de Dios, se aferró a Él. Y hoy en día, estimado lector, necesitamos mucho a creyentes que sepan orar por nosotros.

Bien, pasemos ahora, al versículo 31 de este capítulo 15 de la epístola a los Romanos:

31para que sea librado de los rebeldes que están en Judea y que la ofrenda de mi servicio a los santos en Jerusalén sea bien recibida;

 

Ésta fue la petición concreta de oración que hizo Pablo, y fue doble. Primero, su vida estaba amenazada por los no creyentes en Judea, especialmente por los líderes religiosos; y en segundo lugar, la Iglesia en Jerusalén podría estar indecisa en cuanto a aceptar una ofrenda de quienes no eran judíos y él quería que dicha ofrenda fuera aceptada. Ambas peticiones fueron contestadas. Es verdad que Pablo fue arrestado, pero fue puesto inmediatamente en manos de los romanos, lo cual le permitió presentarse ante reyes y finalmente, ante el Cesar en Roma, y cumplir así la voluntad de Dios para su vida.

Ahora, el versículos 32, de este capítulo 15, que dice:

32para que, si es la voluntad de Dios, llegue con gozo a vosotros y pueda descansar entre vosotros.

 

Ésta es la conclusión de la petición de oración de Pablo. La oración fue contestada. Su vida fue salvada. La Iglesia en Jerusalén aceptó la ofrenda. Él llegó con alegría a Roma, aunque pasó dos años de sufrimiento en la cárcel de Cesarea; sufrió un naufragio durante el viaje y por último, llegó a Roma atado con cadenas; esto lo podemos ver en el capítulo 28 del libro de los Hechos de los apóstoles. También es cierto que cuando Pablo por fin llegó a Roma, aunque encadenado, experimentó el gozo del Espíritu Santo. Ésa es la clase de alegría que los creyentes necesitamos en la actualidad.

La pregunta que surge ahora es: ¿Encontró Pablo reposo, alivio y consuelo en Roma? La respuesta es discutible; pero creemos que Pablo en verdad encontró reposo y mucho más en Roma, al proseguir su viaje hasta España y finalmente, al entrar en la presencia de Cristo. Cerca del final de su vida le escribió al joven Timoteo, en el capítulo 4, versículos 6 al 8 las siguientes palabras, que ya citamos anteriormente: “Yo ya estoy próximo a ser sacrificado. El tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está reservada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mi, sino también a todos los que aman su venida”.

Estas palabras, pues, confirman lo que estamos diciendo.

Leamos entonces el versículo 33, versículo final de este capítulo 15, que dice:

33Que el Dios de paz sea con todos vosotros. Amén.

 

Pablo concluyó con una bendición. Ahora, el uso de las palabras “el Dios de paz”, muestra que Pablo conocía la paz aun encontrándose encadenado en una cárcel, en medio de la tempestad y en el naufragio. Y nuestra oración, estimado lector, es que usted también pueda conocer esa clase de paz en su vida diaria.


 

***

"Venid a mí,

todos los que estáis cansados y cargados,

y yo os haré descansar" Mateo 11:28

 

http://amorfraterno.org/


Ro. 15.28-33.mp3
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