Queridos hermanos en la fe y amigos, de Amor Fraterno.
Continuamos con el estudio de la Biblia, la Palabra de Dios.
Un estudio de todos los libros de la Biblia, que en su versión original se llama: “Thru the Bible” (A través de la Biblia). Preparado por el teólogo y profesor de Biblia, J. Vernon McGee. En la versión española, traducido, adaptado, y presentado por Virgilio Vangioni, profesor de Biblia.
Si dispones de unos minutos, te aconsejamos que leas o escuches estos mensajes sobre las epístolas del apóstol Pablo a los Corintios. Hará bien a tu vida, porque además de adquirir conocimiento, crecerás en sabiduría en la Palabra de Dios.
Dios bendiga Su Palabra en tu corazón.
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SALUDOS DE PABLO A LOS CORINTIOS
1ª CORINTIOS 1:2-3
Ahora, leamos el versículo 2 de este capítulo 1 de la primera carta a los Corintios:
2a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro.
La carta era para “la iglesia de Dios”. Se la llama así porque Él es el arquitecto que diseñó a la iglesia. El mensaje iba dirigido “a los santificados en Cristo Jesús”.
Ahora, la iglesia estaba situada en Corinto, pero estaba en Cristo Jesús, unida a Él. La dirección de la carta no era importante, pero la persona de Jesucristo era sumamente importante. ¿Qué quiere decir ser un creyente, un cristiano?
Quiere decir, estimado lector, estar en Cristo, unido a Cristo. El lugar de este mundo donde uno reside es puramente incidental. La pregunta clave es entonces: ¿Está usted en Cristo Jesús?
Pablo, pues, llamó a aquellos cristianos “los santificados en Cristo Jesús”. La palabra “santificación” se usa en varias maneras diferentes.
Hay una santificación en cuanto a la posición del creyente en Cristo. Así que cuando esta palabra figura unida a Dios el Padre, o a Dios el Hijo, el Señor Jesucristo, se usa generalmente en este aspecto de la posición del creyente. Ahora, cuando la santificación aparece relacionada con el Espíritu Santo, entonces se refiere a la santificación práctica. En el versículo 30 veremos que Dios ha hecho que Cristo sea nuestra sabiduría, nuestra justicia, nuestra justificación y nuestra liberación. Él es pues nuestra santificación.
Bien, la santificación es una posición que tenemos en Cristo. Si usted ha confiado en Él, Él ha sido hecho su santificación. Y usted es tan salvo hoy como lo será dentro de un millón de años, porque usted ha sido salvado en Cristo, y usted no puede agregar nada a ese hecho.
Pero en cuanto a la santificación práctica, eso es algo que varía en diferentes personas. Los de Corinto, por ejemplo, no parecían ser santos (en cuanto a su posición) que estuviesen siendo santificados. La acción del Espíritu Santo no era muy evidente en sus vidas. Pero, por estar unidos a Cristo, (y como acabamos de decir) estaban santificados en lo referente a su posición.
Luego leemos en este versículo que los creyentes de Corinto eran “llamados a ser santos”, pero se puede decir que son llamados santos sin usar ese verbo “ser” que está allí para ayudar en la expresión del castellano y no se encuentra en el original. Es lo mismo que hemos leído en el primer versículo referente a Pablo, donde pudimos leer “llamado apóstol” en lugar de “llamado a ser apóstol”. Nosotros, en realidad, somos “llamados santos”. Usted y yo no nos convertimos en santos por lo que hacemos. Nos convertimos en santos a causa de nuestra posición en Cristo. La palabra santo quiere decir apartado, separado para Dios. Cada creyente debería estar separado para Dios. Por ejemplo, en el Antiguo Testamento, esos vasos viejos y gastados del tabernáculo, más tarde en el templo fueron llamados vasos santos.
¿Santos?
Sí, porque estaban dedicados al uso de Dios. Ahora, ¿en base a qué es considerado santo, el hijo de Dios? Bueno, porque está dedicado al uso de Dios. Pero ésa es una posición que tenemos y en base a ella, somos llamados santos. Por ello enfatizamos que no somos santos por lo que hacemos, sino por estar unidos a Jesucristo.
Ahora, se nos dice que ellos eran llamados santos “con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro”. Esto indica que esta carta fue dirigida también a la iglesia en general, que está integrada por todos los que invocan al Señor Jesús, estén en Corinto o en cualquier otra parte del mundo. Y luego Pablo usó su introducción habitual “gracia y paz”.
Continuemos leyendo el versículo 3:
3Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
Estas dos palabras que él usaba, gracia y paz, aparecen siempre en esa secuencia.
Gracia, (Charis) era la palabra para saludar en el mundo griego. Paz, corresponde a la palabra hebrea Shalom, una forma de saludo en el mundo religioso. Pablo combinó las dos palabras y las elevó a su máximo nivel.
Usted y yo somos salvos por la gracia de Dios; eso es amor en acción. Cuando hemos sido salvos por la gracia de Dios, entonces podemos tener la paz de Dios en nuestros corazones. ¿Ha recibido usted a Cristo como su Salvador? ¿Están sus pecados sobre Cristo? Si lo están, usted tendrá paz en su corazón, porque Él llevó sus pecados en la cruz.
Dijo el apóstol Pablo en Romanos capítulo 5, versículo 1:
“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”.
Realmente, las palabras gracia y paz son dos grandes palabras.
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"Venid a mí,
todos los que estáis cansados y cargados,
y yo os haré descansar" Mateo 11:28