MINISTERIO DE PABLO EN CORINTO

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J. Rivera

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Sep 15, 2013, 3:28:54 AM9/15/13
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Queridos hermanos en la fe y amigos, de Amor Fraterno.

Continuamos con el estudio de la Biblia, la Palabra de Dios.

Un estudio de todos los libros de la Biblia, que en su versión original se llama: “Thru the Bible” (A través de la Biblia). Preparado por el teólogo y profesor de Biblia, J. Vernon McGee. En la versión española, traducido, adaptado, y presentado por Virgilio Vangioni, profesor de Biblia.

Si dispones de unos minutos, te aconsejamos que leas o escuches estos mensajes sobre la iglesia primitiva. Hará bien a tu vida, porque además de adquirir conocimiento, crecerás en sabiduría en la Palabra de Dios.

Dios bendiga Su Palabra en tu corazón.

 

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MINISTERIO DE PABLO EN CORINTO

 

HECHOS 18:1-11

 

Y llegamos ahora a HECHOS, capítulo 18 versículos 1 al 11.

En este capítulo todavía estamos en el segundo viaje misionero de Pablo. Pablo estaba solo en Atenas, esperando la llegada de Timoteo y Silas, quienes le iban a traer informes de las iglesias en Berea y en Tesalónica. Después de pasar un tiempo en Atenas, Pablo prosiguió su viaje llegando hasta Corinto.

Leamos el primer versículo de este capítulo 18 de los Hechos, para considerar el ministerio de Pablo en Corinto.

1Después de estas cosas, Pablo salió de Atenas y fue a Corinto.

 

Seguramente Pablo se demoró mucho tiempo para recorrer esa distancia, pero quizá el viaje no fue tan desagradable porque por lo menos, el paisaje es muy hermoso. Por ese camino, se puede ver el sitio donde se libró la batalla de Salamina en el mar, cuando la armada persa fue destruida. Y pueden verse otros lugares históricos muy interesantes en el camino, antes de llegar a Corinto.

Ahora, cuando lleguemos a nuestro estudio de la Primera carta a los Corintios, hablaremos acerca de Corinto y las razones por las cuales Pablo les escribió de la manera que lo hizo a los creyentes en esta ciudad.

Por ahora diremos que la ciudad de Corinto probablemente era la ciudad más perversa de aquel entonces. Era la Sodoma y la Gomorra del Imperio Romano. Era el lugar a donde uno iría para divertirse, traspasando todos los límites morales. Allí se ofrecían todos los placeres sensuales. Hoy aún pueden verse allí las ruinas de un gran baño romano. En la distancia están las ruinas del templo que había sido dedicado a Afrodita (o Venus). Había allí unas mil llamadas, vírgenes vestales. Porque, en realidad, éstas no eran vírgenes sino prostitutas. El sexo, pues, era una parte esencial de la religión. Y había allí grandes teatros y otros centros de entretenimiento y la gente venía de todas partes del Imperio.

Pablo pues, entró en Corinto durante su segundo viaje misionero y nuevamente, en su tercer viaje misionero. Creemos que fue aquí donde Pablo tuvo uno de sus ministerios más efectivos. Diríamos que Pablo tuvo sus más grandes ministerios en Éfeso y en Corinto. Mientras que Éfeso era un centro de la religión; Corinto era un centro de pecado, de expresión de todas las pasiones humanas. Allí llegó Pablo procedente de Atenas. Fue entonces su primera visita a Corinto.

Continuemos ahora leyendo el versículo 2 de este capítulo 18 de los Hechos:

2Y halló a un judío llamado Aquila, natural del Ponto, recién venido de Italia con Priscila, su mujer, por cuanto Claudio había mandado que todos los judíos salieran de Roma.

 

En la ciudad de Corinto Pablo conoció a esta pareja judía. Aquila y Priscila recién llegados de Roma, donde habían vivido anteriormente. Y el motivo por el cual habían salido de Roma fue la ola de antisemitismo que se había extendido sobre la tierra. Durante los días del Imperio Romano esto ocurrió varias veces. En ese tiempo, Claudio mandó a todos los judíos que salieran de Roma. Entre aquellos que salieron de la ciudad había una pareja maravillosa, formada por Aquila y Priscila. Sigamos adelante con el versículo 3 de este capítulo 18 de los Hechos, junto con la última parte del versículo 2:

Fue a ellos 3y, como era del mismo oficio, se quedó con ellos y trabajaban juntos, pues el oficio de ellos era hacer tiendas.

 

Pablo naturalmente fue a ellos, porque eran del mismo oficio que él. Ellos tenían un comercio allí y a este judío que había hecho el largo viaje desde Antioquia le invitaron a quedarse con ellos. No es difícil suponer de qué hablaron, porque Pablo les guió a conocer al Señor. Y en la sinagoga hubo otros que también se convirtieron a Cristo. Sin embargo, surgió entre los judíos una gran oposición contra Pablo.

Ahora, los versículos 4 y 5 dicen:

4Y discutía en la sinagoga todos los sábados, y persuadía a judíos y a griegos.

5Cuando Silas y Timoteo vinieron de Macedonia, Pablo estaba entregado por entero a la predicación de la palabra, testificando a los judíos que Jesús era el Cristo.

 

Pablo había esperado en Atenas la llegada de Timoteo y Silas, pero, aparentemente no llegaron. Ahora, ellos vinieron a reunirse con él en Corinto, y le trajeron el informe de las Iglesias en Macedonia. Cuando lleguemos a la primera carta a los Tesalonicenses veremos que Pablo la escribió durante este período, después de haber recibido el informe de Timoteo. Ahora, vemos que Pablo creyó que era necesario hablar con claridad. De modo que testificó que Jesús era el Cristo.

Continuemos con el versículo 6 de los Hechos, capítulo 18:

6Pero oponiéndose y blasfemando estos, les dijo, sacudiéndose los vestidos:

—Vuestra sangre sea sobre vuestra propia cabeza. Mi conciencia está limpia; desde ahora me iré a los que no son judíos.

 

Y parece que de aquí en adelante el ministerio del apóstol Pablo se dirigió mayormente a los no judíos. Encontramos que esto fue cierto en Éfeso, y creemos que menos evidente en Roma. Avancemos con los versículos 7 y 8:

7Salió de allí y se fue a la casa de uno llamado Justo, temeroso de Dios, la cual estaba junto a la sinagoga. 8Crispo, alto dignatario de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa; y muchos de los corintios al oír, creían y eran bautizados.

 

Pablo estuvo unos 18 meses en la ciudad de Corinto, y allí llevó a cabo un gran ministerio. Ya vimos que al oponerse los judíos, se dirigió a los que no lo eran. Aquí encontramos que el Señor le habló a Pablo porque él estaba entrando en una nueva dimensión de su esfuerzo como misionero. Lo podemos ver a continuación en el versículos 9 y 10:

9Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: «No temas, sino habla y no calles, 10porque yo estoy contigo y nadie pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad».

 

Corinto era el último lugar donde uno esperaría que el Señor tuviera un pueblo numeroso, por los motivos que ya hemos expuesto.

Cuando uno observa estas grandes ciudades de nuestros países, donde se puede apreciar todo tipo de corrupción y de pecado, es difícil imaginar que el Señor pueda tener un pueblo numeroso en esas ciudades. Sin embargo, esto fue lo que ocurrió aquí en Corinto. Dijo el Señor: “Tengo mucho pueblo en esta ciudad”.

Ahora, Pablo ya había estado en Corinto por mucho tiempo y estamos seguros de que se sentía inquieto y estaría preguntándose si merecía la pena concentrarse en esta ciudad. Y creemos que cuando él se enfrentó con esta oposición, habrá estado dispuesto a dirigirse a otra parte. Sin embargo, el Señor mismo intervino y retuvo a Pablo. Le dijo que quería que se quedase allí, porque muchos en esa ciudad pertenecerían a Su pueblo. Y veamos lo que ocurrió en el versículo 11 de este capítulo 18 de los Hechos:

11Y se detuvo allí un año y seis meses, enseñándoles la palabra de Dios.

 

O sea que Pablo se quedaría todavía dieciocho meses más en Corinto. Y veremos que el evangelio continuaría causando oposición.

En este sentido, hoy vivimos en una época caracterizada por factores tan dispares como indiferencia, u oposición hacia el mensaje del Evangelio. Hemos expuesto hoy el mensaje de San Pablo en Atenas, en el cual les dijo a los atenienses que Dios deseaba que los seres humanos le buscasen y quizás, como a tientas, pudiesen encontrarle. Y en una época de tanto brillo científico e intelectual, nos imaginamos a las personas buscando a Dios a tientas, en medio de una densa oscuridad espiritual. Sin embargo, estimado lector, las antiguas palabras del Salmo 145, versículo 18, nos recuerdan que Dios está muy cerca de los que le invocan con sinceridad. Y San Pedro nos recordó en este mismo libro, en su primer discurso, que todo aquel que invoque el nombre del Señor, será salvo.

 

***

"Venid a mí,

todos los que estáis cansados y cargados,

y yo os haré descansar" Mateo 11:28

 

www.amorfraterno.org

 

Hech. 18.1-11.mp3
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