Queridos hermanos en la fe y amigos, de Amor Fraterno.
Continuamos con el estudio de la Biblia, la Palabra de Dios.
Un estudio de todos los libros de la Biblia, que en su versión original se llama: “Thru the Bible” (A través de la Biblia). Preparado por el teólogo y profesor de Biblia, J. Vernon McGee. En la versión española, traducido, adaptado, y presentado por Virgilio Vangioni, profesor de Biblia.
Si dispones de unos minutos, te aconsejamos que leas o escuches estos mensajes sobre la iglesia primitiva. Hará bien a tu vida, porque además de adquirir conocimiento, crecerás en sabiduría en la Palabra de Dios.
Dios bendiga Su Palabra en tu corazón.
--------------
PABLO PRESENTADO AL GOBERNADOR FÉLIX
HECHOS 23:25-35
Continuamos estudiando hoy el capítulo 23 de los Hechos de los Apóstoles. Y en nuestro programa anterior hablamos del complot que habían tramado los judíos contra el apóstol Pablo. Cuando el comandante se enteró de este complot, decidió entonces, enviarle a Cesarea para que Félix el Gobernador, se encargara del asunto. Y dijimos que un verdadero ejército acompañó al apóstol Pablo cuando le llevaron a Cesarea, a donde fue conducido para comparecer ante Félix, el Gobernador. Dijimos que los gobernadores romanos tenían su centro de operaciones en Cesarea y solamente de vez en cuando, subían a Jerusalén. Desde luego, esto apartó a Pablo del peligro que representaba para él, estar en Jerusalén.
Continuemos hoy con los versículos 25 al 29 de este capítulo 23 de los Hechos, donde vemos lo que hizo el comandante:
25Y escribió una carta en estos términos:
26«Claudio Lisias al excelentísimo gobernador Félix: Salud. 27A este hombre, aprehendido por los judíos, y que iban ellos a matar, lo libré yo acudiendo con la tropa, habiendo sabido que era ciudadano romano. 28Y queriendo saber la causa por la que lo acusaban, lo llevé al Concilio de ellos; 29y hallé que lo acusaban por cuestiones de la ley de ellos, pero que ningún delito tenía digno de muerte o de prisión.
Vemos que la carta era muy formal. En aquellos días las cartas no eran firmadas como lo hacemos hoy en día. Ellos ponían más bien el nombre de la persona que enviaba la carta, al principio; mientras que hoy va al final.
También podemos notar en la carta, que el comandante quería que el gobernador Félix se diera cuenta de que él estaba cumpliendo con su deber, al proteger a los ciudadanos romanos. Claudio Lisias, el comandante que enviaba la carta a Félix, le dijo claramente que en realidad no sabía con exactitud cuál era la acusación lanzada contra Pablo. Lo que sí sabía era que se trataba de la ley de los judíos, pero que bajo la ley romana, Pablo no era culpable de nada digno de muerte ni prisión.
Continuemos, pues, con los versículos 30 hasta el 35 de este capítulo 23 de los Hechos:
30Pero al ser avisado de asechanzas que los judíos habían tendido contra este hombre, al punto lo he enviado a ti, intimando también a los acusadores que traten delante de ti lo que tengan contra él. Pásalo bien.
31Los soldados, tomando a Pablo como se les ordenó, lo llevaron de noche a Antípatris. 32Al día siguiente, dejando a los jinetes que fueran con él, volvieron a la fortaleza. 33Cuando aquellos llegaron a Cesarea y dieron la carta al gobernador, presentaron también a Pablo delante de él. 34El gobernador leyó la carta, y preguntó de qué provincia era; y al saber que era de Cilicia, 35le dijo:
—Te oiré cuando vengan tus acusadores.
Y mandó que lo vigilaran en el pretorio de Herodes.
Veremos que quienes acusaban al apóstol Pablo estarían dispuestos a viajar hasta Cesarea. Y veremos luego que Pablo no se defendería tanto a sí mismo, sino que hablaría de Cristo. Recordemos que anteriormente el Señor había dicho que Pablo proclamaría a Cristo ante reyes, gobernadores y soberanos. Pablo estaba actuando de acuerdo con la voluntad de Dios y Dios estaba llevando a cabo Su propósito.
Y con esto concluimos el capítulo 23 de los Hechos. Llegamos ahora a Hechos capítulo 24, y en este capítulo tenemos a Pablo ante Félix. Pero, antes de seguir adelante, hagamos un breve repaso. Francamente, Pablo había fallado en ganar la simpatía de los judíos hacia el ministerio del evangelio al cual se había dedicado. Creemos que pasó por momentos de depresión mental y desaliento. Creemos que fue por esto que el Señor se le apareció a Pablo en la noche para darle el ánimo que necesitaba (según Hechos, capítulo 23 versículo 11). Le dijo a Su fiel testigo, que hablaría de Él también en Roma. Ahora, este anuncio no fue una promesa para Pablo, de que no tendría problemas, ni dificultades. El caso era que para Pablo, las pruebas y dificultades se presentarían rápidamente.
***
"Venid a mí,
todos los que estáis cansados y cargados,
y yo os haré descansar" Mateo 11:28