EL LIBRO DE LOS MÁRTIRES (292)
Por John Foxe
HISTORIA DE LOS MÁRTIRES CRISTIANOS
Surgimiento y progreso de la religión protestante en Irlanda; con un relato
de las bárbaras matanzas de 1641
Continuación:
La guarnición de Sligo fue tratada de manera semejante por O'Connor Slygah, el cual les prometió cuartel a los protestantes y llevarlos sanos y salvos al otro lado de los montes Curlew, a Roscommon. Estos abandonaron sus refugios, pero entonces los apresó y guardó en un encierro inmundo, alimentándolos sólo con granos como alimento. Después, estando bebidos y contentos algunos de los papistas que habían venido a felicitar a sus malvados hermanos, los frailes blancos sacaron a los protestantes supervivientes, yo bien los mataron a cuchillo, o bien los lanzaron por el puente a un río torrencial, donde pronto murieron. Se añade que luego un grupo de este malvado grupo de frailes blancos fue cierto tiempo después al río, en solemne procesión, con agua bendita en sus manos, para rociarlo; pretendiendo limpiarlo y purificarlo de las manchas y de la contaminación de la sangre y de los cadáveres de los herejes, como llamaban ellos a los desafortunados protestantes que fueron tan inhumanamente asesinados en esta misma ocasión.
En Kilmore, el doctor Bedell, obispo de esta sede, había asentado y sustentado caritativamente a gran número de protestantes angustiados, que habían huido de sus casas para escapar de las diabólicas crueldades cometidas por los papistas. Pero no gozaron mucho tiempo del consuelo de vivir juntos. El buen prelado fue sacado a la fuerza de su residencia episcopal, que fue de inmediato ocupada por el doctor Swiney, el obispo papista titular de Kilmore, que dijo Misa en la iglesia al domingo siguiente, y que luego confiscó todos los bienes y posesiones del perseguido obispo.
Poco después de esto, los papistas llevaron al doctor Bedell, a sus dos hijos y al resto de su familia, con algunos de los principales protestantes a los que había protegido, a un castillo en ruinas llamado Lochwater, situado en un lago cercano al mar. Aquí se quedó con sus compañeros varias semanas, esperando día a día ser muerto. La mayor parte de ellos habían sido dejados desnudos, por lo que sufrieron grandes penalidades, al hacer mucho frío (siendo el mes de diciembre), y carecer de tejado el edificio en el que se hallaban. Prosiguieron en esta situación hasta el siete de enero, cuando fueron todos liberados. El obispo fue cortésmente recibido en la casa de Dennis O'Sheridan, uno de su clero, a quien había convertido a la Iglesia de Inglaterra, pero no sobrevivió mucho tiempo a esta muestra de bondad. Durante su estancia allí, pasó todo su tiempo en ejercicios religiosos, para mejor disponerse y prepararse a si mismo, y a sus entristecidos compañeros, para su gran tránsito, porque nada tenían delante de sus ojos sino una muerte cierta.
Continuará>
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