Queridos hermanos en la fe y amigos, de Amor Fraterno.
Continuamos con el estudio de la Biblia, la Palabra de Dios.
Un estudio de todos los libros de la Biblia, que en su versión original se llama: “Thru the Bible” (A través de la Biblia). Preparado por el teólogo y profesor de Biblia, J. Vernon McGee. En la versión española, traducido, adaptado, y presentado por Virgilio Vangioni, profesor de Biblia.
Si dispones de unos minutos, te aconsejamos que leas o escuches estos mensajes sobre las epístolas del apóstol Pablo a los Corintios. Hará bien a tu vida, porque además de adquirir conocimiento, crecerás en sabiduría en la Palabra de Dios.
Dios bendiga Su Palabra en tu corazón.
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TODO SE HAGA DECENTEMENTE Y CON ORDEN
1ª CORINTIOS 14:23-40
Leamos ahora el versículo 23, donde comienza un párrafo sobre la importancia del orden en la iglesia local para el ejercicio de cualquier don.
23Si, pues, toda la iglesia se reúne en un lugar, y todos hablan en lenguas extrañas, y entran recién convertidos o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos?
Si hay algo que necesitamos hoy, es una presentación lógica y significativa de la Palabra de Dios. Las personas de nuestra generación son inteligentes, bien preparadas, sofisticadas y muchas de ellas, con ciertos conocimientos científicos. Y necesitan escuchar un mensaje comprensible y coherente. La Palabra de Dios necesita ser expuesta de manera que pueda ser bien entendida.
Ahora, leamos los versículos 24 y 25 de este capítulo 14:
24Pero si todos profetizan, y entra algún incrédulo o un recién convertido, por todos es convencido, por todos es juzgado; 25lo oculto de su corazón quedará al descubierto; y así, postrándose sobre el rostro, adorará a Dios, declarando que verdaderamente Dios está entre vosotros.
En otras palabras, si usted está predicando la palabra de Dios, y entra un no creyente, éste experimentará una convicción que le conduzca a la conversión.
Y avanzamos ahora leyendo el versículo 26:
26Entonces, hermanos, ¿qué podemos decir? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Que todo se haga para edificación.
Si alguien iba a hablar en alguna lengua, tenía que haber alguien que tuviera el don de interpretación, para que el mensaje pronunciado resultara de provecho espiritual.
Ahora, los versículos 27 y 28 dicen:
27Si alguien habla en lengua extraña, que sean dos o a lo más tres, y por turno; y que uno interprete. 28Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios.
No sólo tenía que haber edificación espiritual, pero la intervención pública debía llevarse a cabo en orden. Si alguien iba a hablar en una lengua, debía haber un intérprete, el mensaje debía tener sentido en conformidad con la Palabra de Dios. Si no era así, con toda seguridad, el Espíritu de Dios no estaba actuando en ese caso. Si no había un intérprete, o si dos o tres creyentes ya habían hablado, el que quería hablar en una lengua, tenía que permanecer en silencio. También podía retirarse en lugar apartado, y hablar para él mismo y para Dios.
Ahora, los versículos 29 y 30, dicen:
29Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen lo que ellos dicen. 30Y si algo le es revelado a otro que está sentado, que el primero calle.
Es evidente aquí que en aquellos días en la iglesia había personas que podían hablar proféticamente. Sabemos que las hijas de Felipe, profetizaron, como se indicó en libro de los Hechos capítulo 21, versículo 9. Y en el mismo capítulo, alguien llamado Agabo profetizó.
Continuemos ahora con el versículo 31:
31Podéis profetizar todos, uno por uno, para que todos aprendan y todos sean exhortados.
Cada uno podía tener algo que decir sobre la Palabra de Dios. Puedo decir que en la actualidad, yo he recibido grandes bendiciones al escuchar a ciertas personas hablando en reuniones de testimonios y creo que muchos otros han sido bendecidos también.
Ahora, los versículos 32 y 33, dicen:
32Y los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas, 33pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz.
Vemos que el énfasis general continúa siendo que el culto o servicio en la iglesia tenía que ser conducido en orden.
Y continuó diciendo el apóstol en el versículo 34 de esta primera Epístola a los Corintios que estamos estudiando:
Como en todas las iglesias de los santos, 34vuestras mujeres callen en las congregaciones, porque no les es permitido hablar, sino que deben estar sujetas, como también la Ley lo dice.
¿Ahora bien, de qué estaba hablando aquí? Pues de las lenguas. Él no dijo que una mujer no debía hablar en la iglesia, sino que no debía hablar en lenguas en la iglesia.
Sigamos adelante, una vez más, con los versículos 35 y 36:
35Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos, porque no es correcto que una mujer hable en la congregación.
36¿Acaso ha salido de vosotros la palabra de Dios, o sólo a vosotros ha llegado?
Por supuesto, que la Palabra de Dios les había llegado.
Leamos ahora los versículos 37 y 38:
37Si alguno se cree profeta o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor; 38pero si alguno no reconoce esto, tampoco él será reconocido.
Ésa era la verdadera prueba y lo sería también hoy. Si una persona en nuestros días dice que es profeta o que es espiritual, porque puede hablar en lenguas, entonces tendría que reconocer que lo que Pablo estaba diciendo aquí, era y es un mandamiento del Señor.
Y los versículos 39 y 40 dicen:
39Así que, hermanos, procurad profetizar y no impidáis el hablar en lenguas; 40pero hágase todo decentemente y con orden.
Una vez más, somos estimulados para desear los mejores dones. Evidentemente, enseñar la Palabra de Dios, es el mejor. Y aquí encontramos un gran principio. El ejercicio de los dones debe llevarse a cabo de una manera apropiada y en el orden determinado por la enseñanza del apóstol Pablo.
Y esto nos trae al final de esta sección de la primera Epístola a los Corintios. En cuanto a la cuestión de la vigencia total o parcial de los dones del Espíritu, hemos expuesto el punto de vista del profesor McGee, así como la opinión diferente de otros expositores de la Biblia. El profesor McGee, al terminar su comentario de este capítulo se dirigió a los oyentes, con estas palabras:
“Si algunos no estuvieran de acuerdo conmigo, deseo que las divergencias nos motiven a todos a realizar un estudio más intenso de las Sagradas Escrituras. Y si consideran que estoy equivocado, les rogaría que orasen por mí”. Hasta aquí la cita.
De todos modos, la falta de acuerdo en la práctica de los dones no debiera disminuir el nivel del compañerismo y la comunión cristiana. A veces, los expositores Bíblicos que aman la Palabra de Dios y creen en su inspiración llegan, a conclusiones diferentes en el tratamiento de algunos textos Bíblicos. Esas conclusiones son sinceras y provienen de quienes aman y respetan profundamente a la Palabra de Dios. Por lo tanto, deben ser respetadas y contrastadas, bajo el principio regulador del amor, con una actitud de humildad. De todas formas, las divergencias de opinión no se refieren a aspectos básicos de la fe, tales como, por ejemplo la inspiración de las Sagradas Escrituras, la muerte y resurrección del Señor Jesucristo, y su significado para la salvación de los seres humanos.
En consecuencia, nunca debieran ser un obstáculo para debilitar el testimonio del Evangelio, tarea que une a todos aquellos que han sido redimidos por la obra del Señor Jesucristo en la cruz. En todo caso, resulta útil orar los unos, por los otros, para que el Espíritu, que inspiró las Sagradas Escrituras, guíe a cada uno en su enseñanza y proclamación de la Palabra, Palabra que las personas de nuestra generación tanto necesitan.
Estimado lector, Dios es un Dios de orden, y no de confusión. Las instrucciones de este capítulo así lo han puesto de manifiesto. La luz de Su Palabra disipa todas las tinieblas que invaden la mente de las personas. Bien dijo el escritor del Salmo 119, versículo 105: “Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino”.
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"Venid a mí,
todos los que estáis cansados y cargados,
y yo os haré descansar" Mateo 11:28