El nuevo nacimiento ¿por qué?
Solo hay un camino para relacionarnos con Dios: la fe en Jesucristo.
Leer | Juan 3:1-8
“1 Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. 2 Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. 3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. 4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? 5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. 6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu,[a] espíritu es. 7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. 8 El viento[b] sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu”.
En el pasaje de hoy, leemos acerca del encuentro de Cristo con un fariseo llamado Nicodemo. Este hombre era maestro y miembro del Sanedrín, el consejo rector que procuraba discernir las enseñanzas falsas y asegurarse de que la ley de Dios se cumpliera.
Al darse cuenta de que las señales que el Señor Jesús realizaba estaban más allá de la capacidad de un simple hombre, Nicodemo vino de noche a hacerle preguntas. El Señor le dijo: “El que no naciere de nuevo” no puede ver el reino de Dios (3:3). Esto debió haber sorprendido al fariseo, quien confiaba en su propia religión y moralidad.
¿Se identifica usted con Nicodemo? ¿Cree que las buenas obras y la conducta religiosa le garantizan un lugar en el cielo? Por más que deseemos que así fuera, la Biblia enseña lo contrario: todos hemos pecado, y el pecado nos separa de Dios. Solo existe un camino hacia la salvación: la fe en el Señor Jesucristo (Juan 14:6).
Más adelante, en su conversación con Nicodemo, el Señor Jesús dijo: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). El Señor no vino a condenar al mundo, sino a salvarlo, una persona a la vez, mediante la fe en Él (Juann 3:17).
Meditaciones de:
Dr. Charles Stanley