EL DÍA GRANDE Y TERRIBLE DEL SEÑOR
Estudio: Conociendo la doctrina bíblica.
Terminábamos el estudio anterior destacando que la Segunda Venida de Cristo encierra dos vertientes importantes: Esperanza y terror.
Esperanza para el creyente, ya que para él significa encontrarse con su Señor, para no separarse de Él jamás.
“Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él” (1ª Tesalonicenses 4:13-14).
Terror para el impío (no creyente) porque conlleva el día grande y terrible de Jehová. Día de juicios. El apóstol Juan en su visión en la isla de Patmos, lo veía así:
“Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; 13y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento. 14Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar. 15Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; 16y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; 17porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie? (Apocalipsis 6:12-17).
El profeta Ezequiel lo definía así:
“Porque cerca está el día, cerca está el día de Jehová; día de nublado, día de castigo de las naciones será” (Ezequiel 30:3).
Llegados a este punto, surge una pregunta ¿Cuándo será?
Al tratar de contestar la pregunta podemos correr dos peligros:
Fijar fechas, y olvidarnos de tema.
Fijar fechas.
Han habidos muchos, en la historia del cristianismo que han caído en este error. Han pretendido ser “muy listos”, y no han tenido en cuenta las palabras del Señor:
“Del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre” (Mateo 24:36).
Estos, se han atrevido a dar fechas, que como era de esperar, no se han cumplido. Entre ellas: 1914, 1925, 1975, 2000, etc.
Por el contrario podemos caer en el otro extremo.
Olvidarnos del tema.
Dejarlo como algo muy lejano, como si no tuviera que ver nada con nosotros.
El Señor Jesús dio unas señales a fin de que estuviéramos expectantes, velando, viendo que aquel día se acerca.
“Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas; y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese de las bodas, para que cuando llegue y llame, le abran en seguida. Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles. Y aunque venga a la segunda vigilia, y aunque venga a la tercera vigilia, si los hallare así, bienaventurados son aquellos siervos. Pero sabed esto, que si supiese el padre de familia a qué hora el ladrón había de venir, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa. Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá” (Lucas 12:35-40).
La esperanza en la Segundo Venida lleva al creyente a vivir en santidad.
“Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro” (1ª Juan 3:3).
¿Será real la Segunda Venida de Cristo?
Con esta pregunta dejamos el estudio de hoy. Pregunta que con la Palabra de Dios en la mano daremos contestación el próximo día. Hasta entonces:
DIOS OS BENDIGA