PABLO LES EXHORTA A VIVIR EN SANTIDAD I

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J. Rivera

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Apr 6, 2014, 8:53:07 AM4/6/14
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Queridos hermanos en la fe y amigos, de Amor Fraterno.

Continuamos con el estudio de la Biblia, la Palabra de Dios.

Un estudio de todos los libros de la Biblia, que en su versión original se llama: “Thru the Bible” (A través de la Biblia). Preparado por el teólogo y profesor de Biblia, J. Vernon McGee. En la versión española, traducido, adaptado, y presentado por Virgilio Vangioni, profesor de Biblia.

Si dispones de unos minutos, te aconsejamos que leas o escuches estos mensajes sobre las epístolas del apóstol Pablo a los Tesalonicenses. Hará bien a tu vida, porque además de adquirir conocimiento, crecerás en sabiduría en la Palabra de Dios.

Dios bendiga Su Palabra en tu corazón.

 

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PABLO LES EXHORTA A VIVIR EN SANTIDAD (primera parte)

 

1ª Tesalonicenses 4:1-3

 

En el día de hoy, estimado lector, regresamos a nuestro estudio de esta Primera epístola del Apóstol Pablo a los Tesalonicenses. Llegamos entonces al capítulo 4.

Vamos a leer el versículo 1, que comienza a explicarnos como deberían vivir los creyentes.

1Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús que, de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más.

 

Esta sección nos enseña como los creyentes tendrían que vivir aquí en la tierra, a la luz de la venida de Cristo. Ese “cómo” se encuentra concentrado en esta pequeña palabra “conduciros”, que encontramos en este versículo, y nuevamente en el versículo12. Este es el aspecto práctico de la esperanza de la venida del Señor. Nos gusta esperar con ansia el día en que seamos arrebatados para encontrarnos con el Señor en el aire. Pero, estimado lector, mientras tanto, nuestros pies se encuentran aquí en la tierra y necesitamos vivir aquí por un tiempo. Y tenemos que vivir de una manera que agrade a Dios.

Aquí en este primer versículo dice de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más. Deberíamos continuar progresando. Tendríamos que crecer en la gracia y en el conocimiento de Él. El caminar, la vida del creyente es muy importante. Esto se enfatiza en muchas partes de la Biblia y es el énfasis en este pasaje. Un creyente no puede actuar como a él le agrada, sino como a Cristo le agrada.

Continuemos leyendo el versículo:

2Ya sabéis las instrucciones que os dimos por el Señor Jesús.

 

Con respecto a la vida de ellos, encontramos que Pablo les dio algunos mandamientos a los Tesalonicenses. Recordemos que el Señor Jesús también dio mandamientos. Algunos de éstos fueron nuevos mandamientos.

Tenemos que destacar una aclaración importante. Los Diez Mandamientos no tienen parte en la salvación del pecador, no son la norma para la conducta cristiana. El propósito de los Diez Mandamientos es tomarnos de la mano, como un pedagogo tomaba al niño por la mano, para conducirnos a la cruz y decirnos: “necesitas un Salvador”. Los Diez Mandamientos son como un espejo que nos permite ver que somos pecadores. Los Diez Mandamientos no fueron dados para salvarnos; fueron dados para mostrarnos que somos pecadores y que necesitamos un Salvador. Ese es su propósito.

Sin embargo, hay mandamientos para los cristianos, y la norma para la conducta cristiana que ellos establecen, está un nivel mucho más alto que los Diez Mandamientos. En el capítulo 5 de esta carta encontraremos que se enumeran 22 mandamientos para creyentes.

Ahora, naturalmente, surge una pregunta. Si un individuo no puede cumplir u obedecer los Diez Mandamientos, ¿cómo puede entonces obedecer mandamientos de un nivel más elevado? La Biblia dejó bien en claro que el ser humano no era capaz de obedecer los Diez Mandamientos. La nación de Israel desobedeció estos mandamientos, como el apóstol Pedro mismo confesó. En Los Hechos capítulo 15, versículos 7, 10 y 11 podemos leer lo siguiente:

7Después de mucha discusión, Pedro se levantó y les dijo: Hermanos, vosotros sabéis como ya hace algún tiempo Dios escogió que los no judíos oyeran por mi boca la palabra del evangelio y creyeran, 10Ahora pues, ¿por qué tentáis a Dios, poniendo sobre el cuello de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar? 11Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos.

 

Ahora, si no podemos obedecer los Diez Mandamientos, ¿cómo vamos a obedecer mandamientos más elevados de conducta cristiana? EL hombre, no puede hacerlo por sí mismo. Esto solo puede ser logrado por medio del poder del Espíritu Santo que habita en el creyente (como vemos en el versículo 8).

El versículo 2 de este cuarto capítulo de primera Tesalonicenses dice: ya sabéis las instrucciones que os dimos por el Señor Jesús.

 

Pablo tenía algunos mandamientos para los cristianos. Nosotros, como creyentes, no somos rebeldes ante la ley, no estamos sin ley. Deberíamos ser disciplinados, y permanecer obedientes a Cristo. Y ésta debería ser una relación de amor, es decir, que tendríamos que estar motivados por el amor. El Señor Jesús dijo en Juan capítulo14, versículo 15:

Si me amáis, guardad mis mandamientos.

 

Continuemos entonces leyendo el versículo 3 de este cuarto capítulo de la primera carta a los Tesalonicenses,

3La voluntad de Dios es vuestra santificación: que os apartéis de la inmoralidad sexual;

 

Esta palabra “santificación” que encontramos aquí es una hermosa palabra; pero tememos que haya sido muy malentendida. Creemos que, si usted lee las Escrituras, allí podrá encontrar que la santificación tiene diferentes significados. Cuando se usa en referencia a Cristo, como es el caso aquí, significa que Dios ha hecho que Cristo sea nuestra santificación, y uno no puede mejorar ese hecho. Por lo tanto, no se refiere a un estado sin pecado, sino más bien a que hemos sido separados para Dios. Por ejemplo, Simón Pedro, en su segunda carta capítulo 1, versículo 21, nos habla del hecho de que “los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”.

Ahora, algunos de esos hombres llamados santos vivieron vidas que no fueron precisamente un ejemplo de santidad. Por ejemplo, tenemos a Moisés, que en un determinado momento cometió un asesinato. Y David, que escribió tantos Salmos hermosos, también le quitó la vida a alguien. Pero ellos fueron santificados, fueron considerados santos, porque habían sido separados por Dios.

La santificación del creyente es la obra o acción del Espíritu Santo. Necesitamos repasar el triple aspecto de esa obra, porque es muy importante.

En primer lugar, la santificación posicional significa que Cristo ha sido hecho por Dios nuestra santificación. Hemos sido aceptados en el Amado, y nunca seremos más salvos que en el momento en que depositamos nuestra confianza en Cristo. No hemos sido aceptados por ser quienes somos, sino por lo que Cristo ha hecho. Esta santificación posicional es la perfección en Cristo.

En segundo lugar es la santificación práctica es el Espíritu Santo trabajando en nuestras vidas para producir una santidad en nuestro caminar diario. Esta santificación práctica nunca será perfecta mientras estemos en estos cuerpos, con nuestra vieja naturaleza pecaminosa controlada por las pasiones.

Y en tercer lugar la santificación total tendrá lugar en el futuro cuando nos ajustemos o adaptemos a la imagen de Cristo Jesús. Entonces, la posición y la práctica de la santificación serán perfectas.

El significado literal de la palabra santificación es ser “separado para Dios”. En el momento en que un pecador perdido viene a Cristo y le acepta como Salvador, la persona queda separada para el uso de Dios. Esto fue enseñado claramente en el Antiguo Testamento, en el tabernáculo o tienda de reunión. Dios enseñó en el Antiguo Testamento a los creyentes grandes verdades doctrinales. En el Tabernáculo había vasijas y utensilios que eran usados en los sacrificios. Después de haber pasado por cuarenta años de travesía por el desierto, aquellos potes, ollas, tenedores y cucharas estaban bastante golpeados y desgastados por el uso. No creemos que tuvieran un aspecto muy atractivo. Cualquier ama de casa hubiera querido cambiarlos por un juego nuevo. Sin embargo, Dios los llamó “vasos santos”. Ellos eran santos porque habían sido apartados especialmente para el uso de Dios. Esto fue lo que los hizo santos.

De la misma manera esta condición se aplica a una persona. Cuando ella viene a Cristo, es salva. Es redimida; pertenece a Cristo. Pablo dijo en este versículo 3:

La voluntad de Dios es vuestra santificación.

 

Usted ha sido separado, apartado para un propósito santo, para el uso de Dios. Cada hijo de Dios, y no solamente los predicadores, maestros, misioneros o laicos cristianos, sino que cada creyente está separado para el uso de Dios.

 

***

"Venid a mí,

todos los que estáis cansados y cargados,

y yo os haré descansar" Mateo 11:28

 

http://amorfraterno.org/

 

1ª Tes. 4.1-3.mp3
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