ALEGORÍA DE AGAR Y SARA

66 views
Skip to first unread message

J. Rivera

unread,
Feb 14, 2016, 2:36:01 AM2/14/16
to amor-f...@googlegroups.com

 

Queridos hermanos en la fe y amigos, de Amor Fraterno.

Continuamos con el estudio de la Biblia, la Palabra de Dios.

Un estudio de todos los libros de la Biblia, que en su versión original se llama: “Thru the Bible” (A través de la Biblia). Preparado por el teólogo y profesor de Biblia, J. Vernon McGee. En la versión española, traducido, adaptado, y presentado por Virgilio Vangioni, profesor de Biblia.

Si dispones de unos minutos, te aconsejamos que leas o escuches estos mensajes sobre la epístola del apóstol Pablo a los Gálatas. Hará bien a tu vida, porque además de adquirir conocimiento, crecerás en sabiduría en la Palabra de Dios.

Dios bendiga Su Palabra en tu corazón.

 

--------------

 

ALEGORÍA DE AGAR Y SARA

 

GÁLATAS 4:19-24

 

Llegamos ahora a un párrafo que comenta la alegoría de Agar y Sara.

El capítulo 4, desde los versículos 19 al 31, concluye con esta alegoría, que, es la cuarta subdivisión de esta extensa y tercera sección doctrinal de esta carta a los Gálatas, que abarcaba desde el capítulo 2, versículo 15 hasta el capítulo 4, versículo 31, y que trata sobre la justificación por la fe.

En esta subdivisión, el contraste que observamos entre estas dos mujeres es total. Agar, y toda referencia a ella bajo otras figuras retóricas representa a la Ley. Sara, y toda otra referencia a ella bajo otras figuras, representa a la fe en Cristo.

Leamos ahora el versículo 19:

19Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros,

 

Aquí vemos que Pablo les dirigió esta alegoría a los Gálatas usando la tierna expresión “hijitos míos”, de la palabra griega: “teknia”, que puede referirse a los recién nacidos. Pablo tenía un corazón sensible y se comparó él mismo con una madre. Y dijo en el versículo 20:

20quisiera estar con vosotros ahora mismo y cambiar de tono, pues estoy perplejo en cuanto a vosotros.

 

Pablo deseó haber estado presente para poder hablarles de forma diferente. Pues estaba muy preocupado por ellos. Había usado en un principio un lenguaje fuerte y severo, pero en estos pasajes podemos ver su corazón tierno. Y continuó diciendo en el versículo 21:

21Decidme, los que queréis estar bajo la ley: ¿no habéis oído la ley?

 

Hay personas que hablan sobre los Diez Mandamientos o de algún otro sistema legal, pero no mencionan el castigo impuesto por la Ley. No presentan a la Ley en la esfera total de su ministerio de condenación. Observemos lo que sucedió cuando Dios llamó a Moisés a la cima de la montaña para entregarle la Ley. Leemos en el libro del Éxodo capítulo 19, versículos 16 al 21:

“16Aconteció que al tercer día, cuando vino la mañana, hubo truenos y relámpagos, una espesa nube cubrió el monte y se oyó un sonido de bocina muy fuerte. Todo el pueblo que estaba en el campamento se estremeció. 17Moisés sacó del campamento al pueblo para recibir a Dios, y ellos se detuvieron al pie del monte. 18Todo el monte Sinaí humeaba, porque el Señor había descendido sobre él en medio del fuego. El humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía violentamente. 19El sonido de la bocina se hacía cada vez más fuerte. Moisés hablaba, y Dios le respondíó con voz de trueno. 20Descendió el Señor sobre el monte Sinaí, sobre la cumbre del monte. Llamó el Señor a Moisés a la cumbre del monte, y Moisés subió. 21El Señor dijo a Moisés: Desciende y ordena al pueblo que no traspase los límites para ver al Señor, porque caerá multitud de ellos”.

 

Así vemos como Dios le dijo al pueblo que permanecieran apartados y lejos cuando le entregaba la Ley a Moisés. En Éxodo capítulo 20, versículos 18 y 19, se nos dice: “18Todo el pueblo observaba el estruendo, los relámpagos, el sonido de la bocina y el monte que humeaba. Al ver esto, el pueblo tuvo miedo y se mantuvo alejado. 19Entonces dijeron a Moisés: Habla tú con nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Dios con nosotros, para que no muramos”.

 

No podemos concebir en nuestra mente cuan santo es Dios. Los seres humanos somos como renegados en el universo de Dios. Estamos en la condición y posición de pecadores perdidos en ese universo, sin capacidad para seguirle y obedecerle. En la carta a los Romanos capítulo 8, versículo 6, el apóstol Pablo dijo: “Preocuparse sólo de lo que es humano lleva a la muerte; en cambio, preocuparse de las cosas del Espíritu lleva a la vida y la paz”.

La mentalidad pecaminosa está en enemistad contra Dios. Estimado lector, el sistema que opera en el mundo está en contra de Dios. Nunca está a favor. El sistema no está mejorando, sino que es cada día más malo y perverso y ha permanecido en esa condición desde que Dios colocó a Adán y Eva en el jardín del Edén. La carta a los Romanos capítulo 8, versículo 7, continúa diciendo: “Los que se preocupan sólo de las cosas humanas pecaminosas son enemigos de Dios, porque ni quieren ni pueden someterse a su ley”.

No nos sorprende entonces que los israelitas temblaron y se apartaron de la montaña diciendo: “Moriremos”.

Estimado lector, Dios está en lo alto, en Su santidad, y habita en la gloria. Usted y yo estamos aquí, jugando con el barro porque, físicamente, estamos hechos de barro. Así, somos criaturas que transitamos por esta tierra y tenemos la audacia de vivir de manera contraria a la voluntad de Dios. Le mentalidad pecaminosa es realmente enemiga de Dios. Ésta es la condición del ser humano en esta tierra.

Pablo les dijo: “Escuchad a la Ley, que todavía no la habéis escuchado bien”. Y era cierto. Los Gálatas verdaderamente no habían escuchado la Ley. La entrega de esa Ley no había sido maravillosa y acogedora, sino aterradora. Y ya que los Gálatas parecían querer colocarse bajo la Ley, Pablo les estaba dando la oportunidad de escucharla desde otro punto de vista.

Y volviendo a Gálatas capítulo 4, dijo en el versículo 22:

22pues está escrito que Abraham tuvo dos hijos: uno de la esclava y el otro de la libre.

 

Usando una ilustración de la vida de Abraham (que se encuentra en Génesis, capítulos 16, 17, 18, 20 y 21), Pablo estaba haciendo un contraste entre dos hijos que nacieron, uno de Agar y el otro de Sara. Uno nació de una esclava y el otro de una mujer libre. La mujer libre representaba a la gracia y la esclava, a la Ley mosaica. Él iba a destacar el contraste entre ellas en lo que llamó: una alegoría.

Pablo no estaba diciendo que la historia de Abraham era una alegoría y lo aclaramos porque algunos han interpretado de esa manera la frase del versículo 24. Sino que él estaba diciendo que el incidente ocurrido entre esas dos mujeres que concibieron a los hijos de Abraham contenía una alegoría, y ello tiene un mensaje para nosotros hoy.

El apóstol continuó diciendo en el versículo 23:

23Pero el de la esclava nació por decisión humana, según las leyes de la naturaleza; pero el de la libre, nació para que se cumpliera lo que Dios había prometido.

 

El Código de Hamurabi, que regía la cultura en la época de Abraham, establecía que el hijo de una esclava, es decir Agar, era un esclavo. Así que, aunque Ismael fuera el hijo de Abraham, era un esclavo.

Y en cuanto al hijo de la mujer libre, es decir Sara, fue el fruto de un milagro, porque su nacimiento fue milagroso. Abraham era demasiado mayor como para engendrar un hijo, y Pablo dijo que el vientre de Sara estaba como muerto. Ella ya había superado la edad de tener hijos. Su matriz era como una tumba, y de la muerte Dios hizo surgir la vida.

Finalmente por hoy leamos el versículo 24:

24Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres representan los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para ser esclavos; éste es Agar.

 

Él dijo entonces: Lo cual es una alegoría, queriendo decir que esos eventos de la vida de Abraham contenían una alegoría. Y Pablo iba a extraer una lección de ella. Después el apóstol habló de los dos pactos; el primero era el pacto de la Ley, que Moisés recibió en el Monte Sinaí. Y añadió: éste es Agar. Pablo comparó a Agar con el Monte Sinaí, que es un sinónimo de la Ley de Moisés.

En este programa hemos hablado de seres esclavos y de seres libres. Continuaremos con las lecciones de esta alegoría en nuestro próximo programa, Pero al terminar hoy, queremos recordar lo que dijo el Señor Jesucristo en el Evangelio de Juan capítulo 8, que fue Su respuesta a un grupo de judíos que se sorprendieron de sus palabras porque no se consideraban esclavos.

También hoy, estimado lector, muchos no son conscientes del estado de esclavitud al que les somete su naturaleza humana. Dijo el Señor:

“34todo aquel que practica el pecado, esclavo es del pecado. 35Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre. 36Así que, si el Hijo os liberta, seréis verdaderamente libres”.

 

***

"Venid a mí,

todos los que estáis cansados y cargados,

y yo os haré descansar" Mateo 11:28

 

http://amorfraterno.org/


Gálatas 4.19-24.mp3
Reply all
Reply to author
Forward
0 new messages