Queridos hermanos y amigos, de Amor Fraterno.
Continuamos con el estudio de la Biblia, la Palabra de Dios.
Un estudio de todos los libros de la Biblia, que en su versión original se llama: “Thru the Bible” (A través de la Biblia). Preparado por el teólogo y profesor de Biblia, J. Vernon McGee. En la versión española, traducido, adaptado, y presentado por Virgilio Vangioni, profesor de Biblia.
Si dispones de unos minutos, te aconsejamos que leas o escuches estos mensajes sobre la vida y ministerio de Jesús, hará bien a tu vida, porque además de adquirir conocimiento, crecerás en sabiduría en la Palabra de Dios.
Dios bendiga Su Palabra en tu corazón.
En el amor de Cristo
Juan Rivera
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EL SEPULCRO DE JESÚS SELLADO
MATEO 27:60-61
Volvamos a nuestro relato de Mateo, capítulo 27, que continúa con la acción de José de Arimatea.
Leamos los versículos 60 y 61.
60 y lo puso en su sepulcro nuevo que él había excavado en la roca, y después de rodar una piedra grande a la entrada del sepulcro, se fue. 61 Y María Magdalena estaba allí, y la otra María, sentadas frente al sepulcro.
Observemos el cariño que revela este incidente, en relación con la muerte de Jesús. Algunas mujeres continuaron fielmente esperando, cerca de la cruz. Ellas permanecieron leales cuando los apóstoles huyeron.
LUCAS 23:54-56
Continuemos leyendo los versículos 54 y 55:
54Era día de la preparación y estaba para comenzar el sábado.
55Las mujeres que lo habían acompañado desde Galilea lo siguieron y vieron el sepulcro y cómo fue puesto su cuerpo.
Este pequeño grupo de mujeres leales, que probablemente realizaron las tareas ingratas para el Señor y los discípulos, estuvieron con Él hasta el mismo fin.
En lo que se refiere al día real de Su muerte, la Biblia no especifica si Él murió por nuestros pecados el miércoles, el jueves o el viernes. Las Sagradas Escrituras dicen simplemente que Él murió por nosotros. No debiéremos desperdiciar el tiempo discutiendo sobre el día en que se produjo Su muerte. Sin embargo, yo me inclino por el viernes, basándome en la expresión de que se aproximaba el sábado.
Las mujeres observaron cómo había sido colocado el cuerpo en la tumba, En otras palabras, el entierro no había finalizado. Más tarde, Nicodemo y José envolvieron el cuerpo en una sábana de lino. El Evangelio de Juan añadió que Nicodemo y José, que también llevaron unos 30 kilos de perfume de mirra y aloe, envolvieron el cuerpo en vendas empapadas en aquel perfume, según acostumbraban a hacer los judíos para enterrar a sus muertos.
Este capítulo termina con el versículo 56, que dice lo siguiente:
56Al regresar, prepararon perfumes y ungüentos; y descansaron el sábado, conforme al mandamiento.
Como el sábado era el día del reposo, las mujeres no vinieron a la tumba. Prepararon perfumes y ungüentos para colocar en el cuerpo del Señor, pero no los pudieron aprovechar porque en el momento en que llegaron al sepulcro, Su cuerpo ya no se encontraba allí. Recordemos que María de Betania, había ungido Su cuerpo en vida, habiendo sido criticada por haber desperdiciado aquel costoso perfume de nardo puro. Pero aquel perfume no fue derrochado.
MATEO 27:62-66
Volvamos a nuestro relato de Mateo, capítulo 27.
El siguiente párrafo nos informa sobre cómo el sepulcro fue sellado y custodiado por soldados.
Leamos los versículos 62 al 66:
62 Al día siguiente, que es el día después de la preparación, se reunieron ante Pilato los principales sacerdotes y los fariseos, 63 y le dijeron: Señor, nos acordamos que cuando aquel engañador aún vivía, dijo: “Después de tres días resucitaré”.
64 Por eso, ordena que el sepulcro quede asegurado hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos, se lo roben, y digan al pueblo: “Ha resucitado de entre los muertos”; y el último engaño será peor que el primero.
65 Pilato les dijo: Una guardia tenéis; id, aseguradla como vosotros sabéis. 66 Y fueron y aseguraron el sepulcro; y además de poner la guardia, sellaron la piedra.
Los enemigos de Jesús hicieron todos los esfuerzos posibles para asegurar el sepulcro y ese hecho proveyó una confirmación maravillosa de Su resurrección.
Cuando el Señor les había dicho a sus discípulos que resucitaría al tercer día, ellos se lo contaron a muchísimas personas y los dirigentes religiosos se enteraron. Tan pronto como éstos pudieron obtener otra audiencia con Pilato, le recordaron aquel anuncio de Jesús, pidiéndole que se asegurase de que la tumba quedara bien custodiada para evitar que los discípulos robasen el cuerpo. Por supuesto, ellos no creían que Jesús resucitaría. Incluso los apóstoles no creían que El saldría vivo del sepulcro.