SAÚL MATA A LOS SACERDOTES DE NOB

1,349 views
Skip to first unread message

J. Jotam

unread,
May 11, 2013, 3:43:41 AM5/11/13
to Fraterno Amor
 
SAÚL MATA A LOS SACERDOTES DE NOB
 
No era seguro mantenerse mucho tiempo en tierra de los filisteos, y David, “Huyó de allí”.
¿Acaso porque se habían levantado enemigos contra él?
 
“1Yéndose luego David de allí, huyó a la cueva de Adulam; y cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron, vinieron allí a él. 2Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos hombres.
3Y se fue David de allí a Mizpa de Moab, y dijo al rey de Moab: Yo te ruego que mi padre y mi madre estén con vosotros, hasta que sepa lo que Dios hará de mí. 4Los trajo, pues, a la presencia del rey de Moab, y habitaron con él todo el tiempo que David estuvo en el lugar fuerte. 5Pero el profeta Gad dijo a David: No te estés en este lugar fuerte; anda y vete a tierra de Judá. Y David se fue, y vino al bosque de Haret” (1º Samuel 22:1-5).
 
La llamada “cueva de Adulam” era un lugar al suroeste de Belén. Allí el fugitivo formó su primer contingente militar, un minúsculo “ejército” de 400 lugareños. Poco podían imaginar entonces que con aquel puñado de guerrilleros reconquistaría para Israel los territorios ganados por los reinos palestinos.
De la familia de David, aún vivían sus padres, y con ellos estaban los hermanos y parientes.
Sintiéndose amenazado por Saúl, buscó acogida política en el reino moabita. Lástima no tener más información de los padres de David. Sin duda fue la suya una familia de excepcional talante espiritual. Los escritos de David, los Salmos, dejan entrever un contexto familiar donde el temor de Dios y la fe en sus promesas muestra que ya los príncipes palestinos reconocían en él al futuro rey que había de reorientar los destinos de Israel.
Aconsejado por su confidente y amigo, el profeta Gad, David marchó “al bosque de Haret”, AL SUDOESTE DE Jerusalén.
 
“6Oyó Saúl que se sabía de David y de los que estaban con él. Y Saúl estaba sentado en Gabaa, debajo de un tamarisco sobre un alto; y tenía su lanza en su mano, y todos sus siervos estaban alrededor de él. 7Y dijo Saúl a sus siervos que estaban alrededor de él: Oíd ahora, hijos de Benjamín: ¿Os dará también a todos vosotros el hijo de Isaí tierras y viñas, y os hará a todos vosotros jefes de millares y jefes de centenas, 8para que todos vosotros hayáis conspirado contra mí, y no haya quien me descubra al oído cómo mi hijo ha hecho alianza con el hijo de Isaí, ni alguno de vosotros que se duela de mí y me descubra cómo mi hijo ha levantado a mi siervo contra mí para que me aceche, tal como lo hace hoy? 9Entonces Doeg edomita, que era el principal de los siervos de Saúl, respondió y dijo: Yo vi al hijo de Isaí que vino a Nob, a Ahimelec hijo de Ahitob, 10el cual consultó por él a Jehová y le dio provisiones, y también le dio la espada de Goliat el filisteo” (1º Samuel 22:6-10).
 
Aquí reaparece el rey Saúl. Preso de una manía persecutoria, está convencido de que todos conspiran contra él, puesto que nadie le revela los acuerdos de Jonatán con David, ni las maniobras de éste. Doeg edomita, aprovecha el enfado del rey para decirle que David había pasado por Nob y que los sacerdotes le habían socorrido.
 
“11Y el rey envió por el sacerdote Ahimelec hijo de Ahitob, y por toda la casa de su padre, los sacerdotes que estaban en Nob; y todos vinieron al rey. 12Y Saúl le dijo: Oye ahora, hijo de Ahitob. Y él dijo: Heme aquí, señor mío. 13Y le dijo Saúl: ¿Por qué habéis conspirado contra mí, tú y el hijo de Isaí, cuando le diste pan y espada, y consultaste por él a Dios, para que se levantase contra mí y me acechase, como lo hace hoy día? 14Entonces Ahimelec respondió al rey, y dijo: ¿Y quién entre todos tus siervos es tan fiel como David, yerno también del rey, que sirve a tus órdenes y es ilustre en tu casa? 15¿He comenzado yo desde hoy a consultar por él a Dios? Lejos sea de mí; no culpe el rey de cosa alguna a su siervo, ni a toda la casa de mi padre; porque tu siervo ninguna cosa sabe de este asunto, grande ni pequeña. 16Y el rey dijo: Sin duda morirás, Ahimelec, tú y toda la casa de tu padre. 17Entonces dijo el rey a la gente de su guardia que estaba alrededor de él: Volveos y matad a los sacerdotes de Jehová; porque también la mano de ellos está con David, pues sabiendo ellos que huía, no me lo descubrieron. Pero los siervos del rey no quisieron extender sus manos para matar a los sacerdotes de Jehová. 18Entonces dijo el rey a Doeg: Vuelve tú, y arremete contra los sacerdotes. Y se volvió Doeg el edomita y acometió a los sacerdotes, y mató en aquel día a ochenta y cinco varones que vestían efod de lino. 19Y a Nob, ciudad de los sacerdotes, hirió a filo de espada; así a hombres como a mujeres, niños hasta los de pecho, bueyes, asnos y ovejas, todo lo hirió a filo de espada” (1º Samuel 22:11-19).
 
Saúl mandó detener y traer a su presencia a los siervos de Dios. Ahimelec el sacerdote no se amilanó, sino que defendió la inocencia de David. Caro le costó el gesto. El demente Saúl mandó a sus hombres ejecutar al sacerdote y a los de su casa, pero estos no obedecieron. Levantar la mano contra los ungidos de Yahvéh era algo muy grave, y la guardia real de Saúl se negó a ello.
“Vuelve tú, y arremete contra los sacerdotes” (v. 18).
Y tuvo lugar una gran matanza.
Nos preguntamos: ¿Por qué la guardia real consintió el crimen? ¿No se había negado a obedecer la orden del rey?
Cuán execrable acción la del rey y la de los que con él consintieron.
Todo ello nos invita a reflexionar y preguntarnos:
¿Imitamos la conducta y buenas obras de David, o por el contrario, las malas obras de Saúl?
 
“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:16).
Reply all
Reply to author
Forward
0 new messages